martes, 10 de agosto de 2021

Carta a mi madre

 

Eres milagro, prodigio, grandeza y maravilla

 

Miro a mi madre y veo un milagro que me pertenece a mí,

permíteme no sentir resentimiento contra tí, mamá,

sino ofrecerte el milagro que a ti ya te pertenece,

aunque visto en verdad, esto no hace sino ofrecerme a mí el milagro.

Este resentimiento no es independiente de mi salvación,

sustituyamos nuestros resentimientos por milagros, mamá,

éste es el milagro que sustituye todos mis resentimientos.

Te perdono.

 

Mamá, hoy te has convertido en mi salvadora. Desde hace muchos años debo reconocer que albergo un resentimiento contigo. Ese resentimiento que yo tengo me nubla y no me deja ver el milagro que significa tener una madre preciosa como lo eres tú.

Ya es hora de deshacer esos nubarrones y permitir que permee la luz que hay detrás. Esta es una relación santa, cada vez que en un momento del día hay conexión contigo a nivel divino probamos que tú y yo somos uno y que nada hay que nos pueda separar.

Lo que yo veo en ti no es más que una parte de mí. Lo que yo veo en ti no es sino lo que yo soy. Y si yo te viera como una persona con carencias, no estaría sino reafirmando que yo mismo sería un ser con carencias.

Pero no, tú eres un milagro, tú eres luz, eres un ser infinito que se extiende allá donde va y donde no va. Tú tienes derecho a ser un milagro porque eres hija del Universo y ser hija te concede la participación en el Todo.

Yo te perdono. Te perdono porque en realidad no hay nada que perdonar. Te perdono porque todo fue una equivocación, y porque tú solo diste amor malentendido. Acepto que tú no quisiste tener hijos, que fuiste obligada y que por tanto no te salió el cariño que tus hijos necesitaban. Tus hijos sufrieron la sensación de abandono, pero la Verdad con mayúsculas me dicta que eso no es así, porque eso solo supone aceptar mi propia limitación y mi propia escasez en el terreno del cariño, del amor y del cuidado.

Me he sentido a veces abandonado y rechazado, sin poder confiar en nada ni nadie, implorando más cariño y sensación de conexión con cualquiera que se acercaba a mí.

Siento escasez de amor, y también miedo a perderlo. Por eso, he sido incluso capaz de desamarme a mí mismo, de ningunearme y de aniquilarme con tal de mantener las migajas de amor que cualquiera pueda echar a mis pies. Necesito esas escasas migajas de pan que los demás dejan caer a mis pies.

Yo me siento escaso y te siento escasa a ti. Me da miedo perderte y mucha intranquilidad, desasosiego y mucha tristeza que no quieras verme o hablarme libremente. Pero te entiendo, hoy estoy trabajando la idea de que tú no eres un ser escaso, sino un ser luminoso y perfecto, en perfecta conexión con lo divino. Eres santa. Mi madre es santa.

Los milagros se ven enturbiados por mis resentimientos. El resentimiento hacia ti es el símbolo del resentimiento hacia la mujer en general. Yo no he disfrutado plenamente del amor femenino, lo he a veces utilizado, y solo he sabido disfrutar de ver chispazos de reflejos de él. Turbio, ha sido todo turbio, porque estaba rodeado de nubarrones oscuros dramáticos de resentimiento y rencor, que no me permitían ver nítido.

No siempre me hacías caso, a menudo estabas preparando comidas en la cocina, limpiando la casa o tomando café con tus amigas. Así lo veía tu bebé inexperto con la mente sin construir. Así lo construyó en su cerebro ese niño herido que imploraba una mirada agarrado a tus piernas. Ese niño herido rogaba humildemente por un abrazo amoroso que poco se le fue concedido.

Ese niño se tuvo que construir fantasmas y objetivos alternativos que le sacaran del profundo sufrimiento de no tener una abrazo maternal. Poco se le dio un feedback positivo de algo que hubiera hecho. Cuando cocinaba era un desastre porque te ocasionaba el dolor de tener que limpiar su suciedad detrás de él. Cuando hacía algo, era el sucio hombre incapaz y vago que viviría en la oscuridad.

Ese niño rogaba por un comentario positivo en algún aspecto. Como no lo había en el terreno emocional, lo buscó estudiando mucho y ejecutando los valores de viajar, aprender, hablar idiomas… pero tampoco ahí hubo nunca un aliento de apoyo. Nunca se le dijo que no iba por ahí la vida. Nunca se le dijo claro que siendo así jamás iría a conseguir alabanza sincera. Consiguió muchas pero sin satisfacción plena. Ahí no estaba en puridad su salvación.

A ese niño, mamá, lo educaste en la asunción de que no era querido. De que fue un error de la naturaleza. Le hiciste sentir culpable de existir. El se sintió culpable de existir. El se construyó un mundo falso en el que él era culpable de existir. El desarrolló una realidad percibida demente en la que mucho era hostil y un ataque, porque necesitaba ser suficiente, ser útil, ser digno. Necesitaba demostrar algo.

Ese niño era luz, ese niño era digno por el solo hecho de ser hijo del Universo y por haber sido creado. Ese niño vino al mundo hijo del Universo y solo a través coyunturalmente de tu vientre. No se tenía que ganar su dignidad a base de méritos. Ese niño era santo por haber nacido, solo por haber nacido vivo, y no por estudiar más que los demás, ser más deportista que los demás, hacer su cama o ayudar a poner la mesa.

Qué poco le exigiste a ese niño! simplemente que colocase los tenedores y remetiera las sábanas de su cama.

Tú venías todas las noches a darme un beso antes de dormir. De hecho, no era capaz de conciliar el sueño sin tu beso. Nunca me preguntabas cómo estaba, qué me preocupaba, qué era lo que me causaba desasosiego, de qué tenía miedo, cómo había dormido, qué había soñado. No tenías tiempo, no te importaba demasiado lo que pasase por mi ser humano vivo, más allá de que estuviera bien alimentado y bien planchado.

Ese niño percibía su realidad como traición, hostilidad y ataque constante. Ese niño aprendió a necesitar defenderse cada minuto de su existencia ante todos los leones que constantemente le agredían. Desconfiaba de todo y de todos, todo el tiempo.

Le podrías haber mirado a los ojos en algún momento y haberle dicho: Tú puedes. Tú eres. Tú eres suficiente. Tú eres digno de tu propia existencia. Le podías haber mirado a los ojos.

Tú vivías en un mundo de obligaciones y percibías tu propio mundo como limitante y agobiante. Pero no voy ahora a pensar así, tú elegiste tu propia vida, a tu familia y jugaste tu juego. Y la vida te dio todas las oportunidades de aprendizaje que tú necesitabas.

Y yo tengo la madre que tengo para guiarme a sanar lo que necesito sanar. Tú eres un regalo que la vida que me ha puesto ahí, quizás para que tropiece, pero sobre todo para que avance como consecuencia de tropezar e intentar no caer. Tú me puedes ayudar, aún sin ser consciente, a limpiar mis nubarrones de resentimiento, de forma que se desvele el milagro que esconden.

Que los milagros reemplacen mi resentimiento. No voy ya a elegir el resentimiento sino el milagro. Hay luz detrás de la nube y ahora lo veo claramente. Creo en mi intuición que me guía en el camino. Ya voy viendo la luz. Tengo la visión de lo que es mi vida y se van difuminando mis miedos. Ya no me voy a hacer el ciego. Ahora veo claro y nítido, con absoluta certeza. Tengo alguien en mis espaldas que me ilumina y me guía el camino.

Te temía, te odiaba, te amaba y me hiciste enfadar. Exigente e irritante como eras, yo no era capaz de complacerte.  Ahora te descubro como hija del Universo. Ya no eres mi enemiga, sino mi salvadora. Tienes una función en el plan del Universo y vas a ayudarme en mi camino de la expiación.

