miércoles, 4 de mayo de 2022

Capítulo 12. Ecuanimidad

 


La pandemia, como un accidente o la pérdida de un ser querido,

me está forzando a enfrentarme a los elementos más profundos de mi vida,

me está enseñando la parte en sombra de mi vida,

insistiendo en que me encuentre a mí mismo,

me está forzando a que revise la historia que me ha sido contada desde que nací,

y a que acepte y descubra qué es y qué no tiene de verdad,

dudar de esa historia es lo más valiente a lo que un ser humano puede enfrentarse,

es el amanecer, la aurora de la libertad.

Gelassenheit en alemán, fairness en inglés,

¿Has sentido alguna vez algo emocionalmente pesado?,

¿Te has notado en algún momento reaccionar frente a un comentario o acción de otra persona?,

¿Has experimentado sufrimiento como respuesta al comportamiento de otro o de otros?,

¿Hay algo alrededor tuyo que juzgas como negativo y te molesta?,

¿Te has descubierto reaccionando corporalmente como consecuencia de algo?,

¿Has sido consciente de que reaccionar en contra del mundo es molesto?,

¿Te ha hecho sufrir?,

¿Conoces el desasosiego?

Kierkegaard lo llamaba angustia y lo describía como un temor muy poco definido,

parecido a estar al borde de un edificio o en lo alto de un precipicio o acantilado al mar,

en forma de vértigo, yo siento miedo a caer, pero también un aterrorizante impulso a saltar al vacío,

angustia o mareo de libertad, sentido como encogimiento de la base del estómago.

En esas situaciones, ¿has buscado desesperadamente paz y harmonía?,

¿Has querido convertir esa agitación, irritación, sufrimiento… en felicidad?,

¿Has perseguido un tipo de vida que te sea satisfactorio?

La capacidad para lidiar con esas emociones que expresa mi cuerpo se llama ecuanimidad,

algunas personas se cierran, se hacen insensibles, ignoran sus emociones,

pero eso no es ecuanimidad.

Otras personas se dejan invadir frecuentemente por emociones,

unas veces negativas y otras positivas,

eso tampoco es ecuanimidad.

Cuando estas personas toman decisiones,

lo hacen siguiendo esa molestia, ese sufrimiento y no desde el bien común,

deciden parcialmente, sin ecuanimidad.

Un día paseaba plácidamente por el parque de Buddha Monthon, al este de Bangkok,

allí se respiraba algo que inspiraba a paz y tranquilidad,

siguió con unas sesiones de mantras y un retiro de Vipassana,

que significa Conocimiento,

ese tipo de conocimiento directo que uno tiene cuando experimenta la vida directamente,

sin libros ni maestros ni influencias,

se parecía mucho a la experiencia cristiana que vivimos Eduardo y yo

en el Monasterio de Santa María de Oseira en Galicia,

o en el Valle de Qadisha con el Padre Dario Escobar,

el último eremita que con 81 años todavía vivía en la soledad

de una cueva horadada en la pared de piedra.

Según Goenka (*), el Dharma, la ley de la naturaleza de Siddartha Gotama,

es un eficaz camino desde el sufrimiento al nirvana, la paz y tranquilidad,

en el Nirvana, ya no hay nada que te hace reaccionar, ya nada te provoca ese desasosiego,

porque así lo sientes, pura introspección, auto-observación,

no porque nadie te lo ha dicho, ni siquiera porque te lo ha dicho tu inteligencia.

El camino necesita sentir la relación con el cuerpo y con la mente,

entreno el cuerpo para que se mueva o vaya de un sitio a otro,

la parte del cuerpo es fácil, aunque sé que una parte del cuerpo me es desconocida,

el movimiento del corazón o el metabolismo del hígado…

Por el contrario, la mente es más difícil de entrenar,

es una potente herramienta de conocimiento,

pero más parecida a un caballo sin domar, que vagabundea sin control.

Ese conocer ocurre en cuatro movimientos,

la conciencia, la percepción, la sensación y la reacción, el sankhara.

La conciencia registra la ocurrencia de un fenómeno,

la percepción la clasifica y caracteriza,

la sensación reconoce los sentidos,

y al final, la mente reacciona, le gusta o le disgusta, le parece bien o le parece mal,

me hace querer continuar si es agradable o parar la experiencia si es desagradable,

esa tensión de la mente es lo que genera mi sufrimiento.

Muchas religiones y filosofías asumen que existe un yo, una identidad,

que era, es y será invariable, permanente,

mas ese yo, esa identidad, va cambiando, no es igual en el pasado que en el presente,

aparece y se desvanece tomando formas diferentes.

