Cuando digo superficialmente desagradable, quiero decir que
cuando he rascado la superficie, por debajo surgen un buen número de emociones
de todos los colores. En concreto, miedo. Cuando alguien utiliza los servicios
judiciales nacionales para resolver un conflicto, lo hace sin duda desde el
miedo.
Por supuesto, mi primera reacción fue colocarme al mismo
nivel del demandante, y sentir miedo, mucho miedo. También tristeza y
depresión, incluso ira y asco. Sensación de perder la confianza en el ser
humano.
Si un niño pequeño viniese y me golpease, ¿yo me pondría de
rodillas a su nivel y devolvería el golpe? Seguro que no, pues en esta ocasión
de la demanda tampoco.
La única manera es elevarse sobre la situación, salirme de
mí mismo y cambiar radicalmente de perspectiva, volar cual zepelín. ¿Esto es
posible? ¿Qué soy yo? ¿Yo soy mi cuerpo o soy libertad?
Recordé las palabras de Shariputra para sanar a su amigo:
These eyes are not me. I am not caught in these
eyes.
This body is not me. I am not caught in this
body.
I am life without boundaries.
The decaying of this body does not mean the end
of me.
I am not limited to this body.
This body is not me. I am not caught in this
body.
I am life without limit.
These eyes are not me. I am not caught in these
eyes.
These ears are not me. I am not caught in these
ears
This nose is not me. I am not caught in this
nose.
This tongue is not me. I am not caught in this
tongue.
This body is not me. I am not caught in this
body.
This mind is not me. I am not caught in this
mind.
Cuando repito esta meditación una y otra vez estilo mantra,
me doy cuenta de que solo dice lo que no soy, pero no dice lo que soy, salvo
que poco a poco mi corazón y mis intuiciones empiezan a reaccionar y a decir
algo. Puedo escucharlo. Soy libertad, me siento invulnerable por parte de las
cosas que me puedan pasar en la tierra. Me desapego.
These things I see are not me. I am not caught
in what I see.
These sounds are not me. I am not caught in
these sounds.
These smells are not me. I am not caught in
these smells.
These tastes are not me. I am not caught in these
tastes.
These contacts with the body are not me. I am
not caught in these contacts with the body.
These thoughts are not me. I am not caught in
these thoughts.
The past is not me. I am not limited by the
past.
The present is not me. I am not limited by the
present.
The future is not me. I am not limited by the
future.
Entiendo que yo soy algo más de lo que es mi cuerpo, de lo
que es mi vida de los detalles en mi entorno y mi sociedad. Soy algo más allá
de una ruedita que contribuye a que el reloj funcione y marque las horas.
Ya Platón introducía el concepto de participación. Por un
lado, hay ideas, perfectas, eternas e inmutables, y por otro el mundo material,
perecedero, imperfecto y mudable. Lo material “participa” de las ideas, pero lo
hace de forma imperfecta.
Aristóteles asume la existencia de una sustancia, un
sustrato que no cambia, sino que permanece a través de los cambios. Las
propiedades mutables solo tienen sentido cuando se refieren a una sustancia,
así, no existe la blancura, sino una pared blanca.
Soy algo más que lo externo a mí, que mis circunstancias, tengo un maestro interior. Como decía Aristóteles soy una participación de una bola energética que es la vida en su conjunto. De ese uno permanente “emana” lo concreto, es decir, yo. Como los rayos de sol y el sol. Los primeros emana de él y dejarían de existir sin él.
Puedo odiar y sentir rencor desde la naturaleza física, pero
no puedo desde la naturaleza energética. Tal vez tenía razón Einstein cuando
hablaba de la dualidad onda-partícula y decía que materia física y energía son
las dos caras de la misma moneda, intercambiables multiplicando por el cuadrado
de la velocidad de la luz.
Las mentes están unidas, lo físico no. Por eso las mentes viven en libertad, mientras el mundo físico está limitado. Sentir la sensación de ser transportado más allá de mí mismo es una sensación de liberación, algo mucho más profundo que el sueño de libertad pequeño que me han contado.
Es una sensación de haberme escapado realmente de toda
limitación. Me siento unido con otra cosa, que se hace parte de mí. En ella me completo,
me siento en casa, me relajo, soy yo. El amor reemplaza al miedo inicial.
Ahí no tengo ninguna duda acerca de mi Identidad, ni deseo
limitarla ni etiquetarla con palabras.
He alcanzado la paz, acepto la realidad. Es mi refugio.
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