jueves, 12 de mayo de 2022

Capítulo 37.5.1. La tramoya del amor

 


El amor es una fuerza tan poderosa que es capaz de cambiar el mundo físico,

el poder de la mente es valiente y tiene un impacto en el mundo tal como lo veo,

mis pensamientos marcan una huella en los demás,

en este sentido, cuando amo con templanza, modifico mi biología.

¿Qué pasaría en nuestras neuronas y órganos,

si miráramos con un microscopio mientras pensamos en amor?

Desde la neurociencia, es un problema describir emociones y sentimientos,

es más fácil buscar los ingredientes químicos que nos provocan ciertas emociones.

Hay sustancias transmisoras, los llamados neurotransmisores,

que transmiten la emoción de una célula nerviosa a otra,

sabemos, por ejemplo, que cuando amamos, disparamos los niveles de la acetilcolina,

la dopamina, la serotonina y la noradrenalina, que son los que nos causan excitación.

Acrecentamos la cantidad de acetilcolina, que es como el deportista y el entrenador,

lleva la excitación a los músculos y estimula las glándulas sudoríparas.

Aumentamos la serotonina, que es el diplomático y mediador,

regula la tensión arterial y el ritmo de sueño y vigilia,

con eso, causamos bienestar y felicidad,

más allá que la que ya genera la mente en el enamoramiento,

en el miedo, por el contrario, provocaríamos su disfunción y sería causante de migrañas.

Los neurocientíficos saben que el amor causa cambios biológicos en ciertas áreas cerebrales,

que gobiernan el apetito sexual, en el hipotálamo, en las mujeres, en el núcleo ventromedial,

y en los hombres en el núcleo preóptico medial.

Con la mente, a través del enamoramiento, incrementamos los niveles de oxitocina,

el efecto de liberar oxitocina es comparable a un opiáceo, excita y relaja,

se la llama «hormona de la fidelidad» y «hormona del vínculo»,

un bloqueador de oxitocina acabaría con la fidelidad,

me volvería lujuriosos en conducta de copulación indiscriminada,

si se me inyectase vasopresina, hormona parecida a la oxitocina,

le encontraría el gusto a la fidelidad.

En situación de amor incondicional,

la mente utiliza la oxitocina para que actúe como adhesivo de larga duración,

en las mujeres desencadena el parto,

determina el aporte de lactancia e intensifica la relación con el hijo,

en la pareja, genera en las relaciones sexuales una unión de larga duración, genera apego.

Además, el amor interviene en el córtex singular, región involucrada en la atención;

en el sistema mesolímbico, que constituye una especie de centro de gratificación;

y en las feniletilaminas, que permiten los sentimientos exaltados.

El amor extiende la dopamina, que estimula la euforia,

es estimulante y motivadora,

regula la circulación sanguínea y el estado hormonal,

en cambio, el desamor está relacionada con las psicosis,

por ejemplo, un nivel extremadamente alto de dopamina,

tiene alta correlación con la esquizofrenia.

También la noradrenalina, que es un acelerador,

aumenta la presión sanguínea y actúa en la excitación.

El amor amplía los niveles de dopamina y noradrenalina,

a la vez que disminuye el de la serotonina, de efectos sedantes,

lo que origina cierta sensación de vértigo.

A todo ello hay que añadir que el amor provoca una buena dosis de sustancias embriagadoras,

como la endorfina y el cortisol.

El efecto biológico se reduce al cabo de cierto tiempo; en promedio de tres a doce meses,

las relaciones duran más por el poder puro de la mente,

porque a partir de ese momento, el éxito de la relación de pareja,

se basa únicamente en el amor mental,

y la única sustancia bioquímica que permanece es la oxitocina.

Se dice que Pasteur, químico, bacteriólogo y pionero de la microbiología moderna,

consintió a su muerte en 1895 el concepto de homeostasis,

que significa que las enfermedades las originan los microorganismos,

perturbando el trabajo de órganos y tejidos,

pero que también incluyó la pregunta

¿si en nuestra sangre, en nuestro intestino, en nuestro cuerpo,

existen miles de millones de microbios, por qué unas veces nos enferman y otras no?

El cuerpo se vuelve susceptible a los agentes infecciosos,

solo si se perturba el medio interno, la capacidad inmunitaria del organismo.

Este es el cimiento de la medicina china desde hace más de treinta siglos,

el Taoísmo nos señala que la enfermedad se provoca por un estancamiento de la energía,

si la energía circulara libremente en el cuerpo, la enfermedad no podría enraizar.

Parecido ocurre en el amor,

¿si en nuestra sangre, en nuestro cuerpo existen miles de millones de neurotransmisores,

por qué unas veces me enamoran y otras no?

Según el Tao, el amor se provoca por una ruptura de bloqueos en la energía,

si la energía circula libremente en el cuerpo, el amor puede enraizar.

Con este objetivo, en China se practican ejercicios,

que mantienen libre y armoniosa la circulación del Qi y la sangre, el Chi Kung y Tai Chi Yang,

éstos elevan la frecuencia vibratoria, regulan la energía interna, sanan,

y posibilitan el enamoramiento.

 


Capítulo 37.6. Limpiar la casa - el ingenio y la tramoya de la proyección

 


El día es lo contrario de la noche, y no tiene sentido sin ella,

pienso el mundo en dual,

convierto todo en relaciones de opuestos, y desde ahí comprendo el mundo.

Hay veces que pequeñas cosas pueden desencadenar una crisis de pareja,

¿Qué es lo que no funciona correctamente?

Se acaba solucionando por la calle del medio,

poniendo el instante por delante del problema,

creando conciencia de que el amor es superior a la circunstancia,

y de que realmente no quiero la crisis,

a pesar de ello, no está mal reconocer qué ha pasado y por qué.

El problema aparece a nivel del Ego,

y no es en otro sitio donde debe estar la comprensión y la disolución del problema.

Un día, yo decidí, tuve el impulso de limpiar y ordenar la casa,

era el momento adecuado para remangarme, tenía la dosis de entusiasmo necesaria,

estaba en contacto con mi propio impulso, sin duda lo quería hacer,

por supuesto, había una parte de mí que prefería salir a pasear al sol,

pero el impulso de limpiar era mayor.

Recibí ayuda externa y ambos empezamos con devoción a preparar la fregona,

el recogedor, las bayetas y los líquidos detergentes,

nos repartimos la tarea y nos miramos con la alegría de quien se entiende,

y se siente bien juntos, con complicidad.

Lo que pasó después fue el reconocimiento del desorden superior,

y por eso empecé a reconsiderar la tarea,

parte del desorden tenía que ver fuera de su sitio objetos,

que representan para mí recuerdos, buenos momentos y muchas alegrías,

me empecé a entregar a ensoñaciones con lo que había experimentado en el pasado,

o lo que podría experimentar con ellos, y a ponerme nervioso.

Poco a poco el impulso empezó a dar paso a la alienación respecto al trabajo,

a pensarme fuera del objetivo como un simple robot,

y empecé a proyectarlo,

empecé a construir el pensamiento, inconscientemente,

de que alguien quería que yo pusiese orden, alguien externo a mí,

comenzaba a sentirme molesto con toda la actividad, nervioso, ansioso y acelerado.

Para poder ejecutar la proyección,

solo necesitaba un candidato adecuado que retomase mi propio impulso proyectado,

y así me olvidaría totalmente de mi propio impulso,

sabía, cada vez con mayor certeza, que otra persona me estaba presionando para la limpieza,

y tal presión no podía sino generarme ira.

La otra persona era la víctima perfecta,

desprevenida, ella inocentemente me preguntó si utilizar un líquido u otro,

y yo grité algo impertinente,

un instante negro que se cerró con un cruce de miradas y un darse cuenta de lo ridículo del gesto.

