viernes, 6 de mayo de 2022

Capítulo 19. El desarrollo de mi niño interior

 



Nací pequeño, desnudo y completamente indefenso,

era vital tener una persona que me cuidase, de lo contrario habría muerto,

por eso durante mucho tiempo después,

me encuentro en una situación inferior y dependiente,

hay un niño sombra en mí inferior y pequeño, que cree que no está bien.

Incluso los padres más amorosos no pueden conceder a sus hijos todos los deseos,

cuando yo ya podía caminar, aparecieron las prohibiciones y restricciones,

no podía romper el juguete, tocar el jarrón, jugar con la comida…

sentía que estaba haciendo algo mal, de alguna manera no estaba bien.

También me sentía bien y valioso, sentía cuidado, seguridad, juego, diversión y alegría,

mi niño sol.

Mis padres estaban abrumados con crianzas y cuidados, gritaban, golpeaban y descuidaban,

como niño pequeño no podía juzgar si las acciones de mis padres eran buenas o malas,

desde mi niño, mis padres eran geniales e infalibles,

cuando me gritaban, yo no pensaba:

"¡Papá no puede lidiar con agresiones y necesita psicoterapia!",

sino que me sentía malo, castigado y equivocado.

Así aprendí si era bienvenido o no,

necesitaba alimento, higiene y cambiar pañales,

y muy importante: caricias, miradas amorosas y voces de cuidadores de bienvenida a este mundo.

La pregunta es cómo resolver los conflictos típicos entre padres e hijos.

Mi niño tiene necesidades,

de ahí viene la confianza básica, confiar en mí mismo y en los demás,

según Klaus Grawe son apego, autonomía y control,

satisfacer el placer o evitar la incomodidad, y autoestima o reconocimiento.

Cuando me enfado, me siento frustrado por mi necesidad de autoestima y reconocimiento,

cuando experimento estrés, dolor, ira o miedo, por mi necesidad de placer y control,

cuando sufro de enfermedad de amor, mi necesidad de vincularme se frustra,

también mi necesidad de control porque no puedo influir en el ser querido,

mi necesidad de placer, me siento ofendido en mi autoestima debido al rechazo.

Necesito apego desde el nacimiento hasta la muerte, muero si se me niega el contacto físico,

necesito apego, pertenencia y comunidad, vincularme.

reunirme con amigos, charlar, descansar con colegas o escribir una carta.

Mi niño se puede sentir abandonado solo porque mis padres estén estresados y abrumados.

Necesito autonomía y seguridad, quiero explorar y descubrir mi entorno,

necesito actuar de forma independiente,

me enorgullece poder hacer algo sin la ayuda de mis padres,

necesito control y seguridad,

tengo el deseo de poder, influenciar mi entorno, al principio llamar la atención gritando o llorando,

luego a través del lenguaje y hechos, incluso de la política.

Los padres sobreprotectores, muy controladores, que imponen demasiadas reglas

y establecen límites demasiado estrechos, perjudican el desarrollo de la autonomía,

el niño interioriza este temor y control excesivo de los padres,

y se limita una y otra vez en su vida futura, duda tanto de sus habilidades.

Asimismo, los padres que eliminan demasiados obstáculos del camino del niño,

hacen niños dependientes de una persona que se hace responsable de ellos.

Quiero encontrar el equilibrio entre apego, vinculación, autonomía e independencia,

dependencia no solo es negativo, también seguridad,

vínculo puede significar seguro y digno de confianza.

Necesito satisfacción de placer,

mientras me alimento, hago deporte o veo una película,

me esfuerzo constantemente por obtener placer y evitar disgusto,

necesito adquirir habilidades para tolerar la frustración,

retrasar las recompensas y renunciar a los instintos,

manejar placer e incomodidad,

hambre, sed, calor, frío, dolor.

Necesito autoestima y reconocimiento.

David Schnarch habla de autoestima reflejada,

son los cuidadores del niño los que reflejan si está "bien" o no,

cuando una madre sonríe a su hijo, muestra que está feliz por su existencia.

De adulto sigo reconocimiento,

estoy condicionado a experimentar autoestima a través del espejo de los demás.

Yo quiero resolver mis problemas en mi vida hoy,

reconocer dónde están los puntos débiles, los factores desencadenantes,

quiero entrar en contacto con esta parte de mi personalidad,

quiero sentir mis heridas y miedos internos,

no quiero suprimir mis lesiones internas,

quiero escuchar a mi niño sombra cuando quiere hablar,

quiero que reciba atención por sus preocupaciones,

y pueda retirarse contento y volver a jugar por sí mismo por un tiempo.

Si no le permito que su miedo, vergüenza o enojo expresen su opinión,

continúan teniendo un efecto en el subsuelo de mi conciencia,

causan estragos sin que el adulto se dé cuenta,

el niño sombra desagradable y reprimido se abre paso de vez en cuando,

con todas sus fuerzas y descarga su ira.

Un niño que se siente amado y aceptado por sus padres,

desarrolla creencias como "Soy bienvenido", "Soy amado", "Soy importante",

si siente frío y rechazo, "No soy bienvenido", "Soy una carga", "Me quedo corto" …

creencias que moldean inconscientemente la percepción en la actualidad,

las creencias son los lentes a través de los cuales veo la realidad.

Mi niño sombra mimado, al que los padres permiten demasiado y lo miman,

tiene la convicción de que todo tiene que salir según su voluntad, que apenas necesita esforzarse,

da por sentado que obtiene lo que quiere,

reacciona dolido y enojado cuando ése no es el caso,

desarrolla una baja tolerancia a la frustración,

se adapta mal, no encaja, era el jefe o la princesa con mamá y papá,

¡Soy muy importante!, ¡Siempre soy bienvenido!, ¡Consigo todo lo que quiero!,

¡Todo depende de mí!, ¡Soy más fuerte que los demás! o ¡Soy el mejor!,

tiene que aprender que no todo es gratis en la vida y que tiene que esforzarse.

Mis creencias profundas e inconscientes son un filtro para mi percepción,

influyen en sentimientos, pensamientos y acciones.

¡No valgo nada! ¡No soy querido! ¡No soy bienvenido! ¡No soy adorable! ¡Soy malo!

¡Estoy gordo! ¡No soy suficiente! ¡Soy culpable! ¡Soy pequeño! ¡No soy importante!

¡No puedo nada! ¡No se me permite sentir! ¡Me estoy quedando corto! ¡Soy un perdedor!

¡Estoy equivocado! ¡Soy una carga! ¡Soy responsable de tu estado de ánimo!

¡No puedo confiar en ti! ¡Siempre tengo que estar en guardia! ¡Soy inferior!

¡Tengo que cuidarte! ¡Soy más fuerte que tú! ¡Estoy indefenso! ¡Tú no me quieres!

¡Me odias! ¡Te decepciono! ¡Soy indeseado!

¡Tengo que ser amable y bueno! ¡No puedo defenderme! ¡Tengo que hacer todo bien!

¡No se me permite tener voluntad propia! ¡Tengo que adaptarme! ¡Tengo que hacerlo solo!

¡Tengo que ser fuerte! ¡No debo mostrar ninguna debilidad! ¡Tengo que ser el mejor!

¡Tengo que llegar a casa con buenas notas! ¡Tengo que quedarme contigo siempre!

¡Tengo que cumplir con tus expectativas! ¡No se me permite escapar!

¡El mundo es malo / peligroso! ¡No se te da nada en la vida! ¡Eso va mal de todos modos!

¡Hablar es inútil! ¡La confianza es buena, el control es mejor!

Una creencia que gesté hace décadas,

y que seguramente fue útil en aquel momento,

tiene muchas probabilidades de ser ineficaz y disfuncional en el presente,

necesito hacerme consciente de que sigue presente y marcando cada una de mis decisiones.

Llamamos percepción a esa capa intermedia entre la realidad y nosotros,

cuando veo o escucho a otra persona,

no es en realidad a ella a quien veo o escucho,

sino a mi capacidad de percepción,

que integra la información recibida de mis sentidos,

con la enorme mochila de significados que he ido asignando en el pasado.

Todo esto genera un error, veo y oigo lo que verdaderamente no está ahí,

comprendo lo que no existe,

desarrollo un mundo de ilusiones

y creo juicios sin fundamento,

así me frustro, no soy capaz de cumplir mis expectativas y en definitiva sufro.

Es dolor, un dolor que va creciendo,

por mucho umbral de dolor que tenga,

llega un momento en el que es tan fuerte,

que no puedo dejar de pensar que debe haber mejores caminos en la vida.

