domingo, 23 de agosto de 2020

Las Relaciones Internacionales en la Era Digital

 


Durante la década del 2000 nos preocupaba mucho la brecha digital. La diferencia de implantación de las tecnologías entre desarrollados y menos desarrollados del planeta era muy grande, entre regiones, países y a nivel nacional.  Aunque esta falta de igualdades no se ha resuelto, la imagen ha cambiado, ahora los costes cada vez menores de las tecnologías de la información y la comunicación (ICTs) están llevando a la descentralización y la distribución masiva.

En la década del 2020 tenemos que plantearnos otra serie de preguntas de supervivencia (*):

  1. ·        Es el Estado responsable proveedor de la seguridad en el ciberespacio para sus ciudadanos?
  2. ·        La aparición de estados virtuales y de economía en red implica un declive en la violencia entre Estados?
  3. ·        En este caso, deja de ser importante el concepto de seguridad?
  4. ·        Podemos ser optimistas y pensar que va a seguir creciendo la zona de paz internacional en el mundo?
  5. ·        Es cierto que la sociedad de la información da más relevancia a las firmas internacionales, a los grupos de interés, a los movimientos sociales, a las redes transnacionales y a los individuos?
  6. ·        Tenía razón Castells cuando preveía que estos actores no estatales podrían cubrir la necesidad de seguridad?

Tradicionalmente se entiende por seguridad nacional la ausencia de amenazas a los valores fundamentales de una sociedad.  La disciplina de las Relaciones Internacionales puede en casos decir algo al respecto, por ejemplo, desde el Neorealismo de Kenneth Waltz o la Teoría de Interdependencia Compleja de Keohane y Nye.

El sociólogo Manuel Castells es uno de los primeros profetas de la era digital. Para él, la información es un recurso para la productividad en la nueva economía del conocimiento.  Ya en los años 90 preveía que los servicios cruciales como la banca, el turismo, el agua y la distribución de energía iban a ofrecerse a través de Internet en el ciberespacio. Era la pérdida de soberanía de los Estados. La cantidad de mensajes, de distribución de reportes entre países es de tal magnitud que los estados pierden la capacidad de monitorizar esa información.

Ya en el siglo XXI aparece la idea optimista de la tecnología como capaz de ofrecer soluciones técnicas a los problemas de la sociedad, además de incorporar el concepto de miedo, como en las películas 2001, odisea en el espacio, war games, terminator, y Matrix.

Podemos entender en este fenómeno tres posiciones complementarias:

Primero, la visión tradicionalista  o realista, que desde la perspectiva Estado-céntrica y orientada al Ejército militar, mantiene que, aunque está aumentando el crimen transnacional y el cambio climático, la respuesta puede solo venir del Estado.

Según la perspectiva del realismo, incluso neorrealismo, en relaciones internacionales, el Estado es la unidad primaria de análisis, siempre racional para satisfacer las necesidades de sus ciudadanos, basado en los valores fundamentales de poder y seguridad. La era digital no es entendida como una disrupción que cambie estos fundamentos, de forma parecida a como se entiende la globalización. Se entiende como un epifenómeno no central. Desde esta perspectiva, la visión del mundo es pesimista, anarquía, ausencia de gobierno central y múltiples intereses. Para los realistas, las tecnologías de la información son una cuestión puramente económica y no una amenaza.

Segundo, los liberales y teoría crítica mantienen que nuevos retos y amenazas en la esfera política, social, económica y medioambiental y la aparición de ONGs y movimientos sociales llevan a entender la “seguridad humana” (“human security”) de forma diferente.

Las perspectivas liberales y neoliberales asumen un pluralismo de actores internacionales, y sostienen la necesidad de instituciones internacionales que establezcan, sin obligar, reglas de comportamiento para los Estados. Estas instituciones contemplan una serie amplia de campos, yendo más allá del simple comportamiento hobbesiano de supervivencia en un entorno anárquico. Comunidades virtuales, blogs, foros y contenido audiovisuales tienen aquí una relevancia extrema. Aunque estas redes no retan el rol fundamental del Estado, tienen un efecto más sutil, dejan la soberanía relegada a la integridad territorial.

Desde la óptica de Naciones Unidas, el neoliberalismo neokantiano enfatiza lo positivo de la interdependencia y la interconectividad, por ejemplo el comercio o el turismo, frente a los riesgos y vulnerabilidades de la sociedad de la información.  La tecnología es un vehículo de ilustración y cambio pacífico.

Los retos de la era digital son mejor entendidos por Nye y Keohane y su teoría de la interdependencia compleja. Para ellos, aunque el impacto de la revolución de la información y el coste de la interdependencia se mide económicamente, los poderes en la era digital son suaves, es decir, es posible obtener lo que uno desea mediante la atracción más que a través de la coerción y la compra monetaria. El poder suave que aparece en el mundo digital emana de la cultura del país y las ideas políticas.  Según Nye, los poderes suaves descansan en la habilidad de construir las preferencias de los demás, especialmente cuando las redes de comunicación globales trascienden las fronteras de la soberanía.

Tercero, hay otras perspectivas, como la constructivista, interpretativa, post-estructuralista, o postmoderna que se diferencian de realistas y liberales. Ya no creen en la racionalidad como método epistemológico ni en interacciones basadas en el interés.  Asumen el valor central de la interpretación y la distorsión de la realidad social en la era de la información, es decir, hay identidades, intereses, normas e instituciones que son construidos socialmente, en el sentido de Berger y Luckman. Es una realidad viva y cambiante.

Cada uno de los actores desarrolla normas y creencias de lo que está bien y está mal, crea identidades que separa el “nosotros” del “ellos”, y forma intereses asociados. Todo esto es muy dinámico, porque un cambio de creencias lleva a un cambio de intereses. Según Adler, no siempre es posible llegar a una teoría universal, sino a veces solo a generalizaciones condicionales.

La seguridad en la era digital viene entonces definida por amenazas de identidad y culturales. La amenaza se entiende en un sentido amplio, tanto en términos de ataque a una infraestructura, como un “bug”, fallo técnico, un colapso funcional o el famoso problema del año 2000.

La Escuela de Copenhague introduce otras amenazas relacionadas con el lenguaje político en la formalización de agendas y relaciones políticas, a veces legitimando medidas como el secreto, uso de la fuerza o invasión de la privacidad.