En mi percepción, has cometido muchas faltas y me has causado mucho dolor. Ha habido muchos disgustos grandes y pequeños. Pero tu cuerpo es bello, por mucho que lo opaques fumando. Hueles bien. Eres bella y elegante, con esa piel resplandeciente y clara.

Hoy te contemplo como mi salvadora para que me guíes hasta la luz que tú tienes, quiero unirme a ti. En mi mente ahora se muestra la luz que veo en ti. Tú has esperado largo tiempo esto, porque necesitas liberarte y sentirte una conmigo. Esto te va a liberar, aunque no me veas y escuches.

Eres hija del Universo y puedes salvarme. Dejo a un lado mis imágenes oscuras para ver el milagro de amor que eres. Estoy agradecido. De la mano vamos juntos. Voy hacia la luz que tú eres. Eres mi salvación. Mis nubarrones se caen y apareces detrás de ellos como la luz de mi salvación. El milagro reemplaza todos mis resentimientos.

Eres mi luz, mi salvación, voy hacia ti, espérame que voy, te necesito, eres mi expiación, en ti está mi salvación, en ti en tu dignidad de ser humano, de madre que me amamantaste. Voy, aguanta, ten paciencia, que estoy llegando.



sábado, 7 de agosto de 2021

¿Qué dice la Filosofía sobre la Sanación?

Creo que muchos seres humanos, incluido yo, necesitamos sanar. Hay una especie de mar de fondo en el ser humano que crea desconcierto y sufrimiento. Y una necesidad de salir de ahí, de cambiar y de transformarse hacia el modelo diferente de la paz interior. Yo lo siento así.

¿De dónde viene ese sufrimiento? En cierto modo del niño interior herido. Desde pequeñitos, acumulamos frustraciones, desasosiegos y pérdidas debido a que el mundo que nos encontramos al nacer nunca fue lo que esperábamos. Pero es cierto que esas expectativas fueron creadas por un cerebro todavía en proceso de crecimiento, ¿qué podíamos esperar cuando teníamos meses o pocos años? Un poco absurdo, sufrimos porque con cinco días de vida nos frustramos por unas expectativas absurdas, y mantenemos esa lucha el resto de nuestras vidas, sin revisar racionalmente.

Esto se me conforma en forma de molestia interna, sutil pero constante, algo que enturbia la armonía y me aleja de la ansiada paz interior.

Quizás podemos hablar de una necesidad de salvación común a todos los mortales, pero cada ser humano se construye sus propios objetivos para salir de ello. Cada uno entiende la salvación en la consecución de un mérito o un reto, de manera diferente. Para algunos, la felicidad llegará cuando tengan el último modelo de BMW, para otros, la felicidad llegará cuando tengan la casa más bonita. Para otros, la felicidad llegará cuando por fin estén con su media naranja, su familia, o su añorada descendencia. O cuando curen su enfermedad.

Necesito una guía para la salvación. Para otros, llegará cuando consigan construir el puente más largo o visitar la luna. También buscarán la sanación en el Dios de las pequeñas cosas: comer una lata de caviar, beber un buen vino, visitar un museo o tener buen sexo. La experiencia me dice que todos ellos fracasarán en sus objetivos como yo he fracasado, y que los que lleguen a conseguirlos, sentirán desasosiego. Deberán marcarse retos más lejanos para seguir luchando por ellos.

Esas promesas no se suelen cumplir, es más, a veces acaban con desposesión de todo. Se parece más a una esclavitud que a la libertad.

Sanación, curación, salvación y liberación, son cuatro formas de entender el mismo sentimiento, que se convierte en dos preguntas: ¿Qué es lo que hay que salvar? ¿Cómo se puede salvar?

Hay formas más radicales de buscar la paz interior, y más simples a la vez que poderosas, pero requieren intuición, esa intuición última que nos permite percibirnos no como separados del mundo sino como unidos en lo íntimo a la naturaleza y a los demás.

La salvación es una empresa de colaboración, no es fácil emprenderla en solitario, sino a través del resto de personas con las que compartimos esa necesidad. Cada una de ellas, desde este punto de vista, se nos muestra como una oportunidad que nos dona la vida para poder resolver ciertos conflictos y resentimientos. Eso supone reconocer a los demás como hermanos e identificar aquello que nos une en lugar de aquello que nos separa.

Siguiendo a Aristóteles, todos participamos de una misma entidad. Somos parte, aunque partes diferentes, pero en tanto que partes, compartimos ciertas características y necesidades. Eliminando la separación, eliminamos el rechazo.

Esta cierta Verdad ayuda a hacernos libres. Y hacernos libres, según muchas corrientes, significa deshacernos de resentimientos y rencores, proceso que consensuadamente llamamos perdón.

Por lo tanto, la salvación es más fácil y posible cuando no la busco en parajes remotos, sino en mi mundo interior.

¿Cómo se puede salvar? Esta es la pregunta más crítica, porque tengo de alguna manera asociada la salvación al sacrificio. El sacrificio es un elemento tan esencial en mi sistema de pensamiento, que la idea de salvación sin tener que hacer ningún sacrificio no significa nada para mí. Sin embargo, el sacrificio es una forma de ataque y está asociado a la culpabilidad. Si hay sacrificio, alguien tiene que pagar para que alguien gane, y la única cuestión pendiente es a qué precio y a cambio de qué. El sacrificio es una manera de descargar la culpabilidad y de esta manera comprar paz. Y no parezco ser yo el que paga. El amor exige sacrificio. El amor da miedo. La culpabilidad es el coste del amor y el amor se paga con miedo. Por tanto, amar totalmente exigiría un sacrificio total.

Creo que todo el mundo exige algún sacrificio de mi, pero no me doy cuenta de que soy yo el único que exige sacrificios, y únicamente de mí mismo. Exigir sacrificios es algo tan brutal y tan temible que no puedo aceptar dónde se encuentra dicha exigencia. Y todavía miro hacia atrás con nostalgia cuando recuerdo mi sacrificio.

Mi intuición me dice que la salvación debe estar en algo más incondicional y que tenga menos que ver con mis méritos y mis logros, más con estar vivo independientemente de mis acciones o inacciones, mis actitudes o mis deseos.

Debería ser que la salvación no me pidiera nada que no pudiese dar ahora mismo. Intuyo que la salvación no es algo que se me pueda negar. Yo deseo la salvación, no el dolor de la culpabilidad.

A lo mejor, solo está en mis manos. No puede ser que la salvación sea imposible. Tal vez es tan simple como chasquear los dedos y ya. Tal vez la salvación es inmediata y el camino se alumbra. Tal vez no existen las limitaciones o son solo una ilusión producto de mi imaginación. Tal vez un click, y el tiempo cesa, y en el click solo queda el presente, el instante y la paz.


martes, 27 de julio de 2021

El niño interior

 


1.    Motivación

Voy en este texto a describir mi vivencia con mi niño interior a través de meditaciones guiadas. He experimentado con resultados sorprendentes, entre otras las siguientes meditaciones guiadas disponibles públicamente en Internet.

Poderosa curación del niño interior.

https://www.youtube.com/watch?v=Kyy8woIu-SE

Claves para estar en paz con tu infancia

https://www.youtube.com/watch?v=n7ZNepgPheI

Hipnosis Meditación Para Dormir Y Sanar El Niño Interior

https://www.youtube.com/watch?v=m8aIwuot-Zk

Impresionante Meditación guiada "El niño interior". ¿Qué me pasa?

https://www.youtube.com/watch?v=2WgmTVUczME

Sana a tu niño interior para que sanes tu alma

https://www.youtube.com/watch?v=PwuJUxVQZfc

Inner Child Meditation for Codependency, Lack of Self Love and Negative Programming

https://www.youtube.com/watch?v=8779P4rim80

Heal Your Inner Child

https://www.youtube.com/watch?v=3kgjLAGAtjg

Hypnosis for Meeting Your Inner Child

https://www.youtube.com/watch?v=7_bAQi0Yr68

 

En mi día a día experimento ciertas situaciones donde se reflejan asuntos no resueltos de mi niñez, cuyo impacto psíquico y emocional paralizan y limitan ciertos espacios de mi vida.

