martes, 27 de julio de 2021

El niño interior

 


1.    Motivación

Voy en este texto a describir mi vivencia con mi niño interior a través de meditaciones guiadas. He experimentado con resultados sorprendentes, entre otras las siguientes meditaciones guiadas disponibles públicamente en Internet.

Poderosa curación del niño interior.

https://www.youtube.com/watch?v=Kyy8woIu-SE

Claves para estar en paz con tu infancia

https://www.youtube.com/watch?v=n7ZNepgPheI

Hipnosis Meditación Para Dormir Y Sanar El Niño Interior

https://www.youtube.com/watch?v=m8aIwuot-Zk

Impresionante Meditación guiada "El niño interior". ¿Qué me pasa?

https://www.youtube.com/watch?v=2WgmTVUczME

Sana a tu niño interior para que sanes tu alma

https://www.youtube.com/watch?v=PwuJUxVQZfc

Inner Child Meditation for Codependency, Lack of Self Love and Negative Programming

https://www.youtube.com/watch?v=8779P4rim80

Heal Your Inner Child

https://www.youtube.com/watch?v=3kgjLAGAtjg

Hypnosis for Meeting Your Inner Child

https://www.youtube.com/watch?v=7_bAQi0Yr68

 

En mi día a día experimento ciertas situaciones donde se reflejan asuntos no resueltos de mi niñez, cuyo impacto psíquico y emocional paralizan y limitan ciertos espacios de mi vida.

Estas a su vez y siguiendo un patrón de conducta y creencias adoptados en la infancia,  que en su momento servían como escudo protector, me llevan  a pensamientos y conductas determinadas no deseadas, pero que inevitablemente suceden.

Estas emociones son de diferente índole, dolor, enfado, miedo, desconfianza, etc... Por eso, mi motivación máxima es reestructurar estas creencias y pensamientos, y por consiguiente las emociones, con la finalidad de disminuir la cantidad de momentos desagradables.

Por ejemplo, reconozco que tengo pensamientos en los que otros me atacan. También me siento abandonado cuando no logro el nivel de atención de los demás que necesito. A veces duermo mal porque mis pensamientos y angustias tienen demasiada presencia, y crea desasosiego.

Mi impresión es que esto sucede cuando a lo largo de mi vida he construido frases, unas las he oído y otras son resultado de miss acciones y experiencias. Se han ido asentando hasta el punto de que soy inconsciente de la existencia de muchas de ellas o están tan automatizadas como si fuera una máquina previamente programada.

Para mí, son la base de mis decisiones, mis acciones, mis frustraciones y mis miedos.

En este trabajo, voy a revisar el rol que juegan mis creencias, su impacto y su relación con la percepción, esa capa intermedia entre la realidad y nosotros.

Esas creencias disfuncionales las creé yo, sobre todo en mi infancia, desde mi nacimiento hasta la adolescencia. Por tal motivo enfoco el trabajo en la relevancia del Niño Interior y su impacto en mi vida presente y futura.

Finalmente voy a describir unas líneas terapéuticas para poder ayudar a otras personas a ser conscientes y a sanar temas parecidos a los que yo he experimentado.

La aproximación terapéutica que yo considero eficaz es cuadruple:

  • 1.       Primero el desarrollo del elemento niño interior;
  • 2.       Por otro lado la práctica de PNL, Programación Neurolingüística;
  • 3.       El trabajo en psicología transpersonal de Grof; y
  • 4.       También la práctica de la meditación guiada.

La programación neurolingüística es un modelo dinámico que trata de explicar cómo funciona el cerebro humano y cómo procesamos la información que nos llega al mundo que nos rodea. Sus creadores, Richard Bandler, John Grinder y Frank Pucelik sostienen que existe una estrecha conexión entre los procesos neurológicos, el lenguaje y los patrones de comportamiento aprendidos a través de la experiencia, afirmando que éstos se pueden cambiar, con la finalidad de mejorar la calidad y efectividad de la vida.

2.    El niño interior

El desarrollo de este apartado sobre el niño interior se basa en el trabajo de Stefanie Stahl. Stef es psicóloga titulada en Alemania y trabaja en la práctica privada en Trier. Sus áreas de especialización incluyen el miedo al apego, el fortalecimiento de la autoestima y el trabajo con el niño interior. Ha escrito numerosos libros de éxito como "¡Sí y no!" o "¡La vida también puede ser sencilla!".

Todo el mundo necesitamos un lugar donde sentirnos seguros, protegidos y bienvenidos. Todos anhelamos un lugar donde poder relajarnos y donde poder ser nosotros mismos. Idealmente, mi propio hogar paterno-materno era un lugar así. Cuando nos hemos sentido aceptados y amados por nuestros padres, hemos tenido un hogar cálido.

Mi hogar era exactamente el hogar que todos anhelamos: un hogar reconfortante. Interiorizamos este sentimiento desde la infancia, de ser aceptados y acogidos, como una actitud fundamentalmente positiva ante la vida que también nos acompaña como adultos. Nos sentimos seguros en el mundo y en nuestra vida, tenemos confianza en nosotros mismos y también podemos confiar en otras personas.

Se habla de la confianza básica. Esta confianza básica es como un hogar en nosotros mismos, porque nos brinda apoyo y protección internos.

Algunas personas asocian la mayoría de los recuerdos desagradables con su infancia, algunos incluso traumáticos. Otras personas tuvieron una infancia infeliz, pero dejaron de lado esas experiencias. Apenas pueden recordarla.

Otros piensan que su infancia fue "normal" o incluso "feliz", lo que, sin embargo, al examinarlo más de cerca, resulta ser un autoengaño. Pero incluso si has reprimido las experiencias de incertidumbre o rechazo en la infancia, la vida cotidiana muestra que la confianza básica de estas personas no es muy pronunciada.

Tienen problemas con su autoestima, dudan repetidamente si a la otra persona, a su pareja, al jefe o al nuevo conocido les agradan de verdad y si son bienvenidos. No se quieren demasiado a sí mismos, sienten muchas inseguridades y, a menudo, tienen dificultades en las relaciones. No pudieron desarrollar la confianza básica y, por lo tanto, sienten poco apoyo interno.

En cambio, quieren que los demás les den una sensación de seguridad, protección y hogar. Buscan un hogar con su pareja, sus compañeros, en el campo de fútbol o en los mall los domingos. Y siempre se sienten decepcionados cuando otras personas, en el mejor de los casos, pueden transmitirles esporádicamente una sensación de hogar. No se dan cuenta de que están atrapados: si no tienes un hogar dentro, tampoco la encontrarás afuera.

Cuando hablamos de nuestras huellas de la infancia, que, además de nuestra estructura genética, determinan fuertemente nuestra naturaleza y nuestra autoestima, hablamos de un componente de la personalidad al que en psicología se hace referencia como "el niño interior".

El niño interior es, la suma de nuestras huellas infantiles, buenas y malas, que hemos experimentado a través de nuestros padres y otros cuidadores. La gran mayoría de estas experiencias no se recuerdan a nivel consciente.

Están escritos en el inconsciente. Por tanto, se puede decir: el niño interior es una parte esencial de nuestro inconsciente. Son los miedos, las preocupaciones y las penurias que hemos vivido desde la niñez. Y al mismo tiempo también están todas las influencias positivas de nuestra infancia.

Son principalmente las huellas negativas las que a menudo nos causan dificultades como adultos. Porque el niño que hay en nosotros se esfuerza a muerte en asegurarse de no tener que revivir las heridas que le fueron infligidas en su niñez.

Y al mismo tiempo, todavía se esfuerza en que se cumplan sus deseos de seguridad y reconocimiento, que fueron descuidados en su infancia. Los miedos y anhelos operan en el subsuelo de nuestra conciencia.

A nivel consciente, somos adultos independientes que damos forma a nuestras vidas. Pero nuestro niño interior tiene una influencia decisiva en nuestra percepción, sentimiento, pensamiento y actuación a nivel inconsciente. Mucho más fuerte que nuestras mentes, de hecho.

Ignorar al niño interior es motivo de muchos apuros en las relaciones de pareja. En muchos trances, si conocemos las conexiones, podemos ver que no son los adultos los que resuelven un conflicto con confianza en sí mismos, sino que son los niños internos que luchan entre sí.

Y también en el resto de las relaciones personales. Por ejemplo, si un empleado reacciona a las críticas del jefe, renunciando al trabajo. Ignorar al niño interior hace que muchas personas se sientan insatisfechas consigo mismas y con su vida, surgen conflictos entre las personas y, a menudo, pueden escalar su violencia de manera descontrolada.

Incluso aquellas personas cuya infancia fue predominantemente feliz y que han adquirido una confianza básica, por lo general no pasan por la vida completamente libres de preocupaciones y problemas. Su niño interior también ha experimentado ciertas heridas.

Porque no hay padres perfectos ni infancias perfectas. Además de nuestras huellas agradables, también hemos heredado partes difíciles de nuestros padres, lo que nos causa problemas más adelante en la vida. Puede que nos resulte difícil confiar en personas ajenas a nuestra familia.

O no nos gusta tomar grandes decisiones. O preferimos quedarnos por debajo de nuestras posibilidades a colgarnos demasiado lejos de la ventana. Pero en cualquier caso, las huellas negativas de la infancia nos limitan, entorpecen nuestro desarrollo y también nuestras relaciones.

En última instancia, lo siguiente se aplica a casi todo el mundo: sólo cuando conozcamos y hagamos amistad con nuestro niño interior, experimentaremos los profundos anhelos y heridas que llevamos dentro. Y podemos aceptar esta parte herida de nuestra alma e incluso curarla hasta cierto punto.

Nuestra autoestima puede crecer como resultado, y el niño dentro de nosotros finalmente encontrará su hogar. Este es el requisito previo para que nuestras relaciones con otras personas sean más pacíficas, amistosas y felices. Y también es un requisito previo para poder romper con relaciones tóxicas para nosotros o que incluso nos enferman.

Necesitamos conocer nuestro niño interior y hacer amistad con él. Necesitamos deshacernos de los viejos patrones que nos llevan constantemente a callejones sin salida y a la infelicidad. Necesitamos encontrar actitudes y comportamientos nuevos y útiles que hacen nuestra vida y nuestras relaciones más felices.

Veremos que PNL es una herramienta muy potente para reprogramar la mente, es decir, sustituir algoritmos establecidos anteriormente por esquemas más adaptados a nuestras situaciones actuales.

3.  El niño sol y el niño sombra

En la superficie de nuestra conciencia, nuestros problemas a menudo parecen confusos y difíciles de resolver. A veces también nos resulta difícil comprender las acciones y los sentimientos de otras personas. No tenemos la perspectiva correcta, ni con nosotros mismos ni con los demás.

La psique humana en realidad no es tan complicada. En realidad, hay partes de niño en nosotros y partes de adulto, y hay un nivel consciente e inconsciente de nuestra psique.

Si aprendemos esta estructura de nuestra personalidad, podemos trabajar con ella conscientemente y resolver muchos de nuestros problemas que antes parecían irresolubles.

El "niño interior" es una metáfora que describe las partes inconscientes de nuestra personalidad que se formaron en nuestra infancia. Nuestra vida emocional está asignada al niño interior: miedo, dolor, tristeza, ira, pero también alegría, felicidad y amor. Así que hay partes positivas y felices del niño interior, así como partes negativas y tristes.

También está el ego adulto, que opcionalmente también se conoce como el "adulto interior". Esta instancia psíquica comprende nuestra mente racional y razonable, es decir, nuestro pensamiento. En el modo del ego adulto podemos asumir la responsabilidad, planificar, actuar con previsión, reconocer y comprender las conexiones, sopesar los riesgos, pero también regular el ego del niño. El ego adulto actúa consciente y deliberadamente.

Sigmund Freud fue el primero en dividir la personalidad en diferentes instancias. Lo que se llama niño interior o yo infantil en la psicología moderna se llamaba el ello para él. Freud se refirió al ego adulto como el ego. Y luego también describió el llamado superyó. Ésta es una especie de autoridad moral en nosotros, que en la psicología moderna también se conoce como el ego de los padres o el "crítico interno".

Stef subdivide estas tres instancias principales de la niñez, el adulto y el yo progenitor en otras sub-instancias, el niño interior feliz (el niño sol), el niño interior herido (el niño sombra) y el “adulto interior.

El niño interior no es siempre un sentimiento inconsciente, tan pronto como trabajamos en él, se vuelve consciente. Su efecto es inmediato en casos de problemas en las relaciones, estados de ánimo depresivos, estrés, miedo al futuro, falta de entusiasmo por la vida, ataques de pánico, acciones compulsivas, etc, es decir, lo relacionado con nuestra autoestima.

Cómo nos sentimos y qué sentimientos podemos percibir en nosotros mismos, depende en gran medida de nuestro temperamento innato y de nuestras experiencias infantiles.

Nuestras creencias inconscientes tienen aquí una influencia importante. En psicología, una creencia se entiende como una afirmación profundamente anclada que expresa una actitud hacia nosotros mismos o nuestras relaciones interpersonales.

Muchas creencias surgen en los primeros años de vida a través de la interacción entre el niño y sus cuidadores. Una creencia interna puede ser, por ejemplo, "¡Estoy bien!" o "¡No estoy bien!".

