Eres milagro, prodigio, grandeza y maravilla.
Miro a mi madre y veo un milagro que me pertenece a mí,
permíteme no sentir resentimiento contra tí, mamá,
sino ofrecerte el milagro que a ti ya te pertenece,
aunque visto en verdad, esto no hace sino ofrecerme a mí el
milagro.
Este resentimiento no es independiente de mi salvación,
sustituyamos nuestros resentimientos por milagros, mamá,
éste es el milagro que sustituye todos mis resentimientos.
Te perdono.
Mamá, hoy te has convertido en mi salvadora,
desde hace muchos años debo reconocer que albergo un
resentimiento contigo,
ese resentimiento que yo tengo me nubla y no me deja ver el
milagro
que significa tener una madre preciosa como lo eres tú.
Ya es hora de deshacer esos nubarrones y permitir que permee
la luz que hay detrás,
ésta es una relación santa,
cada vez que en un momento del día hay conexión contigo a
nivel divino,
probamos que tú y yo somos uno y que nada hay que nos pueda
separar.
Lo que yo veo en ti no es más que una parte de mí,
lo que yo veo en ti no es sino lo que yo soy,
y si yo te viera como una persona con carencias,
no estaría sino reafirmando que yo mismo soy un ser con
carencias.
Pero no, tú eres un milagro, tú eres luz, eres un ser
infinito que se extiende allá donde va,
y donde no va,
tú tienes derecho a ser un milagro porque eres hija del
Universo,
y ser hija te concede la participación en el Todo.
Yo te perdono,
te perdono porque en realidad no hay nada que perdonar,
te perdono porque todo fue una equivocación,
y porque tú solo diste amor malentendido.
Acepto que tú no quisiste tener hijos,
que fuiste obligada y que por tanto no te salió el cariño
que tus hijos necesitaban.
Tus hijos sufrieron la sensación de abandono, pero la Verdad
con mayúsculas me dicta
que eso no es así, porque eso solo supone aceptar mi propia
limitación y mi propia escasez
en el terreno del cariño, del amor y del cuidado.
Me he sentido a veces abandonado y rechazado, sin poder
confiar en nada ni nadie,
implorando más cariño y sensación de conexión con cualquiera
que se acercaba a mí.
Siento escasez de amor, y también miedo a perderlo,
por eso, he sido incluso capaz de desamarme a mí mismo, de
ningunearme,
y de aniquilarme con tal de mantener las migajas de amor que
cualquiera pueda echar a mis pies,
necesito esas escasas migajas de pan que los demás dejan
caer a mis pies.
Yo me siento escaso y te siento escasa a ti,
me da miedo perderte y mucha intranquilidad, desasosiego y
mucha tristeza,
que no quieras verme o hablarme libremente,
pero, te entiendo, hoy estoy trabajando la idea de que tú no
eres un ser escaso,
sino un ser luminoso y perfecto, en perfecta conexión con lo
divino,
eres santa,
mi madre es santa.
Los milagros se ven enturbiados por mis resentimientos,
el resentimiento hacia ti es el símbolo del resentimiento
hacia la mujer en general,
yo no he disfrutado plenamente del amor femenino, lo he a
veces utilizado,
y solo he sabido disfrutar de ver chispazos de reflejos de
él,
turbio, ha sido todo turbio,
porque estaba rodeado de nubarrones oscuros dramáticos de
resentimiento y rencor,
que no me permitían ver nítido.
No siempre me hacías caso, a menudo estabas preparando
comidas en la cocina,
limpiando la casa o tomando café con tus amigas,
así lo veía tu bebé inexperto con la mente sin construir,
así lo construyó en su cerebro ese niño herido que imploraba
una mirada, agarrado a tus piernas,
ese niño herido rogaba humildemente por un abrazo amoroso
que poco le fue concedido.
Ese niño se tuvo que construir fantasmas y objetivos
alternativos,
que le sacaran del sufrimiento de no tener una abrazo
maternal,
poco se le dio un feedback positivo de algo que hubiera
hecho,
cuando cocinaba era un desastre,
porque te ocasionaba el dolor de tener que limpiar su
suciedad detrás de él,
cuando hacía algo, era el sucio hombre incapaz y vago que
viviría en la oscuridad.
Ese niño rogaba por un comentario positivo en algún aspecto,
como no lo había en el terreno emocional, lo buscó
estudiando mucho,
y ejecutando los valores de viajar, aprender, hablar
idiomas…
pero tampoco ahí hubo nunca un aliento de apoyo,
nunca se le dijo que no iba por ahí la vida,
nunca se le dijo claro que siendo así jamás iría a conseguir
alabanza sincera,
consiguió muchas pero sin satisfacción plena,
ahí no estaba en puridad su salvación.