Estas a su vez y siguiendo un patrón de conducta y creencias adoptados en la infancia,  que en su momento servían como escudo protector, me llevan  a pensamientos y conductas determinadas no deseadas, pero que inevitablemente suceden.

Estas emociones son de diferente índole, dolor, enfado, miedo, desconfianza, etc... Por eso, mi motivación máxima es reestructurar estas creencias y pensamientos, y por consiguiente las emociones, con la finalidad de disminuir la cantidad de momentos desagradables.

Por ejemplo, reconozco que tengo pensamientos en los que otros me atacan. También me siento abandonado cuando no logro el nivel de atención de los demás que necesito. A veces duermo mal porque mis pensamientos y angustias tienen demasiada presencia, y crea desasosiego.

Mi impresión es que esto sucede cuando a lo largo de mi vida he construido frases, unas las he oído y otras son resultado de miss acciones y experiencias. Se han ido asentando hasta el punto de que soy inconsciente de la existencia de muchas de ellas o están tan automatizadas como si fuera una máquina previamente programada.

Para mí, son la base de mis decisiones, mis acciones, mis frustraciones y mis miedos.

En este trabajo, voy a revisar el rol que juegan mis creencias, su impacto y su relación con la percepción, esa capa intermedia entre la realidad y nosotros.

Esas creencias disfuncionales las creé yo, sobre todo en mi infancia, desde mi nacimiento hasta la adolescencia. Por tal motivo enfoco el trabajo en la relevancia del Niño Interior y su impacto en mi vida presente y futura.

Finalmente voy a describir unas líneas terapéuticas para poder ayudar a otras personas a ser conscientes y a sanar temas parecidos a los que yo he experimentado.

La aproximación terapéutica que yo considero eficaz es cuadruple:

  • 1.       Primero el desarrollo del elemento niño interior;
  • 2.       Por otro lado la práctica de PNL, Programación Neurolingüística;
  • 3.       El trabajo en psicología transpersonal de Grof; y
  • 4.       También la práctica de la meditación guiada.

La programación neurolingüística es un modelo dinámico que trata de explicar cómo funciona el cerebro humano y cómo procesamos la información que nos llega al mundo que nos rodea. Sus creadores, Richard Bandler, John Grinder y Frank Pucelik sostienen que existe una estrecha conexión entre los procesos neurológicos, el lenguaje y los patrones de comportamiento aprendidos a través de la experiencia, afirmando que éstos se pueden cambiar, con la finalidad de mejorar la calidad y efectividad de la vida.

2.    El niño interior

El desarrollo de este apartado sobre el niño interior se basa en el trabajo de Stefanie Stahl. Stef es psicóloga titulada en Alemania y trabaja en la práctica privada en Trier. Sus áreas de especialización incluyen el miedo al apego, el fortalecimiento de la autoestima y el trabajo con el niño interior. Ha escrito numerosos libros de éxito como "¡Sí y no!" o "¡La vida también puede ser sencilla!".

Todo el mundo necesitamos un lugar donde sentirnos seguros, protegidos y bienvenidos. Todos anhelamos un lugar donde poder relajarnos y donde poder ser nosotros mismos. Idealmente, mi propio hogar paterno-materno era un lugar así. Cuando nos hemos sentido aceptados y amados por nuestros padres, hemos tenido un hogar cálido.

Mi hogar era exactamente el hogar que todos anhelamos: un hogar reconfortante. Interiorizamos este sentimiento desde la infancia, de ser aceptados y acogidos, como una actitud fundamentalmente positiva ante la vida que también nos acompaña como adultos. Nos sentimos seguros en el mundo y en nuestra vida, tenemos confianza en nosotros mismos y también podemos confiar en otras personas.

Se habla de la confianza básica. Esta confianza básica es como un hogar en nosotros mismos, porque nos brinda apoyo y protección internos.

Algunas personas asocian la mayoría de los recuerdos desagradables con su infancia, algunos incluso traumáticos. Otras personas tuvieron una infancia infeliz, pero dejaron de lado esas experiencias. Apenas pueden recordarla.

Otros piensan que su infancia fue "normal" o incluso "feliz", lo que, sin embargo, al examinarlo más de cerca, resulta ser un autoengaño. Pero incluso si has reprimido las experiencias de incertidumbre o rechazo en la infancia, la vida cotidiana muestra que la confianza básica de estas personas no es muy pronunciada.

Tienen problemas con su autoestima, dudan repetidamente si a la otra persona, a su pareja, al jefe o al nuevo conocido les agradan de verdad y si son bienvenidos. No se quieren demasiado a sí mismos, sienten muchas inseguridades y, a menudo, tienen dificultades en las relaciones. No pudieron desarrollar la confianza básica y, por lo tanto, sienten poco apoyo interno.

En cambio, quieren que los demás les den una sensación de seguridad, protección y hogar. Buscan un hogar con su pareja, sus compañeros, en el campo de fútbol o en los mall los domingos. Y siempre se sienten decepcionados cuando otras personas, en el mejor de los casos, pueden transmitirles esporádicamente una sensación de hogar. No se dan cuenta de que están atrapados: si no tienes un hogar dentro, tampoco la encontrarás afuera.

Cuando hablamos de nuestras huellas de la infancia, que, además de nuestra estructura genética, determinan fuertemente nuestra naturaleza y nuestra autoestima, hablamos de un componente de la personalidad al que en psicología se hace referencia como "el niño interior".

El niño interior es, la suma de nuestras huellas infantiles, buenas y malas, que hemos experimentado a través de nuestros padres y otros cuidadores. La gran mayoría de estas experiencias no se recuerdan a nivel consciente.

Están escritos en el inconsciente. Por tanto, se puede decir: el niño interior es una parte esencial de nuestro inconsciente. Son los miedos, las preocupaciones y las penurias que hemos vivido desde la niñez. Y al mismo tiempo también están todas las influencias positivas de nuestra infancia.

Son principalmente las huellas negativas las que a menudo nos causan dificultades como adultos. Porque el niño que hay en nosotros se esfuerza a muerte en asegurarse de no tener que revivir las heridas que le fueron infligidas en su niñez.

Y al mismo tiempo, todavía se esfuerza en que se cumplan sus deseos de seguridad y reconocimiento, que fueron descuidados en su infancia. Los miedos y anhelos operan en el subsuelo de nuestra conciencia.

A nivel consciente, somos adultos independientes que damos forma a nuestras vidas. Pero nuestro niño interior tiene una influencia decisiva en nuestra percepción, sentimiento, pensamiento y actuación a nivel inconsciente. Mucho más fuerte que nuestras mentes, de hecho.

Ignorar al niño interior es motivo de muchos apuros en las relaciones de pareja. En muchos trances, si conocemos las conexiones, podemos ver que no son los adultos los que resuelven un conflicto con confianza en sí mismos, sino que son los niños internos que luchan entre sí.

Y también en el resto de las relaciones personales. Por ejemplo, si un empleado reacciona a las críticas del jefe, renunciando al trabajo. Ignorar al niño interior hace que muchas personas se sientan insatisfechas consigo mismas y con su vida, surgen conflictos entre las personas y, a menudo, pueden escalar su violencia de manera descontrolada.

Incluso aquellas personas cuya infancia fue predominantemente feliz y que han adquirido una confianza básica, por lo general no pasan por la vida completamente libres de preocupaciones y problemas. Su niño interior también ha experimentado ciertas heridas.