El análisis constructivista en el mundo virtual enfatiza imágenes y símbolos, y no solamente cables y ordenadores. La guerra digital, como en los juegos de ordenador,  transciende fronteras y distancias geográficas, y por tanto la virtualidad cambia la percepción y comportamiento de la guerra. En el terreno práctico, esto supone tener que tomar decisiones en un entorno de cambios que estamos todavía intentando entender.

Quedan muchas preguntas sin contestar desde la disciplina de las Relaciones Internacionales:

  1.       Cuál es el impacto de la revolución de la información en la seguridad de los individuos?
  2.       Qué es la política de las amenazas en la era digital?
  3.       Cómo responden los gobiernos y las organizaciones internacionales?
  4.       Cómo impacta en la confianza en actividades públicas y privadas online?
  5.       Cómo puede regularse a nivel internacional el flujo de datos?
  6.       Cuál es el impacto de Blockchain, Inteligencia Artificial y Big Data?

Debatiremos todas ellas.

(*) International Relations and Security in the Digital Age, Routledge Advances in Iternational Relacions and Global Policy. Johan Eriksson and Giampiero Giacomello.2008

El modelo teórico de la Interdependencia Compleja de Keohane y Nye

La pregunta es cuál es el Rol de Naciones Unidas y otros organismos internacionales

Kenneth Waltz es uno de los autores más claramente realistas, definiendo el Estado y sus capacidades de

poder y coerción para la consecución de sus objetivos. En el mundo de la Guerra Fría, esta teoría explicaba bien la relación entre las dos superpotencias. Hoy es más difícil, Waltz ve un cambio de un mundo bipolar a uno unipolar, y ha sido criticado como legitimador de un gran “proyecto autoritario de dimensiones globales”.

Robert Keohane desarrolló su tesis doctoral en el comportamiento de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Fue uno de los primeros en promover la posibilidad de relaciones transnacionales entre actores no estatales, como las corporaciones multinacionales, para en cierto modo evitar el exceso de política en la relación entre Estados.

Según este modelo, hay otros actores no Estatales que tienen relevancia internacional. Interactúan sin una clara jerarquía y la fuerza es irrelevante e inefectiva. Los resultados entonces vienen determinados por la distribución de recursos y las sensibilidades y vulnerabilidades de cada actor.

Esto junto con la proliferación de actores y coaliciones hace muy complicado para los Estados mantener políticas exteriores. La colaboración dinámica viene definida en términos de utilidad. Keohane mantiene que uno de los objetivos en lidiar con el llamado fallo de mercado político (“political market failure”). Intenta minimizar el coste de transacción internacional delimitando las transacciones permisibles de las no permisibles, y reduciendo incertidumbre.

Parece anarquía, pero no lo es. A pesar de la ausencia de una autoridad formal y legal, hay una gobernanza informal con sus reglas y normas. De hecho, reduce el coste de transacción, que es muy alto en Relaciones Internacionales. Es este ámbito, los derechos de propiedad están muy difusamente definidos. Los Estados a veces dejan de cooperar porque temen que los demás no mantengan los acuerdos o porque no se vean capaces de monitorizar el comportamiento de los demás. Por ejemplo, así justifica Keohane el rol de la Unión Europea.

martes, 18 de agosto de 2020

Melanopsin

 


La luz del entorno en el que vivimos marca nuestra salud. Sobre todo la presencia de luz azul. Tiene más importancia de lo que pensamos, y todo porque hay un tercer tipo de células en nuestra retina llamadas melanopsina que detecta la luz y desencadena una serie de cambios en nuestro organismo.

Estar expuestos al sol cuando nos levantamos ayuda a resetear nuestros ciclos circadianos, aumentar la concentración de una serie de proteinas, activar nuestro aparato digestivo y las funciones que nos ayudan a realizar actividades motoras y mentales.

Eliminar la exposición a la luz azul después de la puesta de sol nos ayuda a producir melatonina y dormir mejor, a desactivar nuestro aparato digestivo y permitirle que se limpie y regenere, y a poner nuestro cuerpo en cetosis, que ayuda a deshacer la grasa para convertirla en energía y a la autofagia, que convierte células y tejidos inservibles de nuestro cuerpo en energía, así deconstruyendo para construir.

Gestionar la cantidad de luz azul en nuestras vidas nos lleva a sentir unificación del cuerpo y mente, a sentirnos bien y equilibrados. Y a aumentar la longevidad.

Satchin Panda, de India, lo explica mediante los ciclos circadianos. Aunque es un concepto ya presente hace milenios en los Vedas (‘Tirtha’ y ‘Sandhya‘), se ha popularizado en Europa los últimos años, desde que Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Yound recibiesen el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2017 por probar científicamente la realidad genética de los ciclos circadianos.

Existen algunos genes en cada uno de nuestros órganos que cambian de on a off según la hora del día, el día o la noche, el anabolismo y el catabolismo, la alimentación y la autofagia. Así, el cuerpo y la mente tienen dos formas de funcionar, la creación y la deconstrucción, en uno se expande mientras en otro se limpia y se prepara.

La longevidad y la salud se expresan como la alineación de nuestros hábitos y costumbres con nuestro ciclo circadiano. El siglo anterior tuvo el mérito de arrancar con una expectativa de vida de 47 años y aumentarla hasta los 80. La mayor parte de la mortandad se explicaba por gérmenes y bacterias, y el siglo nos regaló toda una teoría y práctica para eliminar este riesgo.

En el siglo XXI, el riesgo está en la diabetes, obesidad, corazón, depresión y la ansiedad. Salud significa respetar los tres ritmos, el de la comida, el sueño y la actividad.

No es verdad que quedarse una noche trabajando, o comer en medio de la noche un día sea letal, pero sí puede mermar nuestras capacidades cognitivas toda la semana, generar irritación, fatiga, indigestión, …

jueves, 23 de julio de 2020

Uroboros



O la pescadilla que se muerde la cola. Yoshinori Ohsumi fue otorgado en 2016 el premio Nobel de Medicina por su trabajo sobre autofagia. Descubrió el APG1, una proteína que genera la autofagia, es decir, la capacidad del cuerpo para devorarse a sí mismo.

La autofagia o autofagocitosis es un proceso metabólico  durante el cual las células se deshacen y pierden sus componentes disfuncionales. Es una forma de reciclar la basura celular y convertirla en energía que el cuerpo puede usar.

