domingo, 23 de enero de 2022

Capítulo 2.6. Economía regenerativa

 

Quiero que nos crezca la cola como a las lagartijas.

Llueve y no sabemos si es el cambio climático,

hace calor en el Polo Norte y no sabemos dónde vamos,

me pregunto qué planeta están heredando mis hijos,

¿seguirá siendo el cielo azul, o será marrón?

Llevo años hablando de sostenibilidad,

y definiendo el negocio del año 2000 como necesariamente sostenible.

Ya bien entrado el siglo XXI, miro a mi alrededor, y veo que ya no es suficiente,

que dejar a mis hijos el mismo planeta recibido,

solo les deja unas pocas décadas de mala calidad de vida.

Ahora veo retos serios, arden los bosques, desaparece el hielo del Polo Norte,

ya no confío en la economía, la globalización me parece sinónimo de polución,

y la cultura no construye sino enajena.

Incertidumbre e impredecibilidad… necesito cambiar la narrativa,

salir de antiguos y casposos modelos mentales,

y hacer nuevas preguntas, como sugiere Daniel Christian Wahl (1).

Creo que es posible entender las crisis que estamos viviendo,

como crisis sanadoras y como transformaciones económicas y culturales.

Veo que aparecen pequeñas setas locales, y que esparcen sus esporas.

Mi miedo por el futuro inestable se convierte en belleza y abundancia,

Diseñar nuevos modelos de negocio significa entonces

la satisfacción de co-crear una economía más sana y próspera para todos,

y co-crear significa crear colaborativamente con otras personas, los demás y yo,

pero también hacerlo a favor de la corriente, siguiendo el flujo de la vida.

No queda estructura ni institución sin necesidad de innovación, rediseño y transformación,

a nivel local, regional, nacional y global,

debe transformarse nuestra educación, gobernanza, industria, transporte, infraestructura,

sistemas energéticos, gestión del agua, agricultura, sanidad, alimentación, población …

y los sistemas sociales.

Pienso rediseñar la presencia humana en el planeta tierra,

Pienso regenerar todo el ecosistema tecnológico, social, económico y humano.

Quiero hacerlo en colaboración, quiero construir puentes,

sin negociación win-lose ni win-win, sino win-win-win, una especie de bioproductividad,

para que la naturaleza también gane.

Quiero regenerar, identificar y promover los mecanismos que el planeta ya tiene,

Veo un caos climático inminente, y que las funciones vitales de nuestro ecosistema para la supervivencia de nuestra especie y otras pueden dañarse,

regular el clima, por ejemplo, precisa regenerar la erosión.

Pensábamos que la naturaleza tenía un valor en tanto que utilidad,

que ofrecía servicios a la humanidad,

ahora no, siento que la naturaleza es parte de mí y yo parte de la naturaleza.

Conversar creativamente supone generar preguntas radicales,

orientadas al fundamento de nuestras creencias y valores:

-          ¿Qué tipo de mundo nos gustaría dejar a nuestros nietos?

-          ¿Por qué mantenemos un sistema económico que no sirve a la supervivencia de las especies a largo plazo?

-          ¿Qué podemos aprender de re-percibir el presente?

-          ¿Qué podemos aprender de confiar más en nuestra experiencia subjetiva?

-          ¿Cómo podemos mantener redes de esperanza?

-          ¿Por qué deberíamos mantener la humanidad?

Quiero ver intervenciones creativas que se parezcan a la acupuntura social, es decir,

poner la aguja del cambio en el lugar exacto, buscar intervenciones pequeñas y enfocadas,

que actúen como un catalizador con efecto transformacional.

Quiero una economía regenerativa saludable, resiliente y adaptable.

Quiero que el rol de la tecnología sea central,

pero bajo el Principio de Precaución,

siempre después de analizar si una intervención tiene un efecto negativo en el medio ambiente,

como lo dicta el World Charter for Nature de Naciones Unidas.

¿Cómo aplicar el principio de precaución para las nuevas tecnologías?

¿Cómo elegir elegantemente entre una solución tecnológica y otra?

¿Por qué no retar a los diseñadores, tecnólogos, diseñadores de políticas (“policy makers”) a evaluar sus propuestas según su potencial regenerativo?

Quiero un Juramento Hipocrático para diseñadores. 

No quiero hacer menos daño al ambiente, sino participar con el ambiente,

Asumo que todo está conectado y quiero crear conciencia sobre esto,

el comercio, la construcción, la sociedad y la geología son una misma única realidad.

Es reconciliador, me reintegra al ser humano como parte integral de la naturaleza.

No quiero innovación disruptiva, como lo llama Clayton Christensen,

donde una situación sostenible actual se convierte en obsoleta,

y emana un cambio de juego radical.

Quiero innovación tranformativa,

migrar de la escasez y el conflicto a la abundancia y la colaboración,

¿las relaciones existentes son nutritivas y saludables, o son agresivas y patológicas?

se pregunta el International Futures Forum, IFF, 2009,

Quiero innovación social,

consumo colaborativo, los microcréditos de Muhammad Yunus,

el préstamo entre peers tipo Zopa, el crowdfunding de Kickstarter y

PPP, la coproducción de servicios sociales en colaboración con gobiernos locales, proveedores de servicios y usuarios.

Quiero más Avaaz.org,  

organización civil global fundada en 2007,

promueve activismo entre los ciudadanos para innovar en cambio climático,

derechos humanos, corrupción, pobreza, derechos de los animales, paz y conflicto,

consigue movilizar a ciudadanos del mundo,

disminuir la brecha entre el mundo que tenemos y el mundo que la mayoría queremos,

conecta millones de personas en cientos de países y decenas de idiomas,

campañas para frenar la deforestación, apoyo a los derechos indígenas,

iniciativas de biodiversidad, género, paz y cambio climático,

contribuye a llevar la política de las personas a la toma de decisiones global.

Quiero una cultura participativa,

bancos de tiempo, préstamo social, monedas peer to peer, intercambio de herramientas,

compartición de tierras, espacios de trabajo, viviendas, viajes, bicicletas…

como describe el libro What’s Mine is Yours (3).

Quiero Zilok y Erento, que permiten alquilar o compartir de forma privada,

Quiero Etsy, que da acceso a pequeños artesanos a comercializar sus productos.

Quiero ImpactHubs, que permite compartir espacios de trabajo.

Quiero ServiceSpace, que ofrece servicios profesionales a organizaciones sin ánimo de lucro, Quiero Karmatube, una colección de videos sostenibles. 

Quiero http://p2pfoundation.net/Main_Page , una página muy inspiradora de iniciativas participativas.

Quiero ser lagartija, el animal más cercano a los humanos que pueden regenerar apéndices enteros.

  

(1)    Designing regenerative cultures. Daniel Christian Wahl, Triarchy Press, 2016
(2)
    The Open Book of Social Innovation (Murray et al., 2010)
(3)
    What’s Mine is Yours, Rachel Botsman and Roo Rogers (2011) 

Capítulo 2.3. Sacar beneficio al riesgo

Sistemas de medición de riesgos

Los riesgos pueden medirse y clasificarse de acuerdo con la naturaleza de los atributos del riesgo, como la escala temporal del impacto, y la naturaleza del impacto y/o la probable magnitud del riesgo.

También pueden clasificarse según la escala temporal del impacto después de que ocurra el evento. La fuente del riesgo también puede utilizarse como base de la clasificación. En este caso, un riesgo puede clasificarse según su origen, como el riesgo de contrapartida o el riesgo crediticio.

Otra forma de clasificar los riesgos es considerar la naturaleza del impacto. Algunos riesgos pueden causar un perjuicio a las finanzas de la organización, mientras que otros tendrán un impacto en las actividades o la infraestructura. Además, los riesgos pueden repercutir en la reputación de la organización o en su situación y en la forma en que se percibe en el mercado.

Probabilidad y magnitud del riesgo

La probabilidad y la magnitud de los riesgos se demuestran mejor mediante un mapa de riesgos, a veces denominado matriz de riesgos. Los mapas de riesgo pueden producirse en muchos formatos. Cualquiera que sea el formato utilizado para un mapa de riesgos, es una herramienta muy valiosa para el profesional de la gestión de riesgos. El estilo básico de un mapa de riesgos traza la probabilidad de un evento frente a la magnitud o el impacto si el evento se materializa.

La matriz de riesgos a veces se llama mapa de calor. Se trata de un método comúnmente utilizado para ilustrar la probabilidad de los riesgos y la magnitud (o gravedad) del evento en caso de que el riesgo se materialice.

El uso de la matriz de riesgos para ilustrar la probabilidad y la magnitud del riesgo es una herramienta de gestión de riesgos de importancia fundamental. La matriz de riesgos puede utilizarse para trazar la naturaleza de los riesgos individuales, de modo que la organización pueda decidir si el riesgo es aceptable y dentro del apetito de riesgo y/o la capacidad de riesgo de la organización.

El eje horizontal se utiliza para representar la probabilidad. Se utiliza el término verosimilitud en lugar de frecuencia, porque la palabra frecuencia implica que los eventos ocurrirán definitivamente y el mapa está registrando la frecuencia con que se producen estos eventos.

La probabilidad es una palabra más amplia que incluye la frecuencia, pero también se refiere a las posibilidades de que ocurra un evento improbable. Sin embargo, en la bibliografía sobre gestión de riesgos, la palabra probabilidad se utilizará a menudo para describir la probabilidad de que se materialice un riesgo.

El eje vertical se utiliza para indicar la magnitud. Se utiliza la palabra magnitud en lugar de gravedad, de modo que se puede utilizar el mismo estilo de mapa de riesgos para ilustrar los riesgos de peligro, control y oportunidad. La severidad implica que el evento es indeseable y, por lo tanto, está relacionado con los riesgos de peligro.

Sin embargo, la consideración más importante para los gestores de riesgos no es la magnitud del evento, sino el impacto o las consecuencias.

Por ejemplo, podría ocurrir un fuego que destruya completamente un almacén de una empresa de distribución y logística. Aunque la magnitud del acontecimiento puede ser grande, si la empresa ha elaborado planes para hacer frente a tal acontecimiento, el impacto en el conjunto de la empresa puede ser mucho menor de lo que se habría previsto de otro modo.

La magnitud de un evento puede considerarse como el nivel inherente del mismo y el impacto puede considerarse como el nivel de gestión de riesgos. Debido a que el impacto (o las consecuencias) de un evento es normalmente más importante que su magnitud (o gravedad), entonces cada matriz de riesgo utilizada en el resto de este libro trazará el impacto contra la probabilidad, en lugar de la magnitud contra la probabilidad.

La codificación por colores se utiliza a menudo en la matriz de riesgos para proporcionar una representación visual de la importancia de cada riesgo considerado. A medida que los riesgos se desplazan hacia la esquina superior derecha de la matriz de riesgos, se hacen más probables y tienen un mayor impacto. Por consiguiente, el riesgo se vuelve más importante y es necesario introducir medidas de control de riesgos inmediatas y eficaces.

Como ejemplo práctico de la gestión de riesgos en acción a nivel estratégico, considérense las incertidumbres inherentes a la fusión entre Delta Airlines y Northwest Airlines. Esto ilustra que las organizaciones toman decisiones estratégicas que implican altos niveles de riesgo e incertidumbre.

Habrá considerables incertidumbres en cuanto a si todos los beneficios que se indican a continuación pueden obtenerse en la práctica.

Incertidumbre en las decisiones estratégicas

Se ha llegado a un acuerdo y, salvo que las autoridades antimonopolio pongan obstáculos, Delta Airlines y Northwest Airlines se fusionan y operarán bajo el nombre de Delta Airlines. Delta Airlines publicó información en la que se esbozan los elementos básicos del acuerdo y las ramificaciones que prevé para la nueva aerolínea y sus pasajeros.

La lista de beneficios que ve al fusionarse

             La combinación de Delta y Noroeste creará una aerolínea global de EE.UU. que puede competir con las aerolíneas extranjeras que siguen aumentando el servicio a los Estados Unidos.

             Los clientes y las comunidades se beneficiarán del acceso a un sistema de rutas globales y a una aerolínea más estable desde el punto de vista financiero.

             Un mayor número de destinos dará lugar a más opciones de horarios y más oportunidades de ganar y canjear millas de viajero frecuente.

             Los clientes de Delta se beneficiarán de las rutas de Northwest a los mercados asiáticos y los clientes de Northwest se beneficiarán de las rutas de Delta a otros mercados.

             La pertenencia común complementaria de Delta y Northwest a la alianza SkyTeam aliviará el riesgo de integración que ha complicado algunas fusiones de aerolíneas.

Impacto del riesgo en las organizaciones

Si se adopta un enfoque proactivo de los riesgos y la gestión de los mismos, las organizaciones podrán lograr las siguientes tres esferas de mejora:

             Las operaciones serán más eficientes porque se identificarán de antemano los acontecimientos que pueden causar perturbaciones y se adoptarán medidas para reducir la probabilidad de que ocurran, reduciendo los daños causados por esos acontecimientos y conteniendo el costo de los acontecimientos que pueden causar perturbaciones en las operaciones normales de producción eficiente.

             Los procesos serán más eficaces, porque se habrá tenido en cuenta la selección de los procesos y los riesgos que entrañan las alternativas disponibles. Además, los cambios de los procesos que se realicen mediante proyectos se llevarán a cabo de manera más eficaz y fiable.

             La estrategia será más eficaz en el sentido de que se analizarán plenamente los riesgos asociados a las diferentes opciones estratégicas y se tomarán mejores decisiones estratégicas. Eficaz se refiere al hecho de que la estrategia que se desarrolle será totalmente capaz de producir los resultados requeridos.

Ya no es aceptable que las organizaciones se encuentren en una situación en la que los acontecimientos inesperados causen pérdidas financieras, alteraciones en las operaciones normales, daños a la reputación y pérdida de presencia en el mercado. Los interesados esperan ahora que las organizaciones tengan plenamente en cuenta los riesgos que pueden causar la perturbación de las operaciones, la demora en la entrega de los proyectos o la falta de estrategia.

La exposición que presenta un riesgo individual puede definirse en términos de la probabilidad de que el riesgo se materialice y el impacto del riesgo cuando se materialice. A medida que aumente la exposición al riesgo, también aumentará el impacto probable.

Impacto de los riesgos de peligro

Los riesgos de peligro minan los objetivos, y el nivel de impacto de esos riesgos es una medida de su importancia. La gestión de riesgos tiene su historia más larga y sus primeros orígenes en la gestión de los riesgos de peligro. La gestión de los riesgos de peligro está estrechamente relacionada con la gestión de los riesgos asegurables. Recuerde que un peligro (o un riesgo puro) sólo puede tener un resultado negativo.

La gestión de riesgos se ocupa de cuestiones como la salud y la seguridad en el trabajo, la prevención de incendios, los daños a la propiedad y las consecuencias de los productos defectuosos. Los riesgos de peligro pueden causar la interrupción de las operaciones normales, así como dar lugar a un aumento de los costos y a una mala publicidad asociada a los acontecimientos perturbadores.

Los riesgos de peligro se relacionan con las dependencias comerciales, incluida la tecnología de la información y otros servicios de apoyo. Hay una dependencia cada vez mayor de la infraestructura de la tecnología de la información de la mayoría de las organizaciones, y los sistemas de tecnología de la información pueden verse perturbados por averías de las computadoras o fijaciones en las salas de servidores, así como por infecciones de virus y ataques informáticos o de piratería deliberados.

El robo y el fraude también pueden ser importantes riesgos de peligro para muchas organizaciones. Esto es especialmente cierto en el caso de las organizaciones que manejan dinero en efectivo o que gestionan un número importante de transacciones financieras.

Entre las técnicas pertinentes para evitar el robo y el fraude figuran los procedimientos de seguridad adecuados, la separación de las funciones financieras y los procedimientos de autorización y delegación, así como la investigación de antecedentes del personal antes de su contratación.

Riesgo y recompensa

Otra característica de los riesgos y la gestión de los mismos es que muchos de ellos son asumidos por una organización con el fin de lograr una recompensa. Una empresa lanzará un nuevo producto porque cree que puede obtener mayores beneficios de la comercialización exitosa del nuevo producto.

Al lanzar un nuevo producto, la organización pondrá en peligro los recursos porque ha decidido que es apropiado asumir un cierto grado de riesgo. El valor puesto en riesgo representa el apetito de riesgo de la organización con respecto a la actividad que está llevando a cabo.

Cuando una organización pone en peligro el valor de esta manera, debe hacerlo con pleno conocimiento de la exposición al riesgo y debe estar convencida de que la exposición al riesgo está dentro del apetito de la organización.

Más importante aún, debería asegurarse de que dispone de recursos suficientes para cubrir la exposición al riesgo. En otras palabras, se debe cuantificar la exposición al riesgo, se debe confirmar el apetito por asumir ese nivel de riesgo y se debe establecer claramente la capacidad de la organización para soportar cualquier consecuencia adversa previsible.

No todas las actividades comerciales ofrecerán el mismo rendimiento por el riesgo asumido. Las operaciones de puesta en marcha suelen ser de alto riesgo y el rendimiento inicial esperado puede ser bajo.

A medida que el negocio se desarrolle, es probable que pase a un rendimiento más alto para el mismo nivel de riesgo. Esta es la fase de crecimiento del negocio o producto. A medida que la inversión madura, la recompensa puede seguir siendo alta, pero los riesgos deben reducirse.

Con el tiempo, una organización llegará a su plena madurez y se moverá hacia el cuadrante de bajo riesgo y bajo rendimiento. La expectativa normal en los mercados muy maduros es que la organización o el producto esté en declive.

Los riesgos particulares a los que se enfrenta la organización deberán ser identificados por la dirección o por la organización. Luego será necesario aplicar técnicas apropiadas de gestión de riesgos a los riesgos que se hayan identificado. La naturaleza de estas respuestas al riesgo y la naturaleza de sus repercusiones se examinarán en un capítulo posterior.

El análisis anterior sobre el riesgo y la recompensa se aplica a los riesgos de oportunidad. Sin embargo, siempre debe darse el caso de que el esfuerzo de gestión de riesgos produzca recompensas. En el caso de los riesgos de peligro, es probable que la recompensa por un mayor esfuerzo de gestión de riesgos sea una menor cantidad de eventos perturbadores.

