En el sector
industria del siglo XXI cobran importancia los sistemas productivos y los
conocimientos, habilidades y herramientas para planificar y ejecutar. El
objetivo es obtener bienes y servicios de forma repetida y eficiente.
La novedad en el
siglo XXI es el uso de sistemas de información para la gestión de estos
elementos, entre ellos los siguientes:
- A largo
plazo, diseño de procesos, con sus métodos y tiempos de trabajo, capacidad, localización, distribución en planta, etc...
- A
corto plazo, planificación de materiales, inventario, calidad, logística, mantenimiento,
etc…
- En
proyectos específicos, alcance, tiempo, costes, calidad, adquisiciones, recursos
humanos, riesgos, comunicaciones, los roles de la organización involucrados,
etc…
Siempre manda la
demanda, es decir, el cliente y sus necesidades. A partir de esta información
el ERP desarrolla el llamado programa maestro de producción (PMP), que contiene
las cantidades de producto final que hay que fabricar y en qué momentos de
tiempo debe hacerse. Es decir, es la demanda independiente del producto.
Uno de los
elementos más críticos para la satisfacción de la demanda de cliente y en los
que un ERP ayuda, es la gestión de inventarios. El estado de los inventarios
contiene los datos relativos a tiempos de suministro de cada material (es
decir, cuánto tiempo lleva conseguir los diferentes componentes), inventarios
disponibles, recepciones programadas y stock de seguridad que se desea
mantener, entre otros.
La complejidad radica en el hecho de que la empresa ofrece un producto
o servicio a su mercado a partir de un stock no siempre fácil de dimensionar
con antelación. Si la previsión de demanda no es acertada, la única forma de
asegurar el suministro al cliente es aumentar la mercancía almacenada, y esto
supone un nivel de inmovilizado muy grande que lastra las finanzas. Gracias al
ERP, la empresa descubre que el inventario puede ser una fuente de financiación,
es decir, que la adecuada gestión del inventario se traduce en una inyección de
tesorería.
El desafío no
radica en reducir los inventarios a la mínima expresión para reducir los costes
ni en tener inventario en exceso para satisfacer todas las demandas, sino en
mantener la cantidad adecuada para que la empresa alcance sus prioridades
competitivas de la forma más eficiente posible, consiguiendo un equilibrio
entre costes y servicio al cliente.
El objetivo
básico de la gestión de stocks (inventario) es, por lo tanto, minimizar los costes
asociados a la existencia de inventarios y mantener al mismo tiempo una buena
calidad de servicio. Deberá determinarse qué cantidad de materiales deben
solicitarse en cada reaprovisionamiento y en qué instantes de tiempo deben
tener lugar dichos reaprovisionamientos.
El punto de re-orden
es la suma de la demanda de tiempo de entrega y las existencias de seguridad.
El cálculo de un punto de re-orden optimizado generalmente incluye al tiempo de
entrega, el pronóstico de la demanda y el nivel de servicio. Valerse de un
pronóstico cuantitativo aumenta considerablemente la calidad de los puntos de
re-orden para la mayoría de las actividades comerciales minoristas y de
fabricación.
En resumen, una
empresa Industria 4.0 con un buen ERP se diferencia de una tradicional en que
da:
- ·
mejor
respuesta a las órdenes de los clientes;
- ·
respuesta
más rápida a los cambios en el mercado;
- ·
utilización
mejorada de instalaciones y personas, y
- ·
niveles
óptimos de inventario.
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