Este proceso viene regulado por tres sustancias, la insulina, el glucagón, mTOR, AMPK, AKT y otros. La baja presencia de insulina en sangre, que significa bajo nivel de azúcar y falta de nutrientes, lanza el proceso de autofagia. El glucagón libera el glucógeno del hígado para extraer energía, aumentando la autofagia. La eliminación de mTOR mediante la presencia de rapamycin y CCI779 induce autofagia. Otros factores que lanzan la autofagia son el NF-KB, el oxígeno reactivo, calcio, AMPK,… El mayor inhibidor de autofagia es el AKT, que activa mTOR y FoxO3.

El cuerpo responde al equilibrio entre anabolismo y catabolismo. Durante el anabolismo, se convierte energía en creación celular. Durante catabolismo, se convierte la célula disfuncional en energía. 

Algunos deportistas promueven el anabolismo mediante suplementos de aminoácidos, pero sin catabolismo el cuerpo va acumulando volumen disfuncional que acaba generando enfermedad.

En el ser humano, la autofagia en el cerebro, hígado, músculo y grasa tiene beneficios para la salud, como la desinflamación de los tejidos, el rejuvenecimiento, la claridad mental y la sensibilidad a la insulina evitando la diabetes.

viernes, 17 de julio de 2020

SCRUM


Es una forma diferente de pensar un proyecto,  ágil y empírica, con el objetivo de mejorar la calidad del producto creado, reduciendo el tiempo de desarrollo. Se basa en el “Agile Manifesto” y los 12 principios ágiles. Consiste en romper el proyecto en pequeños trozos y observar los resultados de cada uno por separado, pudiendo así monitorizar, realizar cambios y adaptarse a los objetivos finales. A través de la iteración y de la aproximación incremental, se involucra al cliente final en el testeo a los largo de todo el proyecto.

Que SCRUM sea una aproximación empírica quiere decir que incorpora un observatorio de la realidad del cliente durante todo el proceso. Basado en el sentido común, el foco es qué se puede hacer hoy, rompiendo el futuro en piezas reales y gestionables. Para ello se utilizan una serie de herramientas, organizadas en 7 etapas:

1.      Vision. Es el objetivo del producto, en alineación con la estrategia de la compañía.
2.      Hoja de Ruta o “Roadmap”: una visión holística del producto, interrelacionando variables de distinta procedencia.
3.      Planificación de la entrega (“reléase”). Son las fechas esperadas para la entrega.
4.      Sprint. Es un elemento pequeño con sus objetivos específicos.
5.      Scrum diario. Las prioridades del día.
6.      Revisión. Es un producto viable resultado de cada sprint.
7.      Retrospectiva. Es la tarea de refinar finalmente para mejorar efectividad. En Scrum la efectividad es mucho más importante que la eficiencia. El foco es trabajar en las tareas correctas. Según Peter Drucker, “no hay nada tan inútil como trabajar con eficiencia en aquello que no debería hacerse”.

Estos 7 elementos forman un ciclo que se ejecuta una vez y otra hasta conseguir un producto real, siempre con feedback y desarrollando solamente los elementos de alta prioridad. Este marco funciona perfectamente con equipos de 7 a 9 personas (cómo y cuánto), más el “scrum master” (dueño del proceso) y el “product owner” (qué y cuándo), y otros stakeholders.

Según el Agile Manifesto, en Scrum, a diferencia del PMBOK tradicional, el énfasis es en unos aspectos sobre otros:

1.      Individuos e interacciones son más importantes que procesos y herramientas;
2.      Producto funcional sobre extensa documentación;
3.      Colaboración con el cliente, sobre negociación contractual;
4.      Respuesta al cambio, sobre planificación y seguimiento.

Los 12 principios ágiles añaden tres elementos fundamentales:

-        Simplicidad, el arte de maximizar la cantidad de trabajo que no se hace, es esencial;
-        El mejor diseño viene de los equipos auto-organizados;
-        En intervalos regulares, el equipo hace una reflexión sobre cómo llegar a ser más efectivo.

En Scrum lo visual siempre aporta más valor que lo escrito. Los seres humanos pensamos pictóricamente y recordamos imágenes. Bocetos, croquis, dibujos, diagramas y gráficos en una pizarra dan información inmediatamente.

lunes, 13 de julio de 2020

Economía regenerativa



Llevamos años hablando de sostenibilidad y definiendo el negocio del año 2000 como necesariamente sostenible. Ya bien entrado el siglo XXI nos damos cuenta de que ya no es suficiente, que dejar a nuestros nietos el mismo planeta que hemos recibido solo les deja a ellos con una pocas décadas de mala calidad de vida. Ahora vemos retos fuertes, los bosques, el cambio climático, la confianza en la economía, una versión de globalización altamente polucionante y enajenante, la cultura…

En este momento de incertidumbre e impredecibilidad necesitamos cambiar la narrativa, salir de antiguos modelos mentales y hacernos nuevas preguntas, como sugiere Daniel Christian Wahl (1). Es posible entender las crisis que estamos viviendo como crisis sanadoras y como transformaciones económicas y culturales. Estas están ya ocurriendo en múltiples localidades del planeta y se están esparciendo rápidamente.

Desde este punto de vista, podemos sustituir nuestros miedos por un futuro inestable y diferente por una sensación de belleza y abundancia. Diseñar nuevos modelos de negocio significa entonces la satisfacción de co-crear una economía más sana y próspera para todos.

Virtualmente cada estructura e institución necesita innovación, rediseño y transformación. A nivel local, regional, nacional y global, necesitamos transformar nuestra educación, gobernanza, industria, transporte, infraestructura, sistemas energéticos, gestión del agua, agricultura, sanidad, alimentación, población … y los sistemas sociales. A nivel cultural debemos rediseñar la presencia humana en el planeta tierra. Debemos regenerar todo el ecosistema tecnológico, social, económico y humano.
Necesitamos movernos hacia la colaboración, pensar en construir puentes, de una negociación win-lose a una win-win, a una win-win-win en la que la naturaleza también gane, una especie de bioproductividad.