Las creencias positivas como "Estoy bien" surgieron en situaciones en las que nos sentimos aceptados y amados por nuestros cuidadores. Nos fortalecen. Las creencias negativas como "no estoy bien", por otro lado, surgieron en situaciones en las que nos sentíamos mal y rechazados. Nos debilitan.

Yo a veces tengo reacciones ante comportamientos de personas queridas que están a mi alrededor. Esas reacciones van con tinte de enfado, desilusión o frustración.

Regular mis rabietas con éxito supone ser consciente de la conexión entre ofensas infantiles de mis padres y el comportamiento de la persona ante la que me siento ofendida. Esto significa más o menos que mi niño sombra tiene una herida permanente que siempre duele cuando el niño sombra piensa que sus deseos no se respetan lo suficiente.

Es necesario separar deliberadamente nuestro niño sombra de la parte adulta. Con esta pequeña corrección de su percepción, no surge el enojo. Controlar las rabietas supone enfocar la conciencia en el niño sombra y sus heridas. Esto permite cambiar conscientemente al modo del yo adulto benevolente y sensato, que puede reaccionar de manera apropiada y amorosa a los impulsos del niño sombra.

El niño sombra incluye nuestras creencias negativas y los sentimientos estresantes resultantes, como tristeza, miedo, impotencia o ira. Esto a su vez se traduce en las llamadas estrategias de autoprotección que hemos desarrollado para hacer frente a estos sentimientos o, lo mejor de todo, para no sentirlos en absoluto.

Las estrategias de protección típicas son, por ejemplo: retirarse, luchar por la armonía, luchar por la perfección, atacar o también luchar por el poder y el control.

El niño sol, por otro lado, representa nuestras impresiones positivas y buenos sentimientos. Representa todo lo que hace felices a los niños: espontaneidad, sed de aventura, curiosidad, olvido de sí mismo, vitalidad, sed de acción y alegría de vivir.

El niño sol es una metáfora de la parte intacta de nuestra autoestima. Incluso las personas que tienen una mochila muy pesada que cargar desde su infancia también tienen partes saludables en su personalidad.

También hay situaciones en sus vidas en las que no reaccionan de forma exagerada, y conocen momentos en los que son felices, curiosos y juguetones, en los que el niño sol entra en juego.

Es necesario alentar al niño sol y consolar al niño sombra, para que se sienta atendido, pueda calmarse y deje suficiente espacio para el niño sol.

Cuando yo miro mi comportamiento a través de los ojos de mi yo adulto, soy consciente de que a menudo reacciono de forma exagerada. Dominar el enfado es importante. A veces tengo éxito, a veces no.

4.  El desarrollo de nuestro niño interior

Los niños sol y sombra vienen en gran medida moldeados por los primeros seis años de vida. Los primeros años de vida en el desarrollo de una persona son muy importantes porque es durante este tiempo cuando se desarrolla la estructura de su cerebro con todas sus redes neuronales e interconexiones.

Ninguna relación entre padres e hijos fue del todo buena o mala. Incluso si tuvimos una buena infancia, hay una parte en cada uno de nosotros que ha resultado herida. Esto se debe a la situación del niño como tal: nacemos pequeños, desnudos y completamente indefensos.

Es vital para el bebé encontrar una persona que lo cuide, de lo contrario muere. Por eso después del nacimiento y durante mucho tiempo después, nos encontramos en una situación completamente inferior y dependiente. Es por eso que también hay un niño sombra en cada uno de nosotros que se siente inferior y pequeño, que cree que no está bien.

Además, incluso los padres más amorosos no pueden conceder a sus hijos todos los deseos. Sobre todo, el segundo año de vida, cuando el niño ya puede caminar, está determinado por muchas prohibiciones y restricciones por parte de los padres.

Al niño se le advierte constantemente que no rompa el juguete, que no toque el jarrón, que no juegue con la comida, que vaya al baño, que tenga cuidado, etc. El niño a menudo siente que está haciendo algo mal, de alguna manera no está bien.

Además de estos sentimientos inferiores, la gran mayoría de las personas también tienen estados internos en los que se perciben a sí mismos como "bien" y valiosos. En nuestra infancia no solo vivimos cosas malas, sino también buenas: cuidado, seguridad, juego, diversión y alegría. Es por eso que también tenemos una parte en nosotros que llamamos el niño sol.

La situación se vuelve difícil para el niño (real) cuando sus padres están fundamentalmente abrumados con su crianza y cuidado y les gritan, los golpean o los descuidan. Los niños pequeños no pueden juzgar si las acciones de sus padres son buenas o malas.

Desde la perspectiva de un niño, los padres son geniales e infalibles. Cuando el padre le grita al niño o incluso lo golpea, el niño no piensa: "¡Papá no puede lidiar con sus agresiones y necesita psicoterapia!", Sino que relaciona los golpes con su propia "maldad". Antes de que el niño haya adquirido el lenguaje, ni siquiera puede pensar que es malo, solo siente que está siendo castigado y que obviamente es malo o al menos equivocado.

En general, aprendemos a través de nuestros sentimientos en los primeros dos años de vida si somos bienvenidos o no. Todo el cuidado de bebés y niños pequeños es físico: alimentar, bañar, cambiar pañales. Y muy importante: caricias. Al acariciar, miradas amorosas y las voces de los cuidadores, el niño aprende si es bienvenido en este mundo o no.

5.  Lo que los padres debemos tener en cuenta

Nuestro niño interior está moldeado por las experiencias en las relaciones más cercanas de nuestra infancia. Aunque existe una amplia gama de guías educativas que muestran a los padres cómo acompañar bien a su hijo en todas las fases de la infancia, la pregunta es cómo resolver los conflictos típicos entre padres e hijos o cómo orientar el comportamiento indeseable en la dirección correcta.

Un niño tiene varias necesidades psicológicas básicas, la necesidad de apego o la necesidad de reconocimiento. Los padres que logran satisfacer estas necesidades psicológicas básicas en la medida adecuada se aseguran de que su hijo se convierta en una persona que tenga una confianza básica y, por tanto, pueda confiar en sí mismo y en los demás.

Según Klaus Grawe, estas necesidades psicológicas básicas son:

             la necesidad de apego,

             la necesidad de autonomía y control,

             la necesidad de satisfacer el placer o evitar la incomodidad,

             la necesidad de autoestima o reconocimiento.

Casi todos los problemas pueden atribuirse a una violación de una o más de estas necesidades básicas. Cuando me enfado, a veces me siento frustrada por mi necesidad de autoestima y reconocimiento. A veces por mi necesidad de placer y control. Siempre que experimento estrés, dolor, ira o miedo, mis necesidades básicas están en juego.

Por ejemplo, cuando sufro de enfermedad de amor, mi necesidad de vincularme se frustra, también mi necesidad de control (porque no puedo influir en el ser querido), mi necesidad de placer y me siento profundamente ofendida en mi autoestima debido al rechazo. Por eso el mal de amor puede atraparnos y hundirnos psicológicamente.

5.1.   La necesidad de apego

La necesidad de apego nos acompaña desde el nacimiento hasta la muerte. Como se mencionó anteriormente, el bebé no puede sobrevivir sin apego. Los niños muy pequeños mueren si se les niega el contacto físico.

Incluso más allá del cuidado físico, el deseo de apego, pertenencia y comunidad es parte de nuestras necesidades psicológicas básicas. La necesidad de apego juega un papel en innumerables situaciones, no solo en el amor y las relaciones familiares. Por ejemplo, nuestra necesidad de vincularnos se puede satisfacer cuando nos reunimos con amigos, charlamos, pasamos nuestro descanso con colegas o escribimos una carta.

La necesidad de apego del niño puede frustrarse por parte de los padres por negligencia o rechazo. La gama de negligencia es, por supuesto, amplia. En casos leves, un niño se siente abandonado porque los padres que se aman a sí mismos están estresados y abrumados por circunstancias externas. Por ejemplo, porque uno de los padres tiene cuatro hijos o pocos recursos económicos. En casos severos, los niños son maltratados mental o físicamente por sus padres o cuidadores con trastornos mentales.

Cuando un niño se frustra en su necesidad de vincularse, esto puede tener diferentes efectos en su desarrollo psicológico. Por supuesto, la gravedad del abandono en la infancia juega un papel aquí.

5.2. La necesidad de autonomía y seguridad

Los niños, al igual que los adultos, también necesitamos autonomía. Para el niño pequeño, esto significa que no solo quiere que lo abracen y lo alimenten, sino que también quiere explorar y descubrir su entorno.

Tiene una necesidad innata de explorar. Los niños se esfuerzan por actuar de forma independiente tan pronto como sus habilidades se lo permitan. Se enorgullecen de poder hacer algo sin la ayuda de sus padres. Todo nuestro desarrollo está diseñado para que seamos independientes del cuidado de nuestros padres.

Autonomía significa control y control significa seguridad. Cuando se habla de un "maniático del control", se describe el comportamiento de una persona que está muy preocupada por su seguridad, porque en el fondo se siente inseguro (debido al carácter del niño sombra).

Además del deseo de seguridad, la necesidad de autonomía también incluye el deseo de poder. Desde el nacimiento nos esforzamos por ejercer alguna influencia en nuestro entorno y por evitar la impotencia. Los medios por los que podemos influir cambian a medida que nos desarrollamos. Al principio solo podemos llamar la atención gritando o llorando. Más tarde a través de un lenguaje complejo y a través de hechos, incluso de la política pública.

Los padres pueden obstaculizar y frustrar la necesidad de los niños de desarrollarse de forma autónoma. Los padres sobreprotectores, muy controladores, que imponen demasiadas reglas al niño y establecen límites demasiado estrechos, perjudican el desarrollo de la autonomía del niño. El niño interioriza este temor y control excesivo de los padres en su desarrollo. Quizás esta persona se limita una y otra vez en su vida futura porque duda tanto de sus habilidades.

Asimismo, los padres que eliminan demasiados obstáculos del camino del niño con buenas intenciones tienden a tener una influencia desfavorable. Incluso de adultos, estos niños se sienten dependientes de una persona que se hace responsable de ellos.

5.3.        El conflicto autonomía-dependencia

Encontrar el equilibrio interior entre nuestras necesidades de vinculación por un lado y la autonomía e independencia por el otro es un desafío que cada persona tiene que resolver por sí misma. La palabra dependencia puede entenderse aquí como sinónimo de apego.

Este cuidado solo se puede brindar si al menos una persona crea un vínculo con el niño. En la mayoría de los casos, será uno o ambos padres. Si los padres satisfacen con sensibilidad y amor las necesidades físicas y mentales del niño, entonces se forman conexiones en el cerebro del niño que no solo asocian algo negativo con "dependencia", sino también un estado de seguridad. El apego se almacena en el cerebro de este niño como algo "seguro y digno de confianza". El niño ha desarrollado un vínculo seguro con su cuidador.

Lo contrario es un vínculo inseguro que surge cuando el niño ha experimentado que los cuidadores no son confiables. El niño sombra de las personas con un apego inseguro muestra un profundo daño a la confianza, mientras que es mucho más fácil para el niño sol.

Idealmente, los padres satisfacen las necesidades del niño de apego y dependencia, así como de libre desarrollo e independencia. Los niños que crecen de esta manera adquieren una confianza básica, es decir, un profundo sentimiento de seguridad que se relaciona tanto con ellos mismos como con la fiabilidad de las relaciones interpersonales.

5.4. La necesidad de la satisfacción de placer.

El placer se puede sentir en canales de percepción muy diferentes, por ejemplo, mientras se come, se hace deporte o se ve una buena película. El placer y el disgusto están estrechamente relacionados con nuestras emociones y son una parte esencial de nuestro sistema de motivación. En pocas palabras, nos esforzamos constantemente por obtener placer y evitar el disgusto.

Es fundamental para la supervivencia aprender a regular nuestros sentimientos de placer e incomodidad. Esto significa adquirir las habilidades para tolerar la frustración, retrasar las recompensas y renunciar a los instintos. La crianza consiste en gran parte en enseñar al niño cómo manejar adecuadamente los sentimientos de placer e incomodidad.

Algunos padres limitan demasiado rígidamente la sensación de placer del niño, otros lo miman demasiado. En la infancia y la edad del niño pequeño, existe una estrecha conexión entre la satisfacción del deseo del niño y la necesidad de apego del niño. Las sensaciones del bebé se dividen exclusivamente en sensaciones de placer o malestar: hambre, sed, calor, frío, dolor.

El trabajo del cuidador es eliminar los sentimientos de incomodidad al satisfacer sus necesidades, lo que crea sentimientos de placer. Si el cuidador hace esto solo de manera inadecuada, la necesidad de apego del niño también se frustra.

En el desarrollo posterior también existe una estrecha conexión entre las necesidades autónomas y el placer de un niño. Si la madre le prohíbe chupar la piruleta antes de comer, entonces en ese momento no solo se siente frustrado en su sentido del placer, sino también en su necesidad de autonomía.

Si el niño está demasiado regulado en su necesidad de placer y, por lo tanto, también en su necesidad de autonomía, esto puede llevar a que el adulto o su niño sombra, adaptado al estilo de crianza de los padres, desarrolle normas y comportamientos compulsivos que son hostiles al placer. O, en contraste con los padres, indisciplinado e inconmensurablemente complaciente con sus sentimientos de placer.