A ese niño, mamá, lo educaste en la asunción de que no era
querido,
de que fue un error de la naturaleza,
le hiciste sentir culpable de existir,
él se sintió culpable de existir,
él se construyó un mundo falso en el que él era culpable de
existir,
él desarrolló una realidad percibida demente en la que mucho
era hostil y un ataque,
porque necesitaba ser suficiente, ser útil, ser digno,
necesitaba demostrar algo.
Ese niño era luz,
ese niño era digno por el solo hecho de ser hijo del
Universo y por haber sido creado,
ese niño vino al mundo hijo del Universo y solo a través coyunturalmente
de tu vientre,
no se tenía que ganar su dignidad a base de méritos,
ese niño era santo por haber nacido, solo por haber nacido
vivo,
y no por estudiar más que los demás, ser más deportista que
los demás,
hacer su cama o ayudar a poner la mesa.
¡Qué poco le exigiste a ese niño!
simplemente que colocase los tenedores y remetiera las
sábanas de su cama.
Tú venías todas las noches a darme un beso antes de dormir,
de hecho, no era capaz de conciliar el sueño sin tu beso,
nunca me preguntabas cómo estaba, qué me preocupaba, qué era
lo que me causaba desasosiego,
de qué tenía miedo, cómo había dormido, qué había soñado,
no tenías tiempo, no te importaba demasiado lo que pasase
por mi ser humano vivo,
más allá de que estuviera bien alimentado y bien planchado.
Ese niño percibía su realidad como traición, hostilidad y
ataque constante,
ese niño aprendió a necesitar defenderse cada minuto de su
existencia,
ante todos los leones que constantemente le agredían,
desconfiaba de todo y de todos, todo el tiempo.
Le podrías haber mirado a los ojos en algún momento y
haberle dicho: Tú puedes. Tú eres.
Tú eres suficiente. Tú eres digno de tu propia existencia.
Le podías haber mirado a los ojos.
Tú vivías en un mundo de obligaciones y percibías tu propio
mundo como limitante y agobiante,
pero, no voy ahora a pensar así, tú elegiste tu propia vida,
a tu familia y jugaste tu juego,
y la vida te dio todas las oportunidades de aprendizaje que
tú necesitabas.
Y yo tengo la madre que tengo para guiarme a sanar lo que necesito
sanar,
tú eres un regalo que la vida que me ha puesto ahí, quizás
para que tropiece,
pero, sobre todo, para que avance como consecuencia de
tropezar e intentar no caer,
tú me puedes ayudar, aún sin ser consciente, a limpiar mis
nubarrones de resentimiento,
de forma que se desvele el milagro que esconden.
Que los milagros reemplacen mi resentimiento,
no voy ya a elegir el resentimiento sino el milagro,
hay luz detrás de la nube y ahora lo veo claramente,
creo en mi intuición que me guía en el camino,
ya voy viendo la luz,
tengo la visión de lo que es mi vida y se van difuminando
mis miedos,
ya no me voy a hacer el ciego,
ahora veo claro y nítido, con absoluta certeza,
tengo alguien en mis espaldas que me ilumina y me guía el
camino.
Te temía, te odiaba, te amaba y me hiciste enfadar,
exigente e irritante como eras, yo no era capaz de
complacerte,
ahora te descubro como hija del Universo,
ya no eres mi enemiga, sino mi salvadora,
tienes una función en el plan del Universo y vas a ayudarme
en mi camino de la expiación.
En mi percepción, has cometido muchas faltas y me has
causado mucho dolor,
ha habido muchos disgustos grandes y pequeños,
pero, tu cuerpo es bello, por mucho que lo opaques fumando,
hueles bien,
eres bella y elegante, con esa piel resplandeciente y clara.
Hoy te contemplo como mi salvadora para que me guíes hasta
la luz que tú tienes,
quiero unirme a ti,
en mi mente ahora se muestra la luz que veo en ti,
tú has esperado largo tiempo esto, porque necesitas
liberarte y sentirte una conmigo,
esto te va a liberar, aunque no me veas y escuches.
Eres hija del Universo y puedes salvarme,
dejo a un lado mis imágenes oscuras para ver el milagro de
amor que eres,
estoy agradecido,
de la mano vamos juntos,
voy hacia la luz que tú eres,
eres mi salvación,
mis nubarrones se caen y apareces detrás de ellos como la
luz de mi salvación,
el milagro reemplaza todos mis resentimientos.
Eres mi luz, mi salvación, voy hacia ti,
espérame que voy, te necesito, eres mi expiación,
en ti está mi salvación, en ti en tu dignidad de ser humano,
de madre que me amamantaste.
Voy, aguanta, ten paciencia, que estoy llegando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario