Por imposible y absurdo que parezca a mi mente racional y a
mi sentido común,
puedo en algunos momentos experimentar a Dios y la Santidad,
y la Salvación, y ser bendito.
Normalmente, en el día a día, camino de un sitio a otro con
un plan de trabajo,
en ese estado de conciencia, existe el tiempo y el espacio,
y solo ellos,
me experimento como existiendo dentro de los límites de mi
cuerpo físico,
y mi percepción del mundo externo está restringida por el
rango de los órganos sensoriales,
el olor, el tacto, la vista…
así como por las características físicas de mi entorno.
Como decía no sé quién, esta experiencia es de "ego
encapsulado en la piel",
en el estado ordinario de conciencia,
me experimento a mí mismo como objeto material separado del
resto del mundo por mi piel.
En momentos específicos, visualizo claramente una realidad
sin espacio ni tiempo,
como ser psicópata durante un rato,
son mis experiencias transpersonales,
en ellas, me parece que trasciendo una o varias de las
limitaciones anteriores.
Me pasa a menudo en la montaña, caminando, observando o
durmiendo en la naturaleza,
es como una experiencia de conciencia grupal,
me puedo identificar con un ciervo o una mariposa,
me puedo identificar con un árbol o una flor,
puedo comunicarme telepáticamente con alguien que esté lejos,
por milésimas de segundo puedo convertirme en un águila,
en una realidad sin espacio o sin tiempo,
puedo ser mica o granito.
En esos momentos, lo que veo parece un cuadro de Escher,
y no me parecen alucinaciones erráticas de un cerebro
enfermo,
tal vez sea madurez y desarrollo.
Mi pregunta es cómo promover ese tipo de experiencia
transpersonal,
en qué circunstancias puede darse y en qué circunstancias no
se da.
Según Stanislav Grof, en estados holotrópicos de conciencia,
se expande la cartografía de la psique humana,
se agrega un vasto dominio transbiográfico.
En muchas culturas antiguas y aborígenes, se desarrollaron
estas experiencias,
y jugaron un papel importante en su vida ritual y espiritual,
los psiquiatras modernos las ven como productos de un
proceso patológico desconocido,
más que como componentes genuinos y relevantes de la psique
humana.
Estas experiencias son manifestaciones normales de los
profundos recovecos de la psique,
significa literalmente "ir más allá de lo personal"
o "trascender lo personal",
nuestra conciencia se expande más allá de los límites
habituales del cuerpo / ego,
y trasciende las limitaciones del tiempo lineal y el espacio
tridimensional.
En el estado de conciencia cotidiano ("normal"), en
circunstancias ordinarias,
mi experiencia está claramente definida por las categorías
de espacio tridimensional y tiempo lineal,
experimento vívidamente solo mi situación actual y mi
entorno inmediato;
recuerdo eventos pasados y anticipo el futuro o fantaseo
con él.
En las experiencias transpersonales, parece que se
trascienden las limitaciones anteriores,
puedo experimentar con todas mis cualidades sensoriales,
episodios que ocurrieron en cualquier lugar y en cualquier
momento del pasado,
y, en ocasiones, incluso aquellos que aún no han sucedido.
Puedo trascender los límites de la experiencia
específicamente humana,
e identificarme con la conciencia de animales y plantas en
el árbol evolutivo darwiniano:
convertirme en un águila, un gorila de espalda plateada, un
dinosaurio o una ameba,
un árbol de secuoya, algas marinas, o una planta carnívora.
Las experiencias transpersonales tienen muchas
características extrañas,
que podrían hacer añicos los supuestos metafísicos
fundamentales de la cosmovisión materialista,
y del paradigma newtoniano-cartesiano.
Algunos investigadores que han estudiado y experimentado estos
fenómenos,
se dan cuenta de que los intentos de la ciencia convencional
de descartarlos,
como juegos irrelevantes de fantasía humana,
o como productos alucinatorios erráticos de un cerebro
enfermo,
pueden ser ingenuos.
Quizás represente un desafío crítico para la filosofía
materialista monista de la ciencia occidental.
Por un lado, parecen experiencias biográficas del interior
de la psique individual,
por otro, parecen estar accediendo directamente, sin la
mediación de los sentidos,
a fuentes de información mucho más allá del alcance
convencional del individuo,
comparable con el arte gráfico del pintor holandés Maurits
Escher,
una “tira experiencial multidimensional de Moebius”,
la tablilla de Esmeralda (Tabula smaragdina) de Hermes
Trismegistus,
que se convirtió en el principio básico de sistemas
esotéricos,
como el Tantra, la Cabalá o la tradición Hermética,
cada uno de nosotros es un microcosmos que contiene, de
alguna manera misteriosa,
el universo entero.
Esto no tiene por qué solo suceder bajo la influencia de psicodélicos,
sino también en circunstancias mucho más habituales,
como sesiones de diversas formas de psicoterapia
experiencial,
meditaciones, experiencias cercanas a la muerte,
o en episodios espontáneos de crisis psicoespirituales
(“Emergencias espirituales”),
funcionamos como campos infinitos de conciencia que
trascienden el espacio y el tiempo.
Los místicos han observado la separación, la unidad, la
identidad y la diferencia:
“Sabemos que estamos separados, pero todos somos Uno” y
“Sabemos que somos partes insignificantes del universo,
pero cada uno de nosotros es el universo entero ".

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