Si, por otro lado, un niño es demasiado mimado, esta persona también tendrá dificultades para controlar sus antojos como adulto.

Encontrar un buen equilibrio entre la satisfacción del placer y la renuncia a los instintos es un desafío diario para la mayoría de las personas, independientemente de las huellas del niño interior.

Además, nuestra fuerza de voluntad no solo se ve afectada por la renuncia al placer, sino también por la superación del disgusto. Tenemos que hacer muchas cosas todos los días que realmente no tenemos ganas de hacer. Para la mayoría de las personas, comienza al levantarse y termina cuando se cepilla los dientes por la noche. Constantemente tenemos que reprimir cualquier impulso que quiera llevarnos al frigorífico, Internet o al bar.

La disciplina es uno de los requisitos más importantes para una vida exitosa y es extremadamente tensa en nuestros tiempos de opciones y abundancia casi infinitas.

5.5. La necesidad de autoestima y reconocimiento.

Tenemos una necesidad innata de reconocimiento. Esta necesidad también está estrechamente entrelazada con nuestra necesidad de apego, porque sin que alguien nos reconozca, no puede surgir ningún apego.

El hecho de que luchemos por el reconocimiento también está relacionado con otra circunstancia: en la infancia aprendemos del comportamiento de nuestros padres si somos amados y bienvenidos o no.

Según David Schnarch, es una autoestima reflejada. Esto significa que los cuidadores del niño reflejan si está "bien" o no. Por ejemplo, cuando la madre le sonríe al niño, es para el niño como sostenerle un espejo para mostrarle que su madre está feliz por su existencia. El niño desarrolla un sentido de autoestima a través de las acciones de sus cuidadores.

Incluso como adultos, todavía necesitamos ser reconocidos por otras personas porque estamos condicionados a experimentar nuestra autoestima a través del espejo de los demás.

Las personas con autoestima inestable, que a menudo se identifican con su niño sombra, suelen depender más del reconocimiento externo que las personas seguras de sí mismas cuyo niño sol está bien desarrollado.

Son nuestras huellas infantiles las que conducen a nuestras creencias y las estrategias de protección que desarrollamos.

6.  Las creencias

Yo quiero resolver mis problemas en mi vida hoy. Es importante que el niño sombra que hay en mí pueda opinar para reconocer dónde están los puntos débiles, los llamados factores desencadenantes. Mucha gente no quiere entrar en contacto con esta parte de su personalidad. No quieren sentir sus heridas y miedos internos.

Este es un mecanismo de protección completamente natural y un deseo muy comprensible. ¿A quién le gusta sentirse triste, ansioso, inferior o incluso desesperado? Todos tenemos un gran interés en evitar en la medida de lo posible estos sentimientos y solo llevarnos los buenos, como la felicidad, la alegría y el amor.

Muchas personas suprimen sus lesiones internas. En otras palabras, haces a un lado a tu niño sombra cuando quiere hablar. Si un niño recibe atención por sus preocupaciones, entonces puede retirarse contento y volver a jugar por sí mismo por un tiempo.

Es muy similar con nuestro niño sombra: si nunca se permite que su miedo, vergüenza o enojo expresen su opinión, continúan teniendo un efecto en el subsuelo de nuestra conciencia. Allí causan estragos sin que el adulto se dé cuenta. El niño sombra desagradable y reprimido se abre paso de vez en cuando con todas sus fuerzas y descarga su ira.

El niño interior está formado por creencias internas, que a menudo son las precursoras de los sentimientos en primer lugar. Se entiende por creencia un profundo anclaje sobre nuestra autoestima y nuestras relaciones con otras personas. Por ejemplo, cuando un niño se siente amado y aceptado por sus padres, desarrolla creencias como "Soy bienvenido", "Soy amado", "Soy importante", que fortalecen al niño sol.

Si, por otro lado, los padres son fríos y rechazan, entonces creencias como "No soy bienvenido", "Soy una carga", "Me quedo corto" pueden desarrollarse, lo que da forma a su niño sombra.

Creencias como "Me estoy quedando corto" y "No soy importante" pueden moldear inconscientemente la percepción en la actualidad.

Nuestras creencias son, por así decirlo, nuestro sistema operativo psicológico. Tan simples como pueden ser, ejercen un poder tremendo sobre nosotros, para bien o para mal, es decir, en el sol y en la sombra del niño. Las creencias son los lentes a través de los cuales vemos la realidad.

El niño sombra mimado: Las creencias negativas no solo se deben a la privación, el abandono o la sobreprotección. Los padres que permiten demasiado a su hijo y lo miman demasiado pueden dejar a sus hijos con la convicción de que todo tiene que salir según su voluntad y que apenas necesitan esforzarse.

Puede desarrollar creencias que no contengan una subestimación de su propio significado e importancia, sino más bien una sobreestimación. Entonces dan por sentado que obtienen lo que quieren y reaccionan extremadamente dolidos y enojados cuando ése no sea el caso. Los niños que han sido mimados desarrollan una baja tolerancia a la frustración.

Si bien la disposición a adaptarse de los niños que crecieron con ciertas privaciones suele ser bastante alta, la de los niños mimados es bastante baja. No han aprendido lo suficiente para encajar y adaptarte a una comunidad; después de todo, eran el jefe o la princesa con mamá y papá. Tus creencias pueden ser, por ejemplo: ¡Soy muy importante!, ¡Siempre soy bienvenido!, ¡Consigo todo lo que quiero!, ¡Todo depende de mí!, ¡Soy más fuerte que los demás! o ¡Soy el mejor!.

Esto puede hacer que tengan dificultades para adaptarse en el jardín de infancia, la escuela o más tarde en la vida adulta. Primero tienen que aprender que no todo es gratis en la vida y que también tienen que esforzarse.

Un rechazo en materia amorosa puede llevarlos a una gran desesperación, por ejemplo, simplemente porque no están acostumbrados a no conseguir algo que quieren absolutamente.

7.  La percepción

Nuestras creencias profundas e inconscientes son un filtro para nuestra percepción. La percepción de una situación influye en nuestros sentimientos, pensamientos y acciones. A la inversa, nuestros pensamientos y sentimientos también influyen en nuestra percepción.

Entonces, puede ser que una persona que percibo como superior provoque sentimientos de inferioridad en mí. Y cuando tengo un buen día en el que me siento fuerte y exitoso, es posible que me encuentre percibiendo a las mismas personas como iguales o incluso inferiores.

Cuanto más conscientes somos de todos estos procesos y conexiones, más fácil es para nosotros cambiar nuestra visión de las cosas, nuestros sentimientos y, en última instancia, nuestro comportamiento.

Creencias negativas

Creencias negativas sobre mi relación con mis cuidadores

Creencias negativas que brindan la solución (estrategia protectora)

Creencias negativas en general

 

¡No valgo nada!

¡No soy querido!

¡No soy bienvenido!

¡No soy adorable!

¡Soy malo!

¡Estoy gordo!

¡No soy suficiente!

¡Soy culpable!

¡Soy pequeño!

¡Soy estúpido!

¡No soy importante!

¡No puedo nada!

¡No se me permite sentir!

¡Me estoy quedando corto!

¡Yo soy el pequeño!

¡Soy un perdedor!

¡Estoy equivocado!

¡Soy una carga!

¡Soy responsable de tu estado de ánimo!

¡No puedo confiar en ti!

¡Siempre tengo que estar en guardia!

¡Tengo que ser considerado con tus sentimientos!

¡Soy inferior!

¡Tengo que cuidarte!

¡Soy más fuerte que tú!

¡Estoy indefenso!

¡Estoy a tu merced!

¡Tú no me quieres!

¡Me odias!

¡Te decepciono!

¡Soy indeseado!

¡Tengo que ser amable y bueno!

¡No puedo defenderme!

¡Tengo que hacer todo bien!

¡No se me permite tener voluntad propia!

¡Tengo que adaptarme!

¡Tengo que hacerlo solo!

¡Tengo que ser fuerte!

¡No debo mostrar ninguna debilidad!

¡Tengo que ser el mejor!

¡Tengo que llegar a casa con buenas notas!

¡Tengo que quedarme contigo siempre!

¡Tengo que cumplir con tus expectativas!

¡No se me permite escapar!

¡Las mujeres son débiles!

¡Los hombres son malos!

¡El mundo es malo / peligroso!

¡No se te da nada en la vida!

¡Eso va mal de todos modos!

¡Hablar es inútil!

¡La confianza es buena, el control es mejor!

 

 

Tabla 1. Ejemplos de creencias y percepciones

La tabla 1 resume algunas de las creencias esenciales. Son las situaciones donde uno se asusta rápidamente, se siente ofendido o se siente muy avergonzado.

8.  El enfoque transpersonal

Abraham Maslow y Anthony Sutich suponen el nacimiento de la psicología transpersonal. En la década de 1960, las observaciones de la investigación de estados de conciencia no ordinarios, el análisis de experiencias de sesiones psicodélicas y el estudio de Maslow de experiencias místicas espontáneas ("experiencias máximas"), revolucionaron la imagen de la psique humana e inspiró una orientación radicalmente nueva en psicología.

A pesar de la popularidad de la psicología humanista, sus fundadores Abraham Maslow y Anthony Sutich estaban insatisfechos con la disciplina que ellos mismos habían engendrado. Se volvieron cada vez más conscientes de que habían omitido un elemento extremadamente importante: la dimensión espiritual de la psique humana (Sutich 1976).

La propia investigación de Maslow sobre las "experiencias cumbre", el uso terapéutico de psicodélicos, la experimentación psicodélica generalizada de la generación joven durante la tormentosa década de 1960 y el renacimiento del interés en las filosofías espirituales orientales, las diversas tradiciones místicas, la meditación y la sabiduría antigua y aborigen, construyeron el marco conceptual actual en psicología.

Quedó claro que una psicología integral y con validez transversal a las culturas necesitaba incluir observaciones de áreas tales como los estados místicos; conciencia cósmica; experiencias psicodélicas; fenómenos de trance; creatividad; e inspiración religiosa, artística y científica.

En 1967, un pequeño grupo de trabajo, que incluía a Abraham Maslow, Anthony Sutich, Stanislav Grof, James Fadiman, Miles Vich y Sonya Margulies, se reunieron en Menlo Park, California, con el propósito de crear una nueva psicología que honrara a todo el espectro de la experiencia humana, incluidos los estados de conciencia no ordinarios.

Maslow y Sutich aceptaron la sugerencia de Grof y llamaron a la nueva disciplina "psicología transpersonal". Este término reemplazó su propio nombre original, "transhumanista" o "más allá de las preocupaciones humanistas".

9.  La respiración holotrópica

Stanislav Grof habla de la respiración holotrópica. Reúne e integra elementos de varias aproximaciones de la psicología profunda, la teoría y la práctica de las escuelas freudiana, reichiana, rankiana y junguiana, agregando conocimientos de la investigación de la conciencia moderna, la antropología, las prácticas espirituales orientales y las tradiciones místicas del mundo.

Es un poderoso método de autoexploración y terapia que utiliza una combinación de medios aparentemente simples: respiración acelerada, música evocadora y un tipo de trabajo corporal que ayuda a liberar bloqueos bioenergéticos y emocionales residuales.

Las sesiones generalmente se llevan a cabo en grupos; los participantes trabajan en parejas y se alternan en los roles de respiradores y "asistentes". El proceso es supervisado por facilitadores capacitados, que ayudan a los participantes siempre que sea necesaria una intervención especial.

Después de las sesiones de respiración, los participantes expresan sus experiencias pintando mandalas y comparten relatos de sus viajes internos en pequeños grupos. Se utilizan entrevistas de seguimiento y varios métodos complementarios, si es necesario, para facilitar la finalización e integración de la experiencia de respiración.

Se diferencia significativamente de las formas tradicionales de psicoterapia, que utilizan principalmente medios verbales, como el psicoanálisis y varias otras escuelas de psicología profunda derivadas de él.

Comparte ciertas características comunes con las terapias experienciales de la psicología humanista, como la práctica de la Gestalt y los enfoques neorreichianos, enfatizando expresión emocional y trabajo con el cuerpo. Sin embargo, la característica única de la respiración holotrópica es que utiliza el potencial curativo intrínseco de los estados de conciencia no ordinarios.

El notable poder curativo de los estados de conciencia no ordinarios, que fue conocido y utilizado en las civilizaciones antiguas y culturas nativas desde tiempos inmemoriales, fue confirmado por la investigación moderna de la conciencia y la experimentación terapéutica llevada a cabo en la segunda mitad del siglo XX.

Esta investigación también ha demostrado que los fenómenos que ocurren durante estados no ordinarios y asociados con ellos no pueden ser explicados por los marcos conceptuales utilizados actualmente por la psiquiatría y la psicología académicas.

La conciencia puede cambiar profundamente por una variedad de procesos patológicos - por traumatismos cerebrales, por intoxicación con sustancias químicas nocivas, por infecciones o por procesos degenerativos y circulatorios en el cerebro.

Ciertamente, tales condiciones pueden resultar en cambios psicológicos profundos que se incluirían en la categoría de estados de conciencia no ordinarios. Sin embargo, provocan lo que se puede llamar "delirios triviales" o "psicosis orgánicas".

Las personas que padecen estados delirantes suelen estar desorientadas; no saben quiénes son ni dónde están ni cuál es la fecha. Además, su funcionamiento mental se ve significativamente afectado.

Por lo general, muestran una alteración de las funciones intelectuales y tienen amnesia posterior por estas experiencias. Para estas condiciones, el término "miradas alteradas de la conciencia" es ciertamente apropiado.

Estos estados son muy importantes clínicamente, pero no son interesantes desde el punto de vista terapéutico y heurístico.

La importancia de los estados de conciencia no ordinarios para las culturas ancestrales y aborígenes se refleja en la cantidad de tiempo y energía que los miembros de estos grupos humanos dedicaron al desarrollo de tecnologías de lo sagrado, diversos procedimientos capaces de inducirlos para rituales y propósitos espirituales.

Estos métodos combinan de diversas formas la batería y otras formas de percusión, música, cánticos, danzas rítmicas, cambios de respiración y cultivo de formas especiales de conciencia. Aislamiento social y sensorial extendido, como una estadía en una cueva, desierto, hielo ártico o en alto.

La montaña también juega un papel importante como medio para inducir esta categoría de estados no ordinarios. Las intervenciones fisiológicas extremas utilizadas para este propósito incluyen el ayuno, la privación del sueño, la deshidratación, el uso de laxantes y purgantes potentes.

Los psiquiatras convencionales inicialmente descartaron e incluso ridiculizaron los eventos rituales nativos como productos de superstición primitiva basada en la ignorancia y el pensamiento mágico. Relegaron los estados de conciencia no ordinarios de cualquier tipo al dominio de la psicopatología.

Esta situación cambió gradualmente en el curso del siglo XX, particularmente en su segunda mitad, cuando los científicos occidentales realmente hicieron algunas contribuciones importantes al arsenal de las tecnologías de lo sagrado.

También fueron testigos del efecto de los estados de conciencia no ordinarios en varias formas de técnicas terapéuticas experienciales que utilizan el trabajo de respiración y el trabajo corporal, como los enfoques neo-reichianos, el renacimiento y la respiración holotrópica. Aquellos con la mente abierta para asumir el desafío de estas herramientas revolucionarias tuvieron la oportunidad de descubrir su poder y su gran potencial terapéutico.

Según Grof, 1992, merecen ser distinguidos de los estados alterados de conciencia y no ser vistos como manifestaciones de enfermedades mentales graves, comenzamos a referirnos a ellos como holotrópicos. Esta palabra compuesta significa literalmente “orientado hacia la plenitud” o “moviéndose hacia la plenitud” (del griego holos = total y trepein = moverse hacia o en la dirección de algo).

El nombre holotrópico sugiere algo que podría sorprender a un occidental promedio: que en nuestro estado cotidiano de conciencia nos identificamos con solo una pequeña fracción de lo que realmente somos y no experimentamos la extensión completa de nuestro ser.

Los estados holotrópicos de conciencia tienen el potencial de ayudarnos a reconocer que no somos “egos encapsulados en la piel” —como lo llamó el filósofo y escritor británico Alan Watts— y que, en última instancia, estamos a la altura del principio creativo cósmico mismo.

O que —utilizando la afirmación de Pierre Teilhard de Chardin, paleontólogo y filósofo francés— “no somos seres humanos teniendo experiencias espirituales, somos seres espirituales teniendo experiencias humanas” (Teilhard de Chardin 1975).

Esta asombrosa idea no es nueva. En los antiguos Upanishads indios, la respuesta a la pregunta "¿Quién soy yo?" Es "Tat tvam asi". Esta sucinta oración en sánscrito significa literalmente: "Tú eres Eso" o "Tú eres Dios". Sugiere que no somos namarupa, nombre y forma (cuerpo / ego), sino que nuestra identidad más profunda es con una chispa divina en nuestro ser más íntimo (Arman) que es, en última instancia, idéntica al principio universal supremo (Brahman).

Y el hinduismo no es la única religión que ha hecho este descubrimiento. La revelación sobre la identidad del individuo con lo divino es el secreto último que se encuentra en el núcleo místico de todas las grandes tradiciones espirituales.

El nombre de este principio podría ser Tao, Buda, Cristo Cósmico, Alá, Gran Espíritu, Sila y muchos otros. Las experiencias holotrópicas tienen el potencial de ayudarnos a descubrir nuestra verdadera identidad y nuestro estado cósmico (Grof 1998).

La investigación psicodélica y el desarrollo de técnicas experimentales intensivas de psicoterapia trasladaron los estados holotrópicos del mundo de los curanderos de culturas prealfabetizadas a la psiquiatría y la psicoterapia modernas.

Los terapeutas que estaban abiertos a estos enfoques y los utilizaron en su práctica pudieron confirmar el extraordinario potencial curativo de los estados holotrópicos y descubrieron su valor como minas de oro de nueva información revolucionaria sobre la conciencia, la psique humana y la naturaleza de la realidad.

10.                  Conclusión

Una creencia que se gestó hace décadas, y que seguramente fue útil en aquel momento, tiene muchas probabilidades de ser ineficaz y disfuncional en el presente. Sin embargo, no es sencillo hacerme consciente de que sigue presente y marcando cada una de mis decisiones.

Llamamos percepción a esa capa intermedia entre la realidad y nosotros. Cuando veo o escucho a otra persona, no es en realidad a ella a quien veo o escucho, sino a mi capacidad de percepción, que integra la información recibida de mis sentidos con la enorme mochila de significados que he ido asignando en el pasado.

Todo esto genera un error, veo y oigo lo que verdaderamente no está ahí, comprendo lo que no existe, desarrollo un mundo de ilusiones y creo juicios sin fundamento. Así me frustro, no soy capaz de cumplir mis expectativas y en definitiva sufro.

Es dolor, un dolor que va creciendo. Por mucho umbral de dolor que tenga, llega un momento en el que es tan fuerte que no puedo dejar de pensar que debe haber mejores caminos en la vida.

Mi juego es construir creencias, sentir que me dan miedo y, en consecuencia, sufrir por el miedo emitido por algo que es pura ilusión. Como decía Calderón, una sombra, una ficción...porque los sueños, sueños son.

A veces creo que el mundo es un lugar hostil, en el que estoy abandonada a mi suerte. Es un mundo de nacimientos y muertes basado en mi creencia de escasez y de pérdida. Creo que como todos, estoy, en más o menos grado, disgustada con el mundo por mis creencias, de que es el exterior o los demás quienes me hacen sentir desdichada.

Creo que no podemos ver más que con los ojos del cuerpo, y si no, no existe; esta creencia me lleva a negar la visión espiritual. En última instancia, incluso espacio y tiempo son meramente creencias. Aquello de lo que das fé, demuestra tus creencias y así las refuerzas. Es como ir engordando una bola de nieve, cuando uno piensa que está en proceso de deshacerse de ella. Las creencias están en vilo. En la medida en que estés dispuesta o dispuesto a someter a duda a tus creencias, en esta misma medida quedarán corregidas tus percepciones.

Por eso, las aproximaciones terapéuticas tradicionales basadas en la racionalidad y la palabra no son capaces de crear una verdadera diferencia.

Así, solo es posible la sanación a través de una linea terapéutica en la que se induce un estado alternativo de percepción y se posibilita ver lo que habitualmente no es posible ver. Grof y otros describen estas terapias.

Al principio, hablaba de meditación guiada como el método experimentado. A través de estas meditaciones he experimentado varios viajes al pasado, he podido ponerme en los pies de esa niño que vivía lo que yo ahora no recuerdo, y he podido comprender y sanar muchos de mis problemas que actualmente sufro.

El perdón - dejar ir


Aprendo a perdonar, dejo ir. Hoy quiero compartir mi experiencia brillante frente al perdón y a su uso como mantra. Lo he estado utilizando para sanar situaciones que yo tenía categorizadas como heridas, pero lo fascinante es que me ha abierto otras situaciones de mi pasado que tenía como sanadas y me sentía orgulloso de ellas.

En concreto, mi corazón me ha conducido a mis padres, a antiguos jefes e incluso viejos amigos. A todos los que mi recuerdo ha traído les he aplicado la pildorita del amor con hermosos resultados.


Ya a este punto asumo sin dudas que el secreto está en sacar la pólvora emocional que tengo dentro y lo que la crea constantemente; y que detona ante cualquier chispita.

Durante tiempo yo he creído que perdonaba. Era capaz de decir “perdóname” cuando algo no había ido de la forma más fluida. Perdonar era para mí la intención de que algo torcido dejase de estarlo, una intención de asegurar que los malos momentos quedaban en una cajita para no ser reabiertos jamás.

Ese procedimiento había acumulado dosis de pólvora en mi inconsciente que me hacía reaccionar emocionalmente antes pequeños detalles sin aparente importancia. Sé que no era fácil a veces estar a mi lado, porque ni siquiera yo entendía esos exabruptos, que por cierto la mayoría de las veces se ofrecían en forma de tristeza o de simple molestia hacia mi entorno. Alguna vez anómala también en forma de ira.

Un día, en un viaje, tuve que parar en un bosque a darme un paseo solo, y dejar que el malestar se fuera pasando antes de volver al coche y seguir camino. Me sentía fatal por la persona que compartía viaje conmigo, pero puede que ese día, en algún momento, me diera cuenta de que algo debía ser diferente.

Me di cuenta de que el perdón no está en los demás, no podía depender de que los demás me perdonasen. El verdadero perdón estaba en mí: había que cambiar el “perdóname” por el “te perdono”.

El auténtico perdón no puede consistir en cerrar al vacío los problemas como si de tarros de mermelada se tratase, pues con el tiempo la mermelada se convierte en pólvora y va aumentando el riesgo de explosión.

El perdón genuino, en mi caso, debe incorporar la visión, la idea clara indudable, de que la ofensa no existió. ¿Por qué no existió? Porque nadie tuvo la culpa. No es que los demás, la otredad como la llamaba Ricardo Rorty, no exista. Es evidente que otras personas, otras instituciones y hasta el clima nos ataca constantemente, nos obligan a una realidad que es diferente de lo que nosotros creemos que debe ser.

No trato de dejar de ver el ataque real, pero sí me pregunto si de verdad la persona, la institución o el clima tienen la culpa. Incluso si tienen la intención explícita de ofender y molestar, ¿tienen la culpa?

¿Son ellos libres y deciden realmente comportarse como se comportan? ¿O por el contrario son consecuencias de las heridas de su niño interior, de su inconsciente freudiano, de su genética darwinista? ¿En el caso de las instituciones, no serán una conclusión del diseño de procesos humanos? ¿En el caso del clima, hay una intención en llover para molestar?

Si no hubiera culpa, no habría ofensa, y por tanto el perdón se caería por su propio peso. El perdón genuino es entender conscientemente que no hay ofensa, que no hay culpa.

Ahora utilizo el mantra “Te perdono” para amigos, compañeros, conocidos, relaciones, aliados, padres, hijos, familia y para quien me cruzo por la calle. Es la sensación de que desaparecen las nubes negras sobre mí y puedo ver que hay sol detrás. Es la impresión de que ha llegado la luz. Es la emoción de que hay paz y tranquilidad.

Llego a la conclusión poco a poco de que el perdón es una componente importante de la felicidad, y que el perdón es un gesto vacío a menos que conlleve cambio de creencias. Sin corrección de creencias, lo que hace básicamente es juzgar, y juzgar nos pone siempre en una posición de frustración y sufrimiento

El perdón no posee elementos de juicio en absoluto. La frase que se utiliza en psicología “perdónalos porque no saben lo que hacen” no evalúa en modo alguno lo que las personas en cuestión lo que las personas en cuestión estén haciendo. Es como mucho, una dosis de empatía en la que relativizo la percepción de que el otro es algo separado, y tal vez las otras personas no son tan entidades separadas como parecen. Somos todos uno, como decían los Beatles.

El plan ha dejado de ser ver el error analíticamente para luego pasarlo por alto. Ahora veo que no es posible pasar por alto algo que yo he hecho realidad, que creo firmemente que existió, existe y existirá. Al verlo claramente, lo doto de realidad y no lo puedo pasar por alto.

¿Es posible aceptar que somos víctimas de un ataque real, que existe sí o sí, podemos aceptarlo y perdonar? Esta pregunta tiene una respuesta complicada, pero algunas veces yo puedo perdonar porque los pensamientos de ataque habían sido solo ilusiones irreales.

El sueño del olvido no es más que nuestra renuencia a recordar, pero el perdón amoroso es perfecto. Si fuera el caso de que cuando me altero y pierdo mi paz es porque el otro está tratando de resolver sus problemas valiéndose de fantasías, entonces solo el perdón puede restituir la verdad que ambos habíamos estado negando.

A mí me ha pasado que he creado una fantasía y me he convertido en prisionero de ella. Puedo recordar muchos casos. Solo a veces es posible ver con mayúsculas, y ese es el mundo real de la belleza. El pasado deja de estar en contra del presente.

Helen Schucman va más lejos, llega a un pensamiento más radical, al decir que los demás están ahí porque tienen que estar, y porque vienen a traer oportunidades de sanarnos. Tanto si nos insultan como si nos alaban, llegan a nuestras vidas para sacarnos de nuestra zona de comfort y permitir enfrentarnos a nuestras heridas desde perspectivas distintas.

Ahí nunca de forma natural hubiéramos buscado. La otra persona aparece en mi plano para que yo pueda lavar una herida, para que yo pueda ver. Su ataque me hace buscar la felicidad donde yo no la veo. No le puedo juzgar negativamente, porque en realidad le tengo que agradecer, es mi salvador.

A mí me gusta mucho la idea de que el perdón solo hace deshacer lo que no es verdad, y así despeja las sombras del mundo y lo conduce sano y salvo dentro de su dulzura al mundo luminoso de la percepción diáfana.

El perdón positivo me libera, me permite crear sin limitaciones, sentir mi abundancia sin miedo.

martes, 22 de junio de 2021

Suspender el juicio

 


Juzgar a los demás significa dar un significado a sus acciones, sus valores o sus emociones. Eso quiere decir que vemos una dualidad, lo que realmente es y lo que a nosotros nos gustaría que fuese, o lo que creemos que debería ser. Y esos dos niveles no concuerdan.

Es terriblemente agotador juzgar constantemente a los demás, porque no tiene ningún efecto positivo en los demás, pero sí un efecto drenador de energía en nosotros. Para ser una actividad tan negativa es curioso que sea tan popular. ¿Por qué lo hacemos?

Cuando juzgamos a alguien, tendemos a sustituir a la persona por el juicio generado. Un juicio negativo una vez conlleva que posteriormente bloqueamos los sentidos y dejamos de percibir la realidad, la sustituimos por nuestra mente y el juicio allí almacenado en el pasado.

Según Vipassana, y la teoría del conocimiento, hay seis fuentes del conocimiento, los cinco sentidos por un lado y la memoria por el otro lado. La meditación y las técnicas de mindfulness y concentración plena nos enseñan a utilizar los sentidos y poner en duda lo que nos llega a través de la mente y los pensamientos. Nos enseña a licuarnos y deshacer esa esencia que creemos que somos y que no nos hace ningún bien.

Incluso el papá Francisco pide a los cristianos que suspendan el juicio. “No juzguen y no serán juzgados”, según se lee en el Evangelio (Lc 6, 36-38). Dice Francisco: “¡Cuántas veces el tema de nuestras conversaciones es juzgar a los demás!”. “Pero, a ti, ¿quién te ha hecho juez?”, “el único juez es el Señor”. Lo contrario es la misericordia y la humildad.

Según Helen Schucman, el hombre no se crea a sí mismo, pero tiende a olvidarse de ello cuando se vuelve egocéntrico. Pero siente el miedo a través del Juicio Final, creyendo que juzgar es un atributo de Dios

Sin embargo, el Juicio Final no se trata de que vayamos a ser juzgados, sino que es un recurso de aprendizaje que los humanos tenemos en nuestro camino de expiación a través de nuestra vida en nuestro mundo. El Juicio Final es la última curación, en vez de un reparto de castigos, por mucho que pienses que los castigos son merecidos.

Schucman ve siete fuentes de conocimiento. La séptima es la mente en su capacidad por reconocer la Verdad, ese uno de Plotino o Demiurgo que es sí o sí y siempre. La mente puede conocer a Dios cuando no se ve bloqueada por el Ego y la percepción errada de la mente.

El demiurgo (en griego: Δημιουργός, Dēmiurgós), en la filosofía gnóstica, es la entidad que, sin ser necesariamente creadora, es impulsora del universo. En la filosofía idealista de Platón y en la mística de los neoplatónicos es considerado un dios creador del mundo y autor del universo.

Cuando la Biblia dice “No juzguéis y no seréis juzgados” quiere decir que si juzgas la realidad de otros no podrás evitar juzgar la tuya propia. La decisión de juzgar en lugar de conocer, en el sentido pleno de la Verdad, es lo que nos hace perder la paz. Los juicios siempre entrañan rechazo, nunca ponen de relieve solamente los aspectos positivos de lo que juzgan. Lo que se ha percibido y se ha rechazado, o lo que se ha juzgado y se ha determinado que es imperfecto permanece en tu mente.

Una de las ilusiones de las que adoleces es la creencia de que los juicios que emites no tienen ningún efecto. Pero sí, estás dotando de significado a lo que no lo tiene. Estás generando energía y poder donde no la hay. Podemos decir que no existe tal cosa como el pensamiento privado, que todos somos uno como hijos de Dios, y que cualquiera de mis pensamientos tiene un impacto contundente en las personas a mi alrededor.

Juzgar implica que abrigas la creencia de que la realidad está a tu disposición para que puedas seleccionar de ella lo que mejor te parezca.

Pero es un tremendo alivio y una profunda paz estar con tus hermanos o contigo mismo sin emitir juicios de ninguna clase. Reconoces lo que eres y lo que tus hermanos son, y juzgar deja de tener sentido.

No abrigues ningún juicio, ni seas consciente de ningún pensamiento, bueno o malo, que jamás haya cruzao tu mente con respecto a nadie. Ahora no lo conoces, pero eres libre de conocerlo, de conocerlo bajo una nueva luz. Ahora él renace para ti, y tú para él, sin el pasado que lo condenó a morir, y a ti junto con el. Ahora él es tan libre para vivir como lo eres tú porque una viaj alección que se había aprendido ha desaparecido, dejando un sitio donde la verdad puede renacer.

Hay una creencia tóxica de que es imprescindible juzgar. No tienes que juzgar para organizar tu vida y no tienes que hacerlo para organizarte a ti mismo. Cuando te sientes cansado es porque te has juzgado a ti mismo como capaz de estar cansado. Cuando te ríes de alguien es porque has juzgado a esa persona como alguien que no vale nada. Cuando te ríes de ti mismo te ríes de los demás, no puedes tolerar la idea de ser menos que ellos. Todo esto hace que te sientas cansado.

La tentación es muy grande de juzgar cualquier situación y de determinar tu reacción basándote en los juicios que has hecho de la misma. Sin embargo, los juicios siempre aprisionan, porque fragmentan la realidad con las inestables balanzas del deseo, y los deseos no son hechos, sino el ejercer la voluntad. Los juicios se basan siempre en el pasado, pues tus experiencias pasadas constituyen su base. Es imposible juzgar sin el pasado pues sin él no entiendes nada. No intentarías juzgar porque te resultaría obvio que no entiendes el significado de nada. Esto te da miedo porque todo sería caótico.

No solo es que los juicios estén vinculados al pasado, sino que tampoco tienes idea de lo que debió haber ocurrido. Ahora el único dictamen que puede hacerse es si al ego le gusta lo que pasó o no, si es aceptable para él o si clama por venganza. La ausencia de un criterio establecido de antemano que determine el resultado final, hace que sea dudoso el que se pueda entender y que sea imposible evaluarlo.

Los valores son juicios mentales, y por eso relativos. Son ilusiones, que perduran mientras les sigas atribuyendo valor. La única manera de desvanecer las ilusiones es retirando de ellas todo el valor que les has otorgado.  Al hacer eso dejan de tener vida para ti porque las has expulsado de tu mente.  Mientras sigas incluyéndolas en tu mente estarás infundiéndoles vida.

Tienes miedo de aquello que has percibido y te has negado a aceptar. Y lo ves en pesadillas o disfrazado bajo apariencias agradables en lo que parecen ser tus sueños más felices. Nada que te hayas negado a aceptar puede ser llevado a la conciencia. De por sí, no es peligroso pero tú has hecho que a ti te parezca que lo es.

¿Te has cuestionado alguna vez cómo es realmente el mundo y qué aspecto tendría se contemplase con ojos felices? El mundo que ves no es sino un juicio con respecto a ti mismo. Tus juicios te imponen una sentencia, la justifican y hacen que sea real. Ese es el mundo que ves: un juicio contra ti mismo, que tú mismo has emitido. Tú te ves obligado a adaptarte a ese mundo mientras sigas creyendo que esa imagen es algo externo a ti y que te tiene a su merced. Ese mundo es despiadado, y si se encontrase fuera de ti, tendrías ciertamente motivos para estar atemorizado. Pero fuiste tú quien hizo que fuese inclemente, y si ahora esa inclemencia parece volverse contra ti, puede ser corregida.

La reprogramación de estos pensamientos puede llevar a un nuevo comienzo, en el que los sueños de juicios den paso a los de perdón, liberándote así del dolor y del miedo. El amargo sueño de juicios puede ser des-hecho para siempre. El juicio que habías emitido sobre el mundo queda anulado mediante tu decisión de tener un día feliz.

Es curioso que una habilidad tan debilitante goce de tanta popularidad.

 

Experiencia transpersonal

 

Por imposible y absurdo que parezca a nuestra mente racional y sentido común, he podido en algunos momentos experimentar a Dios y la Santidad, y la Salvación, y ser bendito.

Normalmente, en el día a día, camino de un sitio a otro con un plan de trabajo. En ese estado de conciencia, existe el tiempo y el espacio, y solo ellos. Me experimento como existiendo dentro de los límites de mi cuerpo físico y mi percepción del mundo externo está restringida por el rango de los órganos sensoriales, el olor, el tacto, la vista… así como por las características físicas de mi entorno.

Como decía no sé quién, esta experiencia es de "ego encapsulado en la piel".  En el estado ordinario de conciencia, me experimento a mí mismo como objeto material separado del resto del mundo por mi piel.

Sin embargo, hay algunos momentos específicos donde se puede visualizar claramente una realidad sin espacio ni tiempo. Como ser psicópata durante un rato. En las experiencias transpersonales, parece que se trasciende una o varias de las limitaciones anteriores.

A mí me pasa a menudo en la montaña, caminando, observando o durmiendo en la naturaleza. Es como una experiencia de conciencia grupal, me puedo identificar con un ciervo o una mariposa, me puedo identificar con un árbol o una flor. Puedo comunicarme telepáticamente con alguien que esté lejos. Por milésimas de segundo puedo convertirme en un águila, en una realidad sin espacio o sin tiempo. Puedo ser mica o granito.

En esos momentos lo que veo parece un cuadro de Esher y no me parecen alucinaciones erráticas de un cerebro enfermo. Tal vez sea madurez y desarrollo.

La pregunta es cómo promover ese tipo de experiencia transpersonal, en qué circunstancias puede darse y en qué circunstancias no se da.

 

 


 

Según Stanislav Grof, cuando trabajamos con estados holotrópicos de conciencia, tenemos que expandir la cartografía de la psique humana utilizada por los psiquiatras y psicólogos convencionales agregando un vasto dominio transbiográfico.

Las experiencias que pertenecen a esta categoría fueron conocidas en todas las culturas antiguas y aborígenes y jugaron un papel importante en su vida ritual y espiritual. Los psiquiatras modernos están familiarizados con estas experiencias, pero las ven como productos de un proceso patológico desconocido, más que como componentes genuinos y relevantes de la psique humana.

Estas experiencias son manifestaciones normales de los profundos recovecos de la psique y partí de la posición oficial de la psiquiatría convencional, acuñé para ellos el nombre transpersonal. Este término significa literalmente "ir más allá de lo personal" o "trascender lo personal".

El denominador común en este rico y ramificado grupo de experiencias es la comprensión de que nuestra conciencia se ha expandido más allá de los límites habituales del cuerpo / ego y ha trascendido las limitaciones del tiempo lineal y el espacio tridimensional.

En el estado de conciencia cotidiano ("normal"), nos experimentamos como existiendo dentro de los límites de nuestro cuerpo físico (la imagen corporal) y nuestra percepción del mundo externo está restringida por el rango de nuestros órganos sensoriales, así como por las características físicas de nuestro entorno.

Nuestras experiencias también están claramente definidas por las categorías de espacio tridimensional y tiempo lineal. En circunstancias ordinarias, experimentamos vívidamente solo nuestra situación actual y nuestro entorno inmediato; recordamos eventos pasados ​​y anticipamos el futuro o fantaseamos con él. En las experiencias transpersonales, parece que se trasciende una o varias de las limitaciones anteriores.

La mejor manera de describir las experiencias transpersonales es compararlas con nuestras experiencias cotidianas de nosotros mismos y del mundo. En el estado ordinario de conciencia, nos experimentamos a nosotros mismos como objetos materiales separados del resto del mundo por nuestra piel.

El escritor y filósofo británico-estadounidense Alan Watts se refirió a esta experiencia de uno mismo como una identificación con el "ego encapsulado en la piel". No podemos ver objetos de los que estamos separados por una pared opaca sólida, barcos que están más allá del horizonte o el otro lado de la luna. Si estamos en Praga, no podemos escuchar de qué hablan nuestros amigos en San Francisco. No podemos sentir la suavidad de la piel de cordero a menos que la superficie de nuestro cuerpo esté en contacto directo con ella.

En los estados transpersonales de conciencia, ninguna de las limitaciones anteriores es absoluta; cualquiera de ellos puede trascenderse. No hay límites para el alcance espacial de nuestros sentidos. Podemos experimentar, con todas las cualidades sensoriales, episodios que ocurrieron en cualquier lugar y en cualquier momento del pasado y, en ocasiones, incluso aquellos que aún no han sucedido.

El espectro de experiencias transpersonales es extremadamente rico e incluye fenómenos de varios niveles diferentes de conciencia. En la Tabla, se enumera y categoriza tipos de experiencias que, en mi opinión, pertenecen al dominio transpersonal.

