Esta semana voy a hacer un ayuno de dopamina, que consiste en
renunciar a azúcar, café, Internet y otras fuentes artificiales de placer.
¿Por qué? La homeostasis es la capacidad del Universo para equilibrar
todo. Cualquier cosa que pase crea una fuerza oponente que hace que todo se
equilibra. Si intento provocarme placer, en mi cerebro reptiliano, aparece una
fuerza dolorosa. Llega la tristeza y la sensación de vacío. Son Gremlins en mi
cerebro encargados de generar placer.
La comida, una película… empiezan bien, pero acaban siempre
en respuesta contraria dolorosa. Es la dopamina. Absorbemos una dosis de
dopamina, que genera la sensación contraria. Consumo mucha más dopamina de la
que mi ser puede digerir. Y ocurre la aleostasis, un estado cambiante que no
consigue llegar a la homeostasis, los gremlins se hacen Schwarzenegger, y lleva
a la depresión, dolor físico y suicidio.
Al final, el dolor y el placer son las dos caras de una misma
moneda. No tiene sentido tratar de desvanecer el sufrimiento si no desvanece
también el intento del ego por artificialmente atraer al placer. Ambos deben
juntos dejarse ir, en un proceso de aceptación consciente.
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