martes, 18 de agosto de 2020

Melanopsin

 


La luz del entorno en el que vivimos marca nuestra salud. Sobre todo la presencia de luz azul. Tiene más importancia de lo que pensamos, y todo porque hay un tercer tipo de células en nuestra retina llamadas melanopsina que detecta la luz y desencadena una serie de cambios en nuestro organismo.

Estar expuestos al sol cuando nos levantamos ayuda a resetear nuestros ciclos circadianos, aumentar la concentración de una serie de proteinas, activar nuestro aparato digestivo y las funciones que nos ayudan a realizar actividades motoras y mentales.

Eliminar la exposición a la luz azul después de la puesta de sol nos ayuda a producir melatonina y dormir mejor, a desactivar nuestro aparato digestivo y permitirle que se limpie y regenere, y a poner nuestro cuerpo en cetosis, que ayuda a deshacer la grasa para convertirla en energía y a la autofagia, que convierte células y tejidos inservibles de nuestro cuerpo en energía, así deconstruyendo para construir.

Gestionar la cantidad de luz azul en nuestras vidas nos lleva a sentir unificación del cuerpo y mente, a sentirnos bien y equilibrados. Y a aumentar la longevidad.

Satchin Panda, de India, lo explica mediante los ciclos circadianos. Aunque es un concepto ya presente hace milenios en los Vedas (‘Tirtha’ y ‘Sandhya‘), se ha popularizado en Europa los últimos años, desde que Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Yound recibiesen el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2017 por probar científicamente la realidad genética de los ciclos circadianos.

Existen algunos genes en cada uno de nuestros órganos que cambian de on a off según la hora del día, el día o la noche, el anabolismo y el catabolismo, la alimentación y la autofagia. Así, el cuerpo y la mente tienen dos formas de funcionar, la creación y la deconstrucción, en uno se expande mientras en otro se limpia y se prepara.

La longevidad y la salud se expresan como la alineación de nuestros hábitos y costumbres con nuestro ciclo circadiano. El siglo anterior tuvo el mérito de arrancar con una expectativa de vida de 47 años y aumentarla hasta los 80. La mayor parte de la mortandad se explicaba por gérmenes y bacterias, y el siglo nos regaló toda una teoría y práctica para eliminar este riesgo.

En el siglo XXI, el riesgo está en la diabetes, obesidad, corazón, depresión y la ansiedad. Salud significa respetar los tres ritmos, el de la comida, el sueño y la actividad.

No es verdad que quedarse una noche trabajando, o comer en medio de la noche un día sea letal, pero sí puede mermar nuestras capacidades cognitivas toda la semana, generar irritación, fatiga, indigestión, …

No hay comentarios:

Publicar un comentario