martes, 24 de noviembre de 2020

Cinco amigos del teletrabajo

 



El primero es la confianza y la devoción. El teletrabajo sufre frecuentes ataques por parte de la duda y el escepticismo respecto de las tareas diarias. La confianza ciega es enemiga, necesita de inteligencia discriminatoria que solo atraiga a la devoción apropiada y aleje a la incorrecta. Como si de una persona se tratara, la devoción apropiada confía en alguien con cualidades positivas y se inspira en ella para heredar las mismas cualidades positivas. Para ser apropiada, tiene que tener sentido y tiene que ayudar.

El segundo es el esfuerzo. Tampoco debe ser ciego, pues se corre el riesgo de trabajar en la dirección menos adecuada, y no dar los resultados esperados. El esfuerzo debe ir de la mano de un entendimiento claro de cómo trabajar, y entonces lleva a buenos resultados.

El tercero es la conciencia del momento presente. No se puede ser consciente del pasado, solo se puede recordar. No se puede ser consciente del futuro, solo se puede temer, tener miedo o aspirar a él. El teletrabajo requiere desarrollar la habilidad de conciencia sobre la realidad que se manifiesta aquí y ahora.

El cuarto es la concentración, que mantiene la conciencia del aquí y ahora, sin pausa. Debe estar libre de imaginaciones, de ambiciones irreales, de rencores.  

El quinto es el conocimiento. Por un lado el análisis intelectual, pero también el de la experiencia. Para ser conocimiento debe provenir de sensaciones físicas y permanecer ecuánime frente a ellas, entendiendo que son perecederas. Este conocimiento permite mantenerse equilibrado entre las vicisitudes del día a día de teletrabajo.

Así, es posible vivir bien, con salud, ejecutar las responsabilidades del trabajo y mantener el equilibrio en paz y felicidad con uno mismo y los demás.  Mantener estas cinco amistades es un arte.

"In the middle of difficulty lies opportunity" -Albert Einstein

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