Porque no hay padres perfectos ni infancias perfectas. Además de nuestras huellas agradables, también hemos heredado partes difíciles de nuestros padres, lo que nos causa problemas más adelante en la vida. Puede que nos resulte difícil confiar en personas ajenas a nuestra familia.

O no nos gusta tomar grandes decisiones. O preferimos quedarnos por debajo de nuestras posibilidades a colgarnos demasiado lejos de la ventana. Pero en cualquier caso, las huellas negativas de la infancia nos limitan, entorpecen nuestro desarrollo y también nuestras relaciones.

En última instancia, lo siguiente se aplica a casi todo el mundo: sólo cuando conozcamos y hagamos amistad con nuestro niño interior, experimentaremos los profundos anhelos y heridas que llevamos dentro. Y podemos aceptar esta parte herida de nuestra alma e incluso curarla hasta cierto punto.

Nuestra autoestima puede crecer como resultado, y el niño dentro de nosotros finalmente encontrará su hogar. Este es el requisito previo para que nuestras relaciones con otras personas sean más pacíficas, amistosas y felices. Y también es un requisito previo para poder romper con relaciones tóxicas para nosotros o que incluso nos enferman.

Necesitamos conocer nuestro niño interior y hacer amistad con él. Necesitamos deshacernos de los viejos patrones que nos llevan constantemente a callejones sin salida y a la infelicidad. Necesitamos encontrar actitudes y comportamientos nuevos y útiles que hacen nuestra vida y nuestras relaciones más felices.

Veremos que PNL es una herramienta muy potente para reprogramar la mente, es decir, sustituir algoritmos establecidos anteriormente por esquemas más adaptados a nuestras situaciones actuales.

3.  El niño sol y el niño sombra

En la superficie de nuestra conciencia, nuestros problemas a menudo parecen confusos y difíciles de resolver. A veces también nos resulta difícil comprender las acciones y los sentimientos de otras personas. No tenemos la perspectiva correcta, ni con nosotros mismos ni con los demás.

La psique humana en realidad no es tan complicada. En realidad, hay partes de niño en nosotros y partes de adulto, y hay un nivel consciente e inconsciente de nuestra psique.

Si aprendemos esta estructura de nuestra personalidad, podemos trabajar con ella conscientemente y resolver muchos de nuestros problemas que antes parecían irresolubles.

El "niño interior" es una metáfora que describe las partes inconscientes de nuestra personalidad que se formaron en nuestra infancia. Nuestra vida emocional está asignada al niño interior: miedo, dolor, tristeza, ira, pero también alegría, felicidad y amor. Así que hay partes positivas y felices del niño interior, así como partes negativas y tristes.

También está el ego adulto, que opcionalmente también se conoce como el "adulto interior". Esta instancia psíquica comprende nuestra mente racional y razonable, es decir, nuestro pensamiento. En el modo del ego adulto podemos asumir la responsabilidad, planificar, actuar con previsión, reconocer y comprender las conexiones, sopesar los riesgos, pero también regular el ego del niño. El ego adulto actúa consciente y deliberadamente.

Sigmund Freud fue el primero en dividir la personalidad en diferentes instancias. Lo que se llama niño interior o yo infantil en la psicología moderna se llamaba el ello para él. Freud se refirió al ego adulto como el ego. Y luego también describió el llamado superyó. Ésta es una especie de autoridad moral en nosotros, que en la psicología moderna también se conoce como el ego de los padres o el "crítico interno".

Stef subdivide estas tres instancias principales de la niñez, el adulto y el yo progenitor en otras sub-instancias, el niño interior feliz (el niño sol), el niño interior herido (el niño sombra) y el “adulto interior.

El niño interior no es siempre un sentimiento inconsciente, tan pronto como trabajamos en él, se vuelve consciente. Su efecto es inmediato en casos de problemas en las relaciones, estados de ánimo depresivos, estrés, miedo al futuro, falta de entusiasmo por la vida, ataques de pánico, acciones compulsivas, etc, es decir, lo relacionado con nuestra autoestima.

Cómo nos sentimos y qué sentimientos podemos percibir en nosotros mismos, depende en gran medida de nuestro temperamento innato y de nuestras experiencias infantiles.

Nuestras creencias inconscientes tienen aquí una influencia importante. En psicología, una creencia se entiende como una afirmación profundamente anclada que expresa una actitud hacia nosotros mismos o nuestras relaciones interpersonales.

Muchas creencias surgen en los primeros años de vida a través de la interacción entre el niño y sus cuidadores. Una creencia interna puede ser, por ejemplo, "¡Estoy bien!" o "¡No estoy bien!".

Las creencias positivas como "Estoy bien" surgieron en situaciones en las que nos sentimos aceptados y amados por nuestros cuidadores. Nos fortalecen. Las creencias negativas como "no estoy bien", por otro lado, surgieron en situaciones en las que nos sentíamos mal y rechazados. Nos debilitan.

Yo a veces tengo reacciones ante comportamientos de personas queridas que están a mi alrededor. Esas reacciones van con tinte de enfado, desilusión o frustración.

Regular mis rabietas con éxito supone ser consciente de la conexión entre ofensas infantiles de mis padres y el comportamiento de la persona ante la que me siento ofendida. Esto significa más o menos que mi niño sombra tiene una herida permanente que siempre duele cuando el niño sombra piensa que sus deseos no se respetan lo suficiente.

Es necesario separar deliberadamente nuestro niño sombra de la parte adulta. Con esta pequeña corrección de su percepción, no surge el enojo. Controlar las rabietas supone enfocar la conciencia en el niño sombra y sus heridas. Esto permite cambiar conscientemente al modo del yo adulto benevolente y sensato, que puede reaccionar de manera apropiada y amorosa a los impulsos del niño sombra.

El niño sombra incluye nuestras creencias negativas y los sentimientos estresantes resultantes, como tristeza, miedo, impotencia o ira. Esto a su vez se traduce en las llamadas estrategias de autoprotección que hemos desarrollado para hacer frente a estos sentimientos o, lo mejor de todo, para no sentirlos en absoluto.

Las estrategias de protección típicas son, por ejemplo: retirarse, luchar por la armonía, luchar por la perfección, atacar o también luchar por el poder y el control.

El niño sol, por otro lado, representa nuestras impresiones positivas y buenos sentimientos. Representa todo lo que hace felices a los niños: espontaneidad, sed de aventura, curiosidad, olvido de sí mismo, vitalidad, sed de acción y alegría de vivir.

El niño sol es una metáfora de la parte intacta de nuestra autoestima. Incluso las personas que tienen una mochila muy pesada que cargar desde su infancia también tienen partes saludables en su personalidad.

También hay situaciones en sus vidas en las que no reaccionan de forma exagerada, y conocen momentos en los que son felices, curiosos y juguetones, en los que el niño sol entra en juego.

Es necesario alentar al niño sol y consolar al niño sombra, para que se sienta atendido, pueda calmarse y deje suficiente espacio para el niño sol.

Cuando yo miro mi comportamiento a través de los ojos de mi yo adulto, soy consciente de que a menudo reacciono de forma exagerada. Dominar el enfado es importante. A veces tengo éxito, a veces no.

4.  El desarrollo de nuestro niño interior

Los niños sol y sombra vienen en gran medida moldeados por los primeros seis años de vida. Los primeros años de vida en el desarrollo de una persona son muy importantes porque es durante este tiempo cuando se desarrolla la estructura de su cerebro con todas sus redes neuronales e interconexiones.

Ninguna relación entre padres e hijos fue del todo buena o mala. Incluso si tuvimos una buena infancia, hay una parte en cada uno de nosotros que ha resultado herida. Esto se debe a la situación del niño como tal: nacemos pequeños, desnudos y completamente indefensos.