Sentía que no era yo, sino ella, quien quería limpiar y ordenar,

la proyección estaba completada, el impulso no era mío, sino externo, suyo,

yo lo había proyectado, lo había colocado al otro lado de la verja,

y desde allí parecía que me atacaba,

ella me estaba presionando,

obviamente, no era otra cosa que mi propio impulso proyectado.

El impulso se había convertido en presión,

si yo no hubiera tenido el impulso, no podría haber sentido presión de nadie,

simplemente habríamos decidido dejar la tarea para otro momento en el futuro.

Es bastante probable que ella también tuviese el impulso y estuviese ejerciendo presión,

pero estoy convencido de que, si la causa no hubiera sido mi propio impulso,

su presión me hubiera pasado desapercibida,

era la mejor candidata para recibir mi proyección, pero no dejaba de ser una proyección,

perdí la ecuanimidad por causa de mis propias emociones.

¿Qué aprendo de esta vivencia?

Que cuando me siento presionado, es porque tengo más impulso y energía de lo que creo,

me siento presionado significa tengo más impulso de lo que creía,

dado que está solo en mí y no en nadie más,

es únicamente mi decisión si sigo el impulso o pospongo.

La proyección funciona siempre igual,

empieza por un impulso o un deseo de mí hacia los demás,

al proyectarlo, parece que viene de los demás hacia mí, como un boomerang,

mi propia energía me vuelve,

no es que yo actúe, es que me siento empujado a actuar.

Eso es porque al nacer construimos una frontera artificial entre mi yo y mi no yo,

si desarrollásemos la conciencia de unidad, destruiríamos esa frontera ilusoria,

sentiríamos que somos uno con los demás,

mientras esté en el modo Ego, el ataque me viene desde fuera.

Hay otra característica que suele aparecer, siento que me falta aquello que proyecto,

si siento que no tengo impulso para limpiar,

es porque tengo más de lo que me creo, lo escondo, lo ignoro, creo que no existe,

como antes, tiene que ver con la frontera ilusoria que tengo creada entre yo y el no yo,

lo que yo soy disminuye, lo que yo no soy aumenta.

Otra característica más es que lo que proyecto lo defiendo enérgicamente,

aunque sea una visión errónea de la realidad,

si alguien intentara explicarme que estoy proyectando, recibiría mi ataque,

sería más fuerte mi necesidad de demostrar,

que mi proyección está ahí fuera amenazándome.

Es mi fuerte resistencia para admitir mi propia sombra,

entendida como el conjunto de esos impulsos que se quedan en el inconsciente,

que yo no alcanzo y que proyecto sin querer,

son aspectos que proyecto porque me disgustan, no soy capaz de aceptar que los tengo.

Por ejemplo, ¿Qué pienso cuando escucho reacción hacia el mundo gay?

no es exactamente que quien lo lanza sea gay,

pero sí que reconoce una cierta tendencia a ello, siente miedo,

y lo proyecta para intentar quitárselo de encima,

reconoce una potencialidad de sí mismo que subrepticiamente le aterra,

aunque sea netamente secundaria, la proyecta hacia fuera.

¿Por qué digo que alguien es estúpido, pervertido o inmoral?

porque algo hay que aborrezco en mí mismo y que está relacionado con lo que rechazo en él,

“Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, dice el dicho popular.

De forma parecida, la sensación de “tengo que hacer el sacrificio por ti”,

puede llegar a ser visto como una obligación que me viene impuesta desde fuera,

en tanto que impuesta artificialmente, puede convertirse en resentimiento,

a pesar de ser un fenómeno ilusorio, puede acabar en crisis,

se ha proyectado el deseo,

aunque si careciese completamente del deseo de ayudar, no podría sentirme en absoluto obligado.

Quiero ayudar, pero sin admitirlo,

¿Por qué no admitir algo bondadoso?

en el fondo, debe haber un impulso paternal o maternal que no está debidamente interiorizado,

que forma parte de mi sombra,

al no verlo por estar en la sombra inconsciente, lo rechazo e intento sacarlo.

De forma parecida, sentir que el mundo es un lugar hostil,

y lleno de violencia surge del mismo mecanismo de la proyección,

de mi sombra no aceptada,

significa probablemente que hay una potencialidad de hostilidad en mí,

y acabará, si no creo conciencia, siendo proyectada.

Sentirme rechazado, que los demás no me quieran, o sean críticos,

viene de la mano de sentir que yo no tengo rechazo frente a los demás,

soy cordial y no critico a nadie,

hay una oposición de contrarios entre lo que pienso y mi inconsciente alberga,

pensar que yo carezco y los demás rebosan de ello, es un síntoma nítido,

si no me doy cuenta del juego, puedo potenciar la característica inconsciente mía,

y cada vez sentir más rechazo exterior, en un círculo vicioso,

del que solo salgo creando conciencia.

Detectar mi proyección es una maravillosa oportunidad de conocer mi mundo interior,

la sombra se convierte en un síntoma,

estoy atento a cualquier elemento que me moleste,

que me haga reaccionar emocionalmente,

lo diviso y lo observo.

Si analizo profundamente cada caso,

cada momento en que algo me produce emoción, negativa o positiva,

puedo llegar a convertir cada síntoma en su impulso causa,

convierto el “tengo que” en “quiero”,

por ejemplo, la presión en el trabajo,

significa que tengo el impulso de hacer mi trabajo con devoción,

encuentro siempre en ello una oportunidad de desarrollo.

En general, aunque suene absurdo, es buena práctica pensar siempre en el opuesto,

si odio a alguien, es bueno plantearme que le amo,

por muy extraño que parezca,

si me gusta algo, tal vez no lo soporto en mi sombra inconsciente,

toda acción tiene su opuesto,

ver ambos opuestos juntos es una excelente manera de llegar a la visión no dual de la realidad,

la unidad viene como consecuencia de integrar los opuestos.

La mejor terapia para crear esta conciencia de la sombra y la proyección,

es el análisis transaccional de T. Harris y Eric Berne,

la metodología mantiene la idea de inconsciente freudiano,

lo integra con categorías más profundas del ser,

siendo respetuoso con las intuiciones más recónditas humanas,

permitiendo al maestro interior,

según “La conciencia sin fronteras”, de Ken Wilber.

Meditar la proyección me lleva a la conclusión de necesidad de respeto hacia los demás,

no me puedo olvidar de que el viaje hasta aquí ha sido acompañado por otras personas,

llego a limpiar y ordenar juntos porque estamos juntos en esta meta del desarrollo.

Además, había un maestro interior que me guiaba el camino,

todo esto no fue fruto del simple ego,

no ocurrió porque el simple azar tiró los dados y salió el siete,

sucedió porque tenía que suceder.

Por eso, es mejor levantar la mirada y mirar cara a cara a los demás,

porque en sus manos está mi salvación.

Desde la óptica de la proyección,

detesto la arbitrariedad aleatoria de la otra persona porque la comparto con él o ella,

y ambos juntos nos quedaremos en la arbitrariedad o conquistaremos el Cielo,

nunca será posible el camino en solitario,

le miro con la inocencia nacida del perdón, con confianza,

juntos levantaremos la mirada o no en absoluto.

En lugar de guardar resentimiento por el mal del otro,

elijo aceptar el regalo que me hace,

mi enemigo es mi amigo,

lo acepto porque él o ella son los únicos que tienen la llave de perdonarme,

como yo la de perdonarles,

será ofrecido y, a la vez, recibido.

Es sabio el consejo de que libero al que perdono,

y, al tiempo, participo de lo que doy,

me uno a él con alegría y elimino toda traza de culpa de su trastornada y angustiada mente,

es la fuente de mi paz, mi descanso y mi quietud.


Capítulo 37.5. Mi sexualidad

 

En términos tradicionales, la sexualidad es una cuestión biológica externa,

y no está sujeta a elección, así nacemos, así hacemos,

la sexualidad se ejerce, requiere exploración,

me mueve hacia la búsqueda del placer.