Mi juego es construir creencias, sentir que me dan miedo,

y, en consecuencia, sufrir por el miedo emitido por algo que es pura ilusión,

como decía Calderón, una sombra, una ficción...porque los sueños, sueños son.

A veces creo que el mundo es un lugar hostil, en el que estoy abandonado a mi suerte,

es un mundo de nacimientos y muertes basado en mi creencia de escasez y de pérdida,

creo que estoy, en más o menos grado, disgustado con el mundo por mis creencias,

de que es el exterior o los demás quienes me hacen sentir desdichado.

Creo que no puedo ver más que con los ojos del cuerpo, y si no, no existe;

esta creencia me lleva a negar la visión espiritual,

en última instancia, incluso espacio y tiempo son meramente creencias,

aquello de lo que doy fé, demuestra mis creencias y así las refuerzo,

es como ir engordando una bola de nieve,

cuando uno piensa que está en proceso de deshacerse de ella, reaparece con renovada fuerza,

las creencias están en vilo,

en la medida en que esté dispuesto a someter a duda a mis creencias,

en esta misma medida quedarán corregidas mis percepciones.

Por eso, las aproximaciones terapéuticas tradicionales basadas en la racionalidad y la palabra,

no son capaces de crear una verdadera diferencia.

Solo es posible la sanación a través de una línea terapéutica,

en la que se induzca un estado alternativo de percepción,

y se posibilite ver lo que habitualmente no es posible ver.

La meditación guiada es un método experimentado,

a través de estas meditaciones he experimentado varios viajes al pasado,

he podido ponerme en los pies de ese niño que vivía lo que yo ahora no recuerdo,

y he podido comprender y sanar muchos de mis problemas que actualmente sufro.

Capítulo 18. Mi niño interior

 


En mi día a día, experimento situaciones donde se reflejan asuntos no resueltos de mi niñez,

me impactan impacto psíquica y emocionalmente, me paralizan y limitan ciertos espacios de mi vida.

Siguiendo patrones de conducta y creencias que adopté en mi infancia,

que en su momento servían como escudo protector,

me llevan a pensamientos y conductas no deseadas,

pero inevitables.

Estas emociones son de diferente índole, dolor, enfado, miedo, desconfianza, etc...

por eso, mi motivación máxima es reestructurar estas creencias y pensamientos,

y por consiguiente sus emociones,

con la finalidad de disminuir la cantidad de momentos desagradables.

Por ejemplo, reconozco que tengo pensamientos en los que otros me atacan,

también me siento abandonado cuando no logro el nivel de atención de los demás que necesito,

a veces duermo mal porque mis pensamientos y angustias tienen demasiada presencia,

crea desasosiego.

Mi impresión es que esto sucede porque a lo largo de mi vida he construido frases,

unas las he oído y otras son resultado de mis acciones y experiencias,

se han ido asentando,

hasta el punto de que soy inconsciente de la existencia de muchas de ellas,

o están tan automatizadas como si fuera una máquina previamente programada.

Estas creencias son la base de mis decisiones, mis acciones, mis frustraciones y mis miedos,

Necesito revisar el rol que juegan mis creencias, su impacto y su relación con la percepción,

esa capa intermedia entre la realidad y nosotros.

Esas creencias disfuncionales las creé yo, sobre todo en mi infancia,

desde mi nacimiento hasta la adolescencia,

configuran lo que se llama el Niño Interior, con gran impacto en mi vida presente y futura.

Busco líneas terapéuticas para poder ayudar a otras personas a ser conscientes,

y a sanar temas parecidos a los que yo he experimentado,

al desarrollo del elemento niño interior, como lo entiende Stefanie Stahl.

Stef es psicóloga en Alemania,

ha escrito libros "¡Sí y no!" o "¡La vida también puede ser sencilla!".

Yo necesito un lugar donde sentirme seguro, protegido y bienvenido,

anhelo un lugar donde poder relajarme y ser yo mismo,

idealmente, mi propio hogar paterno-materno era un lugar así,

cuando me sentí aceptado y amado por mis padres, tuve un hogar cálido, reconfortante.

Tengo interiorizado este sentimiento desde la infancia, de ser acogido,

me siento seguro en el mundo y en mi vida, tengo confianza en mí mismo y en otras personas.

Mi confianza básica es como un hogar en mí mismo, me brinda apoyo y protección internos,

a veces asocio mis recuerdos desagradables con mi infancia, incluso traumáticos,

a veces tuve una infancia infeliz,

en parte ya he dejado de lado esas experiencias y apenas puedo recordarlas,

a veces tuve una infancia "normal" o incluso "feliz", con un poco de autoengaño.

De ahí vienen algunos de mis problemas de autoestima,

dudo a menudo si a la otra persona, pareja, jefe o alguien nuevo,

les agrado de verdad y si soy bienvenido,

no me quiero del todo a mí mismo, siento ciertas inseguridades,

tengo dificultades en mis relaciones,

sin confianza básica siento poco apoyo interno.

En cambio, necesito de los demás seguridad, protección y hogar,

busco un hogar con mi pareja, mis compañeros,

y me siento atrapado, si no tengo un hogar dentro, tampoco lo puedo encontrar fuera,

me quedan huellas de la infancia.

Mi niño interior es la suma de huellas infantiles, buenas y malas,

experimentadas a través de padres y otros cuidadores, la mayoría a nivel inconsciente,

miedos y anhelos.

Son los miedos, las preocupaciones y las penurias que he vivido desde la niñez,

y también las influencias positivas de mi infancia.

Las huellas negativas me causan dificultades como adulto,

el niño que hay en mí se esfuerza a muerte en no tener que revivir las heridas de la niñez,

y, al mismo tiempo, se esfuerza en que se cumplan sus deseos de seguridad y reconocimiento,

que fueron descuidados en su infancia.

A nivel consciente, soy un adulto independiente que doy forma a mi vida,

pero mi niño interior tiene una influencia decisiva,

en mi percepción, sentimiento, pensamiento y actuación a nivel inconsciente,

mucho más fuerte que mi mente, de hecho.

Ignorar al niño interior me mete en muchos apuros en mis relaciones de pareja,

solo conociendo las conexiones puedo ver

que no es mi adulto quien resuelve el conflicto con confianza en mí mismo,

sino que son los niños internos que luchan entre sí.

Igual en el resto de mis relaciones personales,

como empleado reacciono a las críticas del jefe, o renuncio al trabajo,

ignorar a mi niño interior me hace sentir insatisfecho conmigo mismo y con mi vida,

surgen conflictos con otras personas y, a veces, escala la violencia de manera descontrolada.

Incluso si hubiera tenido una infancia feliz y hubiera adquirido la confianza básica,

no pasaría por la vida completamente libre de preocupaciones y problemas,

mi niño interior habría experimentado ciertas heridas,

porque no hay padres ni infancias perfectos.

No me gusta tomar grandes decisiones,

prefiero quedarme por debajo de mis posibilidades a colgarme demasiado lejos de la ventana,

las huellas negativas de la infancia me limitan, entorpecen mi desarrollo y mis relaciones.

Sólo cuando conozca y haga amistad con mi niño interior,

experimentaré los profundos anhelos y heridas que llevo dentro,

y podré aceptar esta parte herida del alma e incluso curarla hasta cierto punto.

Mi autoestima crece como resultado, y el niño dentro de mí finalmente encuentra su hogar,

requisito previo para que las relaciones con otras personas sean pacíficas, amistosas y felices,

y requisito previo para poder romper con relaciones tóxicas que incluso enferman.

Necesito conocer a mi niño interior y hacer amistad con él,

necesito deshacer los viejos patrones que llevan constantemente a callejones sin salida,

necesito encontrar actitudes y comportamientos nuevos y útiles.

Algunos problemas parecen confusos y difíciles de resolver,

si los miro en la superficie de mi conciencia,

me resulta difícil comprender las acciones y los sentimientos de otras personas,

no tengo la perspectiva correcta, ni conmigo ni con los demás,

en realidad, hay partes de niño en mí y partes de adulto,

y hay un nivel consciente e inconsciente de mi psique.

Aprender esta estructura de la personalidad, trabajar con ella conscientemente,

me permite resolver problemas que antes parecían irresolubles.

El "niño interior" es una metáfora que describe las partes inconscientes,

mi vida emocional está asignada al niño interior:

miedo, dolor, tristeza, ira, pero también alegría, felicidad y amor.

También está mi ego adulto, mi "adulto interior", mi mente racional y razonable, mi pensamiento,

consciente y deliberado,

en este modo puedo asumir la responsabilidad, planificar, actuar con previsión,

reconocer y comprender las conexiones, sopesar los riesgos,

y regular el ego del niño.

