miércoles, 25 de marzo de 2020

Día 11 de aislamiento. Estrategia de crisis



No me gusta tanto opinar como dar soporte a lo que digo.

Yo estoy bien, hacer una hora de zumba diaria, respirar el aire libre y escuchar los pajaritos cantar en este ambiente de silencio me hace estar bien. Pero fuera de estos muros no olvido que estamos viviendo un momento muy complicado, una crisis sistémica que nos va a dejar un planeta que en poco se va a parecer al que conocíamos y acostumbrábamos.

La punta del iceberg ya se ve. Durante años hemos estado estudiando pormenorizadamente los pros y los cons de la educación a distancia. Ahora de la noche a la mañana la educación es a distancia sin pensar, pura acción, como lo hubiera dictado Bruce Lee. No solamente la educación de postgrado, sino incluso la educación primaria.

También hemos debatido hasta la saciedad las ventajas de teletrabajar, evitando los atascos, sin tener que vestirse, sin tener que aceptar ciertas formalidades, y las desventajas, el aislamiento, la falta de dinámica social, la dificultad de convencer y persuadir sin el contacto cara a cara. Hoy es un hecho, así, sin reflexión, todos trabajando desde casa.

Y estos cambios están para quedarse, no se va a volver a la situación anterior. Quien ha degustado los aromas de trabajar en casa no va a volver a ponerse la corbata y entrar en el atasco mañanero. Tampoco se va a volver a las aulas.

Muchas organizaciones han tenido que suspender operaciones, y muy probablemente con muy bajo impacto. Esas organizaciones tampoco van a volver a ponerse en marcha una vez demostrada su irrelevancia.

La bolsa ha caído y han caído las economías, lo cual supone un nuevo orden mundial, pero tal vez al ser un fenómeno planetario seguimos funcionando como si no hubiese pasado nada.

Charles Dickens comenzaba su libro “Historia de dos ciudades” así:

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual…

Me gusta el poema de Kitty O’Meara:

Y la gente se quedó en casa.
Y leyó libros y escuchó.
Y descansó y se ejercitó.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.
Y escuchó más profundamente. Alguno meditaba.
Alguno rezaba.
Alguno bailaba.
Alguno se encontró con su propia sombra.
Y la gente empezó a pensar de forma diferente.
Y la gente se curó.
Y en ausencia de personas que viven de manera ignorante.
Peligrosos.
Sin sentido y sin corazón.
Incluso la tierra comenzó a sanar.
Y cuando el peligro terminó.
Y la gente se encontró de nuevo.
Lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron nuevas visiones.
Y crearon nuevas formas de vida.
Y sanaron la tierra completamente.
Tal y como ellos fueron curados.
Y la gente empezó a pensar de otra manera
Y tomaron nuevas decisiones
Y sanaron la tierra tal como ellos fueron curados.

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Hoy nadie, ni siquiera los think tanks sabemos qué va a pasar. Decía Mark Twain, “Cuando encuentres que estás del lado de la mayoría, es hora de hacer una pausa y reflexionar profundamente”. Si hoy la mayoría dice que es una catástrofe, seguro que no hay ventaja competitiva en pensar así, seguro que hay una salida diferente. Hay que saber arrancar la página. Lo que nos hizo fuertes hace un mes, puede ser lo que nos hunda hoy. Seguro que hay que aprovechar este momento.

Dice Enrique Sueiro, profesor IE, que “La clave no está en el cronometro, sin o en la brújula.”. Es momento para la humildad, pensar que tienes el derecho a que te vaya bien es una bomba hoy.
Walt Wittman en Hojas de Hierba dice:

“¿Qué de bueno hay en medio de estas cosas, Oh, mi yo, Oh, vida?
Que estás aquí - que existe la vida y la identidad,
Que prosigue el poderoso drama, y que
puedes contribuir con un verso.”

No es momento para resignarse, sino para escapar. El análisis estratégico no es para quien se queja, sino para quien se moja. Estrategia es hacer algo diferente.

