Creo el
mundo,
creo mis
propios escenarios,
cuando algo creo que me pasa,
no me doy cuenta de que he sido yo quien ha escrito el
guión,
quien ha montado el escenario y quien ha representado la
obra,
yo lo construyo, lo proyecto y me acabo creyendo mi propia
obra,
y reacciono emocionalmente frente a ella,
me enfado, me deprimo, me alegro…
son mis propios traumas que veo como realidad,
necesito recuperar la visión,
agradecer lo que me pasa como una oportunidad de sanarme.
Si hablo con mi madre por teléfono y me dice algo
intempestivo,
debo darme cuenta de que no la escucho del todo,
tengo ya prefijada en mi mente su imagen,
si pienso qué cabezona es ella, cuánto quiere hacer lo que
quiere como quiere,
debo observar que es un trauma para mi lo cabezón que yo
soy,
noto que soy poco indulgente, que estoy en tensión en
situaciones,
me da miedo no poder llevar a cabo el escenario que me he
creado,
necesito controlar y no me puedo dejar fluir.
Tengo miedo a malas interpretaciones desde fuera de mis
escenarios,
necesito tener todo muy ordenado,
no me dejo fluir con el corazón,
¿qué pasaría si se desordena?
pues que algo pasaría que traería un mensaje de salvación,
agradezco la oportunidad de sanarme yo.
Me ayuda pensar que he sido yo quien ha escrito el guión,
cuando algo me molesta en el mundo de fuera,
vaya guión más pobre he desarrollado, menos mal que puedo
cambiarlo.
Si no lo hago así, vuelve y vuelve, se repetirá hasta la
saciedad,
hasta que sea capaz de entender el mensaje subyacente.
Tengo que vivir mi creencia, sentir las emociones que me
está generando,
y solo así reaccionar cambiando de base la creencia.,
necesito vivir la emoción y escuchar qué es lo que estoy
diciendo a través de ella,
al ser traumas muy atávicos, muy inconscientes,
necesito vivirlo muchas veces antes de poder traerlo a mi
consciente.
Me deprime volver a ver una y otra vez la misma película,
me enfado una y otra vez con la persona que está representando
la historia,
si analizo lo que me pasa, le estoy dando realidad externa,
le doy peso, me hundo en la tragedia cada vez un poco más.
Me resisto a cambiar mis propias creencias, estoy muy
apegado,
es mi propio niño interior, mi sociedad, mi cultura.
Mis creencias a veces me paralizan la acción, y eso a veces
genera desasosiego fuera,
lo cual es un regalo, porque esa incomodidad me obliga a
enfrentarme con mi propia creencia,
así quiero cambiarla.
Tengo la creencia infantil de ser invadido,
enraizándome en ella, pongo barreras a otras personas que no
pueden entrar en mí,
eso genera conflicto y me sienta mal,
hasta que me doy cuenta de que es mi propia creencia
disfuncional,
la suprimo de mi mente y escribo otro programa que me sea
más pacífico,
es fácil, pero tengo que darme con la cabeza en la viga
muchas veces hasta que “veo”.
Por ejemplo, me han robado, y no me gusta la sensación que
me ha producido,
yo he contratado unos hombres para que me representen un
escenario y me manden un mensaje,
algo tengo que aprender de esa representación, pero ¿qué?
en mis sueños también hay mensaje a escuchar, no es buena
idea dejarlos pasar,
dejo que mi corazón hable, quiero verlo,
antes de que llegue un escenario más extremo y obvio que me
permita ver,
si no entiendo el mensaje, el guion se recrudece,
estoy intentando mandarme un mensaje para entenderlo,
busco desesperadamente como Sherlock Holmes en la zona del
delito,
qué hay ahí que yo deba escuchar, dónde está la perla, me
cuesta,
analizo mi reacción emocional, un posible bloqueo, un
recuerdo que trae mi memoria,
lo relaciono como mi confianza, mi incapacidad, mis
creencias,
me confundo si lo pienso con mi racionalidad, no tiene que
ver con lo que pasó,
sino con si me estoy cuidando a mi mismo, ¿me estoy amando
con ello?
pienso en los demás y debo buscar dentro de mí mismo,
siento intromisión, invasión, me tocan lo de dentro, en mi
intimidad,
en definitiva, cuando algo exterior ocurre, vivencio lo mismo
que tengo dentro,
de forma amplificada, mucho más potente que esa leve señal
molesta del día a día,
me cuesta a veces contar lo que llevo dentro, siento intromisión.