Sigmund Freud fue el primero en dividir la personalidad en diferentes instancias,

el ello, que se llama niño interior o yo infantil en la psicología moderna,

el ego, llamado ego adulto,

y el superyó, una especie de autoridad moral.

Stef subdivide en el niño interior feliz (el niño sol), el niño interior herido (el niño sombra)

y el adulto interior.

El niño interior no es siempre un sentimiento inconsciente,

tan pronto como trabajo en él, se vuelve consciente,

su efecto es inmediato en casos de problemas en las relaciones, estados de ánimo depresivos,

estrés, miedo al futuro, falta de entusiasmo por la vida, ataques de pánico, acciones compulsivas…

es decir, lo relacionado con mi autoestima.

Mis creencias inconscientes tienen aquí una influencia importante,

una creencia es una afirmación profundamente anclada,

que expresa una actitud hacia nosotros mismos o nuestras relaciones interpersonales,

muchas creencias surgen en los primeros años de vida,

por ejemplo, "¡Estoy bien!" o "¡No estoy bien!".

Las creencias positivas como "Estoy bien" surgieron en situaciones,

en las que me sentía aceptado y amado, me fortalecen,

las creencias negativas como "no estoy bien", mal y rechazados, me debilitan.

A veces me enfado, desilusiono o me frustro,

para regular mis rabietas me tengo que hacer consciente,

de la conexión entre ofensas infantiles de mis padres,

y el comportamiento de la persona ante la que me siento ofendida,

mi niño sombra tiene una herida permanente,

que siempre duele cuando el niño sombra piensa que sus deseos no se respetan lo suficiente.

Necesito separar deliberadamente mi niño sombra de mi parte adulta,

con esta corrección de percepción, no surge enojo,

enfoco mi conciencia en el niño sombra y sus heridas,

y cambio conscientemente al modo del yo adulto benevolente y sensato,

que reacciona de manera apropiada y amorosa a los impulsos del niño sombra.

Mi niño sombra son mis creencias negativas y los sentimientos estresantes resultantes,

como tristeza, miedo, impotencia o ira,

que se traduce en estrategias de autoprotección,

con las que hago frente a sentimientos, incluso para no sentirlos en absoluto.

Las estrategias de protección típicas son, por ejemplo:

retirarse, luchar por la armonía, luchar por la perfección,

atacar o también luchar por el poder y el control.

Mi niño sol son mis impresiones positivas y buenos sentimientos,

lo que hace feliz a un niño: espontaneidad, sed de aventura, curiosidad,

olvido de sí mismo, vitalidad, sed de acción y alegría de vivir,

es la parte intacta de mi autoestima,

explica mi momentos felices, curiosos y juguetones, mi niño sol juega.

Aliento a mi niño sol y consuelo a mi niño sombra,

para que se sienta atendido, pueda calmarse y deje suficiente espacio para el niño sol.


jueves, 5 de mayo de 2022

Capítulo 17. Perdonar, dejar ir

 



Tengo la bañera llena de agua, atascada, tengo que quitar el tapón para que se vacíe,

aprendo a perdonar, o lo que es lo mismo, a dejar ir lo que necesito que se vaya,

hoy quiero compartir mi experiencia brillante frente al perdón,

yo lo uso como mantra de forma repetitiva hasta que va calando, lo voy interiorizando,

lo utilizo para sanar situaciones que tenía categorizadas como heridas,

es fascinante sentir que también se abren otras situaciones de mi pasado,

que ya tenía sanadas e, incluso, me sentía orgulloso de haberlas sanado tan eficazmente.

Mi corazón me conduce a padres, antiguos jefes e incluso viejos amigos,

a todos los que mi recuerdo ha traído les he aplicado la Ley del amor con hermosos resultados.

Asumo sin dudas que el secreto está en sacar la pólvora emocional que tengo dentro,

y sus implicaciones, lo que la crea constantemente,

y que detona ante cualquier chispita.

En el pasado, yo he creído que perdonaba,

era capaz de decir “perdóname” cuando algo no había ido de la forma más fluida,

perdonar era para mí la intención de que algo torcido dejase de estarlo,

una intención de asegurar que los malos momentos quedaban en su cajita,

para no ser reabiertos jamás.

Ese procedimiento había acumulado dosis de pólvora en mi inconsciente,

que me hacía reaccionar emocionalmente antes pequeños detalles sin aparente importancia,

sé que no era fácil a veces estar a mi lado,

porque ni siquiera yo entendía esos exabruptos,

que por cierto la mayoría de las veces se ofrecían en forma de tristeza o de simple molestia,

alguna vez anómala también en forma de ira.

Un día, en un viaje, tuve que parar en un bosque a darme un paseo solo,

y dejar que el malestar se fuera pasando antes de volver al coche y seguir camino,

me sentía fatal por la persona que compartía viaje conmigo,

puede que ese día, en algún momento, me diera cuenta de que algo debía ser diferente.

Me di cuenta de que el perdón no está en los demás,

no podía depender de que los demás me perdonasen,

el verdadero perdón estaba en mí: había que cambiar el “perdóname” por el “te perdono”.

El auténtico perdón no puede consistir en cerrar al vacío los problemas,

como si de tarros de mermelada se tratase,

pues con el tiempo la mermelada se convierte en pólvora,

y aumenta el riesgo de explosión.

El perdón genuino, en mi caso, incorpora la visión, la idea clara indudable,

de que la ofensa no existió, nunca en realidad existió,

¿Por qué no existió? Porque nadie tuvo ninguna culpa,

no es que los demás, la otredad como la llamaba Ricardo Rorty, no exista,

parece que otras personas, instituciones y hasta el clima me ataca constantemente,

me obligan a una realidad que es diferente de lo que creo que debe ser.

No trato de dejar de ver el ataque real,

me pregunto si de verdad la persona, la institución o el clima tienen la culpa,

incluso si tienen la intención explícita de ofender y molestar,

¿tienen la culpa?

¿Son ellos libres y deciden realmente comportarse como se comportan?

¿O por el contrario son consecuencias de las heridas de su niño interior,

de su inconsciente freudiano, de su genética darwinista?

¿En el caso de las instituciones, no serán una conclusión del diseño de procesos humanos?

¿En el caso del clima, hay una intención en llover para molestar?

Si no hubiera culpa, no habría ofensa, y por tanto el perdón se caería por su propio peso,

el perdón genuino es entender conscientemente que no hay ofensa, que no hay culpa.

Ahora utilizo el mantra “Te perdono” para amigos, compañeros, conocidos,

relaciones, aliados, padres, hijos, familia y para quien me cruzo por la calle,

tengo la sensación de que desaparecen las nubes negras sobre mí y puedo ver que hay sol detrás,

tengo la impresión de que ha llegado la luz,

tengo la emoción de que hay paz y tranquilidad.

Llego a la conclusión de que el perdón es una componente importante de la felicidad,

y que el perdón es un gesto vacío a menos que conlleve cambio de creencias,

sin corrección de creencias, lo que hace básicamente es juzgar,

y juzgar me pone siempre en una posición de frustración y sufrimiento.

El perdón no posee elementos de juicio en absoluto,

la frase “perdónalos porque no saben lo que hacen”

no evalúa en modo alguno lo que las personas en cuestión estén haciendo,

es, como mucho, una dosis de empatía en la que relativizo la percepción

de que el otro es algo separado,

y tal vez las otras personas no son tan entidades separadas como parecen,

somos todos uno, como decían los Beatles.

Ya no veo el error analíticamente para luego pasarlo por alto,

ahora veo que no es posible pasar por alto algo que yo he hecho realidad,

que creo firmemente que existió, existe y existirá,

al verlo claramente, lo doto de realidad y no lo puedo pasar por alto,

necesito primero cambiar mi creencia.

¿Es posible aceptar que somos víctimas de un ataque real, que existe sí o sí,

podemos aceptarlo y perdonar?

Solamente yo puedo dejar ir si creo firmemente

que aquellos pensamientos de ataque habían sido solo ilusiones irreales.

El perdón amoroso es perfecto.

Además, hay otro elemento fundamental,

a veces me altero y pierdo mi paz,

y es porque el otro está tratando de resolver sus problemas valiéndose de sus fantasías,

el perdón puede restituir la verdad que ambos habíamos estado negando.

A mí me ha pasado que he creado una fantasía y me he convertido en prisionero de ella,

puedo recordar muchos casos,

solo a veces es posible ver con mayúsculas,

y ese es el mundo real de la belleza,

el pasado deja de estar en contra del presente.

