De acuerdo con la terapia Gestalt, detrás de la culpa hay
resentimiento,
y detrás de éste, se esconde una exigencia,
el remordimiento es un sentimiento que me puede acompañar
durante mucho tiempo,
y hacerme mucho daño a nivel mental y psicológico.
En mis relaciones sentimentales del pasado también me ha
ocurrido,
en estas relaciones, he sentido ira y violencia contra mí,
“Ahora dejo de hablarte”, “Ahora te grito”, “Ahora te
amenazo”,
“Ahora te pongo una demanda judicial”, “Y es por tu culpa”.
Nulla poena sine culpa, "no hay pena sin culpa".
La culpa, en el Derecho Penal, se refiere a la acción
delictiva que se comete,
sin el debido cuidado para evitar el daño, pero sin
intencionalidad por parte del sujeto activo,
por el contrario, el dolo supone actuar de manera deliberada
e intencionada para cometer un delito,
yo soy inocente.
Si lo siento es probablemente porque lo estoy proyectando,
y eso es lo que yo estoy haciendo con ellos, es como un
espejo.
Pasa a veces que veo con claridad algo en los demás,
y me doy cuenta de que en realidad está en mi interior,
antes veo la paja en ojo ajeno que viga de hierro en el mío,
me es imposible digerirlo y decido escupirlo fuera sobre
otras personas.
¿Estoy yo intentando obtener algo y mantengo al dador
aferrado mediante la culpa?
¿Creo que la separación, la ira y la violencia gana amigos?
¿Creo que puedo conservarlos haciéndoles sentir culpables?
¿Me debería percatar ya de que es lo que estoy haciendo?
Cuando sea capaz de crear consciencia sobre el mecanismo
culpa-atracción,
esta extraña relación se convertirá en una atracción
enfermiza y poco atractiva,
cambiando o disolviéndose.
Lo que antes era real y sólido, ahora deja de ser
interesante y pide abandonar, al no ser ya valioso,
es una monstruosidad y no le corresponde estar en mi mente
sana,
antes mi violencia parecía protegerme, creaba distancia y
separación, ahora se hace la luz.
He tenido últimamente un episodio de extremada violencia
contra mí,
con gritos, amenazas y denuncias judiciales,
he llorado y me ha provocado un ataque de ansiedad,
en ese momento de sanación, he roto la cadena que me unía a
la culpa,
dejo de pensar que la violencia viene de su parte y dejo de
culpabilizarlos,
dejo yo de proyectar mi culpa,
dejo yo de ser culpable para ser inocente.
Aprendo lo que significa el sacrificio,
si me sacrifico a mí mismo me engrandezco, considero que así
me purifico,
ésta es probablemente la creencia básica más dañina que yo
he tenido,
lo es porque, a manera de colateral, me ha generado
resentimiento en el proceso,
a veces incluso un amargo rencor,
he empezado queriendo salvar a los demás y he acabado
desarrollando un resentimiento hacia ellos,
lo veo en mi al haber creído sacrificar mi vida por los
demás,
sin éxito.
Al sacrificarme y sentir resentimiento, aparece una
necesidad de ataque,
eso sí, mezclado y edulcorado con expresiones de amor,
y hacer sentir culpable a otro es un ataque directo, aunque
no parezca serlo.
“Te he dado los mejores años de mi vida”,
“te he dado las decisiones más importantes de mi vida”,
las he oído en mi familia, pero también podrían ser palabras
mías.
Me siento culpable y culpabilizador,
al sentirme culpable, espero ser atacado, y habiendo pedido
eso, me siento atraído por el ataque,
el ataque constante se hace vicio,
y las relaciones devienen tóxicas.
En tales relaciones enfermas,
la atracción de lo que no deseo parece ser mucho mayor que
la atracción de lo que sí deseo,
el ego se antepone al amor,
cada uno piensa que ha sacrificado algo por el otro y lo
odia por ello,
en lugar de estar enamorado, estoy enamorado del sacrificio
que yo hago.
