Una vez conquistado el amor propio, se extiende,
comienza la relación con los demás, ellos y ellas lo notan,
ven el cambio,
¿Cómo entiendo yo el hecho de que alguien me ataque?
¿Cómo reacciono cuando percibo deslealtad, bulling, o
simplemente soy ignorado?
Ser vulnerable me trae la enfermedad,
con otras personas intento nunca ponerme de parte de la
enfermedad en presencia de ellos,
nunca me pongo a su nivel de miedo,
por mucho que él o ella crean en su enfermedad y su miedo,
que lo vean como absolutamente real,
creer que un ser está enfermo es adorar al mismo ídolo que
él adora,
pero yo creo en el amor, no en la idolatría.
Poli Délano escribe: “Verse y amarse locamente fue una sola
cosa,
ella tenía los colmillos largos y afilados,
él tenía la piel blanda y suave: estaban hechos el uno para
el otro”,
hay un amor que no es tal, sino codependencia,
donde uno tiene necesidades falsas perfectamente compatibles
con las necesidades falsas del otro,
ese pseudo amor es interés, no es incondicional.
El pseudo amor se experimenta desde el ego,
y siempre exige derechos recíprocos, ya que es competitivo
en vez de amor,
se muestra dispuesto a hacer tratos, pero no puede
comprender,
que ser igual a otro significa que no es posible hacer
ningún trato al respecto.
Otra forma de pseudo amor es el sacrificio,
sacrificarse tampoco es amor,
el "sacrificio" que considero una purificación,
es algunas veces la raíz de un amargo resentimiento,
cuando no se hace desde el puro amor,
además, también a veces hace sentirse culpable al otro, y
eso es un ataque,
puede pasar que cada uno piense que ha sacrificado algo por
el otro y lo odie por ello,
puede confundirse estar enamorado del otro con estar
enamorado del sacrificio,
por ese sacrificio que se impone a sí mismo,
a veces exige que el otro acepte la culpabilidad y que se
sacrifique a sí mismo también.
Tales relaciones sólo dan la impresión de estar intactas,
pues para el ego lo único que las relaciones significan es
que los cuerpos están juntos,
mientras el cuerpo esté ahí para recibir su sacrificio, él
es feliz,
para él, la mente es algo privado,
y el cuerpo es lo único que se puede compartir.
Las ideas son básicamente algo sin importancia,
salvo si con ellas se puede atraer o alejar el cuerpo de
otro,
todo aquello que hace que el otro se sienta culpable,
y que le impida irse debido a la culpabilidad es
"bueno",
lo que lo libera de la culpabilidad es "malo",
pues se "marcharía".
Estas alianzas son nacidas del miedo a la soledad.
Mi confusión entre lo que es el sacrificio y lo que es el
amor es tan aguda,
que resulta imposible concebir el amor sin sacrificio,
sin embargo, el amor no produce culpabilidad en absoluto,
y lo que produce culpabilidad no puede ser amor,
estar con un cuerpo no es estar en comunicación.
El sacrificio no es amor sino ataque,
solo siendo consciente, el miedo al amor desaparecería,
una vez que se ha eliminado la idea del sacrificio ya no
podrá seguir habiendo culpabilidad,
pues si hay sacrificio, alguien siempre tiene que pagar para
que alguien gane,
la única cuestión pendiente es a qué precio y a cambio de
qué.
El único gesto posible de amor es entre iguales,
no es posible dar amor sin recibirlo a la vez,
todo es uno y lo mismo, no hay fronteras, nada va sin volver,
para poder tener, da todo a todos.
Todo pensamiento amoroso que recibo de los demás es
verdadero,
lo restante, cualquier queja, insulto o ira,
es simplemente una petición de ayuda y de curación por su
parte,
sea cual sea la forma que adopte,
¿Cómo puede estar justificado reaccionar con ira ante la
súplica de un ser humano?
ninguna reacción podría ser apropiada,
excepto estar dispuesto a ayudarle,
pues eso, y sólo eso, es lo que está pidiendo.
Cualquier otra cosa que le ofrezca,
me estaría arrogando el derecho de atacar su realidad,
al interpretarla como mejor me parezca,
al final, esto supone para mi propia mente un peligro,
si creyese que una petición de ayuda es otra cosa,
reaccionaría ante esa otra cosa,
y mi reacción, por consiguiente, sería inadecuada.