Me está cambiando la sexualidad,

y creo que tiene que ver con desde dónde la practico,

tiene mucho que ver con la relación que yo tengo con mi propio cuerpo,

sobre todo, con quién soy,

¿Soy yo mi cuerpo?

¿Me identifico con mi cuerpo?

¿Mi identidad está fundamentada en lo que mi biología es capaz de hacer?

Tiene que ver con mis creencias,

¿Qué es lo que yo considero valioso?

¿Tener razón?

¿Competir en el juego culpa-ataque?

¿Siento atracción por la culpa? ¿El poder? ¿Las posesiones?

La sexualidad tiene una parte que es una expresión de estas creencias.

Crecer y desarrollarme viene muchas veces asociado a irse del cuerpo para llegar al espíritu,

y me parece erróneamente que desarrollo significa obtener paz,

a cambio de sacrificar el placer que el cuerpo me proporciona.

Crecer es más que eso, es encontrarme con mi propio ser,

una vez retirados los velos que esconden el ser,

y que tienen que ver con los miedos, las creencias y esa intelequia que llamo ego,

y hacerlo a través del cuerpo y del placer, convirtiéndolos en un medio hacia un fin.

Crecer es el viaje del héroe que recorre Indiana Jones,

se arrodilla ante las fuerzas superiores de la naturaleza,

esto le da fuerzas para cruzar un puente, o cualquier otro reto,

hasta el final del camino no puede tomar la copa de la vida,

que no es de oro, sino la de un carpintero, la copa de su ser,

se ha encontrado a sí mismo.

Desde el realismo subjetivo, yo soy quien conoce el mundo,

el cual, no tiene entidad real fuera de mí, sino que es uno para cada persona,

lo existente es una creación, un reflejo, una manifestación,

de algo no material, real, no físico, ni químico, ni biológico:

es el caso de las ideas en Platón en el Mito de la Caverna, la Idea Absoluta en Hegel,

el mundo de voluntad y la representación de Schopenhauer,

o la subjetividad de los individuos en el constructivismo.

Tampoco el cuerpo existe, es una simple proyección de mi mente,

por tanto, no es capaz de producirme placer,

el placer está en mi mente, no viene de mi cuerpo,

el cuerpo es un medio que abraza y besa,

todo está en la mente, no en el cuerpo.

No se trata de sacrificar la esperanza de recibir placer del cuerpo,

por el contrario, el placer del cuerpo es una sombra de la plenitud del ser,

me transporta a lo eterno, fluyo a través de todo lo demás.

Yo deseo eso, encontrar la paz a través de lo eterno que hay en mí,

no quiero el dolor de la culpa,

elijo la sexualidad diferente con la relación apropiada,

para poder compartirlo, para que nos ayude en nuestro camino hacia lo eterno.

Juntos podemos superar cualquier obstáculo, nos encontramos ya dentro del portal,

podemos pasar todas las barreras, porque nos hemos unido a lo ilimitado,

es el fin de la culpa.

Yo soy un vagabundo en busca de paz,

quiero paz y serenidad, y la he buscado donde ahora veo que no había,

existe una sexualidad basada en la escasez,

me falta algo, tengo miedo a que me falte, y lo lleno de sexualidad,

ahora veo lo que he experimentado,

que identificarme con mi cuerpo es una invitación al dolor,

aunque haya placer, ambos se confunden.

El Ego dice que el placer corporal es felicidad, pero también susurra: Es la muerte.

Proporciona sensaciones que empiezan y se acaban,

que alegran pero que también pueden frustrar, son incompletas a veces.

Ocurre para satisfacer una pulsión física,

satisfacer algo que va a morir, que llamamos placer,

es una ilusión de placer que es dolor,

lo que anhelamos es sentir la plenitud, que no es carente, que no necesita algo que le estimule,

algo que es la misma fuente ya.

Desde un punto de vista Advaita Vedanta,

el Ego me incita a que proyecte mis resentimientos, intentando expulsarlos de mí,

para que me pueda liberar a mí mismo,

para convencerme de que esto es posible,

le ordena a mi cuerpo que busque dolor en el ataque contra otro,

lo llama placer y te lo trae en bandeja de oro como liberación del sufrimiento.

Y así se usa parte de la sexualidad,

desde el Ego, se ve al cuerpo como un objeto,

un objeto que me satisface,

¿Cómo? tratando de liberarme de la culpa,

sucumbir a la atracción de la culpabilidad es la manera de escaparse del dolor,

ojalá funcionase, pero el dolor no desaparece,

identificarme con el cuerpo supone que, en algún momento,

se va a producir una traición en alguna forma.

Hay una desconexión, una desunión, que hace se convierta en un ataque,

en algo doloroso, que puede derivar en una sexualidad muy desconectada,

estoy dándole valor a ese placer físico que creo me va a liberar,

pero desde ese lugar es un ataque, estoy separado del otro.

Cuando la sexualidad es desde la disposición del sistema de pensamiento Ego,

hay un cansancio y unas ganas de dormir, ese descanso no es paz.

Necesito reprogramar el valor que le he dado al cuerpo y a la sexualidad,

la única forma de romper este círculo vicioso es soltar, ahí está la armonía celeste,

es una experiencia distinta,

una relación es soltar las experiencias para abrirse a nuevas experiencias,

lo que me dolía me deja de doler, eso es perdonar.

¿Por qué razón es el cuerpo tan importante?

Llego a la conclusión de que es un simple medio de comunicación,

transmite las sensaciones que yo deseo,

como cualquier otro medio de comunicación, solo transmite los mensajes que se le da.

Como a Miguel Strogoff, quien portaba un mensaje del zar,

en el que se advertía de la invasión tártara,

los contenidos de los mensajes le son completamente indiferentes,

su función es tomar un papel aquí y dejarlo en otro lugar en un determinado momento.

El acto íntimo puede ser un acto de comunicación,

donde no es la sensación física lo que es altar,

porque la mente no está interesada en identificarse con eso,

es identificarme con la unión.

Desde la comunicación, ocurre la vida,

no es cansancio, es vida,

no dan ganas de dormir,

sino el reconocimiento que el universo solo se regula mediante las leyes universales,

y no las mundanas,

es un acto de comunión en el que el cuerpo va perdiendo importancia,

hasta desvanecerse.

Reconozco que tal solo con mirarte ya estamos en ese lugar de unión,

no necesitamos el cuerpo,

es un reconocimiento de nuestro ser, plenitud y felicidad.

Cuando te veo desde lo más profundo del corazón, pasando por alto las formas,

aparece otra experiencia, ahí es diferente,

mi Maestro interior, reinterpreta, conduce a la inocencia, a casa.

Dice el Tao que un hermano es todos los hermanos,

cuando dos personas se unen en esa relación santa, todo el universo está ahí,

los impulsos físicos sexuales son impulsos milagrosos distorsionados,

cada vez que se dispara la libido, es un anhelo de unión, de amar, de fusión, de ser,

pero que se distorsiona en la expresión física,

ahí veo la inocencia y puedo reconducirla.

Cada vez que lo siento, siento que necesito algo,

necesidad, deseo, necesidad, porque soy carente,

pero yo no soy un ser carente, eso no puede ser verdad,

soy un ser pleno, respiro,

¿qué hay aquí? Hay paz, para investigar cada uno.

Si siento pulsión sexual y no puedo, mi mente no está entrenada ahí,

y tengo un desahogo físico,

es fundamental que no me sienta culpable por ello,

no es nada malo, se va a redirigir mi mente,

sin dar importancia a los momentos intermedios,

es como tomarse un café.

Crecer es soltar el especialismo, que todo sea lo mismo, soltarse,

desapegarse.

Amar supone trascender la separación entre seres a través de la sexualidad,

yo no amo al otro, yo soy el otro.