Helen Schucman va más lejos, llega a un pensamiento más radical,

al decir que los demás están ahí porque tienen que estar,

y porque vienen a traer oportunidades de sanarnos,

tanto si nos insultan como si nos alaban,

llegan a nuestras vidas para sacarnos de nuestra zona de comfort,

y permitir enfrentarnos a nuestras heridas desde perspectivas distintas.

Ahí nunca de forma natural hubiéramos buscado,

la otra persona aparece en mi plano para que yo pueda lavar una herida,

para que yo pueda ver,

su ataque me hace buscar la felicidad donde yo no la veo,

no le puedo juzgar negativamente,

porque en realidad le tengo que agradecer, es mi salvador.

A mí me gusta mucho la idea de que el perdón solo hace deshacer lo que no es verdad,

y así despeja las sombras del mundo y lo conduce sano y salvo, dentro de su dulzura,

al mundo luminoso de la percepción diáfana.

El perdón positivo me libera, me permite crear sin limitaciones, sentir mi abundancia sin miedo,

dejo ir.

Capítulo 16. Suspender el juicio

 



No me gusta hacer juicios,

juzgar a los demás significa dar un significado a sus acciones, sus valores o sus emociones,

veo una dualidad, lo que realmente es,

y lo que a mí me gustaría que fuese, o lo que creo que debería ser,

y esos dos niveles no concuerdan.

Es terriblemente agotador juzgar constantemente a los demás,

porque no tiene ningún efecto positivo en nadie,

pero sí un efecto drenador de energía en mi ser.

Para ser una actividad tan negativa es curioso que sea tan popular, ¿Por qué lo hago?

Cuando juzgo a alguien, tiendo a sustituir a la persona por el juicio generado,

ya no veo con mis sentidos, guardo en mi memoria,

un juicio negativo que una vez he creado, conlleva que posteriormente bloqueo mis sentidos,

y dejo de percibir la realidad,

la sustituyo por mi mente y el juicio allí almacenado en el pasado.

Según Vipassana, y la teoría del conocimiento, mis fuentes del conocimiento son seis,

los cinco sentidos por un lado y la memoria por el otro lado.

La meditación y las técnicas de mindfulness y concentración plena me enseñan

a utilizar los sentidos y poner en duda lo que me llega a través de la mente y los pensamientos,

me enseña a licuarme y deshacer esa esencia que creo que soy y que no me hace ningún bien.

Incluso el papá Francisco pide a los cristianos que suspendan el juicio,

“No juzguen y no serán juzgados”, según se lee en el Evangelio (Lc 6, 36-38),

“¡Cuántas veces el tema de nuestras conversaciones es juzgar a los demás!”,

“Pero, a ti, ¿quién te ha hecho juez?”, “el único juez es el Señor”,

juzgar es lo contrario de la misericordia y la humildad.

Según Helen Schucman, el hombre no se crea a sí mismo,

pero tiende a olvidarse de ello cuando se vuelve egocéntrico,

siente el miedo a través del Juicio Final, creyendo que juzgar es un atributo de Dios.

Mas el Juicio Final no se trata de que vayamos a ser juzgados,

sino que es un recurso de aprendizaje que los humanos tenemos,

en nuestro camino de expiación a través de nuestra vida en nuestro mundo,

el Juicio Final es la última curación,

no un reparto de castigos, por mucho que pienses que los castigos son merecidos.

Schucman ve una séptima fuente de conocimiento,

la mente en su capacidad por reconocer la Verdad,

ese Uno de Plotino o Demiurgo que es sí o sí y siempre,

la mente puede conocer a Dios cuando no se ve bloqueada,

por el Ego y la percepción errada de la mente.

El demiurgo (en griego: Δημιουργός, Dēmiurgós), en la filosofía gnóstica,

es la entidad que, sin ser necesariamente creadora, es impulsora del universo,

en la filosofía idealista de Platón y en la mística de los neoplatónicos

es considerado un dios creador del mundo y autor del universo.

Cuando la Biblia dice “No juzguéis y no seréis juzgados”

quiere decir que si juzgo la realidad de otros no podré evitar juzgar la mía propia,

es la decisión de juzgar en lugar de conocer, en el sentido pleno de la Verdad,

es lo que me hace alejar de la paz.

Los juicios siempre entrañan rechazo,

raramente ponen de relieve solamente los aspectos positivos de lo que juzgan,

no me creo los juicios constructivos.

Lo que percibo y rechazo, o lo que juzgo y determino imperfecto permanece en mi mente.

Una de las ilusiones de las que adolezco

es la creencia de que los juicios que emito no tienen ningún efecto,

pero sí, estoy dotando de significado a lo que no lo tiene,

genero energía y poder donde no la hay.

No existe tal cosa como el pensamiento privado, todos somos uno como hijos de Dios,

cualquiera de mis pensamientos tiene un impacto contundente en las personas a mi alrededor.

Juzgar implica que abrigo la creencia de que la realidad está a mi disposición,

para que pueda seleccionar de ella lo que mejor me parezca, y solo lo que me parezca.

Es un tremendo alivio y una profunda paz estar con mis hermanos o conmigo mismo,

sin emitir juicios de ninguna clase,

reconociendo lo que simplemente soy y lo que mis hermanos simplemente son,

juzgar deja de tener sentido.

Que no abrigue ningún juicio,

ni sea consciente de ningún pensamiento, bueno o malo, con respecto a nadie,

ahora no lo conozco, pero soy libre de conocerlo, de conocerlo bajo una nueva luz,

ahora él renace para mí, y yo para él, sin el pasado que le condenó a morir, y a mí junto con él,

ahora él es tan libre para vivir como lo soy yo,

una vieja lección que se había aprendido ha desaparecido,

dejando sitio donde la verdad puede renacer.

Tengo la creencia tóxica de que es imprescindible juzgar, no,

no tengo que juzgar para organizar mi vida y no tengo que hacerlo para organizarme a mí mismo,

cuando me siento cansado es porque me he juzgado a mí mismo como capaz de estar cansado,

cuando me río de alguien es porque he juzgado a esa persona como alguien que no vale suficiente,

cuando me río de mí mismo me río de los demás, no puedo tolerar la idea de ser menos que ellos.

Todo esto hace que me sienta cansado.

La tentación es muy grande de juzgar cualquier situación

y determinar mi reacción a través de los juicios que yo he hecho de la misma,

sin embargo, los juicios siempre me aprisionan,

porque fragmentan la realidad con mis inestables necesidades de deseo,

y los deseos no son hechos, sino el intento de ejercer mi voluntad.

Juzgo solo en el pasado, pues mis experiencias pasadas son sus cimientos,

me es imposible juzgar sin el pasado, pues sin él no entiendo nada,

sin entender no intentaría juzgar,

me da miedo lo caótica que sería la realidad.

No solo es que mis juicios estén vinculados al pasado,

sino que tampoco recuerdo lo que ocurrió,

ahora el único dictamen posible es si al ego le gusta lo que pasó o no,

si es aceptable para él o si clama por venganza.

La ausencia de un criterio establecido de antemano que determine el resultado final,

hace que sea dudoso el que se pueda entender y que sea imposible evaluarlo.

Hay valores que solo son juicios mentales, y por eso relativos,

son ilusiones que perduran mientras les sigo atribuyendo valor.

La única manera de desvanecer las ilusiones es retirando de ellas su valor,

al hacerlo dejan de tener vida para mí, las he expulsado de mi mente. 

Tengo miedo de haber percibido y haberme negado a aceptarlo,

aparece en pesadillas,

o disfrazado bajo apariencias agradables en sueños felices,

solo puedo llevarlo a mi conciencia al aceptarlo,

cuando ya no lo entienda como peligroso.

¿Te has cuestionado alguna vez cómo es realmente el mundo

y qué aspecto tendría se contemplase con ojos felices?

Según la ley del espejo, y asumiendo que yo veo el mundo desde mí,

el mundo que veo no es sino un juicio con respecto a mí mismo,

mis propios juicios me imponen una sentencia, la justifican y hacen que sea real,

yo mismo he emitido un juicio contra mí mismo,

y mientras siga creyendo que esa imagen es algo externo a mí, me tiene a su merced,

me veo obligado a adaptarte a ese mundo,

ese mundo despiadado,

yo fui quien lo construyó inclemente,

hasta que lo corrija.

Reprogramar mis pensamientos me lleva a comenzar de nuevo,

mis sueños de juicios dan paso a los de perdón,

me libero del dolor y del miedo,

deshago el amargo sueño de juicios para siempre,

anulo el juicio que había emitido sobre el mundo,

suspendo mi juicio,

y decido la felicidad en cada instante.