Es vital para el bebé encontrar una persona que lo cuide, de lo contrario muere. Por eso después del nacimiento y durante mucho tiempo después, nos encontramos en una situación completamente inferior y dependiente. Es por eso que también hay un niño sombra en cada uno de nosotros que se siente inferior y pequeño, que cree que no está bien.

Además, incluso los padres más amorosos no pueden conceder a sus hijos todos los deseos. Sobre todo, el segundo año de vida, cuando el niño ya puede caminar, está determinado por muchas prohibiciones y restricciones por parte de los padres.

Al niño se le advierte constantemente que no rompa el juguete, que no toque el jarrón, que no juegue con la comida, que vaya al baño, que tenga cuidado, etc. El niño a menudo siente que está haciendo algo mal, de alguna manera no está bien.

Además de estos sentimientos inferiores, la gran mayoría de las personas también tienen estados internos en los que se perciben a sí mismos como "bien" y valiosos. En nuestra infancia no solo vivimos cosas malas, sino también buenas: cuidado, seguridad, juego, diversión y alegría. Es por eso que también tenemos una parte en nosotros que llamamos el niño sol.

La situación se vuelve difícil para el niño (real) cuando sus padres están fundamentalmente abrumados con su crianza y cuidado y les gritan, los golpean o los descuidan. Los niños pequeños no pueden juzgar si las acciones de sus padres son buenas o malas.

Desde la perspectiva de un niño, los padres son geniales e infalibles. Cuando el padre le grita al niño o incluso lo golpea, el niño no piensa: "¡Papá no puede lidiar con sus agresiones y necesita psicoterapia!", Sino que relaciona los golpes con su propia "maldad". Antes de que el niño haya adquirido el lenguaje, ni siquiera puede pensar que es malo, solo siente que está siendo castigado y que obviamente es malo o al menos equivocado.

En general, aprendemos a través de nuestros sentimientos en los primeros dos años de vida si somos bienvenidos o no. Todo el cuidado de bebés y niños pequeños es físico: alimentar, bañar, cambiar pañales. Y muy importante: caricias. Al acariciar, miradas amorosas y las voces de los cuidadores, el niño aprende si es bienvenido en este mundo o no.

5.  Lo que los padres debemos tener en cuenta

Nuestro niño interior está moldeado por las experiencias en las relaciones más cercanas de nuestra infancia. Aunque existe una amplia gama de guías educativas que muestran a los padres cómo acompañar bien a su hijo en todas las fases de la infancia, la pregunta es cómo resolver los conflictos típicos entre padres e hijos o cómo orientar el comportamiento indeseable en la dirección correcta.

Un niño tiene varias necesidades psicológicas básicas, la necesidad de apego o la necesidad de reconocimiento. Los padres que logran satisfacer estas necesidades psicológicas básicas en la medida adecuada se aseguran de que su hijo se convierta en una persona que tenga una confianza básica y, por tanto, pueda confiar en sí mismo y en los demás.

Según Klaus Grawe, estas necesidades psicológicas básicas son:

             la necesidad de apego,

             la necesidad de autonomía y control,

             la necesidad de satisfacer el placer o evitar la incomodidad,

             la necesidad de autoestima o reconocimiento.

Casi todos los problemas pueden atribuirse a una violación de una o más de estas necesidades básicas. Cuando me enfado, a veces me siento frustrada por mi necesidad de autoestima y reconocimiento. A veces por mi necesidad de placer y control. Siempre que experimento estrés, dolor, ira o miedo, mis necesidades básicas están en juego.

Por ejemplo, cuando sufro de enfermedad de amor, mi necesidad de vincularme se frustra, también mi necesidad de control (porque no puedo influir en el ser querido), mi necesidad de placer y me siento profundamente ofendida en mi autoestima debido al rechazo. Por eso el mal de amor puede atraparnos y hundirnos psicológicamente.

5.1.   La necesidad de apego

La necesidad de apego nos acompaña desde el nacimiento hasta la muerte. Como se mencionó anteriormente, el bebé no puede sobrevivir sin apego. Los niños muy pequeños mueren si se les niega el contacto físico.

Incluso más allá del cuidado físico, el deseo de apego, pertenencia y comunidad es parte de nuestras necesidades psicológicas básicas. La necesidad de apego juega un papel en innumerables situaciones, no solo en el amor y las relaciones familiares. Por ejemplo, nuestra necesidad de vincularnos se puede satisfacer cuando nos reunimos con amigos, charlamos, pasamos nuestro descanso con colegas o escribimos una carta.

La necesidad de apego del niño puede frustrarse por parte de los padres por negligencia o rechazo. La gama de negligencia es, por supuesto, amplia. En casos leves, un niño se siente abandonado porque los padres que se aman a sí mismos están estresados y abrumados por circunstancias externas. Por ejemplo, porque uno de los padres tiene cuatro hijos o pocos recursos económicos. En casos severos, los niños son maltratados mental o físicamente por sus padres o cuidadores con trastornos mentales.

Cuando un niño se frustra en su necesidad de vincularse, esto puede tener diferentes efectos en su desarrollo psicológico. Por supuesto, la gravedad del abandono en la infancia juega un papel aquí.

5.2. La necesidad de autonomía y seguridad

Los niños, al igual que los adultos, también necesitamos autonomía. Para el niño pequeño, esto significa que no solo quiere que lo abracen y lo alimenten, sino que también quiere explorar y descubrir su entorno.

Tiene una necesidad innata de explorar. Los niños se esfuerzan por actuar de forma independiente tan pronto como sus habilidades se lo permitan. Se enorgullecen de poder hacer algo sin la ayuda de sus padres. Todo nuestro desarrollo está diseñado para que seamos independientes del cuidado de nuestros padres.

Autonomía significa control y control significa seguridad. Cuando se habla de un "maniático del control", se describe el comportamiento de una persona que está muy preocupada por su seguridad, porque en el fondo se siente inseguro (debido al carácter del niño sombra).

Además del deseo de seguridad, la necesidad de autonomía también incluye el deseo de poder. Desde el nacimiento nos esforzamos por ejercer alguna influencia en nuestro entorno y por evitar la impotencia. Los medios por los que podemos influir cambian a medida que nos desarrollamos. Al principio solo podemos llamar la atención gritando o llorando. Más tarde a través de un lenguaje complejo y a través de hechos, incluso de la política pública.

Los padres pueden obstaculizar y frustrar la necesidad de los niños de desarrollarse de forma autónoma. Los padres sobreprotectores, muy controladores, que imponen demasiadas reglas al niño y establecen límites demasiado estrechos, perjudican el desarrollo de la autonomía del niño. El niño interioriza este temor y control excesivo de los padres en su desarrollo. Quizás esta persona se limita una y otra vez en su vida futura porque duda tanto de sus habilidades.

Asimismo, los padres que eliminan demasiados obstáculos del camino del niño con buenas intenciones tienden a tener una influencia desfavorable. Incluso de adultos, estos niños se sienten dependientes de una persona que se hace responsable de ellos.

5.3.        El conflicto autonomía-dependencia

Encontrar el equilibrio interior entre nuestras necesidades de vinculación por un lado y la autonomía e independencia por el otro es un desafío que cada persona tiene que resolver por sí misma. La palabra dependencia puede entenderse aquí como sinónimo de apego.

Este cuidado solo se puede brindar si al menos una persona crea un vínculo con el niño. En la mayoría de los casos, será uno o ambos padres. Si los padres satisfacen con sensibilidad y amor las necesidades físicas y mentales del niño, entonces se forman conexiones en el cerebro del niño que no solo asocian algo negativo con "dependencia", sino también un estado de seguridad. El apego se almacena en el cerebro de este niño como algo "seguro y digno de confianza". El niño ha desarrollado un vínculo seguro con su cuidador.