Como dice Ramana Maharshi, un jivanmukta, un hombre liberado, hindú, del siglo XIX,

no hay otro,

estar iluminado es escuchar al maestro interior,

la voz que me dicta, el espíritu santo,

liberarme es ver al otro como parte de mí mismo.

Es el éxtasis, que va mucho más allá del orgasmo,

es el momento de disolución en el otro,

en India, se llama el samadhi, la integración total, la unión de sujeto y objeto,

cesa la fluctuación de la mente y experimento el flujo único de mi conciencia,

doy sin expectativas, me doy totalmente al ser,

sin miedo a pérdidas, porque todo está en mí.

Solo existe encuentro y presencia constante en cada momento,

no tengo que buscar porque no soy un ser carente,

no necesito que nadie me complete,

no necesito mi media naranja porque tú eres yo y yo soy tú.

El orgasmo biológico lleva escrita su propia muerte,

explota todo el sistema energético para morir al hacerlo,

su salvación también está escrita,

y consiste en revertir toda su fuerza en la unión con la energía vital,

y disparar un estado ampliado de conciencia.

Consiste en mantener sostenidamente la energía preorgásmica,

como si durante un instante infinito estuviera a punto de tener un climax,

esto une no solo en el cuerpo físico, sino también en la mente y las emociones,

es la unión de las almas en coherencia con el amor universal.

Lo que empieza en una mirada clara, una sonrisa luminosa, el contacto cálido,

la caricia amable y el beso sutil,

continúa manteniendo el placer, como avivar el fuego sin quemarse.

La energía sexual se llama Kundalini,

y el orgasmo tiene por objeto llegar a un estado energético acumulativo,

que es necesario para despertar el libre flujo,

por todos los centros de energía del organismo,

los chakras.

 


Capítulo 37.4. El amor a los demás

 

Una vez conquistado el amor propio, se extiende,

comienza la relación con los demás, ellos y ellas lo notan, ven el cambio,

¿Cómo entiendo yo el hecho de que alguien me ataque?

¿Cómo reacciono cuando percibo deslealtad, bulling, o simplemente soy ignorado?

Ser vulnerable me trae la enfermedad,

con otras personas intento nunca ponerme de parte de la enfermedad en presencia de ellos,

nunca me pongo a su nivel de miedo,

por mucho que él o ella crean en su enfermedad y su miedo,

que lo vean como absolutamente real,

creer que un ser está enfermo es adorar al mismo ídolo que él adora,

pero yo creo en el amor, no en la idolatría.

Poli Délano escribe: “Verse y amarse locamente fue una sola cosa,

ella tenía los colmillos largos y afilados,

él tenía la piel blanda y suave: estaban hechos el uno para el otro”,

hay un amor que no es tal, sino codependencia,

donde uno tiene necesidades falsas perfectamente compatibles con las necesidades falsas del otro,

ese pseudo amor es interés, no es incondicional.

El pseudo amor se experimenta desde el ego,

y siempre exige derechos recíprocos, ya que es competitivo en vez de amor,

se muestra dispuesto a hacer tratos, pero no puede comprender,

que ser igual a otro significa que no es posible hacer ningún trato al respecto.

Otra forma de pseudo amor es el sacrificio,

sacrificarse tampoco es amor,

el "sacrificio" que considero una purificación,

es algunas veces la raíz de un amargo resentimiento,

cuando no se hace desde el puro amor,

además, también a veces hace sentirse culpable al otro, y eso es un ataque,

puede pasar que cada uno piense que ha sacrificado algo por el otro y lo odie por ello,

puede confundirse estar enamorado del otro con estar enamorado del sacrificio,

por ese sacrificio que se impone a sí mismo,

a veces exige que el otro acepte la culpabilidad y que se sacrifique a sí mismo también.

Tales relaciones sólo dan la impresión de estar intactas,

pues para el ego lo único que las relaciones significan es que los cuerpos están juntos,

mientras el cuerpo esté ahí para recibir su sacrificio, él es feliz,

para él, la mente es algo privado,

y el cuerpo es lo único que se puede compartir.

Las ideas son básicamente algo sin importancia,

salvo si con ellas se puede atraer o alejar el cuerpo de otro,

todo aquello que hace que el otro se sienta culpable,

y que le impida irse debido a la culpabilidad es "bueno",

lo que lo libera de la culpabilidad es "malo", pues se "marcharía".

Estas alianzas son nacidas del miedo a la soledad.

Mi confusión entre lo que es el sacrificio y lo que es el amor es tan aguda,

que resulta imposible concebir el amor sin sacrificio,

sin embargo, el amor no produce culpabilidad en absoluto,

y lo que produce culpabilidad no puede ser amor,

estar con un cuerpo no es estar en comunicación.

El sacrificio no es amor sino ataque,

solo siendo consciente, el miedo al amor desaparecería,

una vez que se ha eliminado la idea del sacrificio ya no podrá seguir habiendo culpabilidad,

pues si hay sacrificio, alguien siempre tiene que pagar para que alguien gane,

la única cuestión pendiente es a qué precio y a cambio de qué.

El único gesto posible de amor es entre iguales,

no es posible dar amor sin recibirlo a la vez,

todo es uno y lo mismo, no hay fronteras, nada va sin volver,

para poder tener, da todo a todos.

Todo pensamiento amoroso que recibo de los demás es verdadero,

lo restante, cualquier queja, insulto o ira,

es simplemente una petición de ayuda y de curación por su parte,

sea cual sea la forma que adopte,

¿Cómo puede estar justificado reaccionar con ira ante la súplica de un ser humano?

ninguna reacción podría ser apropiada,

excepto estar dispuesto a ayudarle,

pues eso, y sólo eso, es lo que está pidiendo.

Cualquier otra cosa que le ofrezca,

me estaría arrogando el derecho de atacar su realidad,

al interpretarla como mejor me parezca,

al final, esto supone para mi propia mente un peligro,

si creyese que una petición de ayuda es otra cosa, reaccionaría ante esa otra cosa,

y mi reacción, por consiguiente, sería inadecuada.

No hay nada que me impida reconocer todas las peticiones de ayuda,

exactamente como lo que son,

excepto mi necesidad imaginaria de atacar,

esta necesidad es lo único que hace que esté dispuesto,

a entablar interminables "batallas" contra la realidad,

en las que niego que la necesidad de curación sea real.

Decirme que no juzgue lo que no entiendo es ciertamente un buen consejo,

nadie que sea externo puede entender desde dentro,

nadie que sea parte interesada puede ser un testigo imparcial,

porque la verdad se habría convertido para él en lo que él quiere que sea la verdad,

si no estoy dispuesto a percibir una petición de ayuda como lo que es,

es porque no estoy dispuesto a prestar ayuda ni a recibirla,

no solamente eso, dejar de reconocer una petición de ayuda es negarme a recibir ayuda,

¿Mantendría yo que no la necesito?

respondiendo a su súplica puedo yo ser ayudado.

La única reacción apropiada hacia un ser humano es apreciarlo,

no puedo sino estar agradecido,

tanto por sus pensamientos de amor como por sus peticiones de ayuda,

pues ambas cosas, si las percibo correctamente, son capaces de traer amor a mi conciencia.

¡Cuán simple es, entonces!

no hay sino una sola manera de reaccionar,

que no intente "ayudar" a mi manera,

pues así no puedo ayudarme a mí mismo,

mas que oiga sus ruegos que claman por la ayuda,

así reconozco la necesidad que yo mismo tengo.

Estoy proyectando,

las interpretaciones que hago de las necesidades de otra persona,

son las interpretaciones que hago de las mías propias,

al prestar ayuda la estoy pidiendo,

y debo percibir tan sólo una necesidad en mí.

Al aplicar cada vez más la interpretación del amor a las reacciones de otros,

cobro mayor conciencia de que su criterio es igualmente aplicable a las mías,

pues, reconocer el miedo no es suficiente para poder escaparme de él,

aunque sí es necesario para demostrar la necesidad de escapar,

tengo aún que transformar el miedo en verdad.