En el caso de los riesgos de los proyectos, la recompensa por un mayor esfuerzo de gestión de riesgos será que es más probable que el proyecto se entregue a tiempo, dentro del presupuesto y con arreglo a las especificaciones/calidad.

En el caso de los riesgos de oportunidad, el análisis de riesgos y recompensas debería dar lugar a menos productos nuevos sin éxito y a un mayor nivel de beneficios o (en el peor de los casos) a un menor nivel de pérdidas en todas las actividades o productos nuevos.

Riesgo e incertidumbre

El riesgo se define a veces como la incertidumbre de los resultados. Se trata de una definición un tanto técnica, pero no obstante útil, y es particularmente aplicable a la gestión de los riesgos de control. Los riesgos de control son los más difíciles de identificar y definir, pero suelen estar asociados a los proyectos.

La intención general de un proyecto es obtener los resultados deseados a tiempo, dentro del presupuesto y de acuerdo con las especificaciones. Por ejemplo, cuando se construye un edificio, la naturaleza de las condiciones del terreno puede no siempre conocerse en detalle.

A medida que avancen las obras de construcción, se dispondrá de más información sobre la naturaleza de las condiciones del suelo. Esta información puede ser una noticia positiva de que el suelo es más fuerte de lo esperado y que se requieren menos trabajos de cimentación. Otra posibilidad es que se descubra que el suelo está contaminado o que es más débil de lo previsto o que existen otras circunstancias potencialmente adversas, como el descubrimiento de restos arqueológicos.

Dada esta incertidumbre, estos riesgos deben considerarse como riesgos de control y la gestión general del proyecto debe tener en cuenta la incertidumbre asociada a estos diferentes tipos de riesgo. No sería realista que el director del proyecto asumiera que sólo se descubrirán los aspectos adversos de las condiciones del terreno. Del mismo modo, no sería prudente que el director del proyecto asumiera que las condiciones serán mejores de lo que se le ha aconsejado, sólo porque quiere que así sea.

Dado que los riesgos de control causan incertidumbre, puede considerarse que una organización tendrá aversión a esos riesgos. Tal vez, la verdadera aversión es a la posible variabilidad de los resultados. Se puede tolerar cierto nivel de desviación del plan del proyecto, pero no debe ser demasiado grande.

Puede considerarse que la tolerancia en relación con los riesgos de control tiene el mismo significado que en la fabricación de componentes de ingeniería, en la que los componentes deben ser de un determinado tamaño, dentro de límites de tolerancia aceptables.

Actitudes ante el riesgo

Diferentes organizaciones tendrán diferentes actitudes ante el riesgo. Algunas organizaciones pueden considerarse reacias al riesgo, mientras que otras serán agresivas al riesgo. En cierta medida, la actitud de la organización ante el riesgo dependerá del sector y de la naturaleza y madurez del mercado en el que opera, así como de la actitud de cada uno de los miembros de la junta.

Los riesgos no pueden considerarse fuera del contexto que los originó. Puede parecer que una organización está siendo agresiva en cuanto a los riesgos, cuando en realidad, la junta ha decidido que existe una oportunidad que no debe perderse. Sin embargo, es posible que no se haya considerado plenamente el hecho de que la oportunidad es de alto riesgo.

Una de las principales contribuciones del éxito de la gestión de riesgos es asegurar que las decisiones estratégicas que parecen ser de alto riesgo se adopten realmente con toda la información disponible. El mejoramiento de la solidez de los procesos de adopción de decisiones es uno de los principales beneficios de la gestión de riesgos.

Otros factores clave que determinarán la actitud de la organización ante el riesgo son la etapa del ciclo de madurez. En el caso de una organización que se encuentra en la fase de puesta en marcha, se requiere una actitud más agresiva ante el riesgo que en el caso de una organización que está disfrutando de un crecimiento o que es una organización madura en un mercado maduro. Cuando una organización está operando en un mercado maduro y sufre un declive, la actitud ante el riesgo será mucho más reacia al mismo.

Debido a que la actitud ante el riesgo tiene que ser diferente cuando se trata de una operación de puesta en marcha que cuando se trata de una organización madura, a menudo se dice que ciertos empresarios de alto perfil son muy buenos en la puesta en marcha de empresas, pero no tienen tanto éxito en la gestión de empresas maduras. Se requieren diferentes actitudes ante el riesgo en las distintas partes del ciclo de madurez de la empresa.

Riesgos de oportunidad

Los riesgos de oportunidad son los riesgos que (normalmente) se buscan deliberadamente por la organización. Esos riesgos surgen porque la organización trata de mejorar el cumplimiento de la misión, aunque pueden inhibir a la organización si el resultado es adverso. Este es el tipo de riesgo más importante para el futuro éxito a largo plazo de cualquier organización.

Muchas organizaciones están dispuestas a invertir en estrategias comerciales de alto riesgo en previsión de un alto beneficio o rentabilidad. Se puede considerar que estas organizaciones tienen un gran apetito por la inversión de oportunidad. A menudo, la misma organización tendrá el enfoque opuesto a los riesgos de peligro y tendrá una pequeña tolerancia al peligro. Esto puede ser apropiado, porque la actitud de la organización puede ser la de no querer que los riesgos relacionados con los peligros consuman los recursos de la empresa, cuando está poniendo tanto valor en la inversión de riesgo en las oportunidades.

Tolerancia al peligro

Como se ha examinado anteriormente en esta parte, las organizaciones se enfrentan a una amplia gama de riesgos. Estos riesgos serán riesgos de peligro, riesgos de control y riesgos de oportunidad. Las organizaciones deben tolerar la exposición a un riesgo de peligro, aceptar la exposición a riesgos de control e invertir en riesgos de oportunidad.

En el caso de los riesgos para la salud y la seguridad, se acepta en general que las organizaciones deben ser intolerantes a esos riesgos y deben adoptar todas las medidas apropiadas para eliminarlos. En la práctica, esto no es posible y las organizaciones gestionarán los riesgos para la seguridad al nivel más bajo que sea rentable y en cumplimiento de la ley.

Por ejemplo, es técnicamente factible un sistema de frenado automático instalado en los trenes para evitar que pasen por los semáforos en rojo. Sin embargo, esto puede representar una inversión irrazonable para la compañía operadora del tren. Las consecuencias de que los trenes pasen por los semáforos en rojo pueden considerarse como la exposición al riesgo o la tolerancia al peligro de la organización, pero el costo de la introducción del sistema de frenado automático puede considerarse prohibitivo.

Un ejemplo menos emotivo es el relacionado con el robo. La mayoría de las organizaciones sufrirán un bajo nivel de pequeños robos y esto puede ser tolerable. Por ejemplo, los negocios basados en un entorno de oficina sufrirán algún robo de papelería, incluyendo papel, sobres y bolígrafos. El costo de eliminar este pequeño hurto puede ser muy grande y por lo tanto resulta rentable para la organización aceptar que estas pérdidas se produzcan. El enfoque de los robos en las tiendas puede ser muy diferente en los distintos sectores de la venta al por menor, como se ilustra en el ejemplo que figura a continuación.

Aceptación de la incertidumbre

Al emprender proyectos y aplicar cambios, una organización tiene que aceptar un nivel de incertidumbre. La incertidumbre o los riesgos de control son una parte inevitable de la realización de un proyecto.

Un fondo para imprevistos que permita hacer frente a lo inesperado deberá formar parte del presupuesto del proyecto, así como el tiempo contingente incorporado en los calendarios del proyecto. Al tratar de elaborar respuestas adecuadas a los riesgos de control, la organización debe poner a disposición los recursos necesarios para identificar los controles, aplicarlos y responder a las consecuencias de cualquier riesgo de control que se materialice.

La naturaleza de los riesgos de la fiscalización y las respuestas apropiadas dependen del nivel de incertidumbre y de la naturaleza del riesgo. La incertidumbre representa una desviación del resultado requerido o esperado. Cuando una organización emprende un proyecto, por ejemplo, de mejora de un proceso, éste debe entregarse a tiempo, dentro del presupuesto y con arreglo a las especificaciones.

Además, la mejora tiene que aportar los beneficios que se requerían. La desviación de los beneficios previstos de un proyecto representa incertidumbres que sólo pueden aceptarse dentro de cierto margen.

La gestión de control es la base del enfoque de la gestión de riesgos adoptado por los auditores internos y los contables. La gestión de control se ocupa de reducir la incertidumbre asociada a los riesgos importantes y de reducir la variabilidad de los resultados.

Hay peligros si la organización se preocupa demasiado por la gestión del control. La organización no debe obsesionarse con los riesgos de control, porque a veces se sugiere que centrarse demasiado en el control interno y la gestión del control suprime el esfuerzo empresarial.

16.         Inversión de oportunidad

Algunos riesgos son asumidos deliberadamente por las organizaciones para lograr su misión. Esos riesgos suelen ser riesgos de mercado o comerciales que se han asumido con la expectativa de lograr un rendimiento positivo. Estos riesgos de oportunidad pueden denominarse de otro modo riesgos comerciales, especulativos o empresariales. Los riesgos de oportunidad son el tipo de riesgo con potencial para mejorar (aunque también pueden inhibir) el logro de la misión de la organización.

