No me gusta tanto
opinar como dar soporte a lo que digo.
Yo estoy bien,
hacer una hora de zumba diaria, respirar el aire libre y escuchar los pajaritos
cantar en este ambiente de silencio me hace estar bien. Pero fuera de estos
muros no olvido que estamos viviendo un momento muy complicado, una crisis
sistémica que nos va a dejar un planeta que en poco se va a parecer al que
conocíamos y acostumbrábamos.
La punta del
iceberg ya se ve. Durante años hemos estado estudiando pormenorizadamente los
pros y los cons de la educación a distancia. Ahora de la noche a la mañana la
educación es a distancia sin pensar, pura acción, como lo hubiera dictado Bruce
Lee. No solamente la educación de postgrado, sino incluso la educación
primaria.
También hemos
debatido hasta la saciedad las ventajas de teletrabajar, evitando los atascos,
sin tener que vestirse, sin tener que aceptar ciertas formalidades, y las
desventajas, el aislamiento, la falta de dinámica social, la dificultad de
convencer y persuadir sin el contacto cara a cara. Hoy es un hecho, así, sin
reflexión, todos trabajando desde casa.
Y estos cambios
están para quedarse, no se va a volver a la situación anterior. Quien ha
degustado los aromas de trabajar en casa no va a volver a ponerse la corbata y
entrar en el atasco mañanero. Tampoco se va a volver a las aulas.
Muchas
organizaciones han tenido que suspender operaciones, y muy probablemente con
muy bajo impacto. Esas organizaciones tampoco van a volver a ponerse en marcha
una vez demostrada su irrelevancia.
La bolsa ha caído
y han caído las economías, lo cual supone un nuevo orden mundial, pero tal vez
al ser un fenómeno planetario seguimos funcionando como si no hubiese pasado
nada.
Charles Dickens
comenzaba su libro “Historia de dos ciudades” así:
Era el mejor de
los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de
la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y
de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la
desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en
derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra,
aquella época era tan parecida a la actual…
Me gusta el poema
de Kitty O’Meara:
Y la gente se
quedó en casa.
Y leyó libros y
escuchó.
Y descansó y se
ejercitó.
E hizo arte y
jugó.
Y aprendió nuevas
formas de ser.
Y se detuvo.
Y escuchó más
profundamente. Alguno meditaba.
Alguno rezaba.
Alguno bailaba.
Alguno se
encontró con su propia sombra.
Y la gente empezó
a pensar de forma diferente.
Y la gente se
curó.
Y en ausencia de
personas que viven de manera ignorante.
Peligrosos.
Sin sentido y sin
corazón.
Incluso la tierra
comenzó a sanar.
Y cuando el
peligro terminó.
Y la gente se
encontró de nuevo.
Lloraron por los
muertos.
Y tomaron nuevas
decisiones.
Y soñaron nuevas
visiones.
Y crearon nuevas
formas de vida.
Y sanaron la
tierra completamente.
Tal y como ellos
fueron curados.
Y la gente empezó
a pensar de otra manera
Y tomaron nuevas
decisiones
Y sanaron la
tierra tal como ellos fueron curados.

Hoy nadie, ni
siquiera los think tanks sabemos qué va a pasar. Decía Mark Twain, “Cuando
encuentres que estás del lado de la mayoría, es hora de hacer una pausa y
reflexionar profundamente”. Si hoy la mayoría dice que es una catástrofe,
seguro que no hay ventaja competitiva en pensar así, seguro que hay una salida
diferente. Hay que saber arrancar la página. Lo que nos hizo fuertes hace un
mes, puede ser lo que nos hunda hoy. Seguro que hay que aprovechar este
momento.
Dice Enrique
Sueiro, profesor IE, que “La clave no está en el cronometro, sin o en la
brújula.”. Es momento para la humildad, pensar que tienes el derecho a que te
vaya bien es una bomba hoy.
Walt Wittman en
Hojas de Hierba dice:
“¿Qué de bueno
hay en medio de estas cosas, Oh, mi yo, Oh, vida?
Que estás aquí -
que existe la vida y la identidad,
Que prosigue el
poderoso drama, y que
puedes contribuir
con un verso.”
No es momento
para resignarse, sino para escapar. El análisis estratégico no es para quien se
queja, sino para quien se moja. Estrategia es hacer algo diferente.
En términos
empresariales, Michael Porter explica que la estrategia se basa en actividades
únicas, significa ser diferente. Esto quiere decir, escoger deliberadamente un
conjunto distinto de actividades para brindar una combinación única de valor.
Qué conjunto distinto de actividades elijo para esa combinación única de valor?
El ciclo de vida de una industria es siempre el mismo: introducción,
crecimiento, madurez, declive. Aunque la curva puede ser más vertical o más
horizontal, en crecimiento hay que buscar la ventaja competitiva. En madurez,
hay que defender esa ventaja competitiva. Es el declive hay que manejar el fin
del juego, cosechar, salvar los muebles y a otra cosa mariposa.
En el tiempo, al
principio tenemos la innovación de producto, que cada vez es menos importante,
llega a ser commodity. Entonces, se hace más importante la innovación de
proceso. Más tarde, todo se copia y la innovación deja de ser importante. En la
último fase, solo funciona la innovación estratégica, una nueva combinación de
valor: Empezar con algo nuevo y regenerador.
La estrategia
está en el medio, entre la empresa y el entorno. El entorno cambia, y por tanto
el interior tiene que cambiar sí o sí. La empresa son: objetivos, valores,
recursos, capacidades, estructura sistemas. El entorno son: competidores,
clientes, proveedores.
Qué es
estrategía? Es el plan general para el despliegue de recursos que permita establecer
una posición favorable. Tactica es un plan para una maniobra específica. En el
mundo militar la estrategia se inventó para ganar la guerra. Cada uno defina la
guerra como le dé la gana. Hay que luchar batallas y fabricar tanques.
Ahora es el
momento de cambiar las tácticas para proteger la estrategia. Cambiar la
estrategia en momento de convulsion es de alto riesgo.
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