Me va a servir infinito la interpretación que hace el amor de los motivos de los demás,

al haberme enseñado a aceptar únicamente los pensamientos de amor de otros,

y a considerar todo lo demás como una petición de ayuda,

me ha enseñado que el miedo en sí es una petición de ayuda,

esto es lo que realmente quiere decir reconocer el miedo,

si yo no lo protejo, el amor lo reinterpreta, y lo desvanece.

En esto radica el valor principal de aprender a percibir el ataque como una petición de amor,

he aprendido que el miedo y el ataque están inevitablemente interrelacionados,

cuando tengo miedo, ataco.

Si el ataque es lo único que da miedo,

y considero al ataque como la petición de ayuda que realmente es,

me doy cuenta de la irrealidad del miedo,

el miedo es una súplica de amor.

El miedo es un síntoma de profunda sensación de pérdida,

si al percibirlo en otros aprendo a subsanar esa sensación de pérdida,

se elimina la causa básica del miedo.

Me enseño a mí mismo que no hay miedo en mí,

el medio para erradicar mi miedo se encuentra en mí.

El miedo y el amor son las únicas emociones que soy capaz de experimentar,

una es falsa, a erradicar,

menos mal que las defensas que son inservibles se abandonan automáticamente.

El amor siempre conduce al amor,

los enfermos imploran amor, se sienten agradecidos por él,

y en su alegría, resplandecen con agradecimiento.

Si deseo contemplar el amor, que es la realidad,

¿qué mejor cosa podría hacer que reconocer siempre la súplica de amor subyacente?

¿Y de qué mejor manera podría darme cuenta de su realidad,

que respondiendo a esa súplica dando amor?

De esta manera, reemplazo al miedo por el amor,

y mi sueño de separación por el hecho innegable de la unidad, del Ubuntu.

El amor Ubuntu despliega un festín sobre una mesa cubierta con un mantel inmaculado,

en un plácido jardín donde sólo se oye un cántico angelical y un suave y feliz murmullo,

es un banquete en honor de nuestra relación santa,

en el que todo el mundo es un invitado de honor,

y en un instante eterno todos bendecimos la mesa juntos,

al unirnos fraternalmente ante ésta.



Capítulo 37.3. El amor a mí mismo

 

El amor empieza por mí mismo, por el amor propio,

una vez en el camino de reconocer el amor, se va extendiendo a los demás,

de esta manera y no de otra entiendo el amor al prójimo,

no es posible extender un amor que no se tiene,

voy a hablar del amor como experiencia individual y luego de su extensión a los demás.

Siempre experimento que el amor no puede sino extenderse,

una vez que yo estoy en mi centro, desde el amor,

este amor se extiende hacia afuera,

simplemente porque no puede ser contenido,

nunca deja de fluir porque es ilimitado.

Hay que confiar, pero una vez en la confianza,

es bello reconocer que el amor a uno mismo, sin querer, sin poder impedirlo,

empieza a dibujar círculos concéntricos desde uno hasta los demás y hasta el infinito,

sin extensión no puede haber amor,

por medio de mis creaciones extiendo mi amor.

El obstáculo al amor es el miedo,

si me muevo con miedo, mis pulmones se comprimen, se me arquea la espalda,

veo peligros y riesgos, y me asusto,

sin embargo, si actúo desde el amor, se me abre el pecho, bajan las pulsaciones,

se despeja la duda, se reavivan los colores,

me emociono de alegría por cualquier detalle y me siento uno con los demás.

El miedo procede de una falta de amor, es el amor perfecto quien expulsa el miedo,

si hay miedo, es que no hay amor, por eso el miedo no es nada realmente y el amor lo es todo,

no me cuesta nada hacer el cambio,

desde el miedo, un segundo de chasquear los dedos y ya, estoy en el amor.

Hay algunas creencias que me paran de actuar irremediablemente siempre así,

y que necesito urgentemente modificar,

honestamente, a veces me es más difícil decir "te quiero” que "te odio",

asocio el amor con la debilidad y el odio con la fuerza,

y parece que el verdadero poder es realmente la debilidad,

estaría desamparado en presencia del amor,

y quiero salvarme del amor porque creo que éste me aniquilaría,

tengo miedo de que pueda alejarme completamente de mí mismo, y empequeñecerme,

porque creo que la magnificencia radica en el desafío y la grandeza en el ataque,

detrás de esto no está más que mi necesidad de pedir ayuda.

Éstas son algunas de mis experiencias cuando siento amor,

veo que el amor es todo o no es nada,

no existe tal cosa como un poquito de amor, o un amor más difícil que otro,

no hay escalas de amor,

es como acercar un bolígrafo al papel, o escribes o no escribes,

no hay escalas de grises en esto,

el amor es incapaz de hacer excepciones,

salvo en el miedo parece tener sentido la idea de las excepciones,

son amedrentadoras porque las engendra el miedo,

o estás embarazada o no lo estás,

el amor produce alegría, el miedo no, no hay intermedios,

una lealtad parcial es imposible.

Actuar desde el amor me hace invulnerable,

me ofrece la ecuanimidad necesaria ante cualquier falta de paz procedente de afuera,

por mucho que perdone, sigue habiendo ataques del mundo de fuera,

y vienen cuando menos los espero y en la forma que menos espero,

toneladas de ecuanimidad me permiten visualizar esos ataques,

entrando por un oído y saliendo por el de enfrente,

y dejando tanta paz como se llevan, irónicamente hablando,

en definitiva, recordar el amor, me trae invulnerabilidad.

El amor no se construye y no se encuentra,

el amor incondicional se da solo, no hay que ganárselo, no se consigue con méritos,

es aceptación y no se rige por virtudes ni defectos,

no espera nada a cambio, ni dolor, ni ingratitud, ni felicidad,

es o no es.

Para ganar tengo que dar,

no regatear, pues regatear es imponer límites en lo que se da, y eso no es,

yo recibo dones, una puesta de sol, un cielo dramático en Madrid,

un sorbito de agradecimiento,

pero no recibo regalos en modo alguno limitados,

tampoco mis regalos pueden ser limitados.

La solidaridad no es más que un pálido reflejo de un amor,

mucho más poderoso y todo-abarcador,

sentirme con los demás es la verdadera expresión del amor,

podría pensar en el amor que los animales sienten por sus crías,

y en la necesidad que sienten de protegerlas,

se debe a que las consideran parte de sí mismos,

y nadie repudia lo que considera parte de sí mismo,

ubuntu.

La sanación significa reinterpretar todo lo que percibo como temible,

y reconstruirlo como amoroso y cierto,

cuando me decido a hacer este intercambio,

reemplazo simultáneamente la culpabilidad por la dicha,

la crueldad por el amor y el dolor por la paz,

consiste únicamente en desatar las cadenas que aprisionan mi voluntad para liberar.

Mi ego no puede aceptar esta libertad,

se opone a ella siempre que puede y en cualquier forma que puede,

todos los pensamientos no amorosos tienen que ser des-hechos,

palabra ésta que el ego ni siquiera puede entender,

hice mi ego sin amor, y él no me ama.

Construyo un castillo para mirar desde la altura,

y con él me separo del mundo, me veo diferente, sobre mi propio pedestal,

tan orgulloso como me siento, me doy cuenta de que he dejado al amor en el camino.

La salud del cuerpo también es el resultado de abandonar todo intento de utilizar el cuerpo,

sin amor,

igualmente, la salud es el comienzo de la correcta perspectiva,

con respecto a la vida bajo la dirección de mi Maestro Interior,

que sabe lo que ésta es, al ser la Voz de la Vida Misma.

La decisión de despertar refleja la voluntad de amar,

puesto que toda curación supone la sustitución del miedo por el amor.