Extensión experiencial dentro del espacio-tiempo:

·        Trascendencia de los límites espaciales

o   Experiencia de unidad dual

o   Identificación experiencial con otras personas

o   Experiencia de conciencia grupal

o   Experiencia de identificación con animales

o   Identificación con plantas y procesos botánicos

o   Identificación con la vida y toda la creación

o   Experiencia en procesos y materiales inorgánicos

o   Experiencias de seres y mundos extraterrestres

o   Fenómenos psíquicos que involucran la trascendencia del espacio (telepatía, OBE, proyección astral, clarividencia horizontal)

·        Trascendencia de los límites temporales

o   Experiencias fetales y embrionarias

o   Experiencias ancestrales

o   Experiencias raciales y colectivas

o   Experiencias de vidas pasadas

o   Experiencias filogenéticas

o   Experiencias de la evolución de la vida

o   Experiencias cosmogenéticas

o   Fenómenos psíquicos que involucran la trascendencia del tiempo (psicometría, clarividencia vertical, lectura de vidas pasadas)

·        Exploración experiencial del micromundo

o   Conciencia de órganos y tejidos

o   Conciencia celular

o   Experiencia de ADN

o   Experiencias de los mundos molecular, atómico y subatómico

Extensión experiencial más allá del espacio-tiempo y la realidad consensuada

  • ·        Fenómenos energéticos del cuerpo sutil (auras, nadis, chakras, meridianos)
  • ·        Experiencias de espíritus animales (animales de poder)
  • ·        Encuentros con guías espirituales y seres suprahumanos
  • ·        Experiencias de arquetipos universales
  • ·        Secuencias que involucran deidades dichosa e iracunda específicas
  • ·        Comprensión intuitiva de los símbolos universales.
  • ·        Inspiración creativa e impulso prometeico
  • ·        Experiencia del Demiurgo y conocimientos sobre la creación cósmica.
  • ·        Experiencia de la conciencia absoluta
  • ·        El vacío supracósmico y metacósmico

 

Las experiencias transpersonales se pueden dividir en tres grandes categorías. El primero implica principalmente la trascendencia de las barreras espaciales y temporales habituales. Una extensión experiencial más allá de las limitaciones espaciales del "ego encapsulado en la piel" conduce a experiencias de fusión con otra persona en un estado que puede llamarse "unidad dual", asumiendo la identidad de otra persona o identificando con la conciencia de todo un grupo de personas.

Por imposible y absurdo que parezca a nuestra mente racional y sentido común, podemos tener la experiencia de convertirnos en todas las madres o niños del mundo, guerreros de todas las edades, toda la población de la India o todos los presos de prisiones y campos de concentración.

Nuestra conciencia puede incluso expandirse hasta tal punto que parece abarcar a toda la humanidad. Se pueden encontrar descripciones de experiencias de este tipo en la literatura espiritual de todo el mundo.

De manera similar, podemos trascender los límites de la experiencia específicamente humana e identificarnos con la conciencia de varios animales y plantas en el árbol evolutivo darwiniano: convertirnos en un águila, un gorila de espalda plateada, un dinosaurio o una ameba, un árbol de secuoya, algas marinas, o una planta carnívora.

Incluso podemos experimentar una forma de conciencia que parece estar relacionada con objetos y procesos inorgánicos, como la conciencia de un diamante, granito o una vela encendida.

En los extremos, es posible experimentar la conciencia de la biosfera, de todo nuestro planeta o de todo el universo material. Por increíble que pueda parecerle a un occidental que se suscribe al materialismo monista, estas experiencias sugieren que todo lo que podemos experimentar como objeto en el estado cotidiano de conciencia tiene, en el estado holotrópico de conciencia, una representación subjetiva correspondiente.

Es como si todo en el universo tuviera su aspecto objetivo y subjetivo como se describe en las grandes filosofías espirituales de Oriente. Por ejemplo, los hindúes ven todo lo que existe como una manifestación de Brahman, y los taoístas consideran que todo en el universo ha sido creado por transformaciones del Tao.

Otras experiencias transpersonales en esta primera categoría se caracterizan principalmente por superar los límites temporales más que espaciales, como en la trascendencia del tiempo lineal. Ya hemos hablado de la posibilidad de revivir importantes recuerdos de la infancia y la niñez, y del recuerdo del nacimiento biológico y la existencia prenatal.

Según la cosmovisión materialista, los recuerdos requieren un sustrato material. Sin embargo, a medida que la regresión temporal continúa más atrás en la historia, se vuelve cada vez más difícil encontrar un medio material creíble para estos recuerdos. Parece más plausible ver que implican la trascendencia del tiempo o algún sustrato inmaterial, como el campo Akáshico de Laszlo, el campo morfogenético de Sheldrake, la memoria de von Foerster sin un sustrato material o el campo de la conciencia misma (Laszlo 2016, Sheldrake 1981, von Foerster 1965).

Es posible experimentar recuerdos auténticos de diferentes períodos de desarrollo embrionario temprano e incluso identificación con el esperma y el óvulo en el momento de la concepción a nivel de conciencia celular.

El proceso de retroceso experiencial de la creación no se detiene aquí. En los estados holotrópicos, podemos experimentar episodios de la vida de nuestros antepasados ​​humanos o animales, o incluso aquellos que parecen provenir del inconsciente racial y colectivo, como lo describe C. G. Jung.

Con bastante frecuencia, las experiencias que parecen estar sucediendo en otras culturas y períodos históricos se asocian con un sentido de recuerdo personal, un sentimiento convincente de déjà vu o déjà vecu (algo que uno ya ha visto o experimentado). Luego, la gente habla de revivir recuerdos de vidas pasadas o de encarnaciones anteriores.

Las experiencias en estados holotrópicos también pueden llevarnos al micromundo, a estructuras y procesos que normalmente no son accesibles a nuestros sentidos sin ayuda. Estos pueden recordar a la película Fantastic Voyage de Isaac Asimov, que retrata el mundo de nuestros órganos internos, tejidos y células, o incluso pueden implicar una identificación experiencial completa con ellos.

Particularmente fascinantes son las experiencias del ADN, que están asociadas con la comprensión del misterio último de la vida, la reproducción y la herencia. En ocasiones, este tipo de experiencia transpersonal puede llevarnos al mundo inorgánico de moléculas, átomos y partículas subatómicas.

El contenido de las experiencias transpersonales descritas hasta ahora consiste en varios fenómenos existentes en el espacio-tiempo. Involucran elementos de nuestra realidad familiar cotidiana: otras personas, animales, plantas, materiales y eventos del pasado.

En lo que respecta a estos fenómenos en sí mismos, no hay nada aquí que normalmente consideremos inusual. Pertenecen a una realidad que conocemos; aceptamos su existencia y la damos por sentada. Lo que nos sorprende con respecto a las dos categorías de experiencias transpersonales descritas anteriormente no es su contenido, sino el hecho de que podemos presenciar o identificarnos completamente con algo que normalmente no es accesible a nuestros sentidos.

Sabemos que hay ballenas preñadas en el mundo, pero no deberíamos poder tener una experiencia auténtica de serlo. Aceptamos fácilmente que hubo una vez la Revolución Francesa, pero no deberíamos poder tener una experiencia vívida de estar realmente allí y estar heridos en las barricadas de París.

Sabemos que están sucediendo muchas cosas en el mundo en otros lugares, pero generalmente se considera imposible experimentar algo que está sucediendo en otro lugar (sin la mediación de una cámara de televisión, satélite y televisor o computadora). También nos puede sorprender encontrar la conciencia asociada con animales inferiores, plantas y con la naturaleza inorgánica.

La segunda categoría de fenómenos transpersonales es aún más extraña. En los estados holotrópicos, nuestra conciencia puede extenderse a reinos y dimensiones que la cultura industrial occidental no considera "reales".

Aquí pertenecen numerosas visiones o identificación con seres arquetípicos, deidades y demonios de diversas culturas, así como visitas a fantásticos reinos mitológicos. A menudo se extraen de mitologías de las que anteriormente no teníamos conocimiento intelectual. También podemos lograr una comprensión intuitiva de los símbolos universales, como la cruz, la cruz del Nilo o ankh, la esvástica, el pentáculo, la estrella de seis puntas o el signo yin-yang.

Es posible tener un encuentro y comunicarse con entidades desencarnadas y suprahumanas, guías espirituales, seres extraterrestres o lo que parecen ser habitantes de universos paralelos.

En sus confines más lejanos, nuestra conciencia individual puede trascender todos los límites e identificarse con la Conciencia Cósmica, o la Mente Universal, también conocida con muchos nombres diferentes: Brahman, Buda, el Cristo Cósmico, Keter, Allah, el Tao, el Gran Espíritu y muchos otros.

La última de todas las experiencias parece ser la identificación con el Vacío supracósmico y metacósmico, el vacío y la nada misteriosos y primordiales, el Abismo Cósmico que es la cuna última de toda la existencia. No tiene un contenido concreto, pero contiene todo lo que hay en forma germinal y potencial. Tiene la inteligencia y la inmensa energía necesarias para crear universos.

La tercera categoría de experiencias transpersonales comprende fenómenos que llamo psicoides, utilizando el término acuñado por Hans Driesch, el fundador del vitalismo, y adoptado por C. G. Jung.

Este grupo incluye situaciones en las que las experiencias intrapsíquicas están asociadas con eventos correspondientes en el mundo externo que están significativamente relacionados con ellos. Las experiencias psicoides cubren una amplia gama desde sincronicidades, curación espiritual y magia ceremonial hasta encuentros OVNI, psicoquinesis y otros fenómenos de la mente sobre la materia conocidos en la literatura yóguica como siddhis (Grof 2006a).

Las experiencias transpersonales tienen muchas características extrañas que hacen añicos los supuestos metafísicos más fundamentales de la cosmovisión materialista y del paradigma newtoniano-cartesiano.

Los investigadores que han estudiado y / o experimentado personalmente estos fascinantes fenómenos se dan cuenta de que los intentos de la ciencia convencional de descartarlos como juegos irrelevantes de fantasía humana o como productos alucinatorios erráticos de un cerebro enfermo son ingenuos e inadecuados.

Cualquier estudio imparcial del dominio transpersonal de la psique debe confirmar que los fenómenos encontrados aquí representan un desafío crítico no solo para la psiquiatría y la psicología, sino también para la filosofía materialista monista de la ciencia occidental.

Aunque las experiencias transpersonales ocurren en el proceso de autoexploración individual profunda, no es posible interpretarlas simplemente como fenómenos intrapsíquicos en el sentido convencional.

Por un lado, aparecen en el mismo continuo experiencial que las experiencias biográficas y perinatales y, por tanto, proceden del interior de la psique individual. Por otro lado, parecen estar accediendo directamente, sin la mediación de los sentidos, a fuentes de información que están claramente mucho más allá del alcance convencional del individuo.

En algún lugar del nivel perinatal de la psique, parece ocurrir un extraño cambio experiencial: lo que hasta ese momento era un sondeo intrapsíquico profundo se convierte en una experiencia extrasensorial de varios aspectos del universo en general.

Algunas personas que experimentaron esta peculiar transición del interior al exterior lo compararon con el arte gráfico del pintor holandés Maurits Escher, mientras que otros hablaron de una “tira experiencial multidimensional de Moebius”. La tablilla de Esmeralda (Tabula smaragdina) de Hermes Trismegistus, que se convirtió en el principio básico de sistemas esotéricos como el Tantra, la Cabalá o la tradición Hermética, confirma estas observaciones con su mensaje: "como es arriba es abajo" o "como fuera, es dentro. " Cada uno de nosotros es un microcosmos que contiene, de alguna manera misteriosa, el universo entero.

Estas observaciones indican que podemos obtener información sobre el universo de dos formas radicalmente diferentes. El modo convencional de aprendizaje se basa en la percepción y el análisis sensorial, así como en la síntesis de la información recibida. La alternativa radical que se hace disponible en los estados holotrópicos es el aprendizaje mediante la identificación experiencial directa con varios aspectos del mundo.

En el contexto del pensamiento del viejo paradigma, las afirmaciones de los sistemas esotéricos antiguos de que el micromundo puede reflejar el macromundo, o que la parte puede contener el todo, parecían completamente absurdas, ya que parecían ofender el sentido común y violar los principios elementales de la lógica aristotélica.

Esto ha cambiado radicalmente después del descubrimiento del láser, que abrió nuevas y asombrosas formas de entender la relación entre la parte y el todo. El pensamiento holográfico u holonómico ha proporcionado, por primera vez, un marco conceptual para un enfoque científico de este fenómeno extraordinario (Bohm 1980, Pribram 1971,1981, Laszlo 1993).

Los informes de sujetos que han experimentado episodios de existencia embrionaria, el momento de la concepción y elementos de la conciencia celular, tisular y orgánica abundan con conocimientos médicamente precisos sobre los aspectos anatómicos, fisiológicos y bioquímicos de los procesos involucrados.

De manera similar, los recuerdos ancestrales, raciales y colectivos y las experiencias de encarnaciones pasadas a menudo brindan detalles muy específicos sobre la arquitectura, la vestimenta, las armas, las formas de arte, la estructura social y las prácticas religiosas y rituales de las culturas y períodos históricos correspondientes, o incluso eventos históricos concretos.