 

miércoles, 4 de mayo de 2022

Capítulo 15. Mi experiencia transpersonal


 

Por imposible y absurdo que parezca a mi mente racional y a mi sentido común,

puedo en algunos momentos experimentar a Dios y la Santidad, y la Salvación, y ser bendito.

Normalmente, en el día a día, camino de un sitio a otro con un plan de trabajo,

en ese estado de conciencia, existe el tiempo y el espacio, y solo ellos,

me experimento como existiendo dentro de los límites de mi cuerpo físico,

y mi percepción del mundo externo está restringida por el rango de los órganos sensoriales,

el olor, el tacto, la vista…

así como por las características físicas de mi entorno.

Como decía no sé quién, esta experiencia es de "ego encapsulado en la piel",

en el estado ordinario de conciencia,

me experimento a mí mismo como objeto material separado del resto del mundo por mi piel.

En momentos específicos, visualizo claramente una realidad sin espacio ni tiempo,

como ser psicópata durante un rato,

son mis experiencias transpersonales,

en ellas, me parece que trasciendo una o varias de las limitaciones anteriores.

Me pasa a menudo en la montaña, caminando, observando o durmiendo en la naturaleza,

es como una experiencia de conciencia grupal,

me puedo identificar con un ciervo o una mariposa,

me puedo identificar con un árbol o una flor,

puedo comunicarme telepáticamente con alguien que esté lejos,

por milésimas de segundo puedo convertirme en un águila,

en una realidad sin espacio o sin tiempo,

puedo ser mica o granito.

En esos momentos, lo que veo parece un cuadro de Escher,

y no me parecen alucinaciones erráticas de un cerebro enfermo,

tal vez sea madurez y desarrollo.

Mi pregunta es cómo promover ese tipo de experiencia transpersonal,

en qué circunstancias puede darse y en qué circunstancias no se da.

Según Stanislav Grof, en estados holotrópicos de conciencia,

se expande la cartografía de la psique humana,

se agrega un vasto dominio transbiográfico.

En muchas culturas antiguas y aborígenes, se desarrollaron estas experiencias,

y jugaron un papel importante en su vida ritual y espiritual,

los psiquiatras modernos las ven como productos de un proceso patológico desconocido,

más que como componentes genuinos y relevantes de la psique humana.

Estas experiencias son manifestaciones normales de los profundos recovecos de la psique,

significa literalmente "ir más allá de lo personal" o "trascender lo personal",

nuestra conciencia se expande más allá de los límites habituales del cuerpo / ego,

y trasciende las limitaciones del tiempo lineal y el espacio tridimensional.

En el estado de conciencia cotidiano ("normal"), en circunstancias ordinarias,

mi experiencia está claramente definida por las categorías de espacio tridimensional y tiempo lineal,

experimento vívidamente solo mi situación actual y mi entorno inmediato;

recuerdo eventos pasados ​​y anticipo el futuro o fantaseo con él.

En las experiencias transpersonales, parece que se trascienden las limitaciones anteriores,

puedo experimentar con todas mis cualidades sensoriales,

episodios que ocurrieron en cualquier lugar y en cualquier momento del pasado,

y, en ocasiones, incluso aquellos que aún no han sucedido.

Puedo trascender los límites de la experiencia específicamente humana,

e identificarme con la conciencia de animales y plantas en el árbol evolutivo darwiniano:

convertirme en un águila, un gorila de espalda plateada, un dinosaurio o una ameba,

un árbol de secuoya, algas marinas, o una planta carnívora.

Las experiencias transpersonales tienen muchas características extrañas,

que podrían hacer añicos los supuestos metafísicos fundamentales de la cosmovisión materialista,

y del paradigma newtoniano-cartesiano.

Algunos investigadores que han estudiado y experimentado estos fenómenos,

se dan cuenta de que los intentos de la ciencia convencional de descartarlos,

como juegos irrelevantes de fantasía humana,

o como productos alucinatorios erráticos de un cerebro enfermo,

pueden ser ingenuos.

Quizás represente un desafío crítico para la filosofía materialista monista de la ciencia occidental.

Por un lado, parecen experiencias biográficas del interior de la psique individual,

por otro, parecen estar accediendo directamente, sin la mediación de los sentidos,

a fuentes de información mucho más allá del alcance convencional del individuo,

comparable con el arte gráfico del pintor holandés Maurits Escher,

una “tira experiencial multidimensional de Moebius”,

la tablilla de Esmeralda (Tabula smaragdina) de Hermes Trismegistus,

que se convirtió en el principio básico de sistemas esotéricos,

como el Tantra, la Cabalá o la tradición Hermética,

cada uno de nosotros es un microcosmos que contiene, de alguna manera misteriosa,

el universo entero.

Esto no tiene por qué solo suceder bajo la influencia de psicodélicos,

sino también en circunstancias mucho más habituales,

como sesiones de diversas formas de psicoterapia experiencial,

meditaciones, experiencias cercanas a la muerte,

o en episodios espontáneos de crisis psicoespirituales (“Emergencias espirituales”),

funcionamos como campos infinitos de conciencia que trascienden el espacio y el tiempo.

Los místicos han observado la separación, la unidad, la identidad y la diferencia:

“Sabemos que estamos separados, pero todos somos Uno” y

“Sabemos que somos partes insignificantes del universo,

pero cada uno de nosotros es el universo entero ".


Capítulo 14. Mi voluntad

 


Quiero que cada noche tenga un significado,

que cada día sea para la paz, la esperanza y la felicidad.

Por supuesto que quiero ver cumplidos los anhelos y aspiraciones de todos,

cada minuto en esa paz interna que tan difícil y escasa es a veces.

En mi familia desde pequeño hemos recordado a los que no están ya,

lo que somos hoy es porque la familia fue y ha sido,

tenerles presentes nos demuestra que no estamos solos ni aislados,

sino que somos parte de un algo más grande y más estable.

Cada segundo también tiene el sentido de la solidaridad,

no quiero dejar de recordar que muchos viven situaciones difíciles,

por razones personales, económicas y sociales, o están lejos de su hogar y sus seres queridos,

quiero estar llenos de alegría y celebración,

mas también sentimos en sus zapatos y les deseamos que dejen todas esas circunstancias atrás.

Es de biennacido ser agradecido,

y no todo el mundo tiene una familia y comida sobre la mesa,

ni siquiera ganas de celebrarlo.

Por eso, agradecemos estar aquí todos juntos,

hemos pedido estar juntos y la vida nos lo ha concedido,

por tanto, agradezcamos a la vida la generosidad de regalarnos estas horas de placer.

Quiero examinar mis actos, las palabras están bien, pero al final demuestro con mis actos,

hoy sé si estoy unido con mi vida, si realmente tengo la vida que quiero,

y sé poner las prioridades donde realmente deben estar,

solo yo sé si realmente he cultivado la paz, la felicidad y la esperanza.

Es un error estar en otro momento y otro espacio de donde realmente estoy,

si estoy en Bangkok, imaginarme en Madrid,

si estoy con una persona, me apetece estar con otra,

si elijo una opción, sigo soñando con la opción no elegida,

me olvido de lo que dicen mis sentidos, de lo que veo, de lo que puedo tocar,

de lo que escucho y de la fecha que marca mi reloj,

hoy es un día para estar aquí y ahora, en el presente, tocando tierra y viviendo de verdad.

Creo que uno de los regalos del paso del tiempo es la llave a lo íntimo y lo entrañable,

crear momentos sensibles, emotivos y de mucha empatía, con las personas más queridas.

Brindo.

Capítulo 13. Mi percepción

 


Quiero ser un hombre, un hombre que pueda navegar el presente y el futuro.

Las cosas son según el cristal a través del que las miro,

y es que en el mundo traidor,

nada hay verdad ni mentira:

todo es según el color,

del cristal con que se mira,

decía Ramón de Campoamor en su poema Dos Linternas.

Yo soy capaz de conocer mi mundo, de generar una relación con él,

pero no directamente, siempre a través de una capa mediadora que llamo percepción,

el diseñador Escher nos da ejemplos visuales de la percepción omnipresente,

todas estas dudas han constituido la disciplina de la Teoría del Conocimiento desde hace 30 siglos.

Narra un cuento oriental que se encontraron tres ciegos,

a tratar de entender la forma de un elefante,

el primero tocó el lomo y lo describió como un muro,

el segundo tocó una pata y lo describió como un pilar,

el tercero tocó el rabo y lo describió como una cuerda,

cada uno dio su descripción certera,

pero no se dieron cuenta de que dependía de qué parte analizasen.