El amor, como formulaba Johann Wolfgang von Goethe,

“Liebe will ich liebend loben, Jede Form, sie kommt von oben”,

viene de arriba, y yo soy solo el medio a través del cual se expresa,

no lo puedo aceptar nada más como mi voluntad,

pues, veo el amor en mí y lo veo en todas partes porque está en todas partes,

veo su abundancia en todos, ellos forman parte de mí,

tal como yo formo parte del Todo.

Examino el mundo que he fabricado y juzgo su valor imparcialmente,

¿Es quizá digno de ser lo que merezco?

¿Protege tal mundo mi paz e irradia amor?

¿Evita que mi corazón se vea afectado por el miedo,

y me permite dar siempre sin experimentar ninguna sensación de pérdida?

¿Me enseña que esa forma de dar es mi dicha?

Ése es el único ambiente en el que puedo ser feliz.


Capítulo 37.2. El amor

 

Amor, tú me inspiras, el amor eres tú, somos nosotros…

medito, veo cómo me vacío y escucho la voz que me hace preguntas y me sugiere respuestas,

me enamoro, eres la luz de mi mundo,

cuando estás conmigo, se ilumina mi corazón, tiene sentido la vida,

y el mundo deja de ser una ilusión, un sueño ajeno a mí,

siento el amor refulgir sobre mí.

¿De qué hablo cuando hablo de amor?

Hay que aceptar que el amor no necesita apenas definición,

solo los místicos y los poetas lo han intentado,

y han confeccionado hermosos juegos de pensamientos,

que, al final, caen en el peligro de alejarse del objeto a definir,

porque no puedo hablar fríamente de lo que no siento en la intimidad de mi corazón.

Corresponde casi exclusivamente al absolutamente maravilloso mundo,

de la intimidad del ser humano,

por eso es tan difícil su definición.

Cuanto más me quiero acercar a él, puede que más se distancie,

y, en cualquiera de los casos, si no va acompañado de una práctica desinteresada y generosa,

se puede convertir en una nebulosa fantasmal,

que se disipará antes que quede algo más allá de la nostalgia de un recuerdo,

bello pero efímero.

Aunque no es menos cierto que, por muchas que sean las dificultades,

hay que seguir persiguiendo a ese ser amado, siempre, toda la vida,

porque eso, simplemente, me hará mejor.

En Cuba, escuché una historia que me conmovió,

un hombre regresa de un viaje de negocios,

su mujer le espera en el hogar que ambos han alimentado,

regresa tarde en la noche y la mujer ya duerme,

podría llamar al timbre y despertarla,

sin embargo, decide recostarse en el quicio de la puerta,

hasta que por la mañana temprano ella despierte, salga y allí lo encuentre.

¡Qué bella demostración de amor cuidar a otra persona por encima de uno mismo,

dejarle a ella dormir a costa de estar incómodo uno mismo!

Cuentan que los lobos, cuando caminan en la nieve, lo hacen en fila,

curiosamente, siempre dejan a los miembros más viejos o enfermos caminar delante,

para que ellos decidan el ritmo de la manada,

esto es Ubuntu, el bien común delante del bien individual,

es una muestra de amor y agradecimiento por los años pasados de apoyo al grupo.

Leí un micro-cuento: “Ayer en Madrid todos amanecieron con azúcar en los labios,

solo lo supieron aquellos que se besaron”.

¡Qué tierno mensaje en qué contenido tan profundo!

El amor está en el aire, existe en mí, pero no siempre le abro las puertas,

le permito que se exprese, actúo en su nombre.

El amor llega libremente a todos, es lo que significa ser humano,

está simplemente a mi disposición por haber nacido.

El universo del amor no se detiene porque yo no lo vea,

ni mis ojos han perdido la capacidad de ver por el hecho de estar cerrados,

el amor aflora de inmediato en cualquier mente que de verdad lo desee,

únicamente tiene que desearlo de verdad.

Sentir amor para mí es transportarme a un momento,

a un instante extraordinario, en el que desaparece el tiempo,

pasan las horas sin darme cuenta,

me impresiona sentirlo, es como viajar a un universo paralelo, diferente, separado.

Recuerdo a mis hijos, y mi relación con ellos es diferente a cualquier otra cosa,

por ellos daría mi vida, prefiero yo ponerme enfermo a que se pongan ellos,

entraría yo en el quirófano en su lugar si eso fuera posible,

ahí está mi lugar favorito, no es una sensación de este mundo.

En la realidad del amor, todo ocurre de forma diferente,

por ejemplo, tengo una pesadilla,

en ella, tengo 6 años y mi madre me castiga en el cuarto de baño con la luz apagada,

yo grito e imploro perdón, yo no he hecho nada, y tengo miedo, mucho miedo,

querría tener una madre que me sacase de ahí, me abrazase,

y me diera amor y confianza en mí mismo.

Puedo albergar un resentimiento o, por el contrario,

verlo desde una óptica diferente, desde el amor,

puedo ver a mi madre en un momento de supervivencia, en su camino de expiación,

sintiendo dolor por haberme castigado, aprendiendo ella misma de la situación,

viendo la luz a través de mí,

no la condeno, es parte de mí, yo soy hijo y ella es madre,

somos solo dos participaciones de la misma realidad, el universo,

le perdono, porque no hay pecado, porque no hay nada que perdonar,

elijo verlo desde el amor.

Julio Cortázar escribe: “Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan,

se entalcan, se perfuman, se visten y, así progresivamente, van volviendo a ser lo que no son”,

expresa con precisión la idea de que vivimos dos vidas paralelas,

una donde reina el amor, y otra donde reina el miedo y el ego.

Entiendo el ego como ese constructo que nos inventamos al nacer,

le ponemos nuestro nombre de pila y le asociamos propósitos artificiales,

poco a poco, cada ladrillo es la consecución de alguno de esos propósitos,

hasta que un día es un castillo de 12 plantas exuberante,

me identifico con él y me olvido de quién soy en realidad.

El amor no puede ser comprendido por el ego, son dos realidades diferentes,

muchas veces se percibe un conflicto imposible,

por un lado, el sentimiento de amor y por otro la lógica del mundo,

la razón y el corazón ven distinto,

sin el ego, todo sería amor.

Augusto Monterroso escribe: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”,

vivimos dos vidas, una es realidad, otra es un sueño, ¿cuál es cuál?,

la del dinosaurio, la de verdad es la del amor,

la ensoñada es un mundo de miedo, resentimientos, culpas y ataques.

Cuando despierto al amor, estoy simplemente olvidando lo que no soy,

lo cual me permite recordar lo que sí soy,

¿Qué no soy? toda esa maraña de cables de resentimiento y ataque,

en la que me he encontrado viviendo,

¿Qué soy? Amor.

Es tan difícil volver al mundo después de hacer el amor…

por eso, me siento tan desubicado después de amar,

quizás algún día me decida a dejar de volver al mundo y me quede en la realidad del amor.

Jairo Aníbal Niño escribe: “Un día la ciudad desapareció,

de cara al desierto y con los pies hundidos en la arena,

todos comprendieron que durante treinta largos años habían estado viviendo en un espejismo”,

construimos un mundo de ilusión, intelequia e invención,

dicen que empezamos a inventarlo después del parto en ese momento de dolor,

donde hay que respirar, hace frío y mucha luz,

otros dicen que es en la adolescencia, cuando me separo del mundo y empiezo a pensar en yo,

a veces mucho tiempo después,

un día despierto para reconocerme en el amor,

exclusivamente el amor tiene sentido como realidad irrefutable.

Ana María Shua escribe: “Despiértese, que es tarde,

me grita desde la puerta un hombre extraño,

despiértese usted, que buena falta le hace, le contesto yo,

pero el muy obstinado me sigue soñando”,

una es y uno sueña que es,

el amor es despertar, es asistir a un rayo de luz, que una vez percibido no tiene vuelta atrás.