Como decía Bruce Lee, es un flujo de agua que nunca se para en su curso hacia el mar,

la metáfora es parecida a la de Jorge Manrique en sus coplas por la muerte de su padre,

Heráclito de Efeso pasó a la historia por entender que la verdadera esencia de la vida,

es el cambio, el flujo, el fuego…

La vida es entonces imperfecta e incompleta,

no obstante, según Buddha, nunca es aleatoria,

sino que hay una relación causa efecto detrás de cada fenómeno,

el karma es esa ley fundamental y universal de la existencia,

la reacción de la mente es la causa del sufrimiento humano,

por tanto, eliminando reaccionar, puede desaparecer el desasosiego.

Vivo en situación de apego,

hay un deseo agradable y una aversión negativa, ambos son tanhá,

son como la sed, constituyen un hábito mental de insaciablemente querer lo que no es,

según lo consumo, genero la necesidad de más,

es una adicción, es la fuente del desasosiego.

Hay otro apego más fuerte todavía, el apego al ego y a lo mío,

me asocio con él como si fuera eterno.

Hay un apego bueno y un apego a evitar,

los padres nos apegamos a nuestros hijos y los hijos a sus padres,

es necesario para la supervivencia de quien todavía no puede sostenerse solo por sí mismo.

Desapegarme no tiene por qué significar indiferencia,

puede seguir habiendo responsabilidad, pero sin reacción emocional,

si mi hijo adolescente no es como yo esperaba que fuese, no reaccionar con dolor,

una mente equilibrada buscaría otra forma de educar,

es la “indiferencia sagrada”, ni inacción ni reacción,

solo acción positiva de una mente equilibrada y un sujeto ecuánime.

El apego aparece por mis reacciones mentales de atracción y repulsión,

ante las sensaciones que recibo,

la reacción ocurre por ignorancia, porque no sé que estoy reaccionando,

porque no me doy cuenta de la naturaleza impermanente de la existencia,

por eso reacciono ciegamente,

por eso las reacciones se intensifican y vivo en el hábito mental de reaccionar continuamente,

el sanhkara.

Se produce una cadena de causa y efecto,

sensaciones que generan reacciones y reacciones que generan otras reacciones,

de forma que sufro continuamente.

El karma es esa ley de causa y efecto que gobierna la vida,

este círculo vicioso solo es posible romperlo creando conciencia,

sobre la verdadera naturaleza de la realidad,

y experimentando el yo,

eliminando la ignorancia como causa, desaparece la reacción,

y por tanto el capricho y la aversión, y por tanto el ego.

Solo así puede darse la reencarnación, el samsara. 

No es que una misma identidad, un mismo ego se reencarne en sucesivos cuerpos,

es justo lo contrario, de la leche sale la mantequilla, pero cuando es leche no es mantequilla,

ahora, solo la leche es real, no lo es la mantequilla,

de igual forma, las vidas pasadas y futuras no son reales,

solo existe el presente, aquí y en este cuerpo,

solo si dejo de reaccionar, experimento la paz y la tranquilidad.  

La voluntad de justicia o el miedo al dolor son correctos,

siempre y cuando no me genere un desequilibrio mental, una tensión,

de forma equilibrada, a través del amor, es posible conseguir muchas cosas,

da los mejores resultados.

Querer objetos materiales que me hagan la vida más fácil no es malo,

solo lo es si hay obsesión, porque entonces duele.

No conseguirlo no me debe llevar a la reacción sino a la sonrisa,

conseguirlo me debe ayudar a disfrutar, pero siempre sin generar apego.

Planificar el futuro es bueno, pero siempre que no genere apego, reacción y dolor,

la clave es aprender a dejar que la naturaleza obre como mejor decida,

sin antojo por nada, sin antojo por la liberación.

El nirvana final supone la desaparición del antojo de deseo, la aversión y la ignorancia,

y, por tanto, de la miseria y el sufrimiento.

Necesito un método claro y conciso que marque el camino hacia la liberación del sufrimiento,

una práctica precisa que seguir, ya probada exitosa por muchos otros en el pasado.

La práctica, el dharma, empieza primero por el sila, la práctica moral,

comportarse sin hacer daño a nada ni a nadie,

es necesario porque me evita toda agitación y me lleva a la calma,

necesaria para vivir el cielo y no el infierno cada día.

La práctica continúa con el samadhi, la práctica de la concentración, el bhavana,

la meditación para el desarrollo mental.

La meditación tiene dos objetivos,

primero la tranquilidad y calma (samatha-bhavana):

la práctica del pensamiento “apropiado” no requiere la ausencia de pensamiento,

pero sí la conciencia sostenida sobre en qué estoy pensando en cada momento,

junto con la conciencia de la respiración, hace que el deseo y la aversión se calmen; y

segundo la sabiduría e insight (vipassana-bhavana):

la comprensión “apropiada” no necesita pensar sobre la Verdad,

pero sí ver las cosas tal como son, más allá de cómo parecen ser.

Hay que penetrar para experimentar la realidad última,

está bien escuchar la sabiduría de los demás,

muchas veces la tengo internalizada en forma de ideologías, creencias o religiones,

lo hago con gusto porque prometen futuros deliciosos, paraísos y cielos,

pero es sabiduría prestada, no es propia.

Está bien también entender intelectualmente la Verdad,

lo que entiendo como racional, beneficioso y práctico me satisface intelectualmente,

y lo considero Verdad, pero no es sabiduría propia.

La sabiduría solo emana de mi propia experiencia, de lo que vivo, de lo que me cambia la vida,

aunque sepa que el fuego quema, es necesario haberme quemado yo mismo,

solo así rompo el condicionamiento de mi pensamiento,

es decir, el hecho de que el pensamiento venga de una reacción inconsciente,

a una sensación desconocida.

La experiencia de los demás me debe inspirar y dar pautas, pero el trabajo final es solo mío,

la experiencia de la realidad real, directa y viva está solo en mí.

Vipassana es una forma de ver, una observación de la realidad dentro de mí mismo,

se construye mediante la atención plena en las sensaciones que percibo en mi cuerpo,

esta observación me enseña el funcionamiento de mi cuerpo y de mi mente.

El conocimiento entra en mi cuerpo a través de las cinco puertas de los cinco sentidos,

también a través de la sexta puerta, la mente,

pensamientos, ideas, imaginaciones, emociones, memorias, esperanzas y miedos

entran por la puerta para producir sensaciones.

En la vida común, solo soy conscientes de las sensaciones más fuertes,

pero la meditación me entrena para concienciarme de cada pequeña sensación,

por eso trabajo de forma sistemática enfocar la atención en cada parte del cuerpo,

una tras otra, prestando atención a cada una por igual.

Meditar empieza por prestar atención a mi respiración,

poco a poco la respiración pasa de ser pesada e irregular a ser ligera, fina y sutil,

al mismo tiempo, las sensaciones son intensas, desagradables,

incluso rescatando experiencias malas ya olvidadas, haciéndolas de nuevo conscientes,

poco a poco, con esfuerzo sostenido, pero sin tensión, la mente reconquista su tranquilidad y foco.

Las sensaciones intensas se disuelven en otras más sutiles y uniformes,

para finalmente convertirse en meras vibraciones apareciendo y desapareciendo muy rápidamente.

La realidad la percibo como estrictamente cambiante e impermanente, anicca,

mi naturaleza es efímera, un flujo constante,

el yo y el mío dejan de tener sentido,

al difuminarse el yo y el ego parece que el sufrimiento se calma.

La ecuanimidad es observar sin reaccionar con una mente equilibrada,

¿Qué pasaría si en la postura me duele un tobillo?

Sentir el dolor, odiar el dolor me lleva a sentir mayor dolor,

verlo desde fuera, como un médico ve a su paciente, me hace entenderlo de forma diferente,

consigo que el dolor no se haga dueño de mí,

no me hace sufrir porque no me apego a él.

El camino hacia la liberación de Siddharta Gotama es de conciencia y ecuanimidad,

es el verdadero conocimiento, que viene de observar la realidad como es,

así dejo de reaccionar por cualquiera de las sensaciones que entran,

por las puertas de la sensibilidad.

Solo me queda ir vaciando poco a poco ese almacén de reacciones pasadas,

de condicionamientos, para que también dejen de crear sufrimiento.

 

(*) The Art of Living. S.N.Goenka, Pariyatti, 1987


Capítulo 9.5. El mundo está socialmente construido

 


Soy claramente constructivista,

lo que ayer me valía hoy tal vez no,

la generación nacida después de 2005 son nativos digitales y sus mapas mentales,

su resolución de problemas, su intuición,

son diferentes de las de la generación anterior,

hoy el mundo es más dinámico y cambiante,

es necesario entender que el mundo no es un producto acabado que nos es dado,

y que tenemos que comprender y aceptar.

A menudo, como el acróbata de Dalí, vivo en la cuerda floja situaciones al límite,

únicamente restringido por la duración tanto sensata como ilógica del instante,

al mantener el equilibrio no existe pasado ni futuro en mi mente,

me acostumbro a caminar por superficies endebles,

continuamos dando pasos con la certeza que no voy a caer,

que hay algo intangible más allá que me preserva y me protege de la caída.

Las instituciones me vienen dadas pero está en mis manos acabarlas,

según mis nuevas necesidades,

hay una relación de doble dirección dialéctica hegeliana entre aprender y crear,

no es que la realidad material no exista, pero la realidad la construyo cuando interacciono,

cuando tengo experiencias positivas y negativas en el mundo,

es mi responsabilidad, las leyes y las normas nos mías, porque yo las he creado,

porque sin mí no existirían,

me olvido de criticarlas o rebelarme frente a su cumplimiento,

porque en realidad solo existen en mi mente, en mi interés, en mi proyecto vital.

Mi realidad es socialmente construida,

esto significa, primero, que la forma como los hombres nos asociamos,

viene determinada por las ideas que compartimos,

segundo, que la identidad e intereses de las personas e instituciones,

no nos vienen dados por naturaleza sino por las ideas que compartimos,

según Wendt (**), esto es un claro ataque al individualismo,

no cree que la sociedad pueda reducirse a la suma de sus individuos.

Es herencia de Inmanuel Kant, Fichte, Schelling y Hegel,

ellos ponen un especial énfasis en la capacidad del hombre de conocer su entorno,

es en el conocimiento, en las ideas y en la compartición de ideas,

que el hombre diseña y desarrolla las instituciones, las normas y las reglas.

Edmund Husserl contribuye fundamentalmente a esta posición,

proponiendo una suerte de metodología para aprender,

para conocer de forma objetiva,

intentando evitar la polución individual del interés y el sesgo.

En el nivel internacional (*), reina el autointerés y la coerción,

por ejemplo, en Internet, en Medio Oriente o en las relaciones entre China y el mundo occidental,

muy diferente de lo que pasa a nivel doméstico, más gobernado por la norma y la ley.

Las Organizaciones Internacionales tienen muy difícil contratacar el poder y el interés de los países,

el sistema internacional no es muy “social” desde este punto de vista.

Hay excepciones, hay algunos países que interaccionan tan poco con la sociedad global,

que podríamos llamarlos autistas, Yemen, Bangladesh, Birmania/Myanmar…

no se puede decir que éstos se desarrollen acorde a las ideas compartidas.

Un ejemplo de que la realidad es socialmente construida es China,

desde un punto de vista neorrealista,

el crecimiento de China nos debería llevar a una igualación de poderes con Estados Unidos

y eventualmente a una situación de conflicto entre dos potencias de tamaño similar,

sin embargo, la historia prueba que la globalización y el comercio

convierten este juego de suma cero en un win-win,

China ha firmado el tratado de libre comercio con World Trade Organization

y desarrollado instituciones fuertes internamente para facilitar importación y exportación,

algunos dicen que en una frontera donde hay comercio, no llega a haber conflicto.

El miedo a China podría convertirse en la oportunidad de China,

la idea sobre China como amenaza está socialmente construida,

prejuicios e intenciones se entremezclan para construir la idea de alteridad negativa,

y por tanto amenaza,

por las mismas razones que podría construirse una identidad como oportunidad al desarrollo.

Otro ejemplo de construcción social es el genocidio de Rwanda,

en 1984 sucedió un genocidio por parte del gobierno Hutu hacia la comunidad Tutsi,

y la comunidad internacional fue incapaz de reaccionar y contribuir ante la barbarie,

una forma de entender esta situación es el conflicto

entre el mundo anglosajón (Tutsies) y el mundo francófono (Hutus),

tres años de guerra civil más tarde dejaron más de 100.000 muertos.

¿Qué fue construido socialmente?

Primero, la importancia y poder del término genocidio,

la etiqueta genocidio implica la peor forma de crimen contra la humanidad,

y mueve a la prevención con todos los recursos disponibles y no disponibles,

el término se usa para justificar y legitimar una acción de ética dudable en otros casos.

Segundo, la construcción social de la identidad ruandesa que se usó para mover al asesinato,

los Hutu usaron la construcción social para crear la identidad de los Tutsies,

fue fácil en un estado de baja educación y analfabetismo.

Otro ejemplo es Kosovo,

lo conocemos como un caso de violencia dentro del Estado,

en forma de guerra civil y diferencias étnicas.

La expulsión masiva de refugiados kosovares,

junto con la acción de pequeñas bandas armadas no organizadas,

llevó a un gran conflicto de violencia.

Muestra la gran importancia del discurso y del símbolo, metáfora y representación:

¿Quién es uno?,¿Quién es el “otro”?

En Kosovo se desarrollaron múltiples y complejas categorías étnicas,

identidades políticas, historias, memorias, glorias pasadas, guerras y sufrimientos.

Se usaron símbolos étnicos para políticas excluyentes entre Servios y Albanos,

se intensificaron artificialmente los sentimientos de inseguridad y victimización,

a través de verdades antagónicas y dominaciones reales e imaginadas de un grupo sobre otro,

se enfatizó la diferencia entre la Albania mayoritariamente musulmana,

y la Servia minoritariamente cristiana,

para crear el mito del conflicto puramente étnico. 

Es mundo no solo nos es dado, en parte lo creamos,

un shaolin dedica su vida a entrenar, a trabajar, a desarrollar la capacidad de crear su entorno,

por eso es capaz de romper un ladrillo con su mano o dormir sobre una cama de clavos,

co-crea, es parte activa en el proceso de crear su realidad.