En términos empresariales, Michael Porter explica que la estrategia se basa en actividades únicas, significa ser diferente. Esto quiere decir, escoger deliberadamente un conjunto distinto de actividades para brindar una combinación única de valor. Qué conjunto distinto de actividades elijo para esa combinación única de valor? El ciclo de vida de una industria es siempre el mismo: introducción, crecimiento, madurez, declive. Aunque la curva puede ser más vertical o más horizontal, en crecimiento hay que buscar la ventaja competitiva. En madurez, hay que defender esa ventaja competitiva. Es el declive hay que manejar el fin del juego, cosechar, salvar los muebles y a otra cosa mariposa.

En el tiempo, al principio tenemos la innovación de producto, que cada vez es menos importante, llega a ser commodity. Entonces, se hace más importante la innovación de proceso. Más tarde, todo se copia y la innovación deja de ser importante. En la último fase, solo funciona la innovación estratégica, una nueva combinación de valor: Empezar con algo nuevo y regenerador.

La estrategia está en el medio, entre la empresa y el entorno. El entorno cambia, y por tanto el interior tiene que cambiar sí o sí. La empresa son: objetivos, valores, recursos, capacidades, estructura sistemas. El entorno son: competidores, clientes, proveedores.

Qué es estrategía? Es el plan general para el despliegue de recursos que permita establecer una posición favorable. Tactica es un plan para una maniobra específica. En el mundo militar la estrategia se inventó para ganar la guerra. Cada uno defina la guerra como le dé la gana. Hay que luchar batallas y fabricar tanques.

Ahora es el momento de cambiar las tácticas para proteger la estrategia. Cambiar la estrategia en momento de convulsion es de alto riesgo.

Sostenibilidad en McDonalds




Con estos párrafos, me gustaría poner mi grano de arena en la resolución del caso McDonald´s. En el mundo de la sostenibilidad no hay verdades absolutas, hay visiones y aproximaciones que llevan a resultados concretos para la empresa y para el planeta.

La primera pregunta que se hace McDonalds es si debe enfocarse en la sostenibilidad, y la respuesta es que sí. ¿Qué es lo que tiene sentido en la sostenibilidad para la compañía? ¿Cuáles son las presiones? ¿Qué oportunidades presenta? ¿Qué áreas son más interesantes, cambio climático, residuos, derechos de personas a nivel internacional,….? Por tanto, ¿Qué visión debería adoptar la compañía desde el punto de vista de la sostenibilidad?

Los clientes lo están pidiendo. Además, McDonalds quiere ser el primer competidor en utilizar esta bandera, y, por tanto, ser reconocido en el mercado. Igual que BP lo hizo en el sector energía. En cierta manera, era ya una extensión lógica de los esfuerzos existentes, después de gestión de la calidad, lean, o ISO 14001. Finalmente, es una protección de la marca. Nike empezó a interesarse por la sostenibilidad justo después del escándalo relativo a mano de obra maltratada en sus proveedores.
También hay razones personales. Quizás la más común es el futuro de sus hijos y nietos. Crea mucha conciencia también conocer a alguien con enfermedades asociadas con el medioambiente, como asma, cáncer, … El amor por la naturaleza y los viajes llevan a menudo a entender los problemas del planeta y a involucrarse en retos sociales.

La segunda pregunta es qué relación tiene la sostenibilidad con el resto de las iniciativas organizativas, cadena de suministro, certificaciones de producto,… Por tanto, ¿Qué proyectos debería llevar a cabo? ¿Cómo medir el progreso? ¿Cuáles son los KPIs críticos? ¿Cuáles son las probabilidades de éxito? ¿Qué sistemas y estructuras son necesarios para apoyar los esfuerzos?

Las empresas como McDonald´s entienden que no son meras entidades económicas produciendo bienes y servicios para sus clientes, sino que sus actividades impactan en temas sociales y medioambientales. Por eso, no solo intentan cumplir sus objetivos de negocio, sino que otros interesados y la sociedad en general imponen otros objetivos. Esto implica conflicto entre objetivos y la necesidad de llegar a equilibrios y compromisos.

Al principio, la sostenibilidad y las iniciativas de CSR, Responsabilidad Social Corporativa, eran una forma de donación y caridad, en forma de filantropía, y se enfocaban en protección del medioambiente, educación, salud, derechos humanos, pobreza,…. Dar sin recibir nada a cambio. Cada vez más, sin embargo, se entiende como una forma de generación de valor colectivo; la empresa busca la sostenibilidad porque encuentra valor de negocio en ella.

