miércoles, 27 de abril de 2022

Mediación 2


Dicen que el conflicto es pervasivo en nuestra sociedad, y que se debe a la diferencia de valores de cada una de las personas, aunque mi impresión es que ojalá hubiese conflicto, y ojalá no fuésemos tan estrictos con nuestros valores y flexibilizásemos nuestras posiciones.

Vivo en un mundo donde los seres humanos se cruzan, no se encuentran. Se sienten separados unos de otros, cada uno ve su pasado y su futuro, no siempre ocurre la oportunidad de poder caminar un rato del camino común juntos. Ver el mundo desde una óptica diferente del otro provoca una sensación de soledad y una dificultad de colaborar en proyectos más grandes.

La comunicación muchas veces se da desde el miedo, miedo a ser inferior, miedo a no ser suficiente, miedo a no ser merecer la pena, miedo a no poder, miedo al fracaso, y, en estos casos, la comunicación se convierte en dos monólogos, son dos Egos intercambiando sus propios pensamientos sin escuchar.

Otras veces la comunicación se da desde el amor, desde el entendimiento de que somos todos uno, y que es más importante el conjunto que cada uno de nosotros. En esa circunstancia aparece el diálogo, la comprensión y finalmente la toma de decisiones.

Muchas veces es necesaria una mediación, es decir, la involucración de un tercero que es aceptado por ambas partes. El mediador facilita creencias en las partes que permiten llegar a acuerdos con equidad.

La primera condición fundamental que tiene que cumplir un mediador es la neutralidad, es decir, aunque debe conocer bien el objetivo del negocio para así poder crear comunicación, no debe tener un partido concreto por ninguna de las opciones ni de las partes.

Las partes deben aceptar el proceso en libertad y voluntad propia. No debe haber ninguna coerción ni presión en el proceso. Deben aceptar unas reglas de funcionamiento en el proceso con el mediador.  

El mediador construye necesidades y motivaciones de forma que el entendimiento de cada una de las personas se convierta en el entendimiento del equipo. Los intereses, emociones e identidades de las partes quedan a un lado respecto a la forma de entender el problema y la decisión.

Cuando las emociones son fuertes, e incluyen resentimiento o ira, el mediador no tiene el rol de despreciarlas, sino de buscar las fuentes y ponerlas al servicio de la resolución del conflicto.

Cuando hay una falta de confianza, que puede ser por falta de honestidad o por falta de conocimiento concreto sobre el tema, y se cuestiona la buena voluntad y los intereses de los demás, el mediator puede modificar esas asunciones y percepciones.

Es necesario utilizar todos los medios psicológicos para generar una comunicación constructiva entre las partes, transcendiendo dogmas, pero también hay otros roles que debe representar el mediador.  

El mediador toma el rol de guía o chairperson, estructurando las interacciones y el proceso. Esto significa tener una idea sobre el viaje que se espera, el camino que se va a ir construyendo. También el mediador toma el rol de guardián y árbitro, un watchdog que regula comportamientos y evita excesos innecesarios.

Además, el mediador es un investigador de problemas y recursos disponibles, convirtiéndose en un innovador y encontrando soluciones antes inimaginadas. Puede convertirse en el leader y en la autoridad, basada desde el punto de vista del conocimiento, y ejercida en la realidad.

Por último, el mediador es también el gestor de riesgos, trayendo los posibles costes escondidos y riesgos en las decisiones tomadas.

¿Por qué el acuerdo a través de la mediación es más sostenible que el arbitraje o la resolución legal? Porque las personas están a título voluntario, pueden dejar el proceso si lo desean, cada persona tiene el veto en su mano hasta el último momento, y si llegan al final lo consideran como suyo, se involucran en la implementación de la solución. Al acuerdo se llega por consenso, y nadie tiene que ceder, por eso la implementación es más suave.

También se llega al acuerdo en menos tiempo, pero la mayor diferencia es que el mediador destapa las causas raíz del conflicto, aparecen factores insospechados, y las soluciones incorporan soluciones innovadoras.

Al final, mientras que en un proceso legal la relación entre las personas queda muy deteriorada, después de un proceso de mediación, las relaciones llegan a sanarse. Al incorporar las relaciones interpersonales, se facilita el trabajo en equipo después del acuerdo.

El final del proceso es un compromiso escrito firmado por las partes. Este documento legitima el acuerdo. Es fácil comparar la situación con el conflicto inicial, no con la intelequia imposible que cada parte tenía en la cabeza, sino el atasco objetivo de no llegar a soluciones.

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