Regenerar significa identificar y promover los mecanismos que el planeta tiene para reconstruir lo que ha sido destruido. Estamos viendo un caos climático inminente en el que las funciones vitales de nuestro ecosistema para la supervivencia de nuestra especie y otras pueden dañarse. Regenerar la erosión por ejemplo es necesario para regular el clima. Pensábamos que la naturaleza tenía un valor en tanto que utilidad, que ofrecía servicios a la humanidad, ahora empezamos a sentir que la naturaleza es parte de nosotros y nosotros parte de la naturaleza.

Conversar creativamente supone generar preguntas radicales, orientadas al fundamento de nuestras creencias y valores:
  1. -        Qué tipo de mundo nos gustaría dejar a nuestros nietos?
  2. -        Por qué mantenemos un sistema económico que no sirve a la supervivencia de las especies a largo plazo?
  3. -        Qué podemos aprender de re-percibir el presente?
  4. -        Qué podemos aprender de confiar más en nuestra experiencia subjetiva?
  5. -        Cómo podemos mantener redes de esperanza?
  6. -        Por qué deberíamos mantener la humanidad?


Diseñar intervenciones creativas se parece a la acupuntura social, es decir, poner la aguja del cambio en el lugar exacto, buscar intervenciones pequeñas y enfocadas que actúen como un catalizador con efecto transformacional.

El rol de la tecnología es central, y un arma de doble filo. Una economía regenerativa debe ser saludable, resiliente y adaptable. Según el World Charter for Nature de Naciones Unidas, el Principio de Precaución nos obliga a analizar si una intervención tiene un efecto negativo en el medio ambiente. Ante la incertidumbre, es bueno practicar precaución.

  1. -        Cómo aplicar el principio de precaución para las nuevas tecnologías?
  2. -        Cómo elegir elegantemente entre una solución tecnológica y otra?
  3. -        Por qué no retar a los diseñadores, tecnólogos, diseñadores de políticas (“policy makers”) a evaluar sus propuestas según su potencial regenerativo? Necesitamos un Juramento Hipocrático para diseñadores. 

En lugar de hacer menos daño al ambiente, es necesario aprender a participar con el ambiente. Primero, esto requiere la asunción de que todo está conectado y es necesario crear conciencia sobre esto, que el comercio, la construcción, la sociedad y la geología son en realidad una misma realidad. Segundo, es reconciliador, reintegra al ser humano como parte integral de la naturaleza.

Clayton Christensen acuñó el concepto de innovación disruptiva, según el cual una situación sostenible actual se convierte en obsoleta, y es necesario cambiar el juego radicalmente. No solamente ocurre un cambio en la tecnología, sino en la industria en su conjunto, creando una cultura de transformación profunda.

El International Futures Forum, IFF, 2009, lo expresa como “innovación tranformativa”. Una de las preguntas es si las relaciones existentes son nutritivas y saludables, o son agresivas y patológicas. El objetivo de la innovación transformativa es migrar de la escasez y el conflicto a la abundancia y la colaboración.

Probablemente el mayor poder de transformación viene de la innovación social (2). Algunos ejemplos son los modelos de negocio de consumo colaborativo, los microcréditos de Muhammad Yunus, el préstamo entre peers, tipo Zopa, el crowdfunding de Kickstarter y PPP, la coproducción de servicios sociales en colaboración con gobiernos locales, proveedores de servicios y usuarios.

Internet apoya nuevos modelos de negocio hacia la innovación transformativa. Un ejemplo es 
Avaaz.org,  una organización civil global fundada en 2007, promueve activismo entre los ciudadanos para innovar en cambio climático, derechos humanos, corrupción, pobreza, derechos de los animales, paz y conflicto. Consigue movilizar a ciudadanos del mundo para disminuir la brecha entre el mundo que tenemos y el mundo que la mayoría queremos. Conectando millones de personas en cientos de países y decenas de idiomas, Avaaz contribuye en llevar la política de las personas a la toma de decisiones global. Desde campañas para frenar la deforestación, apoyar los derechos indígenas, iniciativas de biodiversidad, a temas de género, paz y cambio climático, modelos de negocio como 
Avaaz innovan en sectores como el agroindustrial, farmacéutico y petroquímico.


Según el libro What’s Mine is Yours (3), se trata de un cambio a una cultura participativa que está ocurriendo fuertemente.  Menciona casos como los bancos de tiempo, el préstamo social, las monedas peer to peer, intercambio de herramientas, compartición de tierras, espacios de trabajo, viviendas, viajes, bicicletas, CouchSurfing. Zilok y Erento permiten alquilar o compartir de forma privada. Etsy da acceso a pequeños artesanos a comercializar sus productos. ImpactHubs permite compartir espacios de trabajo. ServiceSpace ofrece servicios profesionales a organizaciones sin ánimo de lucro, por ejemplo, Karmatube, una colección de videos sostenibles. http://p2pfoundation.net/Main_Page es una página muy inspiradora de iniciativas participativas.
  
(1)    Designing regenerative cultures. Daniel Christian Wahl, Triarchy Press, 2016
(2)    The Open Book of Social Innovation (Murray et al., 2010)
(3)    What’s Mine is Yours, Rachel Botsman and Roo Rogers (2011) 