Estos riesgos son los que se asocian con el aprovechamiento de las oportunidades de negocio. Todas las organizaciones tienen cierto apetito por aprovechar las oportunidades y están dispuestas a invertir en ellas. Siempre existirá el deseo de que la organización tenga operaciones eficientes, procesos efectivos y una estrategia eficaz.

Los riesgos de oportunidad suelen estar asociados a la elaboración de estrategias nuevas o modificadas, aunque también pueden surgir oportunidades al aumentar la eficiencia de las operaciones y aplicar iniciativas de cambio.

Cada organización tendrá que decidir qué apetito tiene para aprovechar las nuevas oportunidades y el nivel de inversión que es apropiado. Por ejemplo, una organización puede darse cuenta de que en el mercado existe la necesidad de un nuevo producto que su experiencia le permitiría desarrollar y suministrar.

Sin embargo, si la organización no dispone de los recursos necesarios para desarrollar el nuevo producto, puede ser incapaz de aplicar esa estrategia y no sería prudente que la organización emprendiera una acción de tan alto riesgo.

Corresponderá a la dirección de la empresa decidir si tiene ganas de aprovechar la oportunidad que se le presenta. Sólo porque la organización tenga ese apetito, no significa que sea lo correcto. Por lo tanto, la junta de la empresa debe ser consciente del hecho de que, aunque pueda tener un apetito por aprovechar la oportunidad, es posible que la organización no tenga la capacidad de riesgo para apoyar esa línea de acción.

La gestión de las oportunidades es el enfoque que trata de maximizar los beneficios de asumir riesgos empresariales. Las organizaciones tendrán un apetito por invertir en riesgos de oportunidad. Existe un claro vínculo entre la gestión de las oportunidades y la planificación estratégica. Se trata de maximizar la probabilidad de que las inversiones en oportunidades comerciales tengan un resultado positivo importante.

En el ejemplo que figura a continuación, relacionado con las decisiones personales sobre el estilo de vida, se consideran los factores de riesgo clasificándolos como controlables e incontrolables. Aunque el ejemplo se refiere a los factores de riesgo para la salud personal, la consideración de si los riesgos comerciales están o no bajo el control de la organización es un componente importante de la gestión satisfactoria de los riesgos comerciales.

 

17.         Desarrollar las siguientes preguntas y enviar las respuestas:

1.           Encuentra y describe los elementos de riesgo en tu vida profesional

2.           Describe alguna de las decisiones que vas a tomar en los próximos tiempos.

3.           ¿Qué decisiones tomaría Robinson Crusoe en tu situación?

4.           ¿Tu proceso de toma de decisiones es más racional o intuitivo? ¿Crees en tus corazonadas?

5.           Como personalidad, ¿eres más espontáneo como cultura mediterránea, o previsor como cultura alemana?

6.           Enumera algunos riesgos de peligro (alto nivel de impacto) en tu vida profesional.

7.           Enumera algunos riesgos de cumplimiento en tu vida profesional.

8.           Enumera algunos riesgos de control (alto nivel de incertidumbre) en tu vida profesional

9.           Enumera algunos riesgos de oportunidad (impacto positivo) en tu vida profesional

10.         ¿Cómo podrías medir científicamente estos riesgos?

11.         Pon algunos ejemplos de riesgos en tu organización actual, o en aquella donde estarías interesado en trabajar

Capítulo 2.2. La gestión del riesgo

La reciente pandemia ha puesto el riesgo en un perfil más alto. La sociedad y el comercio se enfrentan a riesgos extremos. Estos riesgos extremos existen además de los riesgos diarios, algo más mundanos.

Evaluar la gama de respuestas de riesgo disponibles y decidir la respuesta más apropiada en cada caso es el núcleo de la gestión de riesgos. En nuestra vida personal y doméstica, muchas de las respuestas al riesgo son automáticas. Nuestras formas de evitar los accidentes de tráfico se basan en respuestas automáticas bien establecidas. El fuego y los accidentes son los tipos de riesgos que sólo pueden tener resultados negativos y a menudo se les llama riesgos de peligro.

Mantener el coche en buen estado mecánico reducirá las posibilidades de una avería. Sin embargo, incluso los vehículos que están completamente revisados y mantenidos se averían ocasionalmente. Este tipo de riesgos que tienen un alto grado de incertidumbre asociados a ellos se denominan a menudo riesgos de control.

Además de los riesgos de peligro y control, hay riesgos que tomamos porque deseamos (y probablemente esperamos) un retorno positivo. Por ejemplo, invertir dinero anticipando que obtendrá un beneficio de la inversión. Del mismo modo, hacer una apuesta o un juego sobre el resultado de un evento deportivo se lleva a cabo en previsión de recibir un retorno positivo.

La gente participamos por elección en deportes de motor y otras actividades de ocio potencialmente peligrosas. En estas circunstancias, el rendimiento puede no ser financiero, pero puede medirse en términos de orgullo, autoestima o respeto del grupo de pares. La realización de actividades que implican riesgos de este tipo, en las que se espera un rendimiento positivo, puede denominarse aprovechamiento de los riesgos de oportunidad.

La combinación de los procesos de gestión de riesgos, junto con una descripción del marco establecido para apoyar el proceso, constituye una norma de gestión de riesgos. Existen varias normas de gestión de riesgos, entre ellas la Norma IRM y la Norma Británica BS 31100 recientemente publicada. También existe el marco americano COSO ERM.

La última adición a las normas de gestión de riesgos disponibles es la norma internacional ISO 31000, publicada en 2009. La norma australiana AS 4360 (2004), bien establecida y respetada, se retiró en 2009 en favor de la ISO 31000. La norma AS 4360 se publicó por primera vez en 1995 y la ISO 31000 incluye muchas de sus características y ofrece un enfoque similar al descrito anteriormente en la norma AS 4360.

Definiciones de riesgo

El Instituto de Gestión de Riesgos (IRM) define el riesgo como la combinación de la probabilidad de un evento y su consecuencia. Las consecuencias pueden variar de positivas a negativas. Se trata de una definición ampliamente aplicable y práctica que puede aplicarse fácilmente.

La guía internacional de definiciones relacionadas con el riesgo es la Guía ISO 73 y define el riesgo como "efecto de la incertidumbre en los objetivos". En la Guía 73 también se señala que un efecto puede ser positivo, negativo o una desviación de lo esperado. Estos tres tipos de acontecimientos pueden relacionarse con los riesgos como oportunidad, peligro o incertidumbre, y esto se relaciona con el ejemplo de la propiedad de automóviles que se ha esbozado anteriormente.

Una definición de riesgo es un acontecimiento con capacidad de impactar (inhibir, mejorar o causar dudas sobre) la misión, la estrategia, los proyectos, las operaciones de rutina, los objetivos, los procesos básicos, las dependencias clave y/o el cumplimiento de las expectativas de los interesados.

Para que un riesgo se materialice, debe producirse un evento. Es probable que se aporte mayor claridad al proceso de gestión de riesgos si se centra en los acontecimientos. Por ejemplo, considere lo que podría interrumpir una representación teatral.

Entre los acontecimientos que podrían causar una perturbación cabe citar un corte de electricidad, la ausencia de un agente clave, una avería sustancial del transporte o el cierre de carreteras que retrasa la llegada del público, así como la enfermedad de un número importante de funcionarios.

Una vez identificados los acontecimientos que podrían perturbar la representación, la dirección del teatro debe decidir qué hacer para reducir las posibilidades de que uno de esos acontecimientos provoque la cancelación de una representación. Este análisis de la dirección del teatro es un ejemplo de la gestión de riesgos en la práctica.

Tipos de riesgos

El riesgo puede tener resultados positivos o negativos o simplemente puede dar lugar a incertidumbre. Por consiguiente, puede considerarse que los riesgos están relacionados con una oportunidad o una pérdida o la presencia de incertidumbre para una organización. Cada riesgo tiene sus propias características que requieren una gestión o análisis particular.

Aquí, al igual que en la definición de la Guía 73 (UNE-ISO GUIA 73:2010 IN), los riesgos se dividen en tres categorías:

             Riesgos de peligro (o puros);

             Control (o incertidumbre) de los riesgos;

             Riesgos de oportunidad (o especulativos).

Es importante señalar que no hay una subdivisión "correcta" o "incorrecta" de los riesgos. Los lectores se encontrarán con otras subdivisiones en otros textos y éstas pueden ser igualmente apropiadas. Es, quizás, más común encontrar riesgos descritos como dos tipos, puros o especulativos. De hecho, hay muchos debates sobre la terminología de la gestión de riesgos. Cualesquiera que sean los debates teóricos, la cuestión más importante es que una organización adopte el sistema de clasificación de riesgos más adecuado a sus propias circunstancias.

Hay ciertos acontecimientos de riesgo que sólo pueden dar lugar a resultados negativos. Estos riesgos son riesgos de peligro o riesgos puros, y pueden considerarse como riesgos operacionales o asegurables. En general, las organizaciones tendrán una tolerancia de los riesgos de peligro y éstos deben gestionarse dentro de los niveles de tolerancia de la organización. Un buen ejemplo de un riesgo de peligro al que se enfrentan muchas organizaciones es el del robo.