Las personas que experimentaron experiencias filogenéticas o se identificaron con formas de vida existentes no solo las encontraron inusualmente auténticas y convincentes, sino que a menudo adquirieron conocimientos extraordinarios sobre la psicología animal, la etología, los hábitos específicos o los ciclos reproductivos inusuales.

En algunos casos, esto iba acompañado de inervaciones musculares arcaicas no características de los humanos, o incluso comportamientos tan complejos como la realización de una danza de cortejo de una especie en particular.

El desafío filosófico asociado con las observaciones ya descritas se ve agravado por el hecho de que las experiencias transpersonales que reflejan el mundo material a menudo aparecen en el mismo continuo que, e íntimamente entretejidas con, otras que contienen elementos que el mundo industrial occidental no considera verdadero.

El concepto general de la Gran Cadena del Ser, según el cual la realidad incluye toda una jerarquía (o holarquía) de dimensiones que normalmente están ocultas a nuestra percepción, es muy importante y está bien fundado.

Sería erróneo descartar esta comprensión de la existencia como superstición primitiva o delirio psicótico, como se ha hecho con tanta frecuencia. Cualquiera que intente hacer eso tendría que ofrecer una explicación plausible de por qué las experiencias que sustentan sistemáticamente esta visión elaborada y comprensiva de la realidad han ocurrido de manera tan consistente en personas de diversas razas, culturas y períodos históricos.

Cualquiera que intente defender la posición monista-materialista de la ciencia occidental también tendría que dar cuenta del hecho de que estas experiencias continúan emergiendo en personas altamente inteligentes, sofisticadas y mentalmente sanas de nuestra era (Grof 1998).

Esto sucede no solo bajo la influencia de los psicodélicos, sino también en circunstancias tan diversas como sesiones de diversas formas de psicoterapia experiencial, meditaciones de personas involucradas en la práctica espiritual sistemática, en experiencias cercanas a la muerte y en el curso de episodios espontáneos de crisis psicoespirituales. (“Emergencias espirituales”).

No es una tarea fácil resumir, en unas pocas páginas, las conclusiones de las observaciones acumuladas en el curso de más de sesenta años de investigación de los estados holotrópicos y hacer que esas declaraciones sean creíbles. Aunque tuve la oportunidad de escuchar los relatos de experiencias transpersonales de miles de personas y tuve muchas de ellas yo mismo, me tomó años absorber completamente el impacto del shock cognitivo que me impartió el descubrimiento de su existencia. Debido a consideraciones de espacio, no puedo presentar historias de casos detalladas que puedan ayudar a ilustrar la naturaleza de las experiencias transpersonales y los conocimientos que brindan. Sin embargo, dudo que incluso eso, en sí mismo, sea suficiente para contrarrestar los programas profundamente arraigados que la ciencia occidental ha inculcado en nuestra cultura. Los desafíos conceptuales que están involucrados son tan formidables que nada menos que una profunda experiencia personal sería adecuado para esta tarea.

La existencia y la naturaleza de las experiencias transpersonales violan algunos de los supuestos más básicos de la ciencia mecanicista. Implican nociones aparentemente absurdas como la relatividad y la naturaleza arbitraria de todos los límites físicos, las conexiones no locales en el universo, la comunicación a través de medios y canales desconocidos, la memoria sin un sustrato material, la no linealidad del tiempo.

Muchas experiencias transpersonales involucran eventos del microcosmos y el macrocosmos, reinos que normalmente no pueden ser alcanzados por los sentidos humanos sin ayuda, o de períodos históricos que preceden al origen del sistema solar, la formación del planeta tierra, la aparición de organismos vivos, el desarrollo. del sistema nervioso, o la aparición del homo sapiens.

El estudio de las experiencias transpersonales revela una paradoja notable sobre la naturaleza de los seres humanos. Observados en el estado de conciencia cotidiano (hilotrópico u "orientado hacia la materia"), parece que somos objetos newtonianos separados que existen en el espacio tridimensional y en el tiempo lineal.

En un estado holotrópico, funcionamos como campos infinitos de conciencia que trascienden el espacio y el tiempo. Esta naturaleza complementaria de los seres humanos parece tener un análogo distante en la naturaleza onda-partícula de la luz descrita por el principio de complementariedad del físico danés Niels Bohr. Es interesante que Bohr creyera que el principio de complementariedad eventualmente será relevante para otras disciplinas científicas.

Se pueden encontrar declaraciones paradójicas similares en sistemas esotéricos y tradiciones místicas: "El ser humano es un microcosmos que contiene el macrocosmos" y "Como es arriba, es abajo, como fuera, es dentro". Los místicos han hecho pronunciamientos similares, aparentemente absurdos, sobre la separación y la unidad o la identidad y la diferencia: “Sabemos que estamos separados, pero todos somos Uno” y “Sabemos que somos partes insignificantes del universo, pero cada uno de nosotros es el universo entero ".

jueves, 24 de diciembre de 2020

Nochebuena


 Buenas noches,

Me gustaría decir unas palabras porque esta no es una noche cualquiera, es la noche por excelencia, por autonomasia, la noche de las noches de 2020. Esta noche tiene un significado, y desde que era niño he oído repetir y poco a poco he ido entendiendo. Es la noche para la paz y la felicidad, es la noche de la esperanza.

Por supuesto que quiero que en el 2021 podáis ver cumplidos vuestros anhelos y aspiraciones, pero esta noche lo que os deseo es que encontréis esa paz interna que tan difícil y tan escasa es a veces.

En mi familia desde pequeño hemos entendido el sentido de esta noche, primero, para recordar a los que no están ya. Lo que somos hoy es porque la familia fue y ha sido. Tenerles presentes esta noche nos demuestra que no estamos solos ni aislados sino que somos parte de un algo más grande y más estable.

Esta noche también tiene el sentido de la solidaridad. Hoy no queremos dejar de recordar que muchos viven situaciones difíciles por razones personales, económicas y sociales, o están lejos de su hogar y sus seres queridos. Nosotros estamos llenos de alegría y celebración, pero también sentimos en sus zapatos y les deseamos que dejen todas esas circunstancias atrás.

Es de biennacido ser agradecido. Y no todo el mundo esta noche tiene una familia y una cena deliciosa sobre la mesa, ni siquiera ganas de celebrarlo. Por eso agradecemos estar aquí todos juntos. Hemos pedido estar juntos y la vida nos lo ha concedido, por tanto agradezcamos a la vida la generosidad de regalarnos estas horas de placer.

Esta noche es un examen de todos nuestros actos durante el 2020. Las palabras están bien, pero al final demostramos con nuestros actos. Hoy cada uno de nosotros y todos en conjunto sabemos si estamos unidos con nuestra vida, si realmente tenemos la vida que queremos y sabemos poner las prioridades donde realmente deben estar. Solo nosotros sabemos si realmente hemos cultivado la paz, la felicidad y la esperanza.

Ayer hablaba con Millie que yo he cometido un error a menudo en mi vida. Se trata de estar en otro momento y otro espacio de donde realmente estaba. Si estaba en Bangkok, me imaginaba en Madrid. Si estaba con una persona, me apetecía estar con otra. Si elegía una opción, seguía soñando con la opción no elegida. Me olvidaba de lo que decían mis sentidos, de lo que veía, de lo que podía tocar, de lo que escuchaba y de la fecha que marcaba mi reloj. Hoy es un día para estar aquí y ahora, en el presente, tocando tierra y viviendo de verdad.

Creo que uno de los regalos del virus este año es la llave a lo íntimo y lo entrañable. Este año muchos no celebraremos con decenas de familiares en la misma habitación, pero va a ser un momento sensible, emotivo y de mucha empatía, con las personas más queridas. Va a ser íntimo y entrañable. Diferente.

Finalmente vamos a brindar por nosotros, por la familia que aquí estamos esta noche y también por todos los que ya no están, pero que sí están en nuestra conciencia.

jueves, 26 de noviembre de 2020

Futuro

 

Desarrollamos líderes actuales y emergentes para que naveguen el futuro.  La pandemia y los cambios nos enseñan la importancia de inspeccionar el horizonte buscando posibles cambios, analizar los resultados y desarrollar escenarios para prepararnos para la variedad de escenarios futuros.

En AICAD creamos individuos y organizaciones a prueba de futuro. No solo utilizamos texto, sino también herramientas prácticas de futuro, y cada sesión tiene por objeto utilizarlas en casos específicos.


martes, 24 de noviembre de 2020

Cinco amigos del teletrabajo

 



El primero es la confianza y la devoción. El teletrabajo sufre frecuentes ataques por parte de la duda y el escepticismo respecto de las tareas diarias. La confianza ciega es enemiga, necesita de inteligencia discriminatoria que solo atraiga a la devoción apropiada y aleje a la incorrecta. Como si de una persona se tratara, la devoción apropiada confía en alguien con cualidades positivas y se inspira en ella para heredar las mismas cualidades positivas. Para ser apropiada, tiene que tener sentido y tiene que ayudar.

El segundo es el esfuerzo. Tampoco debe ser ciego, pues se corre el riesgo de trabajar en la dirección menos adecuada, y no dar los resultados esperados. El esfuerzo debe ir de la mano de un entendimiento claro de cómo trabajar, y entonces lleva a buenos resultados.

El tercero es la conciencia del momento presente. No se puede ser consciente del pasado, solo se puede recordar. No se puede ser consciente del futuro, solo se puede temer, tener miedo o aspirar a él. El teletrabajo requiere desarrollar la habilidad de conciencia sobre la realidad que se manifiesta aquí y ahora.

El cuarto es la concentración, que mantiene la conciencia del aquí y ahora, sin pausa. Debe estar libre de imaginaciones, de ambiciones irreales, de rencores.  

El quinto es el conocimiento. Por un lado el análisis intelectual, pero también el de la experiencia. Para ser conocimiento debe provenir de sensaciones físicas y permanecer ecuánime frente a ellas, entendiendo que son perecederas. Este conocimiento permite mantenerse equilibrado entre las vicisitudes del día a día de teletrabajo.

Así, es posible vivir bien, con salud, ejecutar las responsabilidades del trabajo y mantener el equilibrio en paz y felicidad con uno mismo y los demás.  Mantener estas cinco amistades es un arte.

"In the middle of difficulty lies opportunity" -Albert Einstein

viernes, 13 de noviembre de 2020

Percepción

Las cosas son según el cristal a través del que se miran. Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira, como decía Ramón de Campoamor en su poema Dos Linternas.

El hombre es capaz de conocer su mundo, de generar una relación con él, pero no directamente, siempre a través de una capa mediadora que llamamos percepción. Escher nos da ejemplos visuales de la percepción omnipresente. Todas estas dudas han constituido la disciplina de la Teoría del Conocimiento desde hace 30 siglos.

Narra un cuento oriental que se encontraron tres ciegos a tratar de entender la forma de un elefante. El primero tocó el lomo y lo describió como un muro. El segundo tocó una pata y lo describió como un pilar. El tercero tocó el rabo y lo describió como una cuerda. Cada uno dio su descripción certera, pero no se dieron cuenta de que dependía de qué parte analizasen.

Se trata de contestar la siguiente pregunta: ¿Todo cambia? ¿Todo parece cambiar? Según Advaita Vedanta, filosofía hindú de hace 26 siglos, el universo no cambia; es el perceptor quien lo recuerda constantemente diferente.

De igual manera que el agua, al cambiar las condiciones de temperatura y presión atmosférica, adopta un estado sólido, líquido o gaseoso, también el color de las gafas o las varias condiciones de sujetos y objetos genera la representación de universos diferentes percibidos por distintos sujetos. En términos kantianos, si tomamos una realidad única e inmóvil y la aplicamos las categorías innatas de tiempo y espacio con las que nace la mente, tenemos un mundo cambiante y mutable. Ni mucho menos ya el espacio y el tiempo son absolutos como los entendía Newton, son más bien una intuición.

Un día de 1987 le dije a mi tío Miguel que había decidido dedicar mi vida al conocimiento, a aprender. Desde entonces no me importó demasiado el dinero, más bien fue un colateral con el que me encontré en el proceso del saber y del aprender bien.

Descubrí que la teoría sin práctica es nada. La filosofía no es más que un mar confuso para el aprendiz poco diestro en la vida real. Para algunos que experimentan afecto por la filosofía, ésta se convierte en un cuerpo de ideas profundamente metafísicas que suelen parecer altamente teóricas y prácticamente inalcanzables.

Desgraciadamente, muchas de las conclusiones de la filosofía parecen afirmaciones lejanas solo alcanzables por unos pocos elegidos, aquellos que aprecian la vida real y que aprecian la autoindagación. Como San Agustín, que tuvo que vivir una vida de rico, de pobre.. diversa, además de una introspección sistemática para poder escribir La Ciudad de Dios.

¿Robar es malo?¿Encontrar las zonas alegales para beneficiarse personalmente de ellas es malo? ¿Empujar los límites de las normas en beneficio propio es malo? Yo diría que fundamentalmente crea agitación mental, inestabilidad, desequilibrio en el ser humano. Y hay una enorme brecha existente entre una mente equilibrada que percibe la realidad del mundo y, en contraste, aquella realidad que suele aparecer a los ojos de quien lo observa a través de las agitadas olas de sus incontrolados pensamientos.

No existe tal cosa como el mundo, solo existe la representación del mundo que cada uno de los hombres nos hacemos. Libre de agitaciones mentales, esta representación y la experiencia en el mundo es radicalmente diferente.