Sabemos que la realidad existe en la mente humana,

la ciencia lleva décadas tratando de demostrar

que existe la realidad objetiva del mundo exterior independiente del sujeto que la conoce,

pero no es capaz de demostrarlo.

¿Un despertador en el desierto suena cuando no hay ningún sujeto que lo escuche? ¿Sí o no?

No puedo estar seguros de que una vez que no esté aquí,

el mundo seguirá existiendo y teniendo existencia separada,

la realidad objetiva es una realidad subjetiva que los humanos creamos en nuestra mente.

Ahí está la magia, si la realidad existe en mi mente,

yo puedo desarrollar la capacidad de cambiarla,

puedo crear la realidad,

puedo romper algunas de las limitaciones y co-crear con el mundo realidades antes impensables.

 


 Kannst du mir das bitte noch mal erklären?

(*) Karl Deutsch, Ernst Haas, and Hedley Bull.

(**) Wendt, Alexander. Social Theory of International Politics, Cambridge Studies in International Relacions, 1999

Capítulo 10. Miedo líquido

 



Tengo miedo y no es obvio a qué,

Me siento devorado por Saturno, Cronos, por el tiempo,

Goya fue capaz de pintar la escena con brutalidad, en fondo negro, con movimiento,

con inercias corporales, con expresión,

Cronos se come a su hijos, a los hombres, a nosotros, a mí.

Como decía Zygmunt Bauman (*), no hay más sano alivio que cuando, después del desasosiego,

consigo ver y tocar el peligro real,

acaba la incertidumbre terrible y obstinada que me envenenaba y no me dejaba dormir,

entiendo cómo puedo repelerla, si saldré indemne del ataque,

o, por lo menos, conozco la pérdida y dolor que tengo que aceptar.

El miedo que estoy experimentando es temible porque es difuso,

es incertidumbre y es ignorancia.

Los animales también sienten miedo,

pero hay otro miedo estrictamente humano,

el que describía Lagrange como reciclado social y culturalmente (**),

es el miedo secundario como sedimento de una experiencia pasada,

mis antepasados tuvieron miedo y me lo han transmitido inconscientemente,

una especie de miedo vicario,

crea una sensación de inseguridad en un mundo lleno de peligros y vulnerabilidad,

una parte importante del miedo atávico es que aprendimos cuando éramos reptiles,

y se ha quedado ahí una vez que ya no hay el peligro,

lo que siento viene de otros momentos de nuestra historia humana.

Hoy vivo, en parte, un miedo a la amenaza a mi cuerpo, al sufrimiento en mi cuerpo,

al de mis seres queridos y mis posesiones,

pero también un miedo a la fiabilidad del orden social (zona de comfort),

el empleo, las normas, las instituciones…

y tengo otro miedo de naturaleza diferente,

el de la degradación y exclusión social por la pérdida de nuestra posición en la jerarquía social

y pérdida de nuestra identidad.

Vivo un momento de alertas globales, virus, inseguridad, cambio climático, crisis económica…

y un largo etcétera, el precio del petróleo, las armas nucleares...

todas parten de la base de que mañana no puede ser, no debe ser y no será como es hoy.

Silenciosamente he aprendido a vivir con ese miedo líquido,

he aprendido que solo se muere temporalmente,

que la moda ya pasada reaparece como “retro”,

que del mal de las vacas locas no desapareció la humanidad,

que del SARS y del MERS ya no nos acordamos,

que los alimentos transgénicos no causaban discapacidad,

que los miedos vienen y van, son efímeros.

He aprendido a no tener miedo al miedo,

parece que quedé marcado por el hecho de que la crisis informática del 2000,

llegó de la mano de quien tenía la solución por un módico precio.

Nos meten miedo y nos hemos inmunizado.

Inmanuel Kant proponía dominar el miedo y controlar las amenazas racionalmente,

hoy, casi al contrario, he incorporado el miedo a mi vida de forma permanente,

estoy viviendo y reviviendo Apocalypse Now,

el corazón de las tinieblas de Joseph Conrad,

la “descivilización”,

la naturaleza hobbesiana de guerra todos contra todos,

como en el Titanic, lo que me da miedo es la falta de botes salvavidas, de plan de salvamento,

el horror que se produjo en las bodegas del trasatlántico.

¿Cuál es el rol de los medios de comunicación?

Me recuerdan cada minuto que mis miedos no son en absoluto imaginarios,

los medios de comunicación son los representantes visibles y palpables

de una realidad imposible de conocer y acariciar sin su apoyo.