Hay ciertos riesgos que dan lugar a la incertidumbre sobre el resultado de una situación. Éstos pueden describirse como riesgos de control y suelen estar asociados a la gestión de proyectos. En general, las organizaciones tendrán aversión a los riesgos de control. Las incertidumbres pueden estar asociadas a los beneficios que produce el proyecto, así como a la incertidumbre acerca de la entrega del proyecto a tiempo, dentro del presupuesto y según las especificaciones. La gestión de los riesgos de control se llevará a cabo a menudo con el fin de asegurar que el resultado de las actividades comerciales se sitúe dentro de los límites deseados.

Al mismo tiempo, las organizaciones asumen deliberadamente riesgos, especialmente riesgos de mercado o comerciales, a fin de lograr un rendimiento positivo. Estos pueden considerarse como riesgos de oportunidad o especulativos, y una organización tendrá un apetito específico de inversión en tales riesgos.

La aplicación de instrumentos y técnicas de gestión de riesgos a la gestión de los riesgos de peligros es la mejor y más antigua rama de la gestión de riesgos, y gran parte de este texto se concentrará en los riesgos de peligro.

Los riesgos de peligro están asociados a una fuente de daño potencial o a una situación que puede socavar los objetivos de manera negativa. Los riesgos de peligro son los riesgos más comunes asociados a la gestión de riesgos de una organización, incluidos los programas de salud y seguridad en el trabajo.

Los riesgos de control se asocian a acontecimientos desconocidos e inesperados. A veces se denominan riesgos de incertidumbre y pueden ser extremadamente difíciles de cuantificar. Los riesgos de control suelen estar asociados a la gestión de proyectos. En esas circunstancias, se sabe que los acontecimientos ocurrirán, pero las consecuencias precisas de esos acontecimientos son difíciles de predecir y controlar. Por consiguiente, el enfoque se basa en reducir al mínimo las posibles consecuencias de esos acontecimientos.

Hay dos aspectos principales asociados con los riesgos de oportunidad. Hay riesgos/peligros asociados con el aprovechamiento de una oportunidad, pero también hay riesgos asociados con el no aprovechamiento de la oportunidad.

Los riesgos de oportunidad pueden no ser visibles o físicamente aparentes, y a menudo son de naturaleza financiera. Aunque los riesgos de oportunidad se asumen con la intención de tener un resultado positivo, esto no está garantizado. Los riesgos de oportunidad para las pequeñas empresas incluyen el traslado de un negocio a una nueva ubicación, la adquisición de nuevas propiedades, la expansión de un negocio y la diversificación en nuevos productos.

Para comprender plenamente un riesgo, es necesario hacer una descripción detallada para que se pueda identificar un entendimiento común del riesgo y se pueda entender claramente la propiedad/responsabilidad.

Cruzar una carretera muy transitada sería intrínsecamente peligroso si no hubiera controles y se producirían muchos más accidentes. Cuando un riesgo es intrínsecamente peligroso, se presta mayor atención a las medidas de control establecidas, porque la percepción del riesgo es mucho mayor.

Los peatones no cruzan la carretera sin mirar y los conductores siempre son conscientes de que los peatones pueden entrar en la carretera. A menudo, es necesario aplicar otras medidas de control para reducir la velocidad de los automovilistas o aumentar la conciencia del riesgo tanto de los automovilistas como de los peatones.

Capítulo 2.1. Es demasiado riesgo

Soy en general percibido como persona de riesgo, parece que los demás perciben mis decisiones como de alto riesgo. Están proyectando sus miedos sobre mí.

He investigado el rol del riesgo en la sociedad y la empresa contemporánea. Hay un momento en la historia en la que el hombre decide dejar de ser pasivo en el planeta para construir su propio hábitat y su propio futuro. El hombre empieza a domar el riesgo.

En ese contexto, Pascal, Fermat, Leibniz, Bernouilli, Moivre, Bayes y posteriormente Galton y Markovitz construyen las bases de las herramientas cuantitativas de Gestión de Riesgos. 

La historia está marcada hasta el final por la tensión persistente entre estos autores que afirman que las mejores decisiones se basan en la cuantificación y los números, determinados por los patrones del pasado, y los que basan sus decisiones en grados más subjetivos de creencia sobre el futuro incierto. Esta es una controversia que nunca ha sido resuelta.

Hay muchas definiciones de riesgo y clasificaciones de los posibles riesgos a los que un individuo puede estar sujeto. En general, se establecen riesgos de peligro, control y oportunidad. También se han desarrollado distintas formas de medición y evaluación de riesgos, según probabilidad, impacto, escala temporal… y matrices de riesgos, mapas de colores, etc...

¿Qué es lo que distingue los miles de años de historia de lo que pensamos que son los tiempos modernos? La respuesta va mucho más allá del progreso de la ciencia, la tecnología, el capitalismo y la democracia.

El pasado lejano estaba lleno de brillantes científicos, matemáticos, inventores, tecnólogos y filósofos políticos. Cientos de años antes del nacimiento de Cristo, se habían cartografiado los cielos, se había construido la gran biblioteca de Alejandría y se enseñaba la geometría de Euclides. La demanda de innovación tecnológica en la guerra era tan insaciable entonces como lo es hoy.

La idea revolucionaria que define la frontera entre los tiempos modernos y el pasado es el dominio del riesgo: la noción de que el futuro es más que un capricho de los dioses y que los hombres y mujeres no son pasivos ante la naturaleza. Hasta que los seres humanos descubrieron un camino a través de esa frontera, el futuro era un espejo del pasado o el turbio dominio de los oráculos y adivinos; que tenían el monopolio del conocimiento de los acontecimientos anticipados.

¿Cómo poner el futuro al servicio del presente? Mostrando al mundo cómo entender el riesgo, medirlo y sopesar sus consecuencias, convirtieron la toma de riesgos en uno de los principales catalizadores que impulsan la sociedad occidental moderna.

Como Prometeo, que desafió a los dioses y sondearon la oscuridad en busca de la luz que convirtió el futuro de un enemigo en una oportunidad. La transformación de las actitudes hacia la gestión de riesgos desatada por sus logros ha canalizado la pasión humana por los juegos y las apuestas hacia el crecimiento económico, la mejora de la calidad de vida y el progreso tecnológico.

Al definir un proceso racional de toma de riesgos, la innovación proporcionó el ingrediente que faltaba y que ha impulsado a la ciencia y la empresa al mundo de la velocidad, el poder, la comunicación instantánea y las finanzas sofisticadas que marca nuestra propia época.

El descubrimiento sobre la naturaleza del riesgo, y el arte y la ciencia de la decisión, se encuentran en el centro de nuestra economía de mercado moderna, a la que las naciones de todo el mundo se están apresurando a unirse. Dados todos sus problemas y trampas, la economía libre, con la decisión en su centro, ha traído a la humanidad un acceso sin precedentes a la calidad de vida.

La capacidad de definir lo que puede suceder en el futuro y de elegir entre alternativas está en el corazón de las sociedades contemporáneas. La gestión de riesgos nos guía a través de una amplia gama de decisiones, desde la asignación de los recursos económicos hasta la protección de la salud pública, desde hacer la guerra hasta la planificación de la familia, desde el pago de las primas de seguros hasta el uso del cinturón de seguridad, desde la plantación de maíz hasta la comercialización de los copos de maíz.

En la antigüedad, las herramientas de la agricultura, la fabricación, la gestión empresarial y la comunicación eran simples, las averías eran frecuentes, pero las reparaciones se podían hacer sin llamar al fontanero, al electricista, al informático... o a los contables y asesores de inversión.

Los fallos en una zona rara vez tenían un impacto directo en otra. Hoy en día, las herramientas que utilizamos son complejas, y las averías pueden ser catastróficas, con consecuencias de gran alcance. Debemos ser constantemente conscientes de la probabilidad de fallos y errores.

Sin el dominio de la teoría de la probabilidad y otros instrumentos de gestión de riesgos, los ingenieros nunca podrían haber diseñado los grandes puentes que atraviesan nuestros ríos más anchos, las casas seguirían siendo calentadas por chimeneas o estufas de madera, los servicios de energía eléctrica no existirían, la polio seguiría mutilando a los niños, ningún avión volaría, y los viajes espaciales serían sólo un sueño.

Sin seguro en sus muchas variedades, la muerte del sostén de la familia reduciría a las familias jóvenes a la inanición o a la caridad, aún más gente se vería privada de la atención médica, y sólo los más ricos podrían permitirse el lujo de tener una casa.

Si los agricultores no pudieran vender sus cosechas a un precio fijado antes de la cosecha, producirían muchos menos alimentos que ellos.

Si no tuviéramos mercados de capital líquidos que permitan a los ahorradores diversificar sus riesgos, si los inversores se limitaran a poseer una sola acción (como en los primeros tiempos del capitalismo), las grandes empresas innovadoras que definen nuestra época -empresas como Microsoft, Merck, DuPont, Alcoa, Boeing y McDonald's- nunca podrían haber nacido. La capacidad de gestionar el riesgo y, con ella, el apetito por el riesgo y por tomar decisiones con visión de futuro, son elementos clave de la energía que impulsa el sistema económico.

La concepción moderna del riesgo tiene sus raíces en el sistema de numeración hindú-árabe que llegó a Occidente hace siete u ochocientos años. Pero el estudio serio del riesgo comenzó durante el Renacimiento, cuando la gente se liberó de las limitaciones del pasado y sometió a un desafío abierto las creencias del dato.

