O la pescadilla
que se muerde la cola. Yoshinori Ohsumi fue otorgado en 2016 el premio Nobel de
Medicina por su trabajo sobre autofagia. Descubrió el APG1, una proteína que
genera la autofagia, es decir, la capacidad del cuerpo para devorarse a sí
mismo.
La autofagia o
autofagocitosis es un proceso metabólico durante el cual las células se deshacen y
pierden sus componentes disfuncionales. Es una forma de reciclar la basura
celular y convertirla en energía que el cuerpo puede usar.
Este proceso
viene regulado por tres sustancias, la insulina, el glucagón, mTOR, AMPK, AKT y
otros. La baja presencia de insulina en sangre, que significa bajo nivel de
azúcar y falta de nutrientes, lanza el proceso de autofagia. El glucagón libera
el glucógeno del hígado para extraer energía, aumentando la autofagia. La
eliminación de mTOR mediante la presencia de rapamycin y CCI779 induce
autofagia. Otros factores que lanzan la autofagia son el NF-KB, el oxígeno
reactivo, calcio, AMPK,… El mayor inhibidor de autofagia es el AKT, que activa
mTOR y FoxO3.
El cuerpo
responde al equilibrio entre anabolismo y catabolismo. Durante el anabolismo, se
convierte energía en creación celular. Durante catabolismo, se convierte la
célula disfuncional en energía.
Algunos deportistas promueven el anabolismo
mediante suplementos de aminoácidos, pero sin catabolismo el cuerpo va
acumulando volumen disfuncional que acaba generando enfermedad.
En el ser humano,
la autofagia en el cerebro, hígado, músculo y grasa tiene beneficios para la
salud, como la desinflamación de los tejidos, el rejuvenecimiento, la claridad
mental y la sensibilidad a la insulina evitando la diabetes.
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