jueves, 25 de junio de 2020

El riesgo



Fundamentals of Risk Management. Paul Hopkin.
Nosotros planificamos y la realidad dispone. Existe riesgo porque existe una probabilidad de que ocurra algo que no estaba planificado. Algunos riesgos son extremos, puede haber una crisis sanitaria o un cambio climático. Otros son más cercanos, como la falta de aceptación de los usuarios de un determinado cambio.
Cuando el riesgo solo puede traer consecuencias negativas lo llamamos “peligro”, por ejemplo un fuego o un accidente de tráfico. Los “riesgos de conformidad” legal (“compliance”) son también a menudo considerados peligros, asumiendo que no cumplir trae consecuencias negativas. Sin embargo, algunas organizaciones dan la vuelta al riesgo y ven los beneficios extra que pueden derivarse de cumplir con una conformidad.
Otro tipo de riesgo es el “riesgo de control”. Llevar el coche al mecánico reduce la probabilidad de avería pero no la elimina, es un riesgo de control y tiene un nivel muy alto de incertidumbre.
Si esperamos un retorno positivo, por ejemplo invertimos activos financieros esperando un beneficio, o apostamos en un juego esperando una ganancia, o competimos en un deporte de riesgo esperando orgullo, autoestima o respeto social, el riesgo es un “riesgo de oportunidad”.
Gestionar el riesgo supone detectar riesgos posible, evaluar posibles respuestas y tomar las decisiones más adecuadas en cada caso. También incluye desarrollar una estrategia completa de riesgos, monitorizarla, comunicarla a los stakeholders involucrados y asegurar la disponibilidad de recursos necesarios, financieros y no financieros.
Un estándar de gestión del riesgo incluye también los procesos, recursos, etc que aseguran el resultado, por ejemplo el British Standard BS 31100:2011, el COSO ERM o el ISO 31000.
Hay varias motivaciones por las que una organización se embarca en el proceso formal de gestión del riesgo:
-        Puede ser motivada por una conformidad legal o regulatoria, o por un requisito de un cliente;
-        También puede ser una garantía, exigida por el Consejo de Administración para poner controles específicos;
-        Tomar decisiones informadas necesita entender los riesgos;
-        Un beneficio es mejorar la eficacia y eficiencia de las operaciones;
-        Permite la innovación y mejora de los procesos.
Según la personalidad de cada organización, ésta puede ser aversa al riesgo o agresiva frente al riesgo (“averse vs aggressive”). Puede aceptar y trabajar en un entorno de incertidumbre o necesitar una plataforma estable en el tiempo. Sie el riesgo puede definirse como la incertidumbre frente a los resultados de un proyecto, es una variable subjetiva y la misma situación puede ser para una organización un riesgo de alto impacto y para otra un riesgo de impacto bajo.
Una misma organización puede tolerar o no un peligro, aceptar la exposición a un riesgo de control o invertir en un riesgo de oportunidad.  En el caso de riesgos de seguridad y sanidad, las organizaciones deben ser intolerantes y eliminarlos. En el caso de robo, por ejemplo, las empresas pueden asumir un cierto nivel de robo, porque eliminarlo puede tener un coste alto poco eficiente.
Son riesgos:
-        Coste variable o disponibilidad de materias primas;
-        Velocidad del cambio organizativo;
-        Fiabilidad de los sistemas de información;
-        Protección de datos y Propiedad Intelectual;
-        Reputación;
-        Temas regulatorios o legales;
-        Globalización y cambios de mercado;
-        Aumento de expectativas de los clientes;
-        Innovación de producto;
-        Cambios tecnológicos.
El modelo de las 4Ts nos dice que hay cuatro aproximaciones de gestión: tolerar, tratar, transferir y terminar.

domingo, 7 de junio de 2020

Miedo al hambre, miedo a la escasez


Me doy cuenta de que cuando voy de viaje siempre llevo una cantidad exagerada de comida, y también de que como antes de salir por la mañana a trabajar, por si acaso tuviese hambre a lo largo del día. En realidad, esto no es racional, no pasa nada por estar 8 o 10 horas sin ingerir alimento.

Es un miedo a la escasez, a no permitir la menor probabilidad de que nada falte bajo ninguna circunstancia, una falta de confianza hacia mí mismo, hacia los demás, que siempre alguien nos daría comida, hacia el mundo, que siempre dispondrá de un mecanismo compensador,  y hacia Dios, Dios proveerá.

¿Cómo quitar el miedo? ¿Generando confianza? Ayer tuve una buena experiencia, ayuné durante 48 horas y me di cuenta de que no pasa nada, de que no tuve hambre, de que no desarrollé ninguna enfermedad y de que no sufrí. De hecho, tuve una sensación de liviandad y de agilidad desacostumbrada. Tenía enormes cantidades de energía para moverme sin esfuerzo. Subí a la Maliciosa a 2200 metros de altura y al volver, salí a dar una vuelta en bici de una hora.

Tiene algo de sensación de domar el cuerpo, nosotros somos los amos y no él. Todas las religiones históricamente animan a sus fieles a ayunar, no solo para balancear el poder del alma y del cuerpo, sino también porque el miedo al hambre es un miedo a la muerte encubierto, es lo que nos mantiene estancados en la negatividad.

Otra sensación que he tenido del ayuno es la de dignidad. Son solo 48 horas, no quiero ni imaginarme lo que sería ayunar 40 días en el desierto. Me da la impresión de que ese miedo al hambre y a la escasez es una potente arma de manipulación y esclavitud. Si mi dignidad como ser humano para mí fuera más importante que el hambre del cuerpo físico, la esclavitud sería imposible. Por eso ayunar es libertad, es perder el miedo al hambre y de paso a la muerte.

Y el miedo al hambre se pierde pasando hambre, ayunando. El miedo al hambre se pierde también comprendiéndolo. El ayuno no es solo no comer, sino también la práctica interior de ser consciente del hambre y del rol que el hambre tiene en nuestra dignidad. Me pregunto por qué el comer se considera uno de los mayores placeres a nivel físico y por qué ese placer de estar lleno de comida se asocia con el placer de estar lleno de positividad, amor, felicidad, paz, alegría etc.

Estar delgados no es un truco de la publicidad ni un engaño social, es algo trascendental, es la fuerza que nos lleva a ayunar y a concienciarnos de la relación con nuestro cuerpo. No es un tema estético de belleza sino uno ontológico sobre el sentido de la vida.

Ayunar desarrolla la autoestima porque a través de la voluntad se expresa “Tú no vas a ser más que yo, tú no vas a poder someterme”. No se trata de comer más o menos sano, vegano o vegetariano, se trata de enfrentarse al miedo al hambre, a la escasez y a la muerte para buscar nuestra libertad.

Además, es una experiencia fisiológica. Ayunar es apelar al hambre. Al hambre de verdad. Siento que nunca he conocido el hambre. Me refiero a esa sensación que es capaz de salvarte la vida, que te impele a buscar comida para sobrevivir.

El hambre es la necesidad de alimento, y yo nunca he tenido necesidad de alimento. Sin necesidad de alimento no hay hambre y no deberíamos comer. No se debe confundir el hambre con otras sensaciones habituales que nos llevan a comer.

Yo pensaba que el hambre se sentía en la parte alta del estómago, en forma de contracciones, un dolor, una punzada en la parte baja del pecho, el epigastrio. Algo que puede llegar a provocar dolores de cabeza, falta de vigor vital, debilidad o quemazón.

Ahora sé que eso es apetito, una sensación de búsqueda de comida, cualquier cosa, rápida, sin importar la cualidad solo la cantidad. Esa sensación de quemazón y de debilidad en realidad es el efecto de echar de menos el café, el té, las especias y la comida sin hambre. Viene por un estado congestionado de irritación del estómago, una indigestión.