Siento terror a la muerte,

el miedo primario a la muerte es el arquetipo de todos los miedos,

la muerte es lo único irremediable e irrevocable,

se caracteriza porque cualquier otra variable deja de tener sentido ante la muerte,

nuestros sueños, nuestros proyectos y nuestras acciones,

los otros miedos son solo pequeños mieditos a pequeñas muertes.

Aún así, tiendo a deconstruirla, a banalizarla,

Sigmund Freud decía que enfatizamos su causalidad fortuita, como accidente,

enfermedad, infección, edad… necesitamos controlarla,

¿La muerte siempre tiene una causa o es un accidente?

nos empeñamos en reducir la muerte de una necesidad a una casualidad,

en una autopsia, por ejemplo, solamente es posible una causa si es evitable, en caso contrario,

hablamos de ineptitud profesional,

nos olvidamos de la muerte por causas naturales, de la muerte por “mortalidad”,

lo que en filosofía llamaríamos el mito de la contingencia de la muerte.

¿La idea de la muerte y el miedo que genera están íntimamente relacionados

con los desastres naturales y la muerte fisiológica médica?

Las pandemias son amenazas reales del mundo real, desastres naturales científicamente probados,

y no son selectivos, atacan a los culpables y a los inocentes, a los ricos y a los pobres,

con la misma ecuanimidad.

Es por tanto muy diferente de otros desastres naturales,

que acaban teniendo impacto negativo en unos y no en otros,

por cierto, así fortaleciendo la idea de que ser pobre es peligroso,

e inspirando miedo al fracaso, a la pobreza y a la exclusión social.

Quizás Internet nos libere de tener que acercarnos a menos de dos metros de otro ser humano,

de realizar transacciones burocráticas y de tener que negociar cara a cara.

 John von Neumann, ya en 1948, introdujo la idea del mundo digital con capacidad de inteligencia,

decía que un día la tecnología se comportaría como los desastres naturales,

y nos hallaríamos así de indefensos ante nuestra creación,

se podría convertir en una fuerza inhumana con mecanismos ciegos y sin intención,

pero destinada a liberar a los hombres de la carga de la libertad y la autonomía

denominaba fetichismo tecnológico a la posición naif de buscar el cambio,

pero asumiendo que en realidad nada va a cambiar,

salvo elementos superficiales como el abaratamiento de la música digital.

Tendría razón Hannah Arendt cuando describía al humano,

como criatura terrestre con ínfulas de trascendencia cósmica,

por eso tengo miedo a lo que no puedo controlar,

por eso me imagino existen los SUV, esos vehículos todoterreno que dan a entender

que la metrópoli es una selva que hay que asediar y de la que hay que escapar,

esto nos llevaría a reflexionar sobre el éxito de los usos comerciales y políticos del miedo.

Como dice mi madre, yo puedo reflexionar gracias a que estoy todavía vivo,

es sabia, tiene razón:

Solamente la muerte de alguien cercano y querido

nos puede exponer a una experiencia filosófica privilegiada,

nos puede enseñar lo definitivo e irrevocable de la propia muerte.

 

(*) Liquid Fear, 2006, Polity Press, Cambridge, RU

 

(**) Hugues Lagrange, La civilité a l´epreuve. Crime et sentiment dínsecurité, PUF, 1996

Capítulo 5.6. La economía compartida y el bien común



Hoy me duele y sé por qué es,

todo dolor viene de la separación,

me siento con una mano y un pie en el puente, con el arnés puesto y la cuerda colgando,

todos me miran esperando mi decisión,

ya he decidido que voy a saltar del puente al vacío,

pero no acabo de saltar,

ya, salta, salto.

Es como estar conduciendo por el barro, me voy hundiendo,

solo necesito dar un volantazo brusco y apretar el acelerador,

o rompo o no sobrevivo.

De lo mío separado a lo de todos compartido hay la solidaridad,

me fascina la solidaridad de médicos y personal sanitario,

los donantes de contenidos audiovisuales, el Ballet del Bolshoi, los museos de arte,

es una visión diferente e innovadora de nuestra sociedad, economía y medioambiente,

como bien común,

es la década del altruismo y la cooperación como formas alternativas de mercado,

de la economía compartida y el bien común,

de modelos de negocio como Airbnb, Car2go y Zilok,

donde la propiedad privada sigue existiendo,

pero el uso ya no es privativo de la propiedad sino de múltiples y sucesivos usuarios,

posible gracias a la capacidad de Internet de generar mercados

de costes de transacción bajos y accesos altos,

decimos que el gran bien común del siglo es Internet, compartición y cooperación.

El Premio Nobel de Economía en 2009, por cierto, el primero otorgado a una mujer,

fue recibido por la estadounidense Elinor Ostrom,

quien desafía la creencia anterior de que la propiedad común

es gestionada de manera pobre y debería ser regulada por el Gobierno y privatizada,

analiza prados en ganadería, pesca, bosques y lagos,  

y concluye que los resultados en la gestión cooperativa de los mismos

son mejores de lo previsto,

frecuentemente desarrollan sofisticados mecanismos de toma de decisiones

y regulación para manejar el conflicto, que los convierte en exitosos.

