miércoles, 28 de agosto de 2019

Sobre la importancia del pasado


Se dice que si conduces mirando al retrovisor, lo más probable es tener un accidente. También que si caminas hacia atrás, la probabilidad de tropezar es mayor. Aunque el negocio está en el presente, el pasado no siempre es fácil de evitar, a veces traumas y emociones nos acompañan en nuestro camino.

“La vida secreta de las palabras”, de Isabel Coixet, es la historia de la relación entre un hombre que ha tenido un accidente en una plataforma petrolífera y la mujer que le cuida. Ella es una mujer solitaria y traumatizada que intenta huir de su pasado  y él se ha quedado temporalmente ciego. Entre ambos nace una extraña intimidad, llena de secretos, verdades y dolor.

La comida, el placer de cocinar y de comer bien (cuando surge la oportunidad), es uno de los temas recurrentes de la película. Eso nos recuerda que, pese a todo, se puede pensar que la vida es un don.

Hannah es una obrera textil, enfermera de profesión. Aparentemente normal si no fuera por la excesiva presencia de su pasado traumático que se va desvelando progresivamente. En el momento culmen de la película, Hannah revela sus pechos con un gesto como si revelara un collar de varias vueltas de perlas resplandecientes, pero no lleva perlas. En su pecho descubierto vemos las cicatrices de las heridas que le infligieron los soldados que la secuestraron y la violaron cerca de Dubrovnick, durante la guerra civil. El gesto es de ofrecerse a él, a sus caricias, el pasado se vuelve presente. Compartir el dolor pasado puede conducir a una desnudez más íntima que la promesa de un placer compartido.

Hanna tiene dificultades en la comunicación verbal, pero no solo por su sordera, es la consecuencia del abuso sexual; podemos observar, por ejemplo, que se lava las manos compulsivamente para sentirse limpia, y siempre usa una pastilla de jabón nueva que tira inmediatamente. «Desde el momento en que uno tiene vida interior, ya está llevando una doble vida», se dice en la película, se refiere al estado postraumático en el que sigue viviendo.

¿A dónde va tu mente cada mañana? A donde va tu mente, allí va tu energía.

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