Los biólogos del siglo XIX estaban equivocados,

cuando explicaban las teorías darwinianas como competición,

según la teoría de la evolución biológica por selección natural,

las especies sobreviven porque están más alineadas con el entorno en el que deben vivir,

una selva donde sobrevivir es competir y pisar al prójimo,

la selección natural hace su función y descarta a los individuos menos preparados,

pavimentando la autopista para los más adecuados.

Hoy la biología acepta la idea de que la adecuación tiene que ver con la colaboración,

con cuánta cooperación el individuo es capaz de convivir,

no sobrevive el más inteligente, sino el más cooperador,

el que es capaz de trabajar mejor en grupo,

el que se entiende parte de una comunidad,

y ve sus objetivos privados unificados con los objetivos de la comunidad,

y cada uno de sus miembros.

Dicho de otra forma, el amor y la paz son más adecuados,

que la competición, el ataque y el miedo,

sobrevive quien se ama a sí mismo y extiende su amor.

Luis Felipe Lornelí escribe: “-¿Olvida usted algo? – Ojalá”,

el amor es vivir el presente, y por tanto olvidar el pasado,

que pase el tiempo sin darme cuenta,

el pasado es un sueño que habla de miedos y de resentimientos.

En el presente yo no me siento culpable de nada,

sobrepaso la culpa, es amor en esencia,

cuando todo lo que retenga en la memoria sea digno de amor,

no habrá ninguna razón para que siga teniendo miedo,

el amor crea para siempre, aunque no en el tiempo.

Yo percibo que todo lo que procede del amor es un milagro,

transgrede todas las leyes de la lógica, el tiempo y el espacio,

es un microsegundo que parece horas, y horas que parecen un microsegundo,

todo pensamiento amoroso que se pueda tener es eterno,

no hay aquí y allí, la distancia se deforma inexplicablemente,

porque los opuestos no caben dentro del amor,

la realidad del amor no puede ser dual.

¿Cuánto dura un instante?

Dura el tiempo que sea necesario para re-establecer la perfecta cordura,

la consumada paz y el perfecto amor por todo el mundo y por mí,

el tiempo necesario para recordar la inmortalidad,

el tiempo necesario para intercambiar el infierno por el Cielo,

dura el tiempo suficiente para poder trascender todo lo que el ego ha hecho.

Franz Kafka escribe: “Una jaula salió en busca de un pájaro”,

el amor es libertad, la jaula es el miedo en busca de alguien libre para encarcelarlo,

yo no soy ese mundo de cuerpo, ataques y resentimientos, soy libertad.

El amor no limita, y lo que crea no está limitado,

por eso dar desde el amor es dar sin límites,

es lo único que puede brindarme dicha,

mi amor es tan ilimitado,

¿Cómo iba a ser posible que una parte del universo estuviese excluida de mi amor,

o que una parte de mi amor pudiese ser restringida?

Según conceda libertad, seré liberado,

de lo contrario, el amor será incapaz de encontrarme y ofrecerme consuelo.

Es imposible alcanzar el amor sin tener confianza,

la falta de confianza siempre limita y ataca,

la confianza desvanece toda limitación y brinda plenitud,

la falta de confianza siempre destruye y separa,

la confianza siempre une y sana,

tener confianza es sanar.

La poesía y la experiencia directa de la vida tienen mucho más que decir del amor que yo,

soy incapaz de describir el significado del amor,

pues está más allá de lo que se puede enseñar,

lo único que puedo hacer es describir los obstáculos,

que me impiden experimentar la presencia del amor,

a pesar de que es mi herencia natural.


Capítulo 37.1. Quién soy – Qué es la realidad

 


Me levanto por la mañana y me vuelven a llegar las preguntas de todos los días:

¿Quién soy?, ¿Qué es la realidad?,

¿Cuál es la relación entre el mundo y yo?

El cine es una oportunidad maravillosa para crear conciencia,

y uno de los intentos más conseguidos es The Matrix.

La película es de 1999, guionizada y dirigida por Lana y Lilly Wachowski,

con los actores Keanu Reeves, Laurence Fishburne y Carrie-Anne Moss.

Aunque aparentemente es una película de ciencia ficción, de acción,

con muchas escenas de efectos especiales y el efecto impactante de la tecnología,

es mucho más que eso, es un tratado claro y conciso de qué es el hombre,

la relación entre el hombre, el cuerpo y el mundo.

Yo soy Neo, el protagonista, que en la película trabaja para una compañía de software,

yo, Neo, tengo una segunda vida, busco con ahínco la Verdad,

y esto no me permite conectar ni involucrarme con mi vida en el mundo,

diríamos que tengo necesidades transpersonales, espirituales,

necesito encontrarme a mí mismo en otro nivel de existencia.

Morpheus representa ese otro nivel de existencia,

es simbólicamente la Conciencia,

el cuerpo humano es puramente un hardware sobre el que puede correr cualquier tipo de software,

mientras el mundo es la ejecución de un software,

el hombre en el mundo vive la experiencia a modo de sueño,

es contingente, puede ser pero podría ser otra cosa, no necesita ser,

yo vivo en un sueño.

Morpheus tiene el rol de decidir qué software carga en cada una de las personas en cada momento.

la metáfora es Morpheus, Dios griego de los sueños,

él tiene la autoridad sobre qué sueño se vive en la tierra,

Morpheus me sueña a mí,

elige las capacidades de los humanos, por ejemplo, saber kung-fu o jugar a Go,

son simplemente programas que se pueden cargar a voluntad.

El PNL, la programación neurolingüística, tiene el mismo principio,

aunque es muy difícil cambiar el programa ya instalado en el cerebro,

es posible hacer mediante técnicas apropiadas.

Trinity está al lado de Morpheus, y hace de puente con el mundo terrenal,

utiliza la simbología del Espíritu Santo,

que, de forma amorosa, llega al mundo para crear conciencia de un Morpheus existente,

y de una realidad onírica que subyace debajo de una realidad verdadera invisible.

Además, hay algunos Agentes,

son roles mundanos, dentro del sueño,

que tienen la misión de no permitir la acción de Trinity y Morpheus,

ellos preservan la sensación de realidad que se tiene dentro del sueño,

es la metáfora del Ego humano,

siempre presentando evidencias sobre la inexistencia del mundo real de Morpheus.

Existe, a la vez el Oráculo, la voz de la sabiduría desde el mundo,

representa la persona que ha apostado por la salvación y llega a ver,

no se despega del mundo, pero puede compartir su visión con los demás,

desde su posición más elevada,

siempre dice la verdad,

habitualmente no es posible entenderla a corto plazo, siempre a largo plazo.

El tiempo pone siempre los puntos sobre las íes y coloca a todos en su lugar,

ahí está servida la acción,

yo, Neo, decido el camino de la salvación y de la Verdad,

apuesto todo al azul,

me desapego de mi vida mundana, olvido mi pasado, renuncio a mi futuro dentro del Matrix,

para conquistar la Verdad.

Los Agentes luchan con violencia y sin escrúpulos contra la acción de Morpheus y Trinity,

atrayendo a Neo de vuelta a creer en el mundo,

son dos formas paralelas de pensar y una incompatibilidad de coexistencia,

un conflicto a resolver,

vamos por la cuarta película ya.

Según explica Morpheus,

es posible cargar un programa de ropa, entrenamiento, apariencia física, cualquier cosa,

las apariencias del mundo no son otra cosa que una proyección mental del ser,

como las sombras y los objetos del mito de la caverna de Platón,

primero pienso y luego proyecto lo que pienso,

hasta el punto de creer que tiene realidad separada a mí.

La realidad no es lo que puedo oler, ver o tocar,

eso son simples señales eléctricas que interpreta el cerebro,

la percepción genera la ilusión de un mundo real, pero no es más que un sueño,

en el mundo se vive dormido,

utilizando la simbología del despertar,

y la iluminación como ese momento en el que creo conciencia de que es un sueño,

y hay una realidad real que no percibía antes,

veía nubes, y al despejar, aparece el Sol.