No es lo mismo el hambre que el apetito. El hecho de que la comida inmediata suavice el dolor viene de la congestión, es decir, que la membrana mucosa del estómago está congestionada. Incluso ingiriendo varias comidas copiosas al día no desaparece la sensación de apetito. Comer palía temporalmente el dolor nervioso y gástrico, pero es un comer que no supone la capacidad de digerir y asimilar lo ingerido. El apetito es la sensación morbosa que representa la irritación gástrica, la neurosis, la úlcera gástrica, la indigestión, la inflamación gástrica, la reacción ante la retirada de la estimulación continua, pero no hambre. El dolor de estómago durante el ayuno viene de la inflamación crónica de la membrana del estómago.

Es una especie de alcoholismo de comida. Yo a veces comía varias veces al día y nunca se quitaba la sensación de apetito, la comida era un paliativo a la adicción.

Cuando aparece ese dolor en el estómago, no deberíamos comer sino ayunar hasta hacerlo desaparecer. Es verdad que comer palía temporalmente ese dolor pero no por hambre. No hay que confundir la falta de nutrientes con la ausencia de los estímulos habituales en el estómago. Es un síndrome de abstinencia de la droga de comer continuamente sin hambre.

El gluten también causa síntomas de abstinencia. Aunque es una proteína problemática, es muy adictiva. Una razón es que produce exorfinas A5, B4 y B5 que son opiáceos naturales, muy estimulantes. Quitar radicalmente el gluten de la dieta conlleva ansiedad, distensión, molestia estomacal, irritabilidad, dolor articular, niebla cerebral, diarrea, cansancio o pérdida de peso. Quitarme el gluten de mi dieta hace 8 años fue como recuperarme de una adicción, eso sí, con energía, vitalidad, deshinchado y con mejor humor.

Lo que el hambre de verdad provoca es sensación de alerta y bienestar. La sensación de hambre no es una patología ni un síntoma ni una adicción. Representa la necesidad de nutrientes. La persona con hambre de verdad no busca cantidad sino cualidad, busca un zumo de frutas y sabe cuándo parar porque no necesita más. A través del ayuno, una vez vacías las reservas de energía del cuerpo, emana la sensación verdadera de hambre. No se siente en el estómago, sino en la boca y en la garganta.

Es una sensación desconocida que probablemente no había sentido desde la infancia. El gusto y el apetito lo tenemos pervertido por la sobrealimentación en la infancia. Probablemente se inició la primera vez que mi madre o la enfermera, con buena voluntad, me obligaron a comer cuando yo no estaba preparado todavía. El proceso siguió así hasta que décadas más tarde empezó a ser problemático y cualquier llamada de la naturaleza del cuerpo empezó a interpretarse como signo de hambre.

Por eso tenemos miedo al hambre, porque creemos que el hambre es un demonio. Pero como el sueño, el cansancio o la sed, es un protector del cuerpo.


Ayunar ayuda a descubrir que el hambre es algo placentero, casi una sensación exquisita que merece la pena experimentar. El flujo de saliva genera agua en la boca. Se siente en la boca, la garganta y la nariz, íntimamente asociada al gusto y al olor.  De mucha sensibilidad. Sin dolor ni sufrimiento. Genera un deseo consciente y distinto para la comida. Es una sensación de confort. 

domingo, 17 de mayo de 2020

Confias?




Esta tarde he subido a la montaña a ver la puesta de sol desde la cima. Es un momento de gran claridad con la vista en el infinito a 360 grados. Me disponía a tomar algo de comer mientras disfrutaba del momento cuando algo pasó fuera de lo esperado, algo especial; desde lejos vi como un zorro se acercaba poco a poco a mí hasta sentarse a mi lado. Al principio, yo le debía parecer un ser extraño y peligroso pero con el tiempo fue tomando confianza.

Un rato más tarde ya ni siquiera me miraba, más bien miraba hacia donde yo miraba. El zorro tenía la confianza de que nada le podía pasar conmigo. Además, algo bueno debía sentir con mi cercanía, pues si no, no había razón para quedarse y  no irse, comida que compartir no tenía, más allá de una crema de verduras seguramente no de su gusto. Yo me daba cuenta de que ambos emanábamos una energía de paz y satisfacción que nos hacía estar a gusto juntos.

Me ha pasado otras veces los últimos años tener el placer de compartir tiempo con animales salvajes. Los jabalíes, por ejemplo, necesitan más respeto, pueden pesar hasta 300 kilos, pero solo atacan si se sienten acorralados o para proteger a sus crías. Salvo en esos momentos, es un animal social que se reúne en grupos liderados por una hembra. En general es bastante escurridizo y no es fácil acercarse. 

Cuando confía, es capaz de estar buscando su comida tranquilamente e ignorar a un humano cercano.
Se oyen historias de personas que conviven incluso con los leones. Son las fieras más salvajes de la selva, y no dudarían en cazar a un humano y llevarlo de cena a su manada. Sin embargo, es posible pensar en que un humano pueda llegar a ser parte de la manada, incluso uno de los miembros más respetados, una vez ganada la confianza.

Con suficiente confianza, aunque los leones saben que el humano es diferente y menos fuerte, pueden llegar a respetar. Cuando son jóvenes y no agresivos es más fácil, después hay que aplicar mucho tiempo y compromiso, mucha magia que consiste en respeto y amor, entender su comportamiento y personalidad y adaptarse a ellos. Todo sin látigos ni intimidación para domar a las fieras.

La confianza es una creencia, y por tanto mucho más estable y dentro  de nosotros, muy difícil de cambiar. Muchas veces ni siquiera la evidencia ni la razón son suficientes para cambiar una creencia. Atacar las creencias de una persona hace que se sienta amenazada, emoción que hace que aumente la desconfianza y que se resista. Las creencias son difícilmente negociables porque tienen que ver con los modelos del propio yo y la identidad personal. Esto es la confianza, algo inconsciente, difícil de cambiar pero que está influyendo nuestro comportamiento en el día a día.   

Se dice que la confianza se pierde en un minuto pero se gana durante años. Mi vida está llena de momentos en los que alguien me tendió la mano y encontré grandes dosis de lealtad; les debo mi mayor apreciación y gratitud. También llena de momentos en los que fui traicionado por quien yo esperaba estuviera ahí pero no estaba, situaciones terribles.