Se trata de contestar la siguiente pregunta: ¿Todo cambia? ¿Todo parece cambiar?

según Advaita Vedanta, filosofía hindú de hace 26 siglos, el universo no cambia;

es el perceptor quien lo recuerda constantemente diferente.

De igual manera que el agua,

al cambiar las condiciones de temperatura y presión atmosférica,

adopta un estado sólido, líquido o gaseoso,

también el color de las gafas o las varias condiciones de sujetos y objetos,

genera la representación de universos diferentes percibidos por distintos sujetos.

En términos kantianos, si tomo una realidad única e inmóvil,

y le aplico las categorías innatas de tiempo y espacio con las que nace la mente,

tengo un mundo cambiante y mutable.

Ni mucho menos ya el espacio y el tiempo son absolutos como los entendía Newton,

son más bien una intuición.

Un día de 1987 le dije a mi tío Miguel que había decidido dedicar mi vida al conocimiento,

a aprender,

desde entonces no me importó demasiado lo material,

más bien fue un colateral con el que me encontré en el proceso del saber y del aprender bien.

Descubrí que la teoría sin práctica es nada,

la filosofía no es más que un mar confuso para el aprendiz poco diestro en la vida real,

para algunos que experimentan afecto por la filosofía,

ésta se convierte en un cuerpo de ideas profundamente metafísicas,

que suelen parecer altamente teóricas y prácticamente inalcanzables.

Desgraciadamente, muchas de las conclusiones de la filosofía,

parecen afirmaciones lejanas solo alcanzables por unos pocos elegidos,

aquellos que aprecian la vida real y que aprecian la autoindagación,

como San Agustín, que tuvo que vivir una vida de rico, de pobre.. diversa,

además de una introspección sistemática para poder escribir La Ciudad de Dios.

¿Robar es malo?

¿Encontrar las zonas alegales para beneficiarse personalmente de ellas es malo?

¿Empujar los límites de las normas en beneficio propio es malo?

Yo diría que fundamentalmente crea agitación mental, inestabilidad, desequilibrio en mí,

y hay una enorme brecha existente,

entre una mente equilibrada que percibe la realidad del mundo y,

en contraste, aquella realidad que suele aparecer a los ojos de quien lo observa,

a través de las agitadas olas de sus incontrolados pensamientos.

No existe tal cosa como el mundo, solo existe la representación del mundo que yo hago,

libre de agitaciones mentales, esta representación y la experiencia en el mundo,

es radicalmente diferente.

Parménides de Elea, en el siglo VI a.C., escribió “Sobre la Naturaleza”,

un mito en el que es conducido hasta la Diosa de la Verdad,

y tiene una revelación de carácter filosófico:

lo que es, el Ser, puede pensarse; lo que no es, el No-ser, no puede pensarse. 

Esta afirmación sitúa al ser como unidad y rechaza el devenir, el cambio y la multiplicidad,

para él, todo lo relacionado con la multiplicidad es solamente una ilusión,

el ser es unidad, indivisible e inmutable.

¿Cómo describiría el funcionamiento de la percepción?

Primero está el objeto externo, la forma en el mundo, mutante, efímera y externa,

a través del sentido de la vista (uno de los cinco sentidos) es percibida por el perceptor.

Más tarde, la mente percibe el sentido de la vista.

Finalmente, la Conciencia percibe la mente,

esta última Conciencia que no es percibida por ningún otro agente previo ni posterior,

ha sido a veces denominada Dios, o Ser Humano, o Conciencia No-dual, o Testigo,

no importa la etiqueta que le pongamos en cada cultura.

¿Es posible que el perceptor pueda conocer realmente lo percibido?

¿Es el perceptor el agente activo de conocimiento o, es lo percibido?

¿Cuál es la frontera entre el sujeto y el objeto?

¿Qué es entonces la mente?

¿Podríamos definirla como la codificación de la información del sujeto?

Una forma de relacionar el objeto externo y la mente es el estado de conciencia de sueño,

como decía Calderón de la Barca,

“Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son”,

en el sueño, la mente es ambos, sujeto y objeto.

Otra forma de relacionar el objeto externo y la mente es el pensamiento,

aquí la mente mezcla el aquí y ahora con la memoria, el pasado,

es una herramienta tan potente como peligrosa para extraer conclusiones y tomar decisiones.

Finalmente, otra forma de relacionar el objeto externo y la mente es la observación pura,

el aquí y ahora se percibe por la mente sin intervención,

las formas son múltiples, amarillas, azules, densas, sutiles, cortas, largas…

porque el sentido de la vista es capaz de hacer estas diferencias,

sin embargo, el sentido de la vista se mantiene uno e invariable.

En Advaita Vedanta, se diferencia entre el “Citta”,

que es todo ese conjunto agitado de pensamientos, emociones, pasiones y sentimientos,

el “Manas”, que son las actividades que se ejecutan a partir del citta,

es decir, inteligencia, lógica, ordenación, razonamiento y duda,

el “buddhi”, la actividad de conocer indudable cuando el manas se desactiva.

Así, el “Manas” ve cambio y diversidad, como decía Heráclito,

mientras que el “buddhi” ve permanencia y el ser inmutable,

son dos capacidades diferentes.

El Budismo afirma que la impermanencia y la dualidad inducen dolor psicológico,

a través de educación mental, es posible llegar a una representación del universo no dual,

donde el perceptor es no-diferente de aquello que conoce,

no existe el nacimiento ni la muerte,

es el ser de Parménides.

Yo lo veo así,

un hombre, que podía ser una mujer, rellenito y sonriente sentado,

mucho más pequeño, un muñequito delgado y flemático,

que da vueltas corriendo alrededor del primero.

Normalmente da vueltas sonriendo, pero de vez en cuando el enorme ser sentado tose,

el primero se asusta y sigue corriendo sin parar con miedo en el rostro.

El primero es el ser, el inconsciente, la Conciencia no-dual, el segundo es el ego, la mente.

Capítulo 12. Ecuanimidad

 


La pandemia, como un accidente o la pérdida de un ser querido,

me está forzando a enfrentarme a los elementos más profundos de mi vida,

me está enseñando la parte en sombra de mi vida,

insistiendo en que me encuentre a mí mismo,

me está forzando a que revise la historia que me ha sido contada desde que nací,

y a que acepte y descubra qué es y qué no tiene de verdad,

dudar de esa historia es lo más valiente a lo que un ser humano puede enfrentarse,

es el amanecer, la aurora de la libertad.

Gelassenheit en alemán, fairness en inglés,

¿Has sentido alguna vez algo emocionalmente pesado?,

¿Te has notado en algún momento reaccionar frente a un comentario o acción de otra persona?,

¿Has experimentado sufrimiento como respuesta al comportamiento de otro o de otros?,

¿Hay algo alrededor tuyo que juzgas como negativo y te molesta?,

¿Te has descubierto reaccionando corporalmente como consecuencia de algo?,

¿Has sido consciente de que reaccionar en contra del mundo es molesto?,

¿Te ha hecho sufrir?,

¿Conoces el desasosiego?

Kierkegaard lo llamaba angustia y lo describía como un temor muy poco definido,

parecido a estar al borde de un edificio o en lo alto de un precipicio o acantilado al mar,

en forma de vértigo, yo siento miedo a caer, pero también un aterrorizante impulso a saltar al vacío,

angustia o mareo de libertad, sentido como encogimiento de la base del estómago.

En esas situaciones, ¿has buscado desesperadamente paz y harmonía?,

¿Has querido convertir esa agitación, irritación, sufrimiento… en felicidad?,

¿Has perseguido un tipo de vida que te sea satisfactorio?

La capacidad para lidiar con esas emociones que expresa mi cuerpo se llama ecuanimidad,

algunas personas se cierran, se hacen insensibles, ignoran sus emociones,

pero eso no es ecuanimidad.

Otras personas se dejan invadir frecuentemente por emociones,

unas veces negativas y otras positivas,

eso tampoco es ecuanimidad.

Cuando estas personas toman decisiones,

lo hacen siguiendo esa molestia, ese sufrimiento y no desde el bien común,

deciden parcialmente, sin ecuanimidad.

Un día paseaba plácidamente por el parque de Buddha Monthon, al este de Bangkok,

allí se respiraba algo que inspiraba a paz y tranquilidad,

siguió con unas sesiones de mantras y un retiro de Vipassana,

que significa Conocimiento,

ese tipo de conocimiento directo que uno tiene cuando experimenta la vida directamente,

sin libros ni maestros ni influencias,

se parecía mucho a la experiencia cristiana que vivimos Eduardo y yo

en el Monasterio de Santa María de Oseira en Galicia,

o en el Valle de Qadisha con el Padre Dario Escobar,

el último eremita que con 81 años todavía vivía en la soledad

de una cueva horadada en la pared de piedra.