Entender el software open source y el fenómeno Wikipedia

es esencial para entender el siglo XXI,

en la sociedad del individualismo y el materialismo hay también toda una serie de elementos,

como el espectro de radio, los espacios urbanos o el genoma humano,

que son de todos,

como la pesca, la tierra y el agua, nadie los posee pero son compartidos por todos.

David Bollier (*) relata que en Hyderabad, India,

una comunidad de mujeres vivía como trabajadoras mal pagadas en una fábrica,

hasta que se han liberado y convertido en agricultoras, vendiendo semillas de colores,

son 5000 mujeres dedicadas a cultivar semillas tradicionales, sin modificación genética,

vienen de la casta dalit, una de las más pobres y de más bajo nivel social,

supone un trabajo de recuperación de conocimiento popular,

al contrario de las habituales políticas gubernamentales de transferencia de tecnología.

Un bien común necesita un recurso, una comunidad y un conjunto de protocolos sociales,

lo que caracteriza este proyecto no solo es el conocimiento de un recurso común

y una política de uso colectivo,

sino un enfoque a lo equitativo, acceso universal y sostenibilidad,

es además rentable, es decir,

rompen el mito de que la única forma de gobernanza rentable es el mercado.

Es exitoso porque hay amor hacia el recurso,

y porque las relaciones entre las personas son lo que importa.

Uno de los proyectos históricos de éxito es Linux,

en 1991, Linus Torvalds, con 21 años, finlandés,

decidió diseñar un sistema operativo completo,

un reto de esta magnitud parece solo conseguible por una gran multinacional

con un plan de negocio de mercado,

sin embargo, un esfuerzo colectivo de cientos de programadores,

sin ánimo de lucro, voluntarios,

hizo posible uno de los sistemas operativos mejores de la historia de la computación.

Hoy son posibles proyectos de crowdfunding, fundraising,

el Global Village Construction Set (equipos de granja siguiendo el modelo Linux)…

no es fácil encontrar qué tienen en común en términos de lecciones aprendidas,

qué funciona y qué no, qué es justo o qué es bueno,

¿Cuál es la mejor forma de regar muchas hectáreas cuando el recurso agua es escaso?

¿Qué tipo de acceso es justo a un área de pesca?

¿Qué es justo hacer con vándalos y egoístas, los que tratan de beneficiarse sin adquirir responsabilidades?

¿Cómo evitar la sobreexplotación de un bosque? …

yo opto por la cooperación.

Por ejemplo, la comunidad surfista de Hawái,

tiene unos protocolos implícitos desarrollados por las personas,

igual que el monte Everest,

en tanto que entornos peligrosos, sería un caos sin ellos,

hay una etiqueta como comportamiento, un código de violación e incluso un castigo,

en el Himalaya, el respeto a la montaña es compartido por la comunidad,

la pregunta es: ¿quién es el legítimo “servant”, el Estado o los montañeros?

¿Cuál es el medio más eficaz para su protección?

Un bien común es un entendimiento compartido

sobre los derechos de uso de un bien compartido.

Desde la óptica del Estado, la solución es constituir un cuerpo de policía,

que asegure el cumplimiento de las reglas,

y esto es más caro y menos eficaz que la imaginación y el compromiso de los practicantes,

que de forma informal gobiernan el recurso.

Es más, en la cooperación, se convierte en hábito la negociación explícita del recurso,

y la costumbre se convierte en ley vernácula,

es decir, un orden efectivo y una legitimación moral en sí,

por ejemplo, esperar una cola o la etiqueta en la mesa,

que dicta no servirse la última porción, son costumbres ya interiorizadas.

El bien común viene asociado a un cuerpo de valores éticos,

representados por la participación, la transparencia, la justicia,

el acceso para uso personal…

pero, sobre todo, la adaptación, es un ser vivo que depende de las contingencias locales,

y que varía según el ecosistema, la economía y la historia cultural.

El conocido mito de la tragedia de los bienes comunes (o dilema del prado)

viene de una posible mala gestión del recurso,

Garret Hardin en Science, 1968, imaginaba un pasto, una pradera verde,

si todos los ganaderos llenan la pradera lo más posible con su ganado,

llega un día en que se rebasa la capacidad,

la pregunta es: ¿cuál es la utilidad marginal de introducir un animal más?

Si cada uno de los ganaderos ven el problema desde la racionalidad,

no encuentran el límite, se rebasa la capacidad y acaba en tragedia,

como el recurso es limitado, es la ruina,

es decir, la libertad de uso de un bien común trae la ruina para todos.

