Buenas noches,
Me gustaría decir
unas palabras porque esta no es una noche cualquiera, es la noche por excelencia,
por autonomasia, la noche de las noches de 2020. Esta noche tiene un
significado, y desde que era niño he oído repetir y poco a poco he ido
entendiendo. Es la noche para la paz y la felicidad, es la noche de la
esperanza.
Por supuesto que
quiero que en el 2021 podáis ver cumplidos vuestros anhelos y aspiraciones, pero
esta noche lo que os deseo es que encontréis esa paz interna que tan difícil y
tan escasa es a veces.
En mi familia
desde pequeño hemos entendido el sentido de esta noche, primero, para recordar
a los que no están ya. Lo que somos hoy es porque la familia fue y ha sido.
Tenerles presentes esta noche nos demuestra que no estamos solos ni aislados
sino que somos parte de un algo más grande y más estable.
Esta noche
también tiene el sentido de la solidaridad. Hoy no queremos dejar de recordar
que muchos viven situaciones difíciles por razones personales, económicas y
sociales, o están lejos de su hogar y sus seres queridos. Nosotros estamos
llenos de alegría y celebración, pero también sentimos en sus zapatos y les
deseamos que dejen todas esas circunstancias atrás.
Es de biennacido
ser agradecido. Y no todo el mundo esta noche tiene una familia y una cena
deliciosa sobre la mesa, ni siquiera ganas de celebrarlo. Por eso agradecemos
estar aquí todos juntos. Hemos pedido estar juntos y la vida nos lo ha
concedido, por tanto agradezcamos a la vida la generosidad de regalarnos estas
horas de placer.
Esta noche es un
examen de todos nuestros actos durante el 2020. Las palabras están bien, pero
al final demostramos con nuestros actos. Hoy cada uno de nosotros y todos en
conjunto sabemos si estamos unidos con nuestra vida, si realmente tenemos la
vida que queremos y sabemos poner las prioridades donde realmente deben estar. Solo
nosotros sabemos si realmente hemos cultivado la paz, la felicidad y la
esperanza.
Ayer hablaba con
Millie que yo he cometido un error a menudo en mi vida. Se trata de estar en
otro momento y otro espacio de donde realmente estaba. Si estaba en Bangkok, me
imaginaba en Madrid. Si estaba con una persona, me apetecía estar con otra. Si
elegía una opción, seguía soñando con la opción no elegida. Me olvidaba de lo
que decían mis sentidos, de lo que veía, de lo que podía tocar, de lo que
escuchaba y de la fecha que marcaba mi reloj. Hoy es un día para estar aquí y
ahora, en el presente, tocando tierra y viviendo de verdad.
Creo que uno de
los regalos del virus este año es la llave a lo íntimo y lo entrañable. Este
año muchos no celebraremos con decenas de familiares en la misma habitación,
pero va a ser un momento sensible, emotivo y de mucha empatía, con las personas
más queridas. Va a ser íntimo y entrañable. Diferente.
Finalmente vamos
a brindar por nosotros, por la familia que aquí estamos esta noche y también
por todos los que ya no están, pero que sí están en nuestra conciencia.