Según Goenka (*), el Dharma, la ley de la naturaleza de Siddartha Gotama,

es un eficaz camino desde el sufrimiento al nirvana, la paz y tranquilidad,

en el Nirvana, ya no hay nada que te hace reaccionar, ya nada te provoca ese desasosiego,

porque así lo sientes, pura introspección, auto-observación,

no porque nadie te lo ha dicho, ni siquiera porque te lo ha dicho tu inteligencia.

El camino necesita sentir la relación con el cuerpo y con la mente,

entreno el cuerpo para que se mueva o vaya de un sitio a otro,

la parte del cuerpo es fácil, aunque sé que una parte del cuerpo me es desconocida,

el movimiento del corazón o el metabolismo del hígado…

Por el contrario, la mente es más difícil de entrenar,

es una potente herramienta de conocimiento,

pero más parecida a un caballo sin domar, que vagabundea sin control.

Ese conocer ocurre en cuatro movimientos,

la conciencia, la percepción, la sensación y la reacción, el sankhara.

La conciencia registra la ocurrencia de un fenómeno,

la percepción la clasifica y caracteriza,

la sensación reconoce los sentidos,

y al final, la mente reacciona, le gusta o le disgusta, le parece bien o le parece mal,

me hace querer continuar si es agradable o parar la experiencia si es desagradable,

esa tensión de la mente es lo que genera mi sufrimiento.

Muchas religiones y filosofías asumen que existe un yo, una identidad,

que era, es y será invariable, permanente,

mas ese yo, esa identidad, va cambiando, no es igual en el pasado que en el presente,

aparece y se desvanece tomando formas diferentes.

Como decía Bruce Lee, es un flujo de agua que nunca se para en su curso hacia el mar,

la metáfora es parecida a la de Jorge Manrique en sus coplas por la muerte de su padre,

Heráclito de Efeso pasó a la historia por entender que la verdadera esencia de la vida,

es el cambio, el flujo, el fuego…

La vida es entonces imperfecta e incompleta,

no obstante, según Buddha, nunca es aleatoria,

sino que hay una relación causa efecto detrás de cada fenómeno,

el karma es esa ley fundamental y universal de la existencia,

la reacción de la mente es la causa del sufrimiento humano,

por tanto, eliminando reaccionar, puede desaparecer el desasosiego.

Vivo en situación de apego,

hay un deseo agradable y una aversión negativa, ambos son tanhá,

son como la sed, constituyen un hábito mental de insaciablemente querer lo que no es,

según lo consumo, genero la necesidad de más,

es una adicción, es la fuente del desasosiego.

Hay otro apego más fuerte todavía, el apego al ego y a lo mío,

me asocio con él como si fuera eterno.

Hay un apego bueno y un apego a evitar,

los padres nos apegamos a nuestros hijos y los hijos a sus padres,

es necesario para la supervivencia de quien todavía no puede sostenerse solo por sí mismo.

Desapegarme no tiene por qué significar indiferencia,

puede seguir habiendo responsabilidad, pero sin reacción emocional,

si mi hijo adolescente no es como yo esperaba que fuese, no reaccionar con dolor,

una mente equilibrada buscaría otra forma de educar,

es la “indiferencia sagrada”, ni inacción ni reacción,

solo acción positiva de una mente equilibrada y un sujeto ecuánime.

El apego aparece por mis reacciones mentales de atracción y repulsión,

ante las sensaciones que recibo,

la reacción ocurre por ignorancia, porque no sé que estoy reaccionando,

porque no me doy cuenta de la naturaleza impermanente de la existencia,

por eso reacciono ciegamente,

por eso las reacciones se intensifican y vivo en el hábito mental de reaccionar continuamente,

el sanhkara.

Se produce una cadena de causa y efecto,

sensaciones que generan reacciones y reacciones que generan otras reacciones,

de forma que sufro continuamente.

El karma es esa ley de causa y efecto que gobierna la vida,

este círculo vicioso solo es posible romperlo creando conciencia,

sobre la verdadera naturaleza de la realidad,

y experimentando el yo,

eliminando la ignorancia como causa, desaparece la reacción,

y por tanto el capricho y la aversión, y por tanto el ego.

Solo así puede darse la reencarnación, el samsara. 

No es que una misma identidad, un mismo ego se reencarne en sucesivos cuerpos,

es justo lo contrario, de la leche sale la mantequilla, pero cuando es leche no es mantequilla,

ahora, solo la leche es real, no lo es la mantequilla,

de igual forma, las vidas pasadas y futuras no son reales,

solo existe el presente, aquí y en este cuerpo,

solo si dejo de reaccionar, experimento la paz y la tranquilidad.  

La voluntad de justicia o el miedo al dolor son correctos,

siempre y cuando no me genere un desequilibrio mental, una tensión,

de forma equilibrada, a través del amor, es posible conseguir muchas cosas,

da los mejores resultados.

Querer objetos materiales que me hagan la vida más fácil no es malo,

solo lo es si hay obsesión, porque entonces duele.

No conseguirlo no me debe llevar a la reacción sino a la sonrisa,

conseguirlo me debe ayudar a disfrutar, pero siempre sin generar apego.

Planificar el futuro es bueno, pero siempre que no genere apego, reacción y dolor,

la clave es aprender a dejar que la naturaleza obre como mejor decida,

sin antojo por nada, sin antojo por la liberación.

El nirvana final supone la desaparición del antojo de deseo, la aversión y la ignorancia,

y, por tanto, de la miseria y el sufrimiento.

Necesito un método claro y conciso que marque el camino hacia la liberación del sufrimiento,

una práctica precisa que seguir, ya probada exitosa por muchos otros en el pasado.

La práctica, el dharma, empieza primero por el sila, la práctica moral,

comportarse sin hacer daño a nada ni a nadie,

es necesario porque me evita toda agitación y me lleva a la calma,

necesaria para vivir el cielo y no el infierno cada día.

La práctica continúa con el samadhi, la práctica de la concentración, el bhavana,

la meditación para el desarrollo mental.

La meditación tiene dos objetivos,

primero la tranquilidad y calma (samatha-bhavana):

la práctica del pensamiento “apropiado” no requiere la ausencia de pensamiento,

pero sí la conciencia sostenida sobre en qué estoy pensando en cada momento,

junto con la conciencia de la respiración, hace que el deseo y la aversión se calmen; y

segundo la sabiduría e insight (vipassana-bhavana):

la comprensión “apropiada” no necesita pensar sobre la Verdad,

pero sí ver las cosas tal como son, más allá de cómo parecen ser.

Hay que penetrar para experimentar la realidad última,

está bien escuchar la sabiduría de los demás,

muchas veces la tengo internalizada en forma de ideologías, creencias o religiones,

lo hago con gusto porque prometen futuros deliciosos, paraísos y cielos,

pero es sabiduría prestada, no es propia.

Está bien también entender intelectualmente la Verdad,

lo que entiendo como racional, beneficioso y práctico me satisface intelectualmente,

y lo considero Verdad, pero no es sabiduría propia.

La sabiduría solo emana de mi propia experiencia, de lo que vivo, de lo que me cambia la vida,

aunque sepa que el fuego quema, es necesario haberme quemado yo mismo,

solo así rompo el condicionamiento de mi pensamiento,

es decir, el hecho de que el pensamiento venga de una reacción inconsciente,

a una sensación desconocida.

La experiencia de los demás me debe inspirar y dar pautas, pero el trabajo final es solo mío,

la experiencia de la realidad real, directa y viva está solo en mí.

Vipassana es una forma de ver, una observación de la realidad dentro de mí mismo,

se construye mediante la atención plena en las sensaciones que percibo en mi cuerpo,

esta observación me enseña el funcionamiento de mi cuerpo y de mi mente.

El conocimiento entra en mi cuerpo a través de las cinco puertas de los cinco sentidos,

también a través de la sexta puerta, la mente,

pensamientos, ideas, imaginaciones, emociones, memorias, esperanzas y miedos

entran por la puerta para producir sensaciones.

En la vida común, solo soy conscientes de las sensaciones más fuertes,

pero la meditación me entrena para concienciarme de cada pequeña sensación,

por eso trabajo de forma sistemática enfocar la atención en cada parte del cuerpo,

una tras otra, prestando atención a cada una por igual.

Meditar empieza por prestar atención a mi respiración,

poco a poco la respiración pasa de ser pesada e irregular a ser ligera, fina y sutil,

al mismo tiempo, las sensaciones son intensas, desagradables,

incluso rescatando experiencias malas ya olvidadas, haciéndolas de nuevo conscientes,

poco a poco, con esfuerzo sostenido, pero sin tensión, la mente reconquista su tranquilidad y foco.