La imposibilidad de la acción colectiva, en tanto que mito,

queda implantado en el inconsciente de todo estudiante de economía,

bien común es sinónimo de caos, ruina y fracaso.

Para entender el mito, es necesario diferenciar

un régimen de acceso libre y abierto para todos,

de un sistema informal de límites, reglas, normas sociales

y sanciones al “free rider”, al beneficiario gratuito, al parásito, al polizón,

al oportunista egoísta e insolidario.

El bien común necesita una comunidad que actúe como sirviente (“servant”) del recurso.

Hay multitud de juegos y argumentos para promover la eficacia de los mercados

y demostrar el mito de la tragedia del bien común.

Por ejemplo, el dilema del prisionero estudia el comportamiento de individuos racionales

para con los dilemas sociales,

analiza qué incentivos tienen dos encausados de crimen

para delatar a su cómplice o proclamar su inocencia,

es un juego no cooperativo, de suma no nula, del tipo equilibrio de Nash,

¿debería el prisionero cooperar con otros o debería hacer un uso ilimitado del recurso?

la conclusión es que el éxito mayor viene de equilibrar una acción colaborativa y competitiva

cuando se juega un numero grande de veces,

pero es un juego y por tanto aislado de su sociedad, historia y cultura.

En el juego no hay comunicación ni confianza entre los jugadores,

por eso no nos lleva a conclusiones reales a la hora de diseñar la gestión de un bien común.

Ostrom dedicó su investigación a entrevistar cooperativas reales,

preguntaba por qué mecanismo se establecía el límite de cantidad de pesca,

cómo lidiaban con situaciones de parasitismo oportunista,

cómo resolvía la comunidad los problemas de acción colectiva,

qué variables facilitaban el diseño de la auto-organización,

cómo hacían esa auto-organización sostenible en el tiempo,

qué problemas no se resuelven y es necesario la intervención externa.

En Europa hemos sabido desde hace un milenio gestionar nuestras montañas,

nuestros bosques y nuestra agua,

el regadío compartido en el sur de España es una tradición,

habiendo sobrevivido crisis y años de sequía,

reglas como que solo se puede pescar peces de un tamaño,

recoger fruta después de una fecha o utilizar leña caída del bosque,

se han desarrollado durante siglos.

El bien común global (el mar o la atmósfera) y digital sigue las mismas pautas,

aunque por ejemplo Internet se considera un bien reproducible a prácticamente coste cero,

y por lo tanto el problema del parasito es menos importante.

El mercado está siempre tentado de ejecutar el confinamiento de los bienes comunes,

por ejemplo, el agua potable podría ser un servicio público por parte de los gobiernos,

pero no faltan inversores comprando yacimientos acuíferos,

ni gobiernos privatizando la gestión del agua municipal.

Por ejemplo, Warner tiene el copyright de la canción “cumpleaños feliz”.

El ciberespacio tiene solo tres décadas de historia,

pero es un espacio ideal para innovadores e idealistas,

sorprendentemente demuestra capacidad enorme

para promover la compartición y la cooperación social,

como si fuera combustión espontánea,

nuevas especies de producción creativa crecen constantemente,

que no son basadas en mercados ni controladas por los gobiernos.

La primera revelación de este bien común digital online

es el software de código abierto como Perl, Sendmail, Apache o Linux,

después viene la blogosfera, las redes sociales,

y Wikipedia, una especie de república digital en sí misma,

cada día aumenta el contenido educacional libre abierto

de libros de texto y materiales de cursos.

Mucho de esto es posible gracias a las licencias Creative Commons,

invierten la idea tradicional de control estricto de uso a autorización legal de compartición,

es posible crear contenidos que pueden ser compartidos libremente,

salvo para apropiación privada o comercialización.

Por ejemplo, en 2012, Harvard University declaró públicamente

su consejo a los profesores de no publicar en journals que requerían acceso de pago

la espiral de viralidad que empezó con el software abierto y las licencias CC

sigue expandiéndose a sectores como el diseño de ropa, muebles e incluso automóviles.

Arduino permite la customización abierta de placas de computación

para los usos más innovadores,

Wikispeed tiene por objeto diseñar un coche de carreras modular y sostenible,

Crisis Commons organiza voluntarios en respuesta a desastres naturales,

la ciudad de Linz, Austria, se ha comprometido

al uso de Software Abierto y licencias CC en todos los sectores.

Quiero promover la innovación alrededor del bien común,

como un nuevo paradigma de desarrollo,

puede resultar la nueva visión del desarrollo humano,

de alguna forma rompe el gap entre medioambiente

y nuestras políticas socioeconómicas humanas,

y nos alinea con el flujo de nuestro entorno, nos hace sostenibles, nos hace regenerativos.

(*) Think like a commoner