Ser analítico es peligroso, porque tiene el riesgo de
colocarme en el miedo,
en las cosas que acontecen en el mundo y que me limitan,
cuando estoy más en miedo que en amor, me acontecen cosas
externas,
en el miedo despliego la capacidad de crear escenarios
externos,
tiene que ver con sentirme vulnerable y abrirme a escuchar.
Tengo miedo a personas y me cuesta mucho aceptarlo,
tiendo a construirme grandes argumentos para no aceptarlo,
y es que la persona que me ama es la que me impulsa hacia
mis miedos,
¿qué miedos desato yo en otras personas?
si hago aquello que estoy evitando hacer por miedo a
alguien,
voy a desatar miedos concretos en esa persona,
y me va a odiar por ello,
pero me acabará amando una vez que llegue a la sanación de
su miedo.
A veces siento que estoy actuando por amor a otra persona,
y sin embargo lo hago por miedo a provocarla, a lanzarla
hacia sus propios miedos,
estoy actuando desde el miedo, no desde el amor,
me da miedo que no me quiera, que me odie, que lance
acciones contra mí,
yo también rechazo a las personas que vienen a enfrentarme
con mis miedos,
que me empoderan a través de obligarme a ver,
la otra persona me va a acabar dando las gracias.
Tengo la determinación a ver las cosas de otra manera.
Tengo la garganta bloqueada, y viene de mi niño interior,
algo querría haber dicho que no he encontrado el momento de
decirlo,
algo no expresado,
¿yo me colocaba en un lugar sumiso sin expresarme?
¿necesito ponerme delante de otra persona y decirle la
importancia que tiene para mí?
mi niño no tiene recursos, le queda grande, no puede
gestionarlo,
como en la película amanece que no es poco,
me siento plantado dentro de la tierra como si fuera una
lechuga,
atrapado sin poder volar.
Antes de mis seis años de edad, antes de mis primeros
recuerdos conscientes,
en mi casa hubo mucho placer, mucha colaboración, familia
extendida que disfrutaba,
mas en un momento, comenzó la desgracia,
uno tras otro de la generación anterior, todos comenzaron a
irse,
enfermedades y momentos difíciles de tristeza y stress,
y mis padres no pudieron como pareja encarar la situación,
generando el mayor stress de todos,
pasamos de la alegría al recogimiento en muy poco tiempo,
mis padres se distanciaron uno del otro,
dejó de haber regalos y el aire se tornó denso,
todavía tengo ese nudo en la garganta que ahoga mi voz,
sigo intentando liberarme y trato de hacerlo en la movilidad
geográfica,
es tanta la necesidad de volar, que no me importa dejarme
mucho detrás,
he estado trabajando el desapego, primero a las cosas
materiales, lo más fácil,
luego a las personas e incluso a mí mismo,
ya no me importa demasiado lo que pueda pasar a mí.
¿Estoy volando o me estoy escapando para no enfrentarme al
toro?
Estoy en el amor o en el miedo,
Tiene también que ver con las emociones creadas por parte de
mis hijos,
tengo sensación de abandono,
de que los demás no me hacen caso,
me apetece fluir con la vida, con billetes de ida,
aunque siento miedo, dudas, ¿estoy aprendiendo a fluir o a
huir?
Busco oportunidades de crecimiento, a ver qué tiene el mundo
que decirme,
a pesar de que la situación en el mundo está compleja,
y la opción racional sería encerrarme en mi mismo y
protegerme,
sin embargo, me lanzo a volar.
Tengo miedo a la madre de mis hijos,
cada vez que hago algo, vuelve con comentarios, con demandas
legales,
con expectativas frustradas,
no acabo de amar esa relación, solo lidio con ella,
no termino de generar una relación post-divorcio donde hay
cariño, mutuo cuidado,
quererse en términos fuera de la pareja,
no entro en el amor, plenamente,
lo hago parcialmente, a ratos hasta que vuelve el miedo,
esa relación sueño con alejarla mediante la distancia geográfica,
consciente de que cuando me voy, me llevo mis problemas,
y siempre va a ser la madre de mis hijos, allá donde vaya,
mientras haya teléfono, ella estará ahí con su presencia.
Esa relación vuelve y vuelve con conflictos y problemas,
hasta que sea capaz de escuchar el mensaje y me desapegue,
en algún momento nos daremos un abrazo y nos diremos que nos
queremos desde la amistad.
Cuando siento que algo no fluye y se empeña en no fluir,
trato de hacer un cambio brusco,
que sitúe el problema desde una perspectiva diferente,
con la esperanza de que aparezca el mensaje con más claridad,
puede parecer claro y obvio lo que antes no lo era.
¿Qué escenarios me estoy creando para que el mensaje se
desvele?