Lo contrario es un vínculo inseguro que surge cuando el niño ha experimentado que los cuidadores no son confiables. El niño sombra de las personas con un apego inseguro muestra un profundo daño a la confianza, mientras que es mucho más fácil para el niño sol.

Idealmente, los padres satisfacen las necesidades del niño de apego y dependencia, así como de libre desarrollo e independencia. Los niños que crecen de esta manera adquieren una confianza básica, es decir, un profundo sentimiento de seguridad que se relaciona tanto con ellos mismos como con la fiabilidad de las relaciones interpersonales.

5.4. La necesidad de la satisfacción de placer.

El placer se puede sentir en canales de percepción muy diferentes, por ejemplo, mientras se come, se hace deporte o se ve una buena película. El placer y el disgusto están estrechamente relacionados con nuestras emociones y son una parte esencial de nuestro sistema de motivación. En pocas palabras, nos esforzamos constantemente por obtener placer y evitar el disgusto.

Es fundamental para la supervivencia aprender a regular nuestros sentimientos de placer e incomodidad. Esto significa adquirir las habilidades para tolerar la frustración, retrasar las recompensas y renunciar a los instintos. La crianza consiste en gran parte en enseñar al niño cómo manejar adecuadamente los sentimientos de placer e incomodidad.

Algunos padres limitan demasiado rígidamente la sensación de placer del niño, otros lo miman demasiado. En la infancia y la edad del niño pequeño, existe una estrecha conexión entre la satisfacción del deseo del niño y la necesidad de apego del niño. Las sensaciones del bebé se dividen exclusivamente en sensaciones de placer o malestar: hambre, sed, calor, frío, dolor.

El trabajo del cuidador es eliminar los sentimientos de incomodidad al satisfacer sus necesidades, lo que crea sentimientos de placer. Si el cuidador hace esto solo de manera inadecuada, la necesidad de apego del niño también se frustra.

En el desarrollo posterior también existe una estrecha conexión entre las necesidades autónomas y el placer de un niño. Si la madre le prohíbe chupar la piruleta antes de comer, entonces en ese momento no solo se siente frustrado en su sentido del placer, sino también en su necesidad de autonomía.

Si el niño está demasiado regulado en su necesidad de placer y, por lo tanto, también en su necesidad de autonomía, esto puede llevar a que el adulto o su niño sombra, adaptado al estilo de crianza de los padres, desarrolle normas y comportamientos compulsivos que son hostiles al placer. O, en contraste con los padres, indisciplinado e inconmensurablemente complaciente con sus sentimientos de placer.

Si, por otro lado, un niño es demasiado mimado, esta persona también tendrá dificultades para controlar sus antojos como adulto.

Encontrar un buen equilibrio entre la satisfacción del placer y la renuncia a los instintos es un desafío diario para la mayoría de las personas, independientemente de las huellas del niño interior.

Además, nuestra fuerza de voluntad no solo se ve afectada por la renuncia al placer, sino también por la superación del disgusto. Tenemos que hacer muchas cosas todos los días que realmente no tenemos ganas de hacer. Para la mayoría de las personas, comienza al levantarse y termina cuando se cepilla los dientes por la noche. Constantemente tenemos que reprimir cualquier impulso que quiera llevarnos al frigorífico, Internet o al bar.

La disciplina es uno de los requisitos más importantes para una vida exitosa y es extremadamente tensa en nuestros tiempos de opciones y abundancia casi infinitas.

5.5. La necesidad de autoestima y reconocimiento.

Tenemos una necesidad innata de reconocimiento. Esta necesidad también está estrechamente entrelazada con nuestra necesidad de apego, porque sin que alguien nos reconozca, no puede surgir ningún apego.

El hecho de que luchemos por el reconocimiento también está relacionado con otra circunstancia: en la infancia aprendemos del comportamiento de nuestros padres si somos amados y bienvenidos o no.

Según David Schnarch, es una autoestima reflejada. Esto significa que los cuidadores del niño reflejan si está "bien" o no. Por ejemplo, cuando la madre le sonríe al niño, es para el niño como sostenerle un espejo para mostrarle que su madre está feliz por su existencia. El niño desarrolla un sentido de autoestima a través de las acciones de sus cuidadores.

Incluso como adultos, todavía necesitamos ser reconocidos por otras personas porque estamos condicionados a experimentar nuestra autoestima a través del espejo de los demás.

Las personas con autoestima inestable, que a menudo se identifican con su niño sombra, suelen depender más del reconocimiento externo que las personas seguras de sí mismas cuyo niño sol está bien desarrollado.

Son nuestras huellas infantiles las que conducen a nuestras creencias y las estrategias de protección que desarrollamos.

6.  Las creencias

Yo quiero resolver mis problemas en mi vida hoy. Es importante que el niño sombra que hay en mí pueda opinar para reconocer dónde están los puntos débiles, los llamados factores desencadenantes. Mucha gente no quiere entrar en contacto con esta parte de su personalidad. No quieren sentir sus heridas y miedos internos.

Este es un mecanismo de protección completamente natural y un deseo muy comprensible. ¿A quién le gusta sentirse triste, ansioso, inferior o incluso desesperado? Todos tenemos un gran interés en evitar en la medida de lo posible estos sentimientos y solo llevarnos los buenos, como la felicidad, la alegría y el amor.

Muchas personas suprimen sus lesiones internas. En otras palabras, haces a un lado a tu niño sombra cuando quiere hablar. Si un niño recibe atención por sus preocupaciones, entonces puede retirarse contento y volver a jugar por sí mismo por un tiempo.

Es muy similar con nuestro niño sombra: si nunca se permite que su miedo, vergüenza o enojo expresen su opinión, continúan teniendo un efecto en el subsuelo de nuestra conciencia. Allí causan estragos sin que el adulto se dé cuenta. El niño sombra desagradable y reprimido se abre paso de vez en cuando con todas sus fuerzas y descarga su ira.

El niño interior está formado por creencias internas, que a menudo son las precursoras de los sentimientos en primer lugar. Se entiende por creencia un profundo anclaje sobre nuestra autoestima y nuestras relaciones con otras personas. Por ejemplo, cuando un niño se siente amado y aceptado por sus padres, desarrolla creencias como "Soy bienvenido", "Soy amado", "Soy importante", que fortalecen al niño sol.

Si, por otro lado, los padres son fríos y rechazan, entonces creencias como "No soy bienvenido", "Soy una carga", "Me quedo corto" pueden desarrollarse, lo que da forma a su niño sombra.

Creencias como "Me estoy quedando corto" y "No soy importante" pueden moldear inconscientemente la percepción en la actualidad.

Nuestras creencias son, por así decirlo, nuestro sistema operativo psicológico. Tan simples como pueden ser, ejercen un poder tremendo sobre nosotros, para bien o para mal, es decir, en el sol y en la sombra del niño. Las creencias son los lentes a través de los cuales vemos la realidad.

El niño sombra mimado: Las creencias negativas no solo se deben a la privación, el abandono o la sobreprotección. Los padres que permiten demasiado a su hijo y lo miman demasiado pueden dejar a sus hijos con la convicción de que todo tiene que salir según su voluntad y que apenas necesitan esforzarse.

Puede desarrollar creencias que no contengan una subestimación de su propio significado e importancia, sino más bien una sobreestimación. Entonces dan por sentado que obtienen lo que quieren y reaccionan extremadamente dolidos y enojados cuando ése no sea el caso. Los niños que han sido mimados desarrollan una baja tolerancia a la frustración.

Si bien la disposición a adaptarse de los niños que crecieron con ciertas privaciones suele ser bastante alta, la de los niños mimados es bastante baja. No han aprendido lo suficiente para encajar y adaptarte a una comunidad; después de todo, eran el jefe o la princesa con mamá y papá. Tus creencias pueden ser, por ejemplo: ¡Soy muy importante!, ¡Siempre soy bienvenido!, ¡Consigo todo lo que quiero!, ¡Todo depende de mí!, ¡Soy más fuerte que los demás! o ¡Soy el mejor!.