Este es el juego: Por este sacrificio que me impongo a mí
mismo,
exijo que el otro me acepte la culpa y se sacrifique a sí
mismo también, cerrando así el círculo.
Un hercúleo “te perdono” rompe este círculo vicioso,
y para ello hay que tener confianza en que perdonar no rompe
la relación,
perdonar no rompe,
o sí la rompe, pero probablemente para después poder
reconstruir una relación de amor de verdad,
tal vez hay que perder el miedo a romper.
Es necesario romper la creencia de que la culpa mantiene a
todas sus relaciones intactas,
continuamente atacando y negando el perdón.
Una relación no está intacta solo porque lo cuerpos estén
juntos,
pues pensamiento y sentimiento importan.
Para el Ego, mientras el cuerpo esté ahí para recibir su
sacrificio, él es feliz,
para él, la mente es algo privado, y el cuerpo es lo único
que se puede compartir,
todo aquello que hace que el otro se sienta culpable,
y que le impida irse debido a la culpa es "bueno",
lo que lo libera de la culpa es "malo",
pues dejaría de creer en la cercanía de los cuerpos y se
marcharía.
La unión se basa en el sacrificio y el sufrimiento,
me casé con violencia y miedo a la soledad,
probablemente, creía que mitigaba mi culpa proyectándola en
la otra,
quizás, atacaba y hería con temas sin importancia, de forma
inconsciente,
y exigía el sacrificio de ella.
Tal vez, la violencia y la ira se convirtieron en el
mecanismo de relación,
y al formarse la unión en el Altar, creí que tenía el
derecho,
la furia fue mucho mayor.
Estar con un cuerpo no es estar en comunicación,
era una locura creer que yo iba a ser abandonado si me
comunicaba verdaderamente,
me encontraba a salvo en el miedo,
y en peligro cuando me comunicaba,
pensaba que la soledad se superaba mediante la culpa,
y que la comunicación honesta y auténtica era causa suficiente
para la soledad.
Ya no queda nada de aquello,
quiero crecer de la condenación y la culpa a la comunicación
verdadera y el perdón,
y vivir el instante, porque en el aquí y ahora la culpa no
es atractiva.
Al haber comunicación no hay soledad,
he dejado de decir “lo siento” y “perdóname”, para decir “te
perdono”,
la culpa es como un saco de ladrillos: solo hay que
descargarlo.
Ya sé lo que es descargar mi culpa, he experimentado un
instante indescriptible,
un instante eterno,
ha sido indescriptible porque así lo hemos deseado dos
personas, nosotros,
y la grandeza nos lo ha regalado,
ha sido como si se obrase a través de nosotros.
Podemos vivir un instante indescriptible para siempre,
empezando desde ahora hasta la eternidad,
que cada momento sea de recibir y dar perfecta comunicación,
que en cada momento nuestra mente sea receptiva, tanto para
recibir como para dar,
nuestras mentes están en comunicación,
sin tratar de cambiar nada, sino simplemente aceptando todo.
Me ha gustado mucho que entre nosotros no ha habido
pensamientos privados,
hemos renunciado a ellos,
no hemos tenido pensamientos que no hayamos compartido,
y los que yo he tenido no me los he reservado exclusivamente
para mí.
No sería posible compartir solo la mitad y quedarme con
pensamientos que no deseo compartir,
así es la comunicación completa.
A veces hemos tenido pensamientos de culpa molestos, no pasa
nada por tenerlos,
pero lo bonito es que no hemos deseado conservarlos privados,
eso es inocente.
No quiero ocultarte nada,
me encanta cuando me preguntas qué estoy pensando,
me ayuda a dejar de proteger pensamientos que podría negarme
a compartir sin darme cuenta,
es mejor dejar que la pureza de nuestra relación los
desvanezca con su fulgor,
deseo que no seamos rehén de nada ni de nadie.
Hemos empezado un largo viaje juntos tú y yo.
Un amor con límites es solo una ilusión innecesaria, el amor
incondicional no tiene límites.
Tú me ayudas mucho a ser auténtico y puro en mi ser. Muchas
gracias.