No hay nada que me impida reconocer todas las peticiones de
ayuda,
exactamente como lo que son,
excepto mi necesidad imaginaria de atacar,
esta necesidad es lo único que hace que esté dispuesto,
a entablar interminables "batallas" contra la
realidad,
en las que niego que la necesidad de curación sea real.
Decirme que no juzgue lo que no entiendo es ciertamente un
buen consejo,
nadie que sea externo puede entender desde dentro,
nadie que sea parte interesada puede ser un testigo
imparcial,
porque la verdad se habría convertido para él en lo que él
quiere que sea la verdad,
si no estoy dispuesto a percibir una petición de ayuda como
lo que es,
es porque no estoy dispuesto a prestar ayuda ni a recibirla,
no solamente eso, dejar de reconocer una petición de ayuda
es negarme a recibir ayuda,
¿Mantendría yo que no la necesito?
respondiendo a su súplica puedo yo ser ayudado.
La única reacción apropiada hacia un ser humano es
apreciarlo,
no puedo sino estar agradecido,
tanto por sus pensamientos de amor como por sus peticiones
de ayuda,
pues ambas cosas, si las percibo correctamente, son capaces
de traer amor a mi conciencia.
¡Cuán simple es, entonces!
no hay sino una sola manera de reaccionar,
que no intente "ayudar" a mi manera,
pues así no puedo ayudarme a mí mismo,
mas que oiga sus ruegos que claman por la ayuda,
así reconozco la necesidad que yo mismo tengo.
Estoy proyectando,
las interpretaciones que hago de las necesidades de otra
persona,
son las interpretaciones que hago de las mías propias,
al prestar ayuda la estoy pidiendo,
y debo percibir tan sólo una necesidad en mí.
Al aplicar cada vez más la interpretación del amor a las
reacciones de otros,
cobro mayor conciencia de que su criterio es igualmente
aplicable a las mías,
pues, reconocer el miedo no es suficiente para poder escaparme
de él,
aunque sí es necesario para demostrar la necesidad de
escapar,
tengo aún que transformar el miedo en verdad.
Me va a servir infinito la interpretación que hace el amor
de los motivos de los demás,
al haberme enseñado a aceptar únicamente los pensamientos de
amor de otros,
y a considerar todo lo demás como una petición de ayuda,
me ha enseñado que el miedo en sí es una petición de ayuda,
esto es lo que realmente quiere decir reconocer el miedo,
si yo no lo protejo, el amor lo reinterpreta, y lo
desvanece.
En esto radica el valor principal de aprender a percibir el
ataque como una petición de amor,
he aprendido que el miedo y el ataque están inevitablemente
interrelacionados,
cuando tengo miedo, ataco.
Si el ataque es lo único que da miedo,
y considero al ataque como la petición de ayuda que
realmente es,
me doy cuenta de la irrealidad del miedo,
el miedo es una súplica de amor.
El miedo es un síntoma de profunda sensación de pérdida,
si al percibirlo en otros aprendo a subsanar esa sensación
de pérdida,
se elimina la causa básica del miedo.
Me enseño a mí mismo que no hay miedo en mí,
el medio para erradicar mi miedo se encuentra en mí.
El miedo y el amor son las únicas emociones que soy capaz de
experimentar,
una es falsa, a erradicar,
menos mal que las defensas que son inservibles se abandonan
automáticamente.
El amor siempre conduce al amor,
los enfermos imploran amor, se sienten agradecidos por él,
y en su alegría, resplandecen con agradecimiento.
Si deseo contemplar el amor, que es la realidad,
¿qué mejor cosa podría hacer que reconocer siempre la
súplica de amor subyacente?
¿Y de qué mejor manera podría darme cuenta de su realidad,
que respondiendo a esa súplica dando amor?
De esta manera, reemplazo al miedo por el amor,
y mi sueño de separación por el hecho innegable de la
unidad, del Ubuntu.
El amor Ubuntu despliega un festín sobre una mesa cubierta
con un mantel inmaculado,
en un plácido jardín donde sólo se oye un cántico angelical
y un suave y feliz murmullo,
es un banquete en honor de nuestra relación santa,
en el que todo el mundo es un invitado de honor,
y en un instante eterno todos bendecimos la mesa juntos,
al unirnos fraternalmente ante ésta.


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