viernes, 23 de octubre de 2020

Comunidades y aprendizaje

 Comunidades

Intro. El capitalismo se ha roto. La mitad de los estudiantes de Harvard creen que el capitalismo como existía en 2019 ya no tiene cabida.

Comunidades


El tiempo en el que había clases, a un lado un profesor y a otro lado un conjunto de participantes se ha terminado. Fue así durante los dos últimos siglos y seguíamos haciéndolo por costumbre. El Covid, además de mucho sufrimiento, también ha venido con algunos regalos debajo del brazo. Una vez quebrado el hábito durante unos meses, se ha perdido una dinámica y ya no volverá a ser así.

Los participantes eran aislados del mundo exterior y sus distracciones, en la asunción de que la fuente de experiencia era el profesor. Los exámenes se parecían a combates uno a uno, el conocimiento debía ser demostrado fuera de su contexto, y la colaboración se consideraba copia, plagio y engaño. Algunos participantes llegaban a describir este proceso como irrelevante, aburrido y arduo (“No es para mí”).

A través de Coursera, Udemy, AICAD… hoy el conocimiento está en el mismo contexto de experiencia vivida por el participante, y es que aprender está al mismo nivel que comer o dormir, es necesario para la supervivencia y en inevitable. Además, es un fenómeno social, aprendemos en tanto que seres sociales. El conocimiento es una competencia para un objetivo, escribir una poesía, ejecutar una campaña de marketing o crecer como persona. El sujeto necesita participación, engagement y compromiso en el mundo. Tiene sentido.

Hoy tenemos comunidades de práctica, personas conectadas y participativas con un objetivo común, y las personas construyen sus identidades respecto a la comunidad. Es una forma de pertenencia.  Todos somos parte de varias y van cambiando con el tiempo.

Estas relaciones entre personas crean sus rutinas, rituales, símbolos y comparten historias. A veces cooperan y otras entran en conflicto, a veces están de acuerdo, a veces menos, pero todo eso las mueve hacia delante. Se desarrollan formas de lidiar con el resto del grupo, al final se cumplen los objetivos y los clientes quedan satisfechos. Tras series de intentos, la banda de música acaba acompasando las notas, los acordes, los ritmos y las melodías para parecer una entidad única.

Hoy hacemos esto de forma muy sofisticada y dinámica en el mundo virtual, a través de nuestros celulares, redes sociales, herramientas de trabajo colaborativo mientras cada uno está en un espacio geográfico diferente pero irrelevante. Las organizaciones necesitan prestar gran atención a estos procesos y mantener activamente estas comunidades.

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