Mi tía ya mayor, empieza a tener problemas de salud,
su vida se diluye y ella es plenamente consciente de ello,
llora y le duele, a mí me rompe el corazón,
necesito entender qué pasó cuando yo tenía pocos años de
edad, y se fue la generación anterior,
qué se vivió en mi casa que mi mente poco hecha de niño
nunca comprendió,
ella ha tenido que desapegarse a sus 91 años de su casa y
sus posesiones,
y yo he vivido en primera persona muy de cerca el proceso,
si ella es capaz de volar a sus años que es cuando aparecen
todos los miedos,
por qué no habría de volar yo en mi etapa de mi vida,
sin ningún problema ni ninguna obligación de volver?
Mi miedo fundamental es si me estoy escapando de algo que
debería enfrentar,
qué me queda por resolver?
tengo algo que decir a alguien antes de que sea demasiado
tarde?
¿Hacia dónde me da miedo y no estoy yendo?
Puede ser que pierda a mis hijos, y eso me da miedo,
pero para enfrentarme a mi miedo me tengo que marchar,
el día que mis hijos vean la foto de la playa en el Mar de
Andamán,
cambiarán sus creencias y querrán vivirlo en primera
persona,
necesito un paso de valentía para irme,
el primer paso es el difícil,
una vez salido de casa, la fuerza de la gravedad deja de
existir.
Hay culpa asociada,
yo volví de Tailandia para cuidar a mis padres,
para que mis hijos tuviesen abuelos y mis padres nietos,
ellos nunca lo han agradecido, yo siento culpa de irme y
abandonarles,
siento culpa de abandono a mis hijos,
de replicar aquello que yo sentí de niño y hacerlo ahora con
mis hijos.
Además, mis padres siempre se han relacionado con nosotros a
través de la culpa,
nos lanzan mensajes de culpa para atraernos hacia ellos,
nos recuerdan lo insuficientes que somos para que tratemos
de remediarlo y nos acerquemos,
ahora soy consciente y lo he roto,
ya no me quedo junto a ellos para evitar que ellos me echen
la culpa,
no he roto esa fuerza del todo,
solo tengo las armas para que cada vez que reaparezca pueda desvanecerla,
sigue volviendo y volviendo,
sigo construyendo escenarios para volver a sentir la culpa,
y no oigo el mensaje,
soy un hombre plantado como lechuga, con la cintura abajo
dentro de la tierra del huerto,
la culpa no me deja moverme,
arriba lo tengo claro en mi mente pero no puedo moverme,
llevo años en la tierra sin poder volar,
Tailandia para mí es el símbolo del pájaro,
los años que pasé allí son en neto los mejores de mi vida,
en libertad, creciendo en mi trabajo, experiencia, emoción,
adrenalina, oxitocina,…
tuve que volver a la fuerza,
por problemas de salud con mis padres y porque mi mujer se
empeñó en volver,
yo cedí,
me fui a la fuerza, me sacaron de volar allí para meterme en
la tierra,
salgo a un espacio de confort, pero sin querer pensar hacia
dónde voy a ir,
Yo a Rosa le enfrento a sus miedos para empoderarla,
ella tiene una necesidad de poseer a sus hijos, y yo le
molesto en el proceso,
sin embargo, no consigue crear relación con ellos.
Sin yo hacer nada, le expongo a ella a escenarios en los que
se enfrenta a sus miedos,
cualquier elemento de interacción mía con mis hijos le lleva
a ella al pánico,
yo les meto libertad en su cabeza a mis hijos,
para ella es el mayor miedo, que sus hijos vuelen,
todo mi discurso con mis hijos es de confianza y
empoderamiento hacia ellos,
ella hace lo contrario, meterles miedo para que se queden
con ella,
mi presencia para ella es un ataque, un peligro,
mostrar mi vida en libertad, es su miedo,
nuestra vida juntos era mi libertad y su rol como ancla,
ella ha pasado mucho miedo conmigo, del que queda mucho
trauma,
mi simple presencia le reaviva todos sus miedos,
ya veremos a ver cuando mis hijos digan que se van a pasar
las vacaciones con su padre,
y no sé si volveré,
el Etna va a empezar a erupcionar.
Yo huyo de mis padres y de mi pasado,
ya hui a los 20 años, había algo en mis padres,
he intentado durante años resolver eso con mis padres,
y no he sido capaz de escucharles y ser escuchado,
poner el tema sobre la mesa y resolverlo conjuntamente con
ellos,
pienso que al tomar una decisión e irme,
se van a mover cimientos y abrirán la puerta a
conversaciones y soluciones.