Parménides de Elea, en el siglo VI a.C., escribió “Sobre la Naturaleza”, un mito en el que es conducido hasta la Diosa de la Verdad y tiene una revelación de carácter filosófico: lo que es, el Ser, puede pensarse; lo que no es, el No-ser, no puede pensarse.  Esta afirmación sitúa al ser como unidad y rechaza el devenir, el cambio y la multiplicidad. Para él, todo lo relacionado con la multiplicidad es solamente una ilusión. El ser es unidad, indivisible e inmutable.

¿Cómo funciona esto en el detalle? Primero está el objeto externo, la forma en el mundo, mutante, efímera y externa. A través del sentido de la vista (uno de los cinco sentidos) es percibida por el perceptor. Más tarde, la mente percibe el sentido de la vista. Finalmente la Conciencia percibe la mente. Esta última Conciencia que no es percibida por ningún otro agente previo ni posterior. Ha sido a veces denominada Dios, o Ser Humano, o Conciencia No-dual, o Testigo, no importa la etiqueta que le pongamos en cada cultura.

¿Es posible que el perceptor pueda conocer realmente lo percibido? ¿Es el perceptor el agente activo de conocimiento o, es lo percibido? ¿Cuál es la frontera entre el sujeto y el objeto? ¿Qué es entonces la mente? ¿Podríamos definirla como la codificación de la información del sujeto?

Una forma de relacionar el objeto externo y la mente es el estado de conciencia de sueño. Como decía Calderón de la Barca, “Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”. En el sueño, la mente es ambos, sujeto y objeto.

Otra forma de relacionar el objeto externo y la mente es el pensamiento. Aquí la mente mezcla el aquí y ahora con la memoria, el pasado. Es una herramienta tan potente como peligrosa para extraer conclusiones y tomar decisiones.

Finalmente, otra forma de relacionar el objeto externo y la mente es la observación pura. Aquí, el aquí y ahora se percibe por la mente sin intervención. Las formas son múltiples, amarillas, azules, densas, sutiles, cortas, largas… porque el sentido de la vista es capaz de hacer estas diferencias. Sin embargo, el sentido de la vista se mantiene uno e invariable.

En Advaita Vedanta, se diferencia entre el “Citta”, que es todo ese conjunto agitado de pensamientos, emociones, pasiones y sentimientos, el “Manas”, que son las actividades que se ejecutan a partir del citta, es decir, inteligencia, lógica, ordenación, razonamiento y duda, el “buddhi”, la actividad de conocer indudable cuando el manas se desactiva.

Así, el “Manas” ve cambio y diversidad, como decía Heráclito, mientras que el “buddhi” ve permanencia y el ser inmutable. Son dos capacidades diferentes, pero el Budismo afirma que la impermanencia y la dualidad inducen dolor psicológico. A través de educación mental, es posible llegar a una representación del universo no dual, donde el perceptor es no-diferente de aquello que conoce. No existe el nacimiento ni la muerte. Es el ser de Parménides.

Yo lo veo así. Un hombre, que podía ser una mujer, rellenito y sonriente sentado. Mucho más pequeño, un muñequito delgado y flemático que da vueltas corriendo alrededor del primero. Normalmente da vueltas sonriendo pero de vez en cuando el enorme ser sentado tose, el primero se asusta y sigue corriendo sin parar pero con miedo en el  rostro.

El primero es el ser, el inconsciente, la Conciencia no-dual. El segundo es el ego, la mente.


lunes, 9 de noviembre de 2020

LinkedIn

Parece que moverse en Madrid no es imposible pero sí cada día un poco más incómodo, qué decir de cenas y networking en eventos. Por eso he desarrollado mucha actividad en LinkedIn. En las últimas semanas he movido más de 100 instituciones virtualmente. Esto no está convirtiendo enormemente a corto plazo, este mes ha dado resultados mejorables.

Es para mí el momento de rediseñar el flujo para obtener leads más sólidos. Mi ventaja competitiva son los 5000 contactos de LinkedIn más los 5000 de la red de ingenieros. Crear relaciones supone crear conversaciones, escuchar e ir sutilmente ofreciendo nuestros servicios. No estamos en el momento en que podemos esperar que alguien se gaste en formación solo por haberlo leído en la web. Ni siquiera por habernos visto en uno de nuestros eventos. La relación es la clave del acuerdo.

El cierre del acuerdo está requiriendo que yo les explique por qué creo que es su mejor opción. No creo que sea que los leads son débiles, sino más bien que necesitamos más interacción y capacidad de convicción. Para eso hay que conocer su situación de cada uno individualmente.

Empresa privada, pública, partner o franquicia: En Empresa la labor es más compleja, hay varios decisores, cada uno en su momento del ciclo, con mesas de compras y otras autorizaciones formales, presupuestos diferentes y requieren customización más avanzada. Si no encuentro el comprador económico, no va a haber cierre. Las personas tienen poco tiempo disponible y hay que adaptarse a sus agendas y consideraciones.

Identificar al usuario de la formación no es suficiente. Hay que ver qué presupuesto y quién lo aprueba, y quién hace la valoración de la tecnología y metodología de aprendizaje. En mis contactos, está sobre todo el Director de Área, de Recursos Humanos y el CEO.

Individual: Los lead que atraemos a nuestros eventos podrían estar perfilados y podríamos trabajarlos en LinkedIn, pero necesitamos sus nombres y empresas (si las hay) para identificarlos. Esos leads son de calidad, porque ya han expresado un interés.

Generar relaciones institucionales no es únicamente transaccionales, buscamos lo sostenible y de larga duración. Mi posición en LinkedIn es la de su consultor experto de confianza. Escuchar y descifrar sus necesidades, para ayudarles y acompañarles hasta llegar a la solución. Encuentro a nuestro favor todavía muchas dudas sobre la formación virtual que podemos resolver y ofrecer.

Upper funnel: los leads llegan de esfuerzos de marketing digital o de contenidos de alta calidad en LinkedIn, youtube e Instagram. Para la parte de arriba del funnel necesito hacer una prospección constante y que vayan entrando. Linkedin es una red para estar en contacto y conocer mutuamente los cambios de estado. Es una zona de investigación, no de oferta agresiva.

 

Contenidos Inbound: Tanto desde empresas como individual, muchos leads deben llegar desde el contenido de calidad, por eso la serie de videos que hemos comenzado a grabar, editar y publicar. Nos tenemos que ganar el impacto del video a través de su calidad, porque el lead que nos trae es muy probable de convertir.

No es que el outbound telefónico haya dejado de funcionar, pero en este caso, el valor está en el inbound. A veces, y más en el covid, las llamadas interrumpen y son agresivas, y disminuyen el valor y confianza en la marca.

Para poner un esfuerzo en convertir, el lead debe ser lo más cualificado posible, y para ello el contenido tiene que decir todo lo relevante y toda la verdad en metodología de aprendizaje, contenido y motivación. Por ejemplo, ignorar información sobre metodología genera muchos leads de baja calidad que es muy frustrante trabajar. El proceso de alimentación paulatina de los leads requiere éxito. Esta alimentación es larga en el tiempo. Por ejemplo, los cambios de status en LinkedIn son buenas excusas para conectar y revisar nuevas necesidades aparecidas. Otra forma de trackear cambios es https://www.theofficialboard.com/ En esta web, están los organigramas de muchísimas empresas medias y grandes del mundo. El perfil de las empresas viene publicado en Hoovers, Dun & Bradstreet, o The Vault. Analisis sectoriales pueden encontrarse en IBISWorld y FirstResearch.

Middle funnel: Para informar y formar a los leads, estoy montando una presentación powerpoint sobre ICAD con contenido de historia, estrategia, diferenciación, clientes y producto. Hay que definir bien la proposición al cliente. Asumiendo que él sabe mejor que nosotros sus propias necesidades reales. Yo tengo el método estándar de cualificación de las oportunidades: cliente individual, empresa, partner o franquicia.

Lower funnel: No es posible ofrecer una solución antes de conocer bien las necesidades reales del cliente. Cerrar el acuerdo por Zoom y Google Meet, que me permite clarificar la conversación, elegir el ritmo y velocidad, detectar si están pensándoselo o perplejos.

Generación Z: Nuestro target empieza a ser la generación Z, nacidos después de 1995. Estas personas son nativos digitales. Son culturalmente optimistas y emprendedores. Están empezando sus carreras. Así como la generación Y pregunta por posibilidades de progresar en sus carreras, la generación Z está concienciada con responsabilidad social, con el sentido de sus vidas. Decirle a la generación Z que ha estado bien su comentario es casi un insulto, ellos han crecido pensándose genios maravillosos. El lenguaje es el de la autenticidad.

jueves, 5 de noviembre de 2020

Mediación

 



Soy Mediador de conflictos civiles, mercantiles y familiares. He descubierto en esta actividad una vocación nueva que me permite ayudar a personas a resolver situaciones en las que no desean permanecer. En la mediación se crea un espacio de diálogo que facilita el encuentro y evita acudir a los tribunales cuando se alcanza un acuerdo. El mediador conoce las técnicas para que todo ello transcurra de la mejor forma posible con especial atención a las emociones y a las relaciones personales.

La mediación es un proceso flexible y confidencial en el que una persona neutral asiste activamente a dos partes en el trabajo de negociar un acuerdo en una disputa o diferencia, teniendo siempre las partes el control de la decisión y los términos de la resolución.

Es flexible porque puede darse en cualquier sitio a cualquier hora en cualquier modalidad. Es confidencial porque lo que pasa en la reunión no se hace público, salvo que se dé un permiso explícito, el facilitador se compromete a no hacer uso de esa información.

El mediador juega el rol de la negociación efectiva y lo hace al ampliar la perspectiva, re-evaluar la situación, repensar los riesgos y hacer explícitas nuevas oportunidades.

Humanismo Digital

 


1.      La sociedad del conocimiento está abriendo grandes oportunidades económicas y de relación humana, pero no es perfecta, vemos falta de privacidad, espionaje digital, comportamientos inmaduros en redes sociales y otros fenómenos a mejorar;

2.      La tecnología digital está creando una disrupción en la sociedad y poniendo en duda el significado de ser humano;

3.      La Fundación AICAD es un espacio de debate y de acción para el desarrollo tecnológico futuro.



La libertad

 


El covid, como un accidente o la pérdida de un ser querido, nos está forzando a enfrentarnos a los elementos más profundos de nuestras vidas, nos está enseñando la parte en sombra de nuestra vida, insistiendo en que nos encontremos a nosotros mismos. Nos está forzando a que revisemos la historia que nos ha sido contada desde que nacimos, y a que aceptemos y descubramos qué es y qué no tiene de verdad. Dudar de esa historia es lo más valiente a lo que un ser humano puede enfrentarse. Es el amanecer, la aurora de la libertad.

viernes, 23 de octubre de 2020

Comunidades y aprendizaje

 Comunidades

Intro. El capitalismo se ha roto. La mitad de los estudiantes de Harvard creen que el capitalismo como existía en 2019 ya no tiene cabida.

Comunidades


El tiempo en el que había clases, a un lado un profesor y a otro lado un conjunto de participantes se ha terminado. Fue así durante los dos últimos siglos y seguíamos haciéndolo por costumbre. El Covid, además de mucho sufrimiento, también ha venido con algunos regalos debajo del brazo. Una vez quebrado el hábito durante unos meses, se ha perdido una dinámica y ya no volverá a ser así.

Los participantes eran aislados del mundo exterior y sus distracciones, en la asunción de que la fuente de experiencia era el profesor. Los exámenes se parecían a combates uno a uno, el conocimiento debía ser demostrado fuera de su contexto, y la colaboración se consideraba copia, plagio y engaño. Algunos participantes llegaban a describir este proceso como irrelevante, aburrido y arduo (“No es para mí”).

A través de Coursera, Udemy, AICAD… hoy el conocimiento está en el mismo contexto de experiencia vivida por el participante, y es que aprender está al mismo nivel que comer o dormir, es necesario para la supervivencia y en inevitable. Además, es un fenómeno social, aprendemos en tanto que seres sociales. El conocimiento es una competencia para un objetivo, escribir una poesía, ejecutar una campaña de marketing o crecer como persona. El sujeto necesita participación, engagement y compromiso en el mundo. Tiene sentido.

Hoy tenemos comunidades de práctica, personas conectadas y participativas con un objetivo común, y las personas construyen sus identidades respecto a la comunidad. Es una forma de pertenencia.  Todos somos parte de varias y van cambiando con el tiempo.

Estas relaciones entre personas crean sus rutinas, rituales, símbolos y comparten historias. A veces cooperan y otras entran en conflicto, a veces están de acuerdo, a veces menos, pero todo eso las mueve hacia delante. Se desarrollan formas de lidiar con el resto del grupo, al final se cumplen los objetivos y los clientes quedan satisfechos. Tras series de intentos, la banda de música acaba acompasando las notas, los acordes, los ritmos y las melodías para parecer una entidad única.

Hoy hacemos esto de forma muy sofisticada y dinámica en el mundo virtual, a través de nuestros celulares, redes sociales, herramientas de trabajo colaborativo mientras cada uno está en un espacio geográfico diferente pero irrelevante. Las organizaciones necesitan prestar gran atención a estos procesos y mantener activamente estas comunidades.