Esto puede hacer que tengan dificultades para adaptarse en el jardín de infancia, la escuela o más tarde en la vida adulta. Primero tienen que aprender que no todo es gratis en la vida y que también tienen que esforzarse.

Un rechazo en materia amorosa puede llevarlos a una gran desesperación, por ejemplo, simplemente porque no están acostumbrados a no conseguir algo que quieren absolutamente.

7.  La percepción

Nuestras creencias profundas e inconscientes son un filtro para nuestra percepción. La percepción de una situación influye en nuestros sentimientos, pensamientos y acciones. A la inversa, nuestros pensamientos y sentimientos también influyen en nuestra percepción.

Entonces, puede ser que una persona que percibo como superior provoque sentimientos de inferioridad en mí. Y cuando tengo un buen día en el que me siento fuerte y exitoso, es posible que me encuentre percibiendo a las mismas personas como iguales o incluso inferiores.

Cuanto más conscientes somos de todos estos procesos y conexiones, más fácil es para nosotros cambiar nuestra visión de las cosas, nuestros sentimientos y, en última instancia, nuestro comportamiento.

Creencias negativas

Creencias negativas sobre mi relación con mis cuidadores

Creencias negativas que brindan la solución (estrategia protectora)

Creencias negativas en general

 

¡No valgo nada!

¡No soy querido!

¡No soy bienvenido!

¡No soy adorable!

¡Soy malo!

¡Estoy gordo!

¡No soy suficiente!

¡Soy culpable!

¡Soy pequeño!

¡Soy estúpido!

¡No soy importante!

¡No puedo nada!

¡No se me permite sentir!

¡Me estoy quedando corto!

¡Yo soy el pequeño!

¡Soy un perdedor!

¡Estoy equivocado!

¡Soy una carga!

¡Soy responsable de tu estado de ánimo!

¡No puedo confiar en ti!

¡Siempre tengo que estar en guardia!

¡Tengo que ser considerado con tus sentimientos!

¡Soy inferior!

¡Tengo que cuidarte!

¡Soy más fuerte que tú!

¡Estoy indefenso!

¡Estoy a tu merced!

¡Tú no me quieres!

¡Me odias!

¡Te decepciono!

¡Soy indeseado!

¡Tengo que ser amable y bueno!

¡No puedo defenderme!

¡Tengo que hacer todo bien!

¡No se me permite tener voluntad propia!

¡Tengo que adaptarme!

¡Tengo que hacerlo solo!

¡Tengo que ser fuerte!

¡No debo mostrar ninguna debilidad!

¡Tengo que ser el mejor!

¡Tengo que llegar a casa con buenas notas!

¡Tengo que quedarme contigo siempre!

¡Tengo que cumplir con tus expectativas!

¡No se me permite escapar!

¡Las mujeres son débiles!

¡Los hombres son malos!

¡El mundo es malo / peligroso!

¡No se te da nada en la vida!

¡Eso va mal de todos modos!

¡Hablar es inútil!

¡La confianza es buena, el control es mejor!

 

 

Tabla 1. Ejemplos de creencias y percepciones

La tabla 1 resume algunas de las creencias esenciales. Son las situaciones donde uno se asusta rápidamente, se siente ofendido o se siente muy avergonzado.

8.  El enfoque transpersonal

Abraham Maslow y Anthony Sutich suponen el nacimiento de la psicología transpersonal. En la década de 1960, las observaciones de la investigación de estados de conciencia no ordinarios, el análisis de experiencias de sesiones psicodélicas y el estudio de Maslow de experiencias místicas espontáneas ("experiencias máximas"), revolucionaron la imagen de la psique humana e inspiró una orientación radicalmente nueva en psicología.

A pesar de la popularidad de la psicología humanista, sus fundadores Abraham Maslow y Anthony Sutich estaban insatisfechos con la disciplina que ellos mismos habían engendrado. Se volvieron cada vez más conscientes de que habían omitido un elemento extremadamente importante: la dimensión espiritual de la psique humana (Sutich 1976).

La propia investigación de Maslow sobre las "experiencias cumbre", el uso terapéutico de psicodélicos, la experimentación psicodélica generalizada de la generación joven durante la tormentosa década de 1960 y el renacimiento del interés en las filosofías espirituales orientales, las diversas tradiciones místicas, la meditación y la sabiduría antigua y aborigen, construyeron el marco conceptual actual en psicología.

Quedó claro que una psicología integral y con validez transversal a las culturas necesitaba incluir observaciones de áreas tales como los estados místicos; conciencia cósmica; experiencias psicodélicas; fenómenos de trance; creatividad; e inspiración religiosa, artística y científica.

En 1967, un pequeño grupo de trabajo, que incluía a Abraham Maslow, Anthony Sutich, Stanislav Grof, James Fadiman, Miles Vich y Sonya Margulies, se reunieron en Menlo Park, California, con el propósito de crear una nueva psicología que honrara a todo el espectro de la experiencia humana, incluidos los estados de conciencia no ordinarios.

Maslow y Sutich aceptaron la sugerencia de Grof y llamaron a la nueva disciplina "psicología transpersonal". Este término reemplazó su propio nombre original, "transhumanista" o "más allá de las preocupaciones humanistas".

9.  La respiración holotrópica

Stanislav Grof habla de la respiración holotrópica. Reúne e integra elementos de varias aproximaciones de la psicología profunda, la teoría y la práctica de las escuelas freudiana, reichiana, rankiana y junguiana, agregando conocimientos de la investigación de la conciencia moderna, la antropología, las prácticas espirituales orientales y las tradiciones místicas del mundo.

Es un poderoso método de autoexploración y terapia que utiliza una combinación de medios aparentemente simples: respiración acelerada, música evocadora y un tipo de trabajo corporal que ayuda a liberar bloqueos bioenergéticos y emocionales residuales.

Las sesiones generalmente se llevan a cabo en grupos; los participantes trabajan en parejas y se alternan en los roles de respiradores y "asistentes". El proceso es supervisado por facilitadores capacitados, que ayudan a los participantes siempre que sea necesaria una intervención especial.

Después de las sesiones de respiración, los participantes expresan sus experiencias pintando mandalas y comparten relatos de sus viajes internos en pequeños grupos. Se utilizan entrevistas de seguimiento y varios métodos complementarios, si es necesario, para facilitar la finalización e integración de la experiencia de respiración.

Se diferencia significativamente de las formas tradicionales de psicoterapia, que utilizan principalmente medios verbales, como el psicoanálisis y varias otras escuelas de psicología profunda derivadas de él.

Comparte ciertas características comunes con las terapias experienciales de la psicología humanista, como la práctica de la Gestalt y los enfoques neorreichianos, enfatizando expresión emocional y trabajo con el cuerpo. Sin embargo, la característica única de la respiración holotrópica es que utiliza el potencial curativo intrínseco de los estados de conciencia no ordinarios.

El notable poder curativo de los estados de conciencia no ordinarios, que fue conocido y utilizado en las civilizaciones antiguas y culturas nativas desde tiempos inmemoriales, fue confirmado por la investigación moderna de la conciencia y la experimentación terapéutica llevada a cabo en la segunda mitad del siglo XX.

Esta investigación también ha demostrado que los fenómenos que ocurren durante estados no ordinarios y asociados con ellos no pueden ser explicados por los marcos conceptuales utilizados actualmente por la psiquiatría y la psicología académicas.

La conciencia puede cambiar profundamente por una variedad de procesos patológicos - por traumatismos cerebrales, por intoxicación con sustancias químicas nocivas, por infecciones o por procesos degenerativos y circulatorios en el cerebro.