La iniciativa de Naciones Unidas Global Compact en 2013 o el Global Reporting Initiative han creado conciencia sobre esta aproximación basada en impacto. CSR se está convirtiendo en un elemento fundamental de la nueva organización nativa global, además de una nueva forma de gobernanza social.

A nivel global, la agenda más importante es la Agenda para Desarrollo 2030. Es un plan ambicioso para 2030 que cubre desarrollo económico, inclusión social y sostenibilidad medioambiental, a través de 17 objetivos y 169 sub-objetivos medibles y monitorizables.

Las empresas deben constituir alianza con los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales. Con ello gestionan el riesgo, protegen su reputación y ayudan a restaurar los ecosistemas y ayudar a la comunidad. El rol de las escuelas de negocio es importante, los líderes futuros deben tener las habilidades y formas de pensar adecuadas, y estar motivados para arrancar prácticas de negocio responsables.

Mi visión es que la empresa debe asumir su rol central en la economía y de forma voluntaria ir más allá de sus mínimos legales e inmediatez financiera. Debe ser consciente del impacto de sus acciones. Debe buscar los modelos de negocio que la garantizan rentable, innovadora y sostenible al tiempo.  

Bibliografía sugerida sobre el tema:

-        Step by step sustainability report 

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With these paragraphs, I would like to contribute my two cents to the resolution of McDonald´s case study. In the sustainability world, there is no full absolute truth; there are only visions and approaches that generate concrete results for the company and the planet.

The first question for McDonald´s is if it should focus on sustainability, and the answer is yes. Why does it make sense for the company? What is in sustainability that they should be involved? What are the pressures? What are the opportunities?

What are the most interesting areas? Climate change, e-waste, human rights…? As a result, what vision should the company adopt from the sustainability point of view?

Customers request it. Moreover, McDonald´s wants to be the first competitor using this flag, and therefore, be recognized in the market. Same as BP did it in the energy sector. It was, to some extent, a logical extension of the existing efforts, after quality management, lean and ISO 14001. Finally, it is about protecting the brand. Nike started involving in sustainability right after the scandal relative to children labor at its providers.

Other reasons are personal. Maybe the most common one is the future of children and grandchildren. Moreover, knowing others with sicknesses associated with environmental problems such as asthma, cancer… generates high levels of awareness. Also, love for nature and traveling very often helps to understand the problems on the planet and involving in social challenges.

The second question is the relationship between sustainability and the rest of the organizational initiatives, such as the supply chain, product certification and others. This brings the question, what projects should be prioritized? How should we measure progress? What are the critical KPIs? What are the success probabilities? What systems and structures are necessary to support efforts?

Companies like McDonald´s understand they are not mere economic entities producing goods and services for their customers, but their activities impact on social and environmental issues. Therefore, they do not only try to comply with their business objectives, but also other stakeholders and society, in general, impose their own objectives. This means conflict among objectives and the necessity to reach equilibrium and compromising.

Last decade, sustainability and CSR initiatives were a form of donation and charity, in the formula of philanthropy, focused on protecting the environment, education, healthcare, human rights, poverty… It was giving without receiving anything in return. Today, it is a form of creating collective value. The Company searches for sustainability because it finds business value in doing it.

The United Nations Global Compact initiative in 2013 and the Global Reporting Initiative have created awareness about this impact-based approach. CSR is becoming a fundamental element for the new global born company, even a new form of social governance.

At a global level, the most important agenda is Agenda for Sustainability 2030. It is a very ambitious plan for 2030 to cover economic development, social inclusion, and environmental sustainability, through 17 objectives and 169 sub-objectives, all measurable and monitored.

The companies should build an alliance with the government, civil society, academia, and NGOs. The benefit is better managing risk, protecting their reputation and helping restore the ecosystems, helping communities. The role of business schools is critical, future leaders must have the abilities and thinking models that are adequate, and be motivated to launch responsible business practices.

My vision is that McDonald´s should assume its central role in the economy, and in a voluntary manner, go beyond its legal minimum and financial needs. It must become aware of the impact of its actions. It must search for business models that guarantee viable, innovative and sustainable results.

