jueves, 2 de diciembre de 2021

¿Qué soy?

La luz es energía en frecuencia visible, es decir, un reducido subconjunto de las posibles energía visibles y no visibles posibles en el Universo. Ser energía es mucho más grande que ser luz.

Estos días he tenido que enfrentarme a una serie de situaciones, que así, superficialmente, las calificaría de desagradables. Por ejemplo, he sido sujeto a una demanda judicial, y tenido que ir al Juzgado a recoger la documentación con la demanda y las pruebas del demandante.

Cuando digo superficialmente desagradable, quiero decir que cuando he rascado la superficie, por debajo surgen un buen número de emociones de todos los colores. En concreto, miedo. Cuando alguien utiliza los servicios judiciales nacionales para resolver un conflicto, lo hace sin duda desde el miedo.

Por supuesto, mi primera reacción fue colocarme al mismo nivel del demandante, y sentir miedo, mucho miedo. También tristeza y depresión, incluso ira y asco. Sensación de perder la confianza en el ser humano.

Si un niño pequeño viniese y me golpease, ¿yo me pondría de rodillas a su nivel y devolvería el golpe? Seguro que no, pues en esta ocasión de la demanda tampoco.

La única manera es elevarse sobre la situación, salirme de mí mismo y cambiar radicalmente de perspectiva, volar cual zepelín. ¿Esto es posible? ¿Qué soy yo? ¿Yo soy mi cuerpo o soy libertad?

Recordé las palabras de Shariputra para sanar a su amigo:

These eyes are not me. I am not caught in these eyes.

This body is not me. I am not caught in this body.

I am life without boundaries.

The decaying of this body does not mean the end of me.

I am not limited to this body.

This body is not me. I am not caught in this body.

I am life without limit.

These eyes are not me. I am not caught in these eyes.

These ears are not me. I am not caught in these ears

This nose is not me. I am not caught in this nose.

This tongue is not me. I am not caught in this tongue.

This body is not me. I am not caught in this body.

This mind is not me. I am not caught in this mind.

Cuando repito esta meditación una y otra vez estilo mantra, me doy cuenta de que solo dice lo que no soy, pero no dice lo que soy, salvo que poco a poco mi corazón y mis intuiciones empiezan a reaccionar y a decir algo. Puedo escucharlo. Soy libertad, me siento invulnerable por parte de las cosas que me puedan pasar en la tierra. Me desapego.

These things I see are not me. I am not caught in what I see.

These sounds are not me. I am not caught in these sounds.

These smells are not me. I am not caught in these smells.

These tastes are not me. I am not caught in these tastes.

These contacts with the body are not me. I am not caught in these contacts with the body.

These thoughts are not me. I am not caught in these thoughts.

The past is not me. I am not limited by the past.

The present is not me. I am not limited by the present.

The future is not me. I am not limited by the future.

Entiendo que yo soy algo más de lo que es mi cuerpo, de lo que es mi vida de los detalles en mi entorno y mi sociedad. Soy algo más allá de una ruedita que contribuye a que el reloj funcione y marque las horas.

Ya Platón introducía el concepto de participación. Por un lado, hay ideas, perfectas, eternas e inmutables, y por otro el mundo material, perecedero, imperfecto y mudable. Lo material “participa” de las ideas, pero lo hace de forma imperfecta.

Aristóteles asume la existencia de una sustancia, un sustrato que no cambia, sino que permanece a través de los cambios. Las propiedades mutables solo tienen sentido cuando se refieren a una sustancia, así, no existe la blancura, sino una pared blanca.

Soy algo más que lo externo a mí, que mis circunstancias, tengo un maestro interior. Como decía Aristóteles soy una participación de una bola energética que es la vida en su conjunto. De ese uno permanente “emana” lo concreto, es decir, yo. Como los rayos de sol y el sol. Los primeros emana de él y dejarían de existir sin él.

Puedo odiar y sentir rencor desde la naturaleza física, pero no puedo desde la naturaleza energética. Tal vez tenía razón Einstein cuando hablaba de la dualidad onda-partícula y decía que materia física y energía son las dos caras de la misma moneda, intercambiables multiplicando por el cuadrado de la velocidad de la luz.

Las mentes están unidas, lo físico no. Por eso las mentes viven en libertad, mientras el mundo físico está limitado. Sentir la sensación de ser transportado más allá de mí mismo es una sensación de liberación, algo mucho más profundo que el sueño de libertad pequeño que me han contado.

Es una sensación de haberme escapado realmente de toda limitación. Me siento unido con otra cosa, que se hace parte de mí. En ella me completo, me siento en casa, me relajo, soy yo. El amor reemplaza al miedo inicial.

Ahí no tengo ninguna duda acerca de mi Identidad, ni deseo limitarla ni etiquetarla con palabras.  He alcanzado la paz, acepto la realidad. Es mi refugio.

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