Ciertamente, tales condiciones pueden resultar en cambios psicológicos profundos que se incluirían en la categoría de estados de conciencia no ordinarios. Sin embargo, provocan lo que se puede llamar "delirios triviales" o "psicosis orgánicas".

Las personas que padecen estados delirantes suelen estar desorientadas; no saben quiénes son ni dónde están ni cuál es la fecha. Además, su funcionamiento mental se ve significativamente afectado.

Por lo general, muestran una alteración de las funciones intelectuales y tienen amnesia posterior por estas experiencias. Para estas condiciones, el término "miradas alteradas de la conciencia" es ciertamente apropiado.

Estos estados son muy importantes clínicamente, pero no son interesantes desde el punto de vista terapéutico y heurístico.

La importancia de los estados de conciencia no ordinarios para las culturas ancestrales y aborígenes se refleja en la cantidad de tiempo y energía que los miembros de estos grupos humanos dedicaron al desarrollo de tecnologías de lo sagrado, diversos procedimientos capaces de inducirlos para rituales y propósitos espirituales.

Estos métodos combinan de diversas formas la batería y otras formas de percusión, música, cánticos, danzas rítmicas, cambios de respiración y cultivo de formas especiales de conciencia. Aislamiento social y sensorial extendido, como una estadía en una cueva, desierto, hielo ártico o en alto.

La montaña también juega un papel importante como medio para inducir esta categoría de estados no ordinarios. Las intervenciones fisiológicas extremas utilizadas para este propósito incluyen el ayuno, la privación del sueño, la deshidratación, el uso de laxantes y purgantes potentes.

Los psiquiatras convencionales inicialmente descartaron e incluso ridiculizaron los eventos rituales nativos como productos de superstición primitiva basada en la ignorancia y el pensamiento mágico. Relegaron los estados de conciencia no ordinarios de cualquier tipo al dominio de la psicopatología.

Esta situación cambió gradualmente en el curso del siglo XX, particularmente en su segunda mitad, cuando los científicos occidentales realmente hicieron algunas contribuciones importantes al arsenal de las tecnologías de lo sagrado.

También fueron testigos del efecto de los estados de conciencia no ordinarios en varias formas de técnicas terapéuticas experienciales que utilizan el trabajo de respiración y el trabajo corporal, como los enfoques neo-reichianos, el renacimiento y la respiración holotrópica. Aquellos con la mente abierta para asumir el desafío de estas herramientas revolucionarias tuvieron la oportunidad de descubrir su poder y su gran potencial terapéutico.

Según Grof, 1992, merecen ser distinguidos de los estados alterados de conciencia y no ser vistos como manifestaciones de enfermedades mentales graves, comenzamos a referirnos a ellos como holotrópicos. Esta palabra compuesta significa literalmente “orientado hacia la plenitud” o “moviéndose hacia la plenitud” (del griego holos = total y trepein = moverse hacia o en la dirección de algo).

El nombre holotrópico sugiere algo que podría sorprender a un occidental promedio: que en nuestro estado cotidiano de conciencia nos identificamos con solo una pequeña fracción de lo que realmente somos y no experimentamos la extensión completa de nuestro ser.

Los estados holotrópicos de conciencia tienen el potencial de ayudarnos a reconocer que no somos “egos encapsulados en la piel” —como lo llamó el filósofo y escritor británico Alan Watts— y que, en última instancia, estamos a la altura del principio creativo cósmico mismo.

O que —utilizando la afirmación de Pierre Teilhard de Chardin, paleontólogo y filósofo francés— “no somos seres humanos teniendo experiencias espirituales, somos seres espirituales teniendo experiencias humanas” (Teilhard de Chardin 1975).

Esta asombrosa idea no es nueva. En los antiguos Upanishads indios, la respuesta a la pregunta "¿Quién soy yo?" Es "Tat tvam asi". Esta sucinta oración en sánscrito significa literalmente: "Tú eres Eso" o "Tú eres Dios". Sugiere que no somos namarupa, nombre y forma (cuerpo / ego), sino que nuestra identidad más profunda es con una chispa divina en nuestro ser más íntimo (Arman) que es, en última instancia, idéntica al principio universal supremo (Brahman).

Y el hinduismo no es la única religión que ha hecho este descubrimiento. La revelación sobre la identidad del individuo con lo divino es el secreto último que se encuentra en el núcleo místico de todas las grandes tradiciones espirituales.

El nombre de este principio podría ser Tao, Buda, Cristo Cósmico, Alá, Gran Espíritu, Sila y muchos otros. Las experiencias holotrópicas tienen el potencial de ayudarnos a descubrir nuestra verdadera identidad y nuestro estado cósmico (Grof 1998).

La investigación psicodélica y el desarrollo de técnicas experimentales intensivas de psicoterapia trasladaron los estados holotrópicos del mundo de los curanderos de culturas prealfabetizadas a la psiquiatría y la psicoterapia modernas.

Los terapeutas que estaban abiertos a estos enfoques y los utilizaron en su práctica pudieron confirmar el extraordinario potencial curativo de los estados holotrópicos y descubrieron su valor como minas de oro de nueva información revolucionaria sobre la conciencia, la psique humana y la naturaleza de la realidad.

10.                  Conclusión

Una creencia que se gestó hace décadas, y que seguramente fue útil en aquel momento, tiene muchas probabilidades de ser ineficaz y disfuncional en el presente. Sin embargo, no es sencillo hacerme consciente de que sigue presente y marcando cada una de mis decisiones.

Llamamos percepción a esa capa intermedia entre la realidad y nosotros. Cuando veo o escucho a otra persona, no es en realidad a ella a quien veo o escucho, sino a mi capacidad de percepción, que integra la información recibida de mis sentidos con la enorme mochila de significados que he ido asignando en el pasado.

Todo esto genera un error, veo y oigo lo que verdaderamente no está ahí, comprendo lo que no existe, desarrollo un mundo de ilusiones y creo juicios sin fundamento. Así me frustro, no soy capaz de cumplir mis expectativas y en definitiva sufro.

Es dolor, un dolor que va creciendo. Por mucho umbral de dolor que tenga, llega un momento en el que es tan fuerte que no puedo dejar de pensar que debe haber mejores caminos en la vida.

Mi juego es construir creencias, sentir que me dan miedo y, en consecuencia, sufrir por el miedo emitido por algo que es pura ilusión. Como decía Calderón, una sombra, una ficción...porque los sueños, sueños son.

A veces creo que el mundo es un lugar hostil, en el que estoy abandonada a mi suerte. Es un mundo de nacimientos y muertes basado en mi creencia de escasez y de pérdida. Creo que como todos, estoy, en más o menos grado, disgustada con el mundo por mis creencias, de que es el exterior o los demás quienes me hacen sentir desdichada.

Creo que no podemos ver más que con los ojos del cuerpo, y si no, no existe; esta creencia me lleva a negar la visión espiritual. En última instancia, incluso espacio y tiempo son meramente creencias. Aquello de lo que das fé, demuestra tus creencias y así las refuerzas. Es como ir engordando una bola de nieve, cuando uno piensa que está en proceso de deshacerse de ella. Las creencias están en vilo. En la medida en que estés dispuesta o dispuesto a someter a duda a tus creencias, en esta misma medida quedarán corregidas tus percepciones.

Por eso, las aproximaciones terapéuticas tradicionales basadas en la racionalidad y la palabra no son capaces de crear una verdadera diferencia.

Así, solo es posible la sanación a través de una linea terapéutica en la que se induce un estado alternativo de percepción y se posibilita ver lo que habitualmente no es posible ver. Grof y otros describen estas terapias.

Al principio, hablaba de meditación guiada como el método experimentado. A través de estas meditaciones he experimentado varios viajes al pasado, he podido ponerme en los pies de esa niño que vivía lo que yo ahora no recuerdo, y he podido comprender y sanar muchos de mis problemas que actualmente sufro.