Las sensaciones intensas se disuelven en otras más sutiles y uniformes,

para finalmente convertirse en meras vibraciones apareciendo y desapareciendo muy rápidamente.

La realidad la percibo como estrictamente cambiante e impermanente, anicca,

mi naturaleza es efímera, un flujo constante,

el yo y el mío dejan de tener sentido,

al difuminarse el yo y el ego parece que el sufrimiento se calma.

La ecuanimidad es observar sin reaccionar con una mente equilibrada,

¿Qué pasaría si en la postura me duele un tobillo?

Sentir el dolor, odiar el dolor me lleva a sentir mayor dolor,

verlo desde fuera, como un médico ve a su paciente, me hace entenderlo de forma diferente,

consigo que el dolor no se haga dueño de mí,

no me hace sufrir porque no me apego a él.

El camino hacia la liberación de Siddharta Gotama es de conciencia y ecuanimidad,

es el verdadero conocimiento, que viene de observar la realidad como es,

así dejo de reaccionar por cualquiera de las sensaciones que entran,

por las puertas de la sensibilidad.

Solo me queda ir vaciando poco a poco ese almacén de reacciones pasadas,

de condicionamientos, para que también dejen de crear sufrimiento.

 

(*) The Art of Living. S.N.Goenka, Pariyatti, 1987


Capítulo 9.5. El mundo está socialmente construido

 


Soy claramente constructivista,

lo que ayer me valía hoy tal vez no,

la generación nacida después de 2005 son nativos digitales y sus mapas mentales,

su resolución de problemas, su intuición,

son diferentes de las de la generación anterior,

hoy el mundo es más dinámico y cambiante,

es necesario entender que el mundo no es un producto acabado que nos es dado,

y que tenemos que comprender y aceptar.

A menudo, como el acróbata de Dalí, vivo en la cuerda floja situaciones al límite,

únicamente restringido por la duración tanto sensata como ilógica del instante,

al mantener el equilibrio no existe pasado ni futuro en mi mente,

me acostumbro a caminar por superficies endebles,

continuamos dando pasos con la certeza que no voy a caer,

que hay algo intangible más allá que me preserva y me protege de la caída.

Las instituciones me vienen dadas pero está en mis manos acabarlas,

según mis nuevas necesidades,

hay una relación de doble dirección dialéctica hegeliana entre aprender y crear,

no es que la realidad material no exista, pero la realidad la construyo cuando interacciono,

cuando tengo experiencias positivas y negativas en el mundo,

es mi responsabilidad, las leyes y las normas nos mías, porque yo las he creado,

porque sin mí no existirían,

me olvido de criticarlas o rebelarme frente a su cumplimiento,

porque en realidad solo existen en mi mente, en mi interés, en mi proyecto vital.

Mi realidad es socialmente construida,

esto significa, primero, que la forma como los hombres nos asociamos,

viene determinada por las ideas que compartimos,

segundo, que la identidad e intereses de las personas e instituciones,

no nos vienen dados por naturaleza sino por las ideas que compartimos,

según Wendt (**), esto es un claro ataque al individualismo,

no cree que la sociedad pueda reducirse a la suma de sus individuos.

Es herencia de Inmanuel Kant, Fichte, Schelling y Hegel,

ellos ponen un especial énfasis en la capacidad del hombre de conocer su entorno,

es en el conocimiento, en las ideas y en la compartición de ideas,

que el hombre diseña y desarrolla las instituciones, las normas y las reglas.

Edmund Husserl contribuye fundamentalmente a esta posición,

proponiendo una suerte de metodología para aprender,

para conocer de forma objetiva,

intentando evitar la polución individual del interés y el sesgo.

En el nivel internacional (*), reina el autointerés y la coerción,

por ejemplo, en Internet, en Medio Oriente o en las relaciones entre China y el mundo occidental,

muy diferente de lo que pasa a nivel doméstico, más gobernado por la norma y la ley.

Las Organizaciones Internacionales tienen muy difícil contratacar el poder y el interés de los países,

el sistema internacional no es muy “social” desde este punto de vista.

Hay excepciones, hay algunos países que interaccionan tan poco con la sociedad global,

que podríamos llamarlos autistas, Yemen, Bangladesh, Birmania/Myanmar…

no se puede decir que éstos se desarrollen acorde a las ideas compartidas.

Un ejemplo de que la realidad es socialmente construida es China,

desde un punto de vista neorrealista,

el crecimiento de China nos debería llevar a una igualación de poderes con Estados Unidos

y eventualmente a una situación de conflicto entre dos potencias de tamaño similar,

sin embargo, la historia prueba que la globalización y el comercio

convierten este juego de suma cero en un win-win,

China ha firmado el tratado de libre comercio con World Trade Organization

y desarrollado instituciones fuertes internamente para facilitar importación y exportación,

algunos dicen que en una frontera donde hay comercio, no llega a haber conflicto.

El miedo a China podría convertirse en la oportunidad de China,

la idea sobre China como amenaza está socialmente construida,

prejuicios e intenciones se entremezclan para construir la idea de alteridad negativa,

y por tanto amenaza,

por las mismas razones que podría construirse una identidad como oportunidad al desarrollo.

Otro ejemplo de construcción social es el genocidio de Rwanda,

en 1984 sucedió un genocidio por parte del gobierno Hutu hacia la comunidad Tutsi,

y la comunidad internacional fue incapaz de reaccionar y contribuir ante la barbarie,

una forma de entender esta situación es el conflicto

entre el mundo anglosajón (Tutsies) y el mundo francófono (Hutus),

tres años de guerra civil más tarde dejaron más de 100.000 muertos.

¿Qué fue construido socialmente?

Primero, la importancia y poder del término genocidio,

la etiqueta genocidio implica la peor forma de crimen contra la humanidad,

y mueve a la prevención con todos los recursos disponibles y no disponibles,

el término se usa para justificar y legitimar una acción de ética dudable en otros casos.

Segundo, la construcción social de la identidad ruandesa que se usó para mover al asesinato,

los Hutu usaron la construcción social para crear la identidad de los Tutsies,

fue fácil en un estado de baja educación y analfabetismo.

Otro ejemplo es Kosovo,

lo conocemos como un caso de violencia dentro del Estado,

en forma de guerra civil y diferencias étnicas.

La expulsión masiva de refugiados kosovares,

junto con la acción de pequeñas bandas armadas no organizadas,

llevó a un gran conflicto de violencia.

Muestra la gran importancia del discurso y del símbolo, metáfora y representación:

¿Quién es uno?,¿Quién es el “otro”?

En Kosovo se desarrollaron múltiples y complejas categorías étnicas,

identidades políticas, historias, memorias, glorias pasadas, guerras y sufrimientos.

Se usaron símbolos étnicos para políticas excluyentes entre Servios y Albanos,

se intensificaron artificialmente los sentimientos de inseguridad y victimización,

a través de verdades antagónicas y dominaciones reales e imaginadas de un grupo sobre otro,

se enfatizó la diferencia entre la Albania mayoritariamente musulmana,

y la Servia minoritariamente cristiana,

para crear el mito del conflicto puramente étnico. 

Es mundo no solo nos es dado, en parte lo creamos,

un shaolin dedica su vida a entrenar, a trabajar, a desarrollar la capacidad de crear su entorno,

por eso es capaz de romper un ladrillo con su mano o dormir sobre una cama de clavos,

co-crea, es parte activa en el proceso de crear su realidad.

Sabemos que la realidad existe en la mente humana,

la ciencia lleva décadas tratando de demostrar

que existe la realidad objetiva del mundo exterior independiente del sujeto que la conoce,

pero no es capaz de demostrarlo.

¿Un despertador en el desierto suena cuando no hay ningún sujeto que lo escuche? ¿Sí o no?

No puedo estar seguros de que una vez que no esté aquí,

el mundo seguirá existiendo y teniendo existencia separada,

la realidad objetiva es una realidad subjetiva que los humanos creamos en nuestra mente.

Ahí está la magia, si la realidad existe en mi mente,

yo puedo desarrollar la capacidad de cambiarla,

puedo crear la realidad,

puedo romper algunas de las limitaciones y co-crear con el mundo realidades antes impensables.

 


 Kannst du mir das bitte noch mal erklären?

(*) Karl Deutsch, Ernst Haas, and Hedley Bull.

(**) Wendt, Alexander. Social Theory of International Politics, Cambridge Studies in International Relacions, 1999