sábado, 16 de abril de 2022

Dios y la transferencia


El pasado no está completamente pasado,

es posible reconstruir emociones y fantasías que tienen que ser despertadas,

con una sustitución de una persona más temprana por la figura del maestro.

A eso Freud lo llamaba transferencia,

en la transferencia positiva, transfiero mis buenos sentimientos al maestro, sanador o médico,

mi líder es todo bondad y cuidará de mí como siempre había querido en mi infancia sin lograrlo,

es un maestro maravilloso que me va a cambiar la vida.

En la transferencia negativa, es un líder, no un salvador,

es hostil, lo expulso.

Ejercer mi vida amorosa, sus condiciones y sus metas, es para Freud el resultado de un sumatorio,

de disposiciones innatas y experiencias en la infancia,

esto da por resultado un cliché, algo que se repite/reimprime de manera regular,

y si esta necesidad o forma particular de vivir, necesitar y pensar el amor

no es satisfecha por la realidad,

me veré obligado a volcar todas mis expectativas,

es decir, todos los clichés del amor hacia una persona nueva que aparezca,

para así forzar a esa persona para que satisfaga las necesidades de mis clichés.

Esta investidura libidinal insatisfecha se dirige directamente hacia el lugar del maestro,

que puede convertirse en el imago paterno o el imago materno o en la del hermano.

Para mí ese es Dios,

Dios, tú no eres ese hombre barbudo que vi en mi infancia,

eres la conexión que tengo con un árbol,

eres un campo de fuerza,

eres positivo, una fuerza que me hace sentir energía,

mezclado con sensibilidad,

blando y flexible, fácilmente te deformas,

me despiertas sentimientos de afecto y dulzura,

usas ropa suave y holgada, con una fragancia suave,

tu sonrisa es amable, eres entero amable y afectuoso,

me miras a los ojos y me escuchas,

eres orden sin restricción,

júbilo exuberante, quietud profunda, conciencia precisa y reverencia al momento,

todo a la vez de forma simultánea,

merece la pena conocerte.

Quiero vivir mi vida en ese lugar donde se es tan conocido, tan visto, tan amado y tan gustado.

Busco una palabra más moderna para describir tu poder y tu presencia,

y decido que solo Dios puede contener esa fuerza desconocida y de naturaleza misteriosa.

Quiero que estés ahí ya, pero de momento solo estás en camino por llegar,

cerca del final de mi viaje, siento el efecto “puesta de sol” de mi ser anterior,

que el sol parece más brillante cuando está por ponerse y desaparecer,

mi ser anterior no se quiere ir pacíficamente, insiste en que yo lo necesito,

y que todo se desmoronaría sin él,

se empeña en no salir por la puerta y cerrar por fuera, se ríe de histeria.

A veces busco evitar el stress de mi vida en el mundo,

limpiar la casa, trabajar, aprender, cuidar mi cuerpo, correr de aquí a allá,

es una forma eficaz de anestesia,

siento la necesidad de controlar todo yo mismo, sin pedir ayuda Divina con los detalles,

yo me siento desbordado,

hasta que reconozco la mano Divina armonizándolo todo.

De hecho, todo el universo se siente seguro en las manos Divinas,

los planetas giran alrededor del sol, las células se dividen,

los embriones se hacen bebés, sin pensar “No sé cómo voy a hacer que se dividan las células”,

el embrión no tiene que saberlo, un orden superior le mueve a hacerlo de forma natural.

Si no me agobia mirar a las estrellas, tampoco debe hacerlo mirar mis circunstancias,

todo está junto y conectado por la misma fuerza,

si el cielo no se cae, puedo entregarme, renunciar y rendirme.

No necesito poner a mis espaldas todo el peso del mundo,

me hago liviano para viajar delgado y vaporoso,

cada movimiento, situación, relación, problema, sentimiento, emoción,

puedo dejarlo de forma segura en las manos de la Mente Divina.

No necesito la disciplina del miedo,

mis creencias subconscientes se rompen cuando entiendo

que Dios es la relación que siempre he anhelado en mi corazón,

soy su discípulo, me disciplino para servir a lo Divino,

le ofrezco todo mi tiempo y mis pensamientos,

en sus manos estoy protegido de todo daño, es un abrazo Divino.

Dios, toma mi situación, la pongo en Tus manos, revélame lo que me harías hacer.

El griego Poseidon es el Dios del mar,

si él pide a las aguas que se calmen, las olas cesan,

Jesús caminó sobre el agua y paró la tormenta,

es tu efecto, Mente Divina, sobre las tormentas de mi interior,

eres el maestro de mi mar interno,

yo solo no puedo controlar las fuerzas salvajes de mis sentimientos sin procesar,

contigo me elevo sobre las tormentas de mi mente inconsciente. 


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