Fue una época en la que gran parte del mundo iba a ser descubierto y sus recursos explotados. Fue un tiempo de petróleo, capitalismo naciente y un enfoque vigoroso de la ciencia y el futuro.

En 1654, cuando el Renacimiento estaba en pleno apogeo, el Caballero de Mere, un noble francés con gusto por los juegos de azar y las matemáticas desafió al famoso matemático francés Blaise Pascal a resolver un rompecabezas. La cuestión era cómo dividir las apuestas de un juego de azar inacabado entre dos jugadores cuando uno de ellos está en cabeza.

El rompecabezas había confundido a los matemáticos ya que fue planteado unos doscientos años antes por el monje Luca Pacioli. Este fue el hombre que llamó la atención de los gerentes de negocios de su época sobre la contabilidad por partida doble y enseñó a Leonardo Da Vinci las tablas de multiplicar. Pascal acudió en busca de ayuda a Pierre de Fermat, un abogado que también era un matemático brillante. El resultado de su colaboración fue una dinamita intelectual. Lo que podría parecer una versión del siglo XVII del juego Trivial Pursuit llevó al descubrimiento de la teoría de la probabilidad, el corazón matemático del concepto de riesgo.

Su solución al rompecabezas de Pacioli significó que la gente podía por primera vez tomar decisiones y predecir el futuro con la ayuda de los números. En el mundo medieval y antiguo, incluso en las sociedades campesinas, la gente se las arregló para tomar decisiones, promover sus intereses y llevar a cabo el comercio, pero sin comprender realmente el riesgo o la naturaleza de la toma de decisiones. Hoy en día, dependemos menos de la superstición y la tradición que la gente en el pasado, no porque seamos más racionales, sino porque nuestra comprensión del riesgo nos permite tomar decisiones de manera racional.

En el momento en que Pascal y Fermat hicieron su entrada en el fascinante mundo de la probabilidad, la sociedad estaba experimentando una extraordinaria ola de innovación y exploración.

Para 1654, la redondez de la tierra era un hecho establecido, se habían descubierto vastas tierras nuevas, la pólvora estaba reduciendo los castillos medievales, la impresión con tipos móviles había dejado de ser una novedad, los artistas eran hábiles en el uso de la perspectiva, la riqueza estaba llegando a Europa y la bolsa de Ámsterdam estaba floreciendo.

Algunos años antes, en la década de 1630, la famosa burbuja del tulipán holandés había estallado como resultado de la emisión de opciones cuyas características esenciales eran idénticas a las de los sofisticados instrumentos financieros que se utilizan hoy en día.

Estos acontecimientos tuvieron profundas consecuencias que pusieron en fuga al misticismo. Para entonces Martín Lutero ya había dado su opinión y los halos habían desaparecido de la mayoría de las pinturas de la Santísima Trinidad y los santos. William Harvey había derrocado las enseñanzas médicas de los antiguos con su descubrimiento de la circulación de la sangre - y Rembrandt había pintado "La Lección de Anatomía", con su frío, blanco y desnudo cuerpo humano. En un ambiente así, alguien pronto habría elaborado la teoría de la probabilidad, aunque el Caballero de Mere nunca hubiera enfrentado a Pascal con su rompecabezas.

Con el paso de los años, los matemáticos transformaron la teoría de la probabilidad de un juguete para jugadores en un poderoso instrumento para organizar, interpretar y aplicar la información. A medida que una idea ingeniosa se apilaba sobre otra, surgieron técnicas cuantitativas de gestión de riesgos que han ayudado a desencadenar el ritmo de los tiempos del módem.

En 1725, los matemáticos competían entre sí para elaborar tablas de esperanza de vida, y el gobierno inglés se financiaba a sí mismo mediante la venta de rentas vitalicias. A mediados de siglo, el seguro marítimo había surgido como un floreciente y sofisticado negocio en Londres.

En 1703, Gottfried von Leibniz comentó al científico y matemático suizo Jacob Bernoulli que la naturaleza ha establecido patrones que se originan en el retorno de los acontecimientos, pero sólo en su mayor parte, lo que impulsó a Bernoulli a inventar la Ley de los Grandes Números y los métodos de muestreo estadístico que impulsan actividades modernas tan variadas como las encuestas de opinión, la cata de vinos, la selección de valores y el ensayo de nuevas drogas.

La admonición de Leibniz fue más profunda de lo que pudo haber comprendido, ya que proporcionó la clave de por qué existe tal cosa como el riesgo en primer lugar: sin esa calificación, todo sería predecible, y en un mundo en el que cada evento es idéntico a un evento anterior no se produciría ningún cambio.

En 1730, Abraham de Moivre sugirió la estructura de la distribución normal -también conocida como la curva de campana- y descubrió el concepto de desviación estándar. Juntos, estos dos conceptos constituyen lo que se conoce popularmente como la Ley de los Promedios y son ingredientes esenciales de las técnicas modernas para cuantificar el riesgo.

Ocho años más tarde, Daniel Bernoulli, sobrino de Jacob y un matemático y científico igualmente distinguido, definió por primera vez el proceso sistemático por el cual la mayoría de las personas hacen elecciones y toman decisiones. Aún más importante, propuso la idea de que la satisfacción resultante de cualquier pequeño aumento de la riqueza "será inversamente proporcional a la cantidad de bienes poseídos anteriormente". Con esa afirmación tan inocente, Bernoulli explicó por qué el rey Midas era un hombre infeliz, por qué la gente tiende a ser reacia al riesgo y por qué los precios deben bajar si se quiere persuadir a los clientes de que compren más.

La declaración de Bernoulli se erigió como el paradigma dominante de comportamiento racional para los próximos 250 años y sentó las bases de los principios modernos de gestión de inversiones.

Casi exactamente cien años después de la colaboración entre Pascal y Fermat, un ministro inglés disidente llamado Thomas Bayes hizo un sorprendente avance en las estadísticas al demostrar cómo tomar decisiones mejor informadas mezclando matemáticamente la nueva información en la anterior.

El teorema de Bayes se centra en las frecuentes ocasiones en las que tenemos juicios intuitivos sobre la probabilidad de algún evento y queremos entender cómo: alterar esos juicios a medida que se desarrollan los eventos reales.

Todos los instrumentos que utilizamos hoy en día en la gestión de riesgos y en el análisis de las decisiones y la elección, desde la estricta racionalidad de la teoría de los juegos hasta los desafíos de la teoría del caos, proceden de los desarrollos que tuvieron lugar entre 1654 y 1760, con sólo dos excepciones:

En 1875, Francis Galton, un matemático aficionado que era primo hermano de Charles Darwin, descubrió la regresión a la media, lo que explica por qué el orgullo precede a la caída y por qué las nubes tienden a tener revestimientos de plata. Siempre que tomamos una decisión basada en la expectativa de que las cosas vuelvan a la "normalidad", empleamos la noción de regresión a la media.

En 1952, el Premio Nobel Harry Markowitz, entonces un joven estudiante de postgrado que estudiaba investigación operativa en la Universidad de Chicago, demostró matemáticamente por qué poner todos los huevos en una cesta es una estrategia inaceptablemente arriesgada y por qué la diversificación es lo más cercano que un inversor o un gerente de negocios puede llegar a un almuerzo gratis. Esa revelación puso en marcha el movimiento intelectual que revolucionó Wall Street, las finanzas corporativas y las decisiones empresariales en todo el mundo; sus efectos se siguen sintiendo hoy en día.

La historia está marcada hasta el final por una tensión persistente entre los que afirman que las mejores decisiones se basan en la cuantificación y los números, determinados por los patrones del pasado, y los que basan sus decisiones en grados más subjetivos de creencia sobre el futuro incierto. Esta es una controversia que nunca ha sido resuelta.

La cuestión se reduce a la opinión sobre la medida en que el pasado determina el futuro. No podemos cuantificar el futuro, porque es una incógnita, pero hemos aprendido a utilizar los números para escudriñar lo que ocurrió en el pasado.

Pero, ¿en qué medida debemos confiar en los patrones del pasado para que nos digan cómo será el futuro? ¿Qué es más importante cuando nos enfrentamos a un riesgo, los hechos tal y como los vemos o nuestra creencia subjetiva en lo que se esconde en el vacío del tiempo? ¿La gestión de riesgos es una ciencia o un arte? ¿Podemos incluso decir con certeza dónde se encuentra la línea divisoria entre los dos enfoques?

Una cosa es establecer un modelo matemático que parece explicarlo todo. Pero cuando nos enfrentamos a la lucha de la vida diaria, de prueba y error constantes, la ambigüedad de los hechos, así como el poder de los latidos del corazón humano pueden obliterar el modelo en poco tiempo.

Con el tiempo, la controversia entre la cuantificación basada en la observación del pasado -y los grados objetivos de creencia- ha adquirido un significado más profundo. El aparato impulsado matemáticamente de la moderna gestión de riesgos contiene las semillas de una tecnología deshumanizadora y autodestructiva.

El premio Nobel Kenneth Arrow ha advertido, "Nuestro conocimiento de la forma en que funcionan las cosas, en la sociedad o en la naturaleza viene arrastrando nubes de vaguedad. Vastas enfermedades han seguido a la creencia en la certeza". En el proceso de liberarnos del pasado podemos habernos convertido en esclavos de una nueva religión, un credo tan implacable, confinado y arbitrario como el antiguo.