Me han educado y me han preparado para lidiar con situaciones de traición por parte de personas lejanas, para ello tengo multitud de herramientas, pero soy tremendamente vulnerable a la traición sufrida en el seno de mí mismo, de mi pequeño círculo de identidad. El sentimiento más triste lo he tenido cuando me he dado cuenta de que una traición me llevaba a sentir no poder volver a confiar en nadie. De alguna forma, la traición es la suma de todas las traiciones sufridas a lo largo de la vida que estaban medio escondidas medio inconscientes.

La confianza es una moneda con dos caras. Una es la condición de confiable que tienen los demás. La otra es la habilidad de confiar en ellas, que se gana de las experiencias de relacionarme de forma segura en el pasado. La capacidad de confiar viene de la seguridad que he encontrado en los que me han acompañado durante mi vida, empezando por mis padres. Mi capacidad es una mezcla, unos sí y otros no, incluso mis padres son confiables, pero alguna vez me han traicionado.

Lo contrario de la confianza no es la desconfianza, sino la desesperación. Se produce en el momento en el que nos rendimos y dejamos de creer que nada ni nadie vuelva a ser confiable.
Mi mayor necesidad es la confianza, y ha sido mi primer miedo. Hoy es el riesgo más sutil que tomo cada día, cada minuto. Por eso los grandes retos de mi vida tienen que ver con recibir la lealtad de los demás con gratitud, y manejar los momentos de traición con dolor y sin represalias ni venganzas.

La experiencia ayuda mucho a saber quién y qué son confiables y dignos de confianza. Esta decisión es intuitiva y no muy racional. Incluso yo mismo a veces no soy confiable, pero sin duda tengo el compromiso hecho y estoy abierto a reparar las situaciones en las que no lo consigo.

He aprendido que para no sentirme devastado cuando soy traicionado, la mejor manera es firmar un compromiso fuerte de hacerme digno de confianza. De alguna forma, es dejar a un lado el sentimiento de víctima para en su lugar instalar fuertemente mi propio compromiso de confiabilidad hacia los demás.

Por ejemplo, en la piscina yo no puedo dejar mi llave a cualquier persona mientras nado, pero es seguro que cualquiera de ellos podría dejarme su llave y la recibiría en igualdad de condiciones.

Es una buena terapia revisar las situaciones de un tipo y otro en el pasado, es decir, ¿en qué personas he confiado? ¿Han sido confiables? ¿Me han hecho promesas y las han mantenido? ¿He tenido expectativas fuera del acuerdo explícito con la persona? ¿En momentos de traición, esa persona quería admitirlo, repararlo y recuperar la confianza? ¿Yo seguía confiando incluso cuando era obvio que no llegaba la confiabilidad? ¿Hay patrones repetitivos? ¿Alguna vez he experimentado un dolor que no me dejaba seguir viviendo? ¿Yo actuaba confiablemente independientemente de cómo fui tratado? ¿He mostrado gratitud con quien ha confiado en mí?

La confianza tiene que ver con el riesgo, la fidelidad y la lealtad. Cada día yo tomo el riesgo  de confiar en algo o en alguien. A veces me encuentro fidelidad y lealtad y otras traición. Una prudencia extrema en la toma de decisiones implica tener baja capacidad de confianza, en otras personas o en el mundo.

¿Qué es la confianza? Conocemos la confianza porque hemos experimentado la desconfianza, igual que el pez no tiene el concepto de agua hasta que está fuera del agua y no puede respirar. Entendemos la desconfianza cuando nos falta algo que hemos asumido como dado (“ taken for granted”).

Está basada en nuestra percepción y en nuestras expectativas. Puede darse en una situación normal pero no mantenerse cuando la situación se pone complicada. Además no podemos hacer mucho, está en manos de los otros. Como cualquier cosa que no está bajo nuestro control, es una fuente de ansiedad y complejidad. Igual que los perros aprenden a confiar en sus dueños cuando se dan cuenta de que pueden mantener el control, nosotros asumimos que alguien es confiable cuando es previsible y está bajo control.

En definitiva, es el sentimiento de certidumbre de que algo o alguien no va a cometer fallos y es predecible. Confiamos en los demás cuando podemos contar con su fidelidad imaginable y repetidamente, lo que seguramente ocurrirá también en el futuro. La confianza ocurre en el presente, pero conecta la experiencia pasada con la probabilidad de futuro.

Viene del verbo confiar. No es un hecho, sino un proceso entre personas que va evolucionando y cambiando en el tiempo, normalmente lentamente.

La confianza se refiere a un sentimiento interno de que no va a haber daño después de libremente ser nosotros mismos en sentimiento, palabra y escritura.

La seguridad en un sentimiento interno de que alguien va a estar ahí para nosotros. Por ejemplo, confiamos en el gobierno cuando creemos que va a estar ahí para protegernos de todo daño, garantizando nuestra libertad y manteniendo nuestra calidad de vida. Confiamos en otros cuando nos sentimos seguros y a salvo en su presencia.

Pasar tiempo solo con personas con las que nos sentimos a salvo aumenta nuestro IQ de confianza. La experiencia nos ayuda a diferenciar entre un artista de la estafa y una persona recta. Cuando nos sentimos inseguros con alguien y seguimos pasando tiempo con la persona, estamos dañando nuestra capacidad de detectar falta de confiabilidad en los que nos vayamos a encontrar en el futuro.

A veces conocemos una persona y, a primera vista, nuestra intuición nos dice que es confiable.  No tenemos evidencia más que el lenguaje corporal y sus maneras. En ese caso, la confianza es un evento social, algo que sucede entre dos personas, un espejo entre confianza y confiabilidad.

Eso progresa en el tiempo, confiar en alguien supone que ya no tenemos que protegernos en su presencia. Tenemos la creencia de que no nos va a hacer daño, por lo menos no a propósito. Creemos en sus buenas intenciones, aunque según las circunstancias, podría ocurrir lo que no queremos. Si esto sucede, es la vida. Pero el daño también es algo que algunas personas deciden explícitamente causar.