Según Morpheus, lo real es, en contraposición, un desierto,

simboliza al vacío que se percibe a través de la meditación,

eso que queda cuando yo me desapego de todo lo que creo que soy pero que no soy.

La película mezcla ciencia ficción tecnológica con metafísica tradicional,

a principios del siglo XXI se produjo la singularidad,

y apareció una raza de nuevas máquinas inteligentes,

tomaron el poder y subyugaron al hombre,

convirtiéndole en una simple pila, fuente de energía para seres superiores,

ya sin conciencia, sin experiencia, con solo vida biológica,

solo vale su calor corporal.

En una escena, una niña mira con detenimiento una cuchara,

la mueve, la dobla, la deshace y la hace a voluntad,

me explica a mí, Neo, que no es cuestión de observar la cuchara,

¡Trata simplemente de ver la Verdad, la cuchara no existe!

no es la cuchara la que se dobla, sino la percepción de quien la observa,

una vez comprendido, yo, Neo, soy capaz de doblar la cuchara también.

Esta escena tiene la función de mostrar y demostrar la tesis principal,

que la realidad no existe,

la realidad que tengo por tal, no es más que un sueño,

una sombra de la realidad que existe a otro nivel,

no existe el suelo que piso, no existe la silla sobre la que me siento,

no es que la niña doble la cuchara,

yo, Neo, veo que la cuchara se dobla a causa de la acción de la niña,

el sujeto de esta frase no es la niña, sino Neo.

Morpheus explica que Matrix está presente cuando pagamos los impuestos,

cuando nos cortamos las uñas de los pies, cuando vamos a la Iglesia,

Matrix me hace esclavo, nazco atado, aprisionado,

una prisión para la mente,

no se puede transmitir, hay que verlo por uno mismo.

Como ejemplo, el Superior me dice a mí, Neo:

“Tiene usted un problema con la autoridad,

se cree usted muy especial y que, por algún motivo, las reglas no están hechas para usted,

obviamente se equivoca,

deberá tomar una decisión, señor Anderson,

o decide estar puntualmente en su mesa de ahora en adelante,

o deberá buscarse otro trabajo.”

Morpheus le dice: “Sé por qué estás aquí, Neo, sé lo que has estado haciendo,

sé por qué apenas duermes, por qué vives solo y por qué,

noche tras noche te sientas ante tu ordenador,

le buscas a él,

lo sé porque una vez estuve buscando lo mismo,

pero cuando me encontró me dijo que en realidad no lo estaba buscando,

buscaba una respuesta.”

Neo ya tenía la intuición de la existencia de la Verdad, ya estaba en su búsqueda.

Da a Neo una única oportunidad, sin vuelta atrás,

si toma la pastilla azul, la historia se acaba, le levanta en su cama y cree lo que quiera,

si toma la pastilla roja, se queda en el País de las Maravillas,

y él mismo se encarga de enseñarle cuán profundo es el pozo del conejo blanco,

Neo toma la pastilla roja, simbolizando el compromiso por la Verdad.

Quemando las naves, como Hernán Cortés,

se cuenta que el conquistador decidió la destrucción de sus barcos,

al inutilizar sus naves, dejó claro a sus hombres que la retirada era imposible.

es sinónimo de lanzarse a por un objetivo con convicción,

renunciando a la posibilidad de dar marcha atrás ante un eventual fracaso,

en realidad Hernán Cortés no quemó su flota, sino que la hundió en la Playa de Villa Rica,

pero evitó que su tropa regresara a Cuba y el miedo tomase la decisión por ellos,

el episodio acabó entrando en Tenochtitlan y constituyendo el México moderno.

Es la simbología de la Confianza,

es lo que se le entrega a la verdad para que ésta sea su único objetivo,

la confianza lleva a la verdad,

la confianza, como la Fe, abarca a todo aquel que esté involucrado en la situación,

pues sólo de esta manera se percibe la situación como significativa y como un todo.

Desde el Ego, la falta de confianza conduce directamente a las ilusiones,

a ver exclusivamente dentro del Matrix,

no hay conexión alguna entre la verdad y las ilusiones,

tanto las ilusiones como la verdad gozan de cohesión interna,

y constituyen un sistema de pensamiento completo en sí mismo,

aunque totalmente desconectado del otro.

La confianza es lo opuesto al miedo,

y forma parte del amor tal como el miedo forma parte del ataque,

Neo va haciendo este viaje a lo largo de la película,

según va poco a poco creyendo que es el elegido, es capaz de liberarse del miedo,

saltar de edificio a edificio y ser más eficiente en sus peleas con los Agentes,

ya no ve a través de los ojos del cuerpo,

la confianza se vuelve el heraldo de la nueva percepción,

Trinity actúa de garante, es percibida y su presencia genera la confianza.

La gracia no se le otorga al cuerpo, sino a la mente,

y la mente que la recibe mira instantáneamente más allá del cuerpo,

la confianza brinda paz,

y la verdad entra y embellece lo que ya fue preparado para la hermosura,

la confianza es una de las metas del aprendizaje de Neo.

El amor aparece en una escena donde Trinity declara su amor por Neo, y decide besarlo,

por el amor, Neo resucita y vuelve al mundo para salvar a los hombres, simbología cristiana,

y destruye al Agente Smith, simbolizando al Ego.

Antes de “volar”, Neo se despide:

“Sé que estáis ahí, agentes, ahora puedo sentiros, sé que tenéis miedo, nos teméis,

teméis el cambio, no conozco el futuro, no vengo a deciros cómo va a terminar esto,

vengo a deciros cómo va a comenzar,

voy a colgar, y contaré a esta gente lo que no queréis que vean,

les mostraré un mundo sin vosotros, un mundo sin reglas ni controles, sin fronteras ni límites,

un mundo donde todo es posible,

lo que ocurra después es decisión que queda en vuestras manos…”.

Es la liberación final,

puedo esclavizar a un cuerpo,

las ideas son libres y no pueden ser aprisionadas o limitadas en modo alguno,

excepto por la mente que las concibió.

En 2021, tenemos Matrix Resurrections, la continuación,

Keanu Reeves nos va a regalar 19 saltos desde un edificio de 46 pisos,

junto con Carrie-Anne Moss van a esquivar balas dentro de una piscina,

ahora Morpheus es Abdul-Mateen II,

veremos si también es un aprendizaje de autodescubrimiento, crecimiento y encuentro,

de mi propio camino.


Capítulo 38. Agradecer y amar

 


Hoy respiro y siento gratitud,

he pensado que considero que mi situación es mejor que la de los demás,

hay otros que sufren más,

y me ha parecido triste y lamentable pensarlo,

Ubuntu,

¿Cómo voy a sufrir menos porque otro sufre más?

Yo agradezco que desaparezca todo motivo de sufrimiento para todos.

En el amor no hay comparación posible.

Agradezco poder levantarme por la mañana y sentir el aire frio en mi cara.

Agradezco que existan las personas que me acompañan cada día.

Gracias por sentir que lo tengo todo.

Gracias por cada lección que recibo y por poder seguir aprendiendo.

Agradezco que me den las gracias.

Agradezco estar vivo y sano

Agradezco por cada detalle que me regala la vida.

Gracias por cada experiencia grandiosa.

Gracias por tener personas tan increíbles en mi vida.

Gracias por sonreír.

Gracias por este momento.

Gracias a la vida que me da tanto.

Gracias por sentir vínculo nutritivo

Agradezco mi capacidad de amar

Mi agradecimiento es completamente sincero

Gracias, muchas gracias, es muy amable de tu parte, realmente lo aprecio,

gracias por todo, estoy muy agradecido, no puedo agradecer lo suficiente,

no puedo expresar mi agradecimiento, eres un ángel, eres el/la mejor,

tienes mi gratitud, me alegraste el día,

me salvaste el día…