Nuestras vidas están llenas de números, pero a veces olvidamos que los números son sólo herramientas. No tienen alma; pueden convertirse en fetiches. Muchas de nuestras decisiones más críticas son tomadas por ordenadores, artilugios que devoran los números como monstruos voraces e insisten en ser alimentados con cantidades cada vez mayores de dígitos para masticar, digerir y vomitar.

Para juzgar hasta qué punto los métodos actuales para afrontar el riesgo son un beneficio o una amenaza, debemos conocer toda la historia, desde sus inicios. Debemos saber por qué la gente de tiempos pasados trató -o no- de domar el riesgo, cómo abordaron la tarea, qué modos de pensamiento y lenguaje surgieron de su experiencia, y cómo sus actividades interactuaron con otros eventos, grandes y pequeños, para cambiar el curso de la cultura. Tal perspectiva nos llevará a una comprensión más profunda de dónde estamos y hacia dónde podemos dirigirnos.

A lo largo del camino, nos referiremos a menudo a los juegos de azar, que tienen aplicaciones que van más allá del giro de la ruleta. Muchas de las ideas más sofisticadas sobre el manejo del riesgo y la toma de decisiones se han desarrollado a partir del análisis del más infantil de los juegos. No es necesario ser un jugador o incluso un inversor para reconocer lo que el juego y la inversión revelan sobre el riesgo. Los dados y la rueda de la ruleta, junto con el mercado de valores y el mercado de bonos, son laboratorios naturales para el estudio del riesgo porque se prestan muy fácilmente a la cuantificación; su lenguaje es el lenguaje de los números.

También revelan mucho sobre nosotros mismos. Cuando contenemos la respiración viendo la pequeña bola blanca rebotar en la rueda de la ruleta giratoria, y cuando llamamos a nuestro corredor para comprar o vender algunas acciones, nuestro corazón late junto con los números. Así que, también, con todos los resultados importantes que dependen del azar.

La palabra "riesgo" deriva del italiano temprano risicare, que significa "atreverse". En este sentido, el riesgo es una elección más que un destino. Las acciones que nos atrevemos a tomar, que dependen de cuán libres somos para elegir, son de lo que trata la historia del riesgo. Y esa historia ayuda a definir lo que significa ser un ser humano.

 

Domesticar el riesgo y el futuro

El gran estadístico Maurice Kendall escribió una vez, "La humanidad no tomó el control de la sociedad fuera del reino de la Divina Providencia... para ponerla a merced de las leyes del azar". ¿Cuáles son las perspectivas de que podamos terminar ese trabajo, podemos esperar poder poner más riesgos bajo control y hacer progresos al mismo tiempo?

La respuesta debe centrarse en la admonición de Leibniz de 1703, que es tan pertinente hoy como lo fue cuando se la envió a Jacob Bernoulli: "La naturaleza ha establecido patrones que se originan en el retorno de los eventos, pero sólo en su mayor parte". Como señalé en la Introducción, esa calificación es la clave de toda la historia. Sin ella, no habría ningún riesgo, ya que todo sería predecible. Sin ella, no habría ningún cambio, ya que cada evento sería idéntico a un evento anterior. Sin ella, la vida no tendría ningún misterio.

El esfuerzo por comprender el significado de la tendencia de la naturaleza a repetirse, pero sólo de manera imperfecta, motiva al ser humano. Pero a pesar de las muchas herramientas ingeniosas que crearon para atacar el rompecabezas, mucho permanece sin resolver. Las discontinuidades, irregularidades y volatilidades parecen proliferar en lugar de disminuir.

En el mundo de las finanzas, los nuevos instrumentos aparecen a un ritmo desconcertante, los nuevos mercados crecen más rápido que los antiguos marcadores, y la interdependencia mundial hace que la gestión de riesgos sea cada vez más compleja. La inseguridad económica, especialmente en el mercado de trabajo, es noticia a diario. El medio ambiente, la salud, la seguridad personal, e incluso el propio planeta Tierra parecen estar bajo el ataque de enemigos nunca antes encontrados.

El objetivo de arrancar a la sociedad de la misericordia de las leyes del azar continúa eludiéndonos. ¿Por qué?

Para Leibniz, la dificultad de generalizar a partir de muestras de información surge de la complejidad de la naturaleza. Él creía que había demasiado para que lo averiguáramos todo estudiando un conjunto de experimentos finitos, pero, como la mayoría de sus contemporáneos, estaba convencido de que había un orden subyacente a todo el proceso, ordenado por el Todopoderoso. La parte que faltaba, a la que aludía con "sólo en su mayor parte", no era aleatoria sino un elemento invisible de toda la estructura.

Trescientos años más tarde, Albert Einstein tocó la misma nota. En un famoso comentario que apareció en una carta a su colega físico Max Born, Einstein declaró, "Tú crees en un Dios que juega con los dados, y yo en la ley y el orden en un mundo que existe objetivamente."

Bernoulli y Einstein pueden tener razón en que Dios no juega con los dados, pero, para bien o para mal y a pesar de todos nuestros esfuerzos, los seres humanos no disfrutan de un conocimiento completo de las leyes que definen el orden del mundo objetivamente existente.

Bernoulli y Einstein eran científicos preocupados por el comportamiento del mundo natural, pero los seres humanos deben lidiar con el comportamiento de algo más allá de los patrones de la naturaleza: ellos mismos. De hecho, a medida que la civilización ha avanzado, los caprichos de la naturaleza han importado menos y las decisiones de la gente han importado más.

Sin embargo, la creciente interdependencia de la humanidad no fue una preocupación para ninguno de los innovadores de esta historia hasta que llegamos a John Maynard Keynes y Frank Knight en el siglo XX.

La mayoría de ellos hombres vivieron a finales del Renacimiento, la Ilustración o la época victoriana, y así pensaron en la probabilidad en términos de la naturaleza y visualizaron a los seres humanos actuando con el mismo grado de regularidad y previsibilidad que encontraron en la naturaleza.

El comportamiento simplemente no era parte de sus deliberaciones. Su énfasis estaba en los juegos de azar, enfermedades y expectativas de vida, cuyos resultados están ordenados por la naturaleza, no por decisiones humanas. Siempre se asumió que los seres humanos eran racionales (Daniel Bernoulli describe la racionalidad como "la naturaleza del hombre"), lo que simplifica las cosas porque hace que el comportamiento humano sea tan predecible como el de la naturaleza - tal vez más.

Este punto de vista llevó a la introducción de terminología de las ciencias naturales para explicar tanto los fenómenos económicos como los sociales. El proceso de cuantificar asuntos subjetivos como las preferencias y la aversión al riesgo se dio por sentado y por encima de toda disputa. En todos sus ejemplos, ninguna decisión de un solo individuo tenía influencia en el bienestar de otro individuo.

La ruptura viene con Knight y Keynes, ambos escribiendo después de la Primera Guerra Mundial. Su "noción radicalmente distinta" de la incertidumbre no tenía nada que ver con la naturaleza o con el debate entre Albert Einstein y Max Born.

La incertidumbre es una consecuencia de las irracionalidades que Knight y Keynes percibían en la naturaleza humana, lo que significa que el análisis de la decisión y la elección ya no se limitaría a los seres humanos en entornos aislados como el de Robinson Crusoe.

Incluso von Neumann, con su apasionada creencia en la racionalidad, analiza las decisiones arriesgadas en un mundo en el que las decisiones de cada individuo tienen un impacto en los demás, y en el que cada individuo debe considerar las probables respuestas de los demás a sus propias decisiones.

Desde allí, es sólo una corta distancia para las investigaciones de Daniel Kahneman y Amos Nathan Tversky sobre el fracaso de la invariancia y las investigaciones de comportamiento de la Politica Teórica.

Aunque las soluciones a gran parte del misterio que Leibniz percibía en la naturaleza ya estaban en el siglo XX, todavía estamos tratando de comprender el misterio aún más tentador de cómo los seres humanos toman decisiones y responden al riesgo. Haciéndose eco de Leibniz, G.K. Chesterton, un novelista y ensayista más que un científico, ha descrito la visión moderna desde el punto de vista humorístico:

“El verdadero problema de nuestro mundo no es que sea un mundo irracional, ni siquiera que sea razonable. El problema más común es que es casi razonable, pero no del todo. La vida no es ilógica; sin embargo, es una trampa para los lógicos. Parece un poco más matemática y regular de lo que es; su exactitud es obvia, pero su inexactitud está oculta; su salvajismo está al acecho.”

En un mundo así, ¿son inútiles la probabilidad, la regresión a la media y la diversificación? ¿Es posible incluso adaptar las poderosas herramientas que interpretan las variaciones de la naturaleza a la búsqueda de las raíces de la inexactitud? ¿La naturaleza siempre estará al acecho?

Nada es más tranquilizador o más persuasivo que la pantalla de la computadora, con sus imponentes conjuntos de números, colores brillantes y gráficos elegantemente estructurados. Mientras miramos el espectáculo que pasa, nos absorbemos tanto que tendemos a olvidar que el ordenador sólo responde a las preguntas; no las hace.

