Lo que ayer nos
valía hoy tal vez no. La generación nacida después de 2005 son nativos digitales
y sus mapas mentales, su resolución de problemas, su intuición son diferentes
de las de la generación anterior. Hoy el mundo es más dinámico y cambiante, es
necesario entender que el mundo no es un producto acabado que nos es dado y que tenemos que comprender y aceptar.
A menudo, como el
acróbata de Dali, vivimos en la cuerda floja situaciones al límite, únicamente restringidos por la
duración tanto sensata como ilógica del instante. Al mantener el equilibrio no existe pasado ni futuro en nuestra mente. Nos acostumbramos a caminar
por superficies endebles, continuamos dando pasos con la certeza que no vamos a
caer, que hay algo intangible más allá que nos preserva y nos proteje de la caída. Así es el mundo post-2020.
En la Era
Digital, las instituciones nos vienen dadas pero también está en nuestras manos
construirlas, según las nuevas necesidades. Hay una relación de doble dirección
dialéctica hegeliana entre aprender y crear. No es que la realidad material no
exista, pero la realidad la construimos cuando interaccionamos, cuando tenemos
experiencias positivas y negativas en el mundo.
Es nuestra
responsabilidad, las leyes y las normas nos nuestras, porque nosotros las hemos
creado, porque sin nosotros no existirían. Nos olvidamos de criticarlas o
rebelarnos frente a su cumplimiento, porque en realidad solo existen en nuestra
mente, en nuestro interés, en nuestro proyecto vital.
Nuestra realidad
es socialmente construida. Esto significa, primero, que la forma como los
hombres nos asociamos viene determinada por las ideas que compartimos. Segundo,
que la identidad e intereses de las personas e instituciones no nos vienen
dados por naturaleza sino por las ideas que compartimos. Según Wendt (**), esto
es un claro ataque al individualismo, no cree que la sociedad pueda reducirse a
la suma de sus individuos.
Es herencia de Inmanuel Kant, Fichte, Schelling y Hegel. Ellos ponen un especial énfasis en la capacidad del hombre de conocer su entorno. Es en el conocimiento, en las ideas y en la compartición de ideas que el hombre diseña y desarrolla las instituciones, las normas y las reglas.
Edmund Husserl contribuye
fundamentalmente a esta posición proponiendo una suerte de metodología para
aprender, para conocer de forma objetiva, intentando evitar la polución
individual del interés y el sesgo.
En el mundo digital,
especialmente a nivel internacional (*), reina el autointerés y la coerción, por
ejemplo, en Internet, en Medio Oriente o en las relaciones entre China y el
mundo occidental, muy diferente de lo que pasa a nivel doméstico, más gobernado
por la norma y la ley. Las Organizaciones Internacionales tienen muy difícil
contratacar el poder y el interés de los países. El sistema internacional no es
muy “social” desde este punto de vista.
Hay excepciones,
hay algunos países que interaccionan tan poco con la sociedad global, que
podríamos llamarlos autistas. Ejemplos son Yemen, Bangladesh, Birmania/Myanmar…
No se puede decir que éstos se desarrollen acorde a las ideas compartidas en el
mundo digital.
Un ejemplo de que la realidad es socialmente construida es
China. Desde un punto de vista neorrealista, el crecimiento de China nos
debería llevar a una igualación de poderes con Estados Unidos y eventualmente a
una situación de conflicto entre dos potencias de tamaño similar. Sin embargo,
la historia prueba que la globalización y el comercio convierten este juego de
suma cero en un win-win. China ha firmado el tratado de libre comercio con
World Trade Organization y desarrollado instituciones fuertes internamente para
facilitar importación y exportación. Algunos dicen que en una frontera donde
hay comercio, no llega a haber conflicto.
El miedo a China
podría convertirse en la oportunidad de China. La idea sobre China como amenaza
está socialmente construida. Prejuicios e intenciones se entremezclan para
construir la idea de alteridad negativa, y por tanto amenaza, por las mismas
razones que podría construirse una identidad como oportunidad al desarrollo.
Otro ejemplo de construcción social es
el genocidio de Rwanda. En 1984 sucedió un genocidio por parte del gobierno
Hutu hacia la comunidad Tutsi, y la comunidad internacional fue incapaz de
reaccionar y contribuir ante la barbarie. Una forma de entender esta situación
es el conflicto entre el mundo anglosajón (Tutsies) y el mundo francófono
(Hutus). Tres años de guerra civil más tarde dejaron más de 100.000 muertos.
¿Qué fue
construido socialmente? Primero, la importancia y poder del término genocidio. La
etiqueta genocidio implica la peor forma de crimen contra la humanidad y mueve
a la prevención con todos los recursos disponibles y no disponibles. El término
se usa para justificar y legitimar una acción de ética dudable en otros casos.
Segundo, la
construcción social de la identidad ruandesa que se usó para mover al
asesinato. Los Hutu usaron la construcción social para crear la identidad de
los Tutsies. Fue fácil en un estado de baja educación y analfabetismo.
Otro ejemplo es
Kosovo. Lo conocemos como un caso de violencia dentro del Estado en forma de
guerra civil y diferencias étnicas. La expulsión masiva de refugiados kosovares
junto con la acción de pequeñas bandas armadas no organizadas llevó a un gran
conflicto de violencia.
Muestra la gran
importancia del discurso y del símbolo, metáfora y representación. ¿Quién es
uno?¿Quién es el “otro”? En Kosovo se desarrollaron múltiples y complejas
categorías étnicas, identidades políticas, historias, memorias, glorias pasadas,
guerras y sufrimientos.
Se usaron
símbolos étnicos para políticas excluyentes entre Servios y Albanos. Se
intensificaron artificialmente los sentimientos de inseguridad y victimización,
a través de verdades antagónicas y dominaciones reales e imaginadas de un grupo
sobre otro. Se enfatizó la diferencia entre la Albania mayoritariamente
musulmana y la Servia minoritariamente cristiana para crear el mito del
conflicto puramente étnico.
Es mundo no solo
nos es dado, en parte lo creamos. Un shaolin dedica su vida a entrenar, a trabajar,
a desarrollar la capacidad de crear su entorno, por eso es capaz de romper un
ladrillo con su mano o dormir sobre una cama de clavos. Co-crea, es parte
activa en el proceso de crear su realidad.
Sabemos que la
realidad existe en la mente humana. La ciencia lleva décadas tratando de
demostrar que existe la realidad objetiva del mundo exterior independiente del
sujeto que la conoce, pero no es capaz de demostrarlo.
¿Un despertador
en el desierto suena cuando no hay ningún sujeto que lo escuche? ¿Sí o no? No
podemos estar seguros que una vez que no estemos aquí, el mundo seguirá
existiendo y teniendo existencia separada. La realidad objetiva es una realidad
subjetiva que los humanos creamos en nuestra mente.
Ahí está la magia, si la realidad existe en nuestra mente, nosotros podemos desarrollar la capacidad de cambiarla, podemos crear la realidad, podemos romper algunas de las limitaciones y co-crear con el mundo realidades antes impensables.
Kannst du mir das bitte noch mal erklären?
(*) Karl Deutsch, Ernst Haas, and Hedley Bull.
(**) Wendt, Alexander. Social Theory of International
Politics, Cambridge Studies in International Relacions, 1999

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