Irme desata miedos y emociones en los demás,
en ese caos, es más fácil resolver, se darán situación y
conversaciones,
en medio de la explosión, será fácil mudar.
Ahora he escrito mi vida y he puesto los papeles en sus
manos,
desde la autenticidad y sinceridad,
durante mucho tiempo, el Manuel que se construyó una vez se fue
de casa,
otro del forjado por su familia y que sintió irse,
no ha interesado en absoluto, ni él ni sus miedos,
mi familia me sigue viendo como yo fui y no cambian sus
prejuicios.
Yo soy dos personas, el que vuela y el que está enraizado
hasta la cintura,
el que mis padres esperan y el que yo me he construido,
me encontré yo a mí mismo,
apareció el lobo ninja que llevo dentro,
y me he seguido disfrazando para ir a trabajar,
mi vida aquí es un disfraz, el resultado de lo que mi
educación ha querido,
yo conozco otra parte de mí,
en la montaña tengo la mirada de lobo, soy un ninja,
en países lejanos, hay más retos de supervivencia, aparece
el ninja,
aquí está el territorio comanche de mis padres, los sitios
en que he vivido de pequeño.
Tengo el dilema si estar en casa o volar,
sin embargo, me siento más en casa cuando estoy volando,
mi patria es ser ciudadano del mundo.
En qué sentido al volar a otro país,
esa parte del yo que solo sale en el círculo de los padres
sale en otro país?
Hay una parte que me llevo conmigo porque no la puedo soltar,
sale en muchos momentos,
se replica la situación aquí.
Lo que no existe son los condicionamientos,
allí, al no haber el entorno, no condiciona comportamientos.
Aún así, en otro momento, alguien jugó el rol en Colombia de
mi padre,
va a venir alguien que desarrolla el personaje que me
incomoda,
hasta que acabe escuchando el mensaje.
Lo que tengo que trabajar sigue estando ahí,
el guion lo sigo escribiendo sin espacio ni tiempo, allá
donde vaya.
No es que tenga que hablar con mis padres,
sino con esa parte de mí que tiene problemas con ellos,
Quiero permanecer siendo yo las 24 horas del día,
no soy capaz de ser yo,
me traiciono constantemente,
y no tiene que ver con dónde.
Busco lo nuevo, la adrenalina, que me saca de mi rutina.
El lenguaje hace mucha diferencia,
cada palabra tiene sus connotaciones y sus emociones
asociadas,
cambiar de idioma me cambia como persona,
si cuento algo en otro idioma, lo hago con otro nivel
emocional.
Expresarse en otro idioma es una liberación,
porque parto de unas palabras libres de connotaciones.
Todo es un guion que yo me construyo para aprender,
mis padres y demás vienen a enseñarme algo,
no se sostiene pensar que están ahí para molestarme,
no son mis enemigos,
ser capaz de ser uno mismo a pesar de lo que ocurra fuera
es mi gran reto,
la familia es quien más me incomoda,
nadie me hace nada,
yo decido qué hacer con lo que me ocurre,
los acontecimientos son neutros.
No importa si me voy, acabaré volviendo para sanar todo el
dolor acumulado,
volveré a buscar a mis maestros maravillosos
para poder ahondar ahí y aprender.
Si me estoy escapando, la vida no me va a dejar así que puedo
irme sin preocupaciones,
acepto que mi esencia genera incomodidad y es perfecto,
acepto que necesito moverme de donde estoy, aunque no sea
geográficamente,
estoy en el momento de elegir entre qué deseo crear: mundos
de realidad o de mentira,
sigo eligiendo mentira,
me protejo sin querer, no vivo con autenticidad,
tengo súper integrado ser políticamente correcto, sé de
manera inmediata lo que se espera,
sé quedar genial sin decir lo que de corazón pienso.
Es verdad que no importa si me voy, acabaré volviendo para
sanar todo el dolor acumulado,
volveré a buscar a mis maestros maravillosos para poder
ahondar ahí y aprender.
Si me estoy escapando, la vida no me va a dejar así que puedo
irme sin preocupaciones.
Me gusta vivir, una vez asumido que el objetivo de mi
existencia es mi sanación constante.
Estoy en el momento de elegir entre qué deseo crear: mundos
de realidad o de mentira,
y sigo eligiendo mentira, me protejo sin querer, no vivo con
autenticidad,
tengo súper integrado ser políticamente correcto, sé de
manera inmediata lo que se espera,
sé quedar genial sin decir lo que de corazón pienso.
Veo que sigo jugando a no hacer daño a los demás por miedo a
sus represalias,
me reto a incorporar definitivamente en mí la idea de que
mover los miedos a los demás es molesto,
pero acabo agradeciéndolo.