Suggested further bibliography:
-        Step by step sustainability report

domingo, 8 de marzo de 2020

Agapito Maestre, Marzo de 2020



Conocí a Agapito Maestre en 1995. Yo era estudiante de Filosofía y él mi profesor en último año de la carrera. En esa época, éramos en clase 25 estudiantes ávidos de vida. Mentiría como bellaco si dijese ávidos de estudiar. En realidad, ya habíamos cumplido los 20, recién salíamos del cascarón y teníamos ganas de comernos la vida, buscábamos claves que nos ayudasen a extraer hasta la última gotita de jugo a nuestras experiencias, a nuestras decisiones todavía incipientes. Llegábamos a la Facultad de Filosofía y veíamos signos de interrogación pegados en esas paredes de azulejo azul mustio.


Yo personalmente había estudiado una carrera técnica, que si bien había desarrollado correctamente mis habilidades espaciales, creativas y de resolución de problemas, me dejaba frio como un témpano ante la realidad que parecía ser un ente completamente diferente. Me enfrentaba a un mundo a millones de kilómetros de distancia para el que no había recibido las herramientas básicas de la supervivencia. Desorientado, buscaba clavos ardiendo a los que agarrarme.

Agapito estaba ahí, encima de la tarima, sentado sobre esa silla decadente en la que ya se había sentado una buena parte del claustro filosófico del país, incluidos Ortega y Gasset, María Zambrano y otras joyas, mirando a un grupo de estudiantes entre los que podía estar algún nuevo Alex de la Iglesia o Adriana Ugarte. Nos miraba casi con pena como individuos que no sabían nada y aquello nos cortaba la respiración.

Agapito venía con la crítica y el no por delante, y a nosotros eso nos resonaba por dentro. En esa época todavía no sabíamos lo que éramos, pero sí sabíamos lo que no nos gustaba, que era por cierto casi todo lo que nos rodeaba y lo que no nos rodeaba. Habíamos heredado un mundo que queríamos cambiar, deseábamos encontrar los límites y sacar la cabeza a ver qué había al otro lado. Agapito se llevaba mal con casi cualquier ser con piernas que se moviese a un kilómetro a la redonda, y eso a nosotros nos resonaba y nos unía de forma mágica.

Casi ninguno de nosotros nos perdíamos casi ninguna de sus clases. Sus lecciones eran una suerte de verborrea donde se mezclaban temas sin fin, donde las frases no encontraban sus finales y donde las ideas se quedaban en vilo, como él mismo predicaba. Eso nos enganchaba más que la droga dura. Era muy diferente de las películas y la literatura tradicional donde todo tiene que tener un fin y una moraleja barata para no defraudar al miedoso e ignorante lector.

Algunos intentaron pacientemente clasificar aquellas palabras, aquellas frases, aquellas ideas. Había quien le tachaba de reaccionario, aunque debían aceptar que solo era la mitad del tiempo. Otros de conservador o de liberal o de postmoderno o de neocomunista o de… La verdad es que Agapito nos lo parecía todo junto. Algunas veces una detrás de otra, y otras veces al mismo tiempo. No estaba mal! Mi opinión es que en sus frases estaba contenida la política, la sociedad, la economía, la historia, la vida entera, eran el poder. Sus frases eran siempre completas, redondas, eran capaces de entrar directamente en el cuerpo del de enfrente y agarrar sus entrañas más instaladas y profundas para darles la vuelta y descolocarlas de forma irreversible.

Y suenan bien. Es verso y prosa juntos. Es prosa como forma natural del lenguaje, oralidad nativa, y es verso porque está sujeto a un ritmo. Es una sinfonía asonante y consonante con las fibras internas de la historia de la humanidad. En sus frases riman los argumentos, las emociones y la intuición todo en un revoltijo que solo tiene sentido si uno abre todas sus puertas a la vez. Lo hace con una maestría que no he conocido después.

Sus clases se quedaron como un virus instalado que se ha ido abriendo poco a poco a modo de dosificador a través de los años. Han ido acompañando al propio desarrollo de la vida de muchos de sus estudiantes. No aprendimos nada y lo aprendimos todo. Esa aparente verborrea tenía más sentido de lo que esperábamos.