Según la relación con esa persona evoluciona, nuestra motivación para desear que el otro sea confiable ya no es protegernos de sentir el dolor de la traición o la pérdida. Nosotros hemos generado autoconfianza en tanto que nos creemos capaces de manejar el dolor, sabemos que podemos sobrevivir a esa eventualidad. Nuestra motivación de querer una relación de confianza mutua en el cultivo de lazos íntimos entre ambos.

Ser adulto no significa “nadie me va a hacer daño”, sino “confío en mí mismo independientemente de lo que tú hagas”. Eso no nos quita que la traición nos confunda ni nos duela.

Sin embargo “por favor no me hagas daño” desarrolla el papel de víctima. Es normal que las personas rompan sus promesas, cambien de opinión respecto a nuestras expectativas y adquieran otras preferencias. La respuesta adulta es “Estoy preparado para lidiar con mi decepción si llega a ocurrir, con suerte nunca”. Esas experiencias no pueden hacernos víctima, son simplemente los altos y bajos normales de la vida.

En realidad, creo que así entendidas las cosas, es más probable que los demás quieran quedarse conmigo, porque no sienten la carga, consciente o inconsciente, de mis proyecciones, juicios, derechos o expectativas no realistas. 

Las proyecciones son pensamientos, creencias o motivaciones que imaginamos en el de enfrente. Esto ocurre porque se dicen cosas subjetivamente que no necesariamente implican contratos. Por ejemplo, imaginamos que en un “te quiero” está implícito el “nunca voy a dejarte”.  Es solo nuestra proyección y no está explícita en ningún contrato. Con los años se va generando confianza, “si después de todos estos años todavía sigues aquí, tu te quiero implicaba no te voy a dejar, y por tanto asumo que va a seguir siendo así”. Sigue siendo una expectativa no un contrato.

El origen de la palabra confianza es el latín fiducia. En una relación fiduciaria, el “trustee” es una persona confiable que actúa honestamente para otra persona. El objetivo es confiar, pero más importante es saber en quién confiar y cuándo.

En este mundo hay corrupción y personas que no siempre tienen las mejores intenciones. Se dan varias personalidades, varios arquetipos. Un rol que se da es el de encantador de serpientes, se presenta como confiable y más tarde trata de sacar partido, es el arquetipo embaucador. Otro arquetipo es el de víctima, a veces ingenua, otras veces motivada por el sufrimiento o por la creencia de que hay algún tipo de beneficio. La relación entre dos personas de estos arquetipos es exactamente lo contrario a una relación sana de confianza.

Desde pequeños aprendemos de nuestros padres, que cuidan de nosotros, que el mundo y los demás tienen todo lo que necesitamos. Construimos una capacidad para confiar que es muy resiliente. Cuando somos traicionados, aprendemos de la experiencia, y la vida sigue. Si no aprendemos confianza de nuestros padres, nos volvemos cínicos y pesimistas en la vida. Nuestra confiabilidad depende de nuestros padres, no tanto de nuestra genética.

A nivel neuroquímico tenemos una hormona que nos calma y reduce el stress, la oxitocina del hipotálamo. Si nuestros padres no cuidaron de nosotros, la oxitocina no se desarrolla y será posteriormente difícil confiar en otras personas. La oxitocina se dispara cuando nos acercamos, acariciamos, tocamos o en el orgasmo. Menos stress significa más seguridad, confort, … los elementos de la confianza.

A nivel físico, el cortex orbitofrontal alberga la capacidad de manejar emociones. Se desarrolla en el contacto con nuestros padres en la infancia. Es importante que tiene que ver con nuestra experiencia subjetiva, no con medidas objetivas de cuánto se nos cuidó. El tocarse es central, sin el tacto no es posible saber si nos podemos fiar. Muchos de nosotros estamos hambrientos de tocar, sin embargo nos da miedo. A veces se tarda mucho tiempo en aprender a dar un abrazo o poner el brazo sobre un hombro, lo asimilamos y nos desinhibimos.

Cuando nuestros padres no paran de controlarnos, criticarnos o menospreciarnos, nos están indicando que no confían en nosotros y esto hace difícil la autoconfianza. Nos dan las necesidades básicas pero no las más profundas. Maslow describe las necesidades básicas del ser humano; empieza por la comida, techo, seguridad y pertenencia, pero está también la autorealización, más intangible pero no por eso menos necesidad. Esto significa darnos tiempo, espacio y recursos para llegar a ser lo que somos en lo profundo. Reconocer nuestros dones, llevar a cabo y cumplir nuestra llamada, ser amados por ser nosotros, desarrollar relaciones que respeten todo esto.

Surge la confianza cuando están presentes cinco elementos: atención, aceptación, apreciación, afección y permitir. El quinto elemento es permitir, necesario para que experimentemos nuestra vida sin restricciones, que vivamos nuestra vida según nuestras emociones, autoexpresión y decisiones. Primero, debemos poder comunicar nuestros sentimientos sin ser ridiculizados. Segundo, debemos poder vivir según nuestras necesidades, valores y deseos. Tercero, debemos ser protegidos cualquier decisión que tomemos.

En la vida adulta, sigue habiendo una diferencia entre ambas necesidades de Maslow. Son dos motivaciones diferentes para estar en una relación, podemos buscar una relación que nos de seguridad, o podemos buscar el objetivo humano, una relación de intimidad. Henry David Thoreau dijo “Vendré a ti, amigo mío, cuando ya no te necesite. Entonces tú encontrarás un palacio, no un asilo de ancianos”.

Si no tuvimos una parte de nuestra relación emocional con nuestros padres, de adultos iremos a buscarla. No buscaremos una relación, buscaremos un padre o una madre, y solamente una pareja con problemas de infancia podrá aceptar ese rol. En esa relación no habrá Eros en la cama. El miedo a desarrollar una relación viene de ahí, de la falta de confianza que llevará antes o después a una traición.

Las relaciones de verdad son posibles y necesarias. Yo no necesito alguien que me rescate o que actúe por mí, sino alguien que esté a mi lado, presente, que se involucre en lo que nos esté sucediendo. Confío en esa persona presente pero sin juzgarme. Mis propias limitaciones personales pueden compensarse con los de otra persona.

Mis sentimientos necesitan un espejo y una comprensión. Mi valentía se potencia con el apoyo de quien respeto. Quiero ser el espejo y la comprensión que la otra persona necesita. Quiero ser el apoyo a la valentía de la otra persona. Tú no me castigas, yo no te castigo, me quiero rendir al miedo de la traición.