Soñaba que tenía 5 años y me había perdido en el mercado de
Prosperidad. Mi madre estaba comprando y yo había salido a explorar. Veía
muchos adultos yendo y viniendo, escuchaba mucho ruido, venían olores de todos
los lados, no podía hacer sentido de dónde estaba ni dónde tenía que ir. Solo
gritaba pidiendo una mano que me fuera de confianza y me sacara de aquel laberinto
interminable.
Cuando me desperté, seguía en un mundo ruidoso, no podía
hacer sentido de dónde estaba ni dónde tenía que ir, continuaba necesitando esa
mano que me diera confianza y me guiase fuera del caos mundanal.
Ahora no la tengo, pero recuerdo que existía en mi mundo de
niño. Había una mano que me llevaba y yo me dejaba llevar. Era muy bonito
sentir ser guiado, poder casi cerrar los ojos y dejarme llevar.
A lo largo de los años, he buscado esa mano en muchas manos
y pensado que podía confiar, pero me he equivocado muchas veces. El continuo
cambio ha seguido siendo ruidoso y laberíntico, y yo seguía sin tener el mapa que
me permitiría escapar.
La conclusión es la siguiente. Después de analizar altos,
bajos, ciclos, cambios, transformaciones, mutaciones, evoluciones, decadencias,
éxitos y fracasos, con suficiente repetición, empieza a aparecer una pregunta:
¿No habría otro modo transitar a través de la vida sin estar siempre atrapado
dentro de estos altibajos? ¿Sin tener la sensación de estar siempre en vilo, en
la cuerda floja? ¿No tendría el mercado una salida?
Sí la hay. Se llama armonía, estabilidad y equilibrio, la búsqueda
de la unidad. Significa poner la atención en lo que siento en mi interior. Independientemente
de lo que pase fuera,¿Cómo me siento en mi vida ahora mismo? ¿Cómo puedo
conseguir que mis sentimientos respecto a mi vida no tengan fluctuaciones?
Si logro esta ecuanimidad, y recibo un regalo, no me pondría
demasiado eufórico, ni tendría un subidón de felicidad, sino trabajaría el
agradecimiento, con menor subida emocional. Si alguien me diera una mala noticia,
en lugar de enfadarme y ponerme triste, dentro de mí no dejaría caer, intentaría
permanecer.
Convertiría la onda sinusoidal de la vida en una línea plana.
Seguiría teniendo sentimientos expresivos, pero sin esto querer necesariamente
decir salirme de la estabilidad emocional.
En este estado estable puedo construir mi vida, puedo ganar un
premio sin salirme de mi centro, puedo ser insultado sin perderme a mí mismo.
Así soy inamovible, invulnerable.
¿Tu mano es mi mano?
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