Siempre que ignoramos esa verdad, el ordenador nos apoya en nuestros errores conceptuales. Quienes viven sólo de los números pueden descubrir que la computadora simplemente ha reemplazado los oráculos a los que la gente recurría en la antigüedad para orientarse en la gestión de riesgos y la toma de decisiones.

Al mismo tiempo, debemos evitar rechazar los números cuando muestran más promesa de exactitud que la intuición y la corazonada, donde, como han demostrado Kahneman y Tversky, la inconsistencia y la miopía prevalecen tan a menudo. G.B. Airy, uno de los muchos matemáticos brillantes que han servido como director del Real Observatorio de Gran Bretaña, escribió en 1849: "Soy un devoto admirador de la teoría, las hipótesis, las fórmulas y cualquier otra emanación del intelecto puro que mantiene al hombre errante entre los escollos y atolladeros de las observaciones de la materia".

El tema central de toda esta historia es que los logros cuantitativos de los héroes con los que nos hemos encontrado han marcado la trayectoria del progreso en los últimos 450 años. En la ingeniería, la medicina, la ciencia, las finanzas, los negocios e incluso en el gobierno, las decisiones que afectan a la vida de todos se toman ahora de acuerdo con procedimientos disciplinados que superan con creces los métodos del pasado. De este modo, se evitan muchos errores de juicio catastróficos o se atenúan sus consecuencias.

Cardano el jugador del Renacimiento, seguido de Pascal el geómetra y Fermat el abogado, los monjes de Port-Royal y los ministros de Newington, el hombre de las nociones y el hombre con el cerebro torcido, Daniel Bernoulli y su tío Jacob, el reservado Gauss y el voluble Quetelet, von Neumann el juguetón y Morgenstern el pesado, los religiosos de Moivre y el Caballero agnóstico, los concisos Scholes negros y locuaces, Kenneth Arrow y Harry Markowicz, todos ellos han transformado la percepción del riesgo de la posibilidad de pérdida en la oportunidad de ganancia, del DESTINO y el DISEÑO ORIGINAL a sofisticados pronósticos del futuro basados en la probabilidad, y de la impotencia a la elección.


Capítulo 8.5. Miedo al hambre, miedo a la escasez

Me daba cuenta de que cuando voy de viaje siempre llevo una cantidad exagerada de comida, y también de que como antes de salir por la mañana a trabajar, por si acaso tuviese hambre a lo largo del día. En realidad, esto no es racional, no pasa nada por estar 8 o 10 horas sin ingerir alimento.

Es un miedo a la escasez, a no permitir la menor probabilidad de que nada falte bajo ninguna circunstancia, una falta de confianza hacia mí mismo, hacia los demás, que siempre alguien nos daría comida, hacia el mundo, que siempre dispondrá de un mecanismo compensador, y hacia Dios, Dios proveerá.

¿Cómo quitar el miedo? ¿Generando confianza? Ayer tuve una buena experiencia, ayuné durante 48 horas y me di cuenta de que no pasa nada, de que no tuve hambre, de que no desarrollé ninguna enfermedad y de que no sufrí. De hecho, tuve una sensación de liviandad y de agilidad desacostumbrada. Tenía enormes cantidades de energía para moverme sin esfuerzo. Subí a la Maliciosa a 2200 metros de altura y al volver, salí a dar una vuelta en bici de una hora.

Tiene algo de sensación de domar el cuerpo, nosotros somos los amos y no él. Todas las religiones históricamente animan a sus fieles a ayunar, no solo para balancear el poder del alma y del cuerpo, sino también porque el miedo al hambre es un miedo a la muerte encubierto, es lo que nos mantiene estancados en la negatividad.

Otra sensación que he tenido del ayuno es la de dignidad. Son solo 48 horas, no quiero ni imaginarme lo que sería ayunar 40 días en el desierto. Me da la impresión de que ese miedo al hambre y a la escasez es una potente arma de manipulación y esclavitud. Si mi dignidad como ser humano para mí fuera más importante que el hambre del cuerpo físico, la esclavitud sería imposible. Por eso ayunar es libertad, es perder el miedo al hambre y de paso a la muerte.

Y el miedo al hambre se pierde pasando hambre, ayunando. El miedo al hambre se pierde también comprendiéndolo. El ayuno no es solo no comer, sino también la práctica interior de ser consciente del hambre y del rol que el hambre tiene en nuestra dignidad. Me pregunto por qué el comer se considera uno de los mayores placeres a nivel físico y por qué ese placer de estar lleno de comida se asocia con el placer de estar lleno de positividad, amor, felicidad, paz, alegría etc.

Estar delgados no es un truco de la publicidad ni un engaño social, es algo trascendental, es la fuerza que nos lleva a ayunar y a concienciarnos de la relación con nuestro cuerpo. No es un tema estético de belleza sino uno ontológico sobre el sentido de la vida.

Ayunar desarrolla la autoestima porque a través de la voluntad se expresa “Tú no vas a ser más que yo, tú no vas a poder someterme”. No se trata de comer más o menos sano, vegano o vegetariano, se trata de enfrentarse al miedo al hambre, a la escasez y a la muerte para buscar nuestra libertad.

Además, es una experiencia fisiológica. Ayunar es apelar al hambre. Al hambre de verdad. Siento que nunca he conocido el hambre. Me refiero a esa sensación que es capaz de salvarte la vida, que te impele a buscar comida para sobrevivir.

El hambre es la necesidad de alimento, y yo nunca he tenido necesidad de alimento. Sin necesidad de alimento no hay hambre y no deberíamos comer. No se debe confundir el hambre con otras sensaciones habituales que nos llevan a comer.

Yo pensaba que el hambre se sentía en la parte alta del estómago, en forma de contracciones, un dolor, una punzada en la parte baja del pecho, el epigastrio. Algo que puede llegar a provocar dolores de cabeza, falta de vigor vital, debilidad o quemazón.

Ahora sé que eso es apetito, una sensación de búsqueda de comida, cualquier cosa, rápida, sin importar la cualidad solo la cantidad. Esa sensación de quemazón y de debilidad en realidad es el efecto de echar de menos el café, el té, las especias y la comida sin hambre. Viene por un estado congestionado de irritación del estómago, una indigestión.

No es lo mismo el hambre que el apetito. El hecho de que la comida inmediata suavice el dolor viene de la congestión, es decir, que la membrana mucosa del estómago está congestionada. Incluso ingiriendo varias comidas copiosas al día, no desaparece la sensación de apetito. Comer palía temporalmente el dolor nervioso y gástrico, pero es un comer que no supone la capacidad de digerir y asimilar lo ingerido. El apetito es la sensación morbosa que representa la irritación gástrica, la neurosis, la úlcera gástrica, la indigestión, la inflamación gástrica, la reacción ante la retirada de la estimulación continua, pero no hambre. El dolor de estómago durante el ayuno viene de la inflamación crónica de la membrana del estómago.

Es una especie de alcoholismo de comida. Yo a veces comía varias veces al día y nunca se quitaba la sensación de apetito, la comida era un paliativo a la adicción.

Cuando aparece ese dolor en el estómago, no deberíamos comer sino ayunar hasta hacerlo desaparecer. Es verdad que comer palía temporalmente ese dolor, pero no por hambre. No hay que confundir la falta de nutrientes con la ausencia de los estímulos habituales en el estómago. Es un síndrome de abstinencia de la droga de comer continuamente sin hambre.

El gluten también causa síndrome de abstinencia. Aunque es una proteína problemática, es muy adictiva. Una razón es que produce exorfinas A5, B4 y B5 que son opiáceos naturales, muy estimulantes. Quitar radicalmente el gluten de la dieta conlleva ansiedad, distensión, molestia estomacal, irritabilidad, dolor articular, niebla cerebral, diarrea, cansancio o pérdida de peso. Quitarme el gluten de mi dieta hace 8 años fue como recuperarme de una adicción, eso sí, con energía, vitalidad, deshinchado y con mejor humor.

Lo que el hambre de verdad provoca es sensación de alerta y bienestar. La sensación de hambre no es una patología ni un síntoma ni una adicción. Representa la necesidad de nutrientes. La persona con hambre de verdad no busca cantidad sino cualidad, busca un zumo de frutas y sabe cuándo parar porque no necesita más. A través del ayuno, una vez vacías las reservas de energía del cuerpo, emana la sensación verdadera de hambre. No se siente en el estómago, sino en la boca y en la garganta.

Es una sensación desconocida que probablemente no había sentido desde la infancia. El gusto y el apetito lo tenemos pervertido por la sobrealimentación en la infancia. Probablemente se inició la primera vez que mi madre o la enfermera, con buena voluntad, me obligaron a comer cuando yo no estaba preparado todavía. El proceso siguió así hasta que décadas más tarde empezó a ser problemático y cualquier llamada de la naturaleza del cuerpo empezó a interpretarse como signo de hambre.

Por eso tenemos miedo al hambre, porque creemos que el hambre es un demonio. Pero como el sueño, el cansancio o la sed, es un protector del cuerpo.

Ayunar ayuda a descubrir que el hambre es algo placentero, casi una sensación exquisita que merece la pena experimentar. El flujo de saliva genera agua en la boca. Se siente en la boca, la garganta y la nariz, íntimamente asociada al gusto y al olor.  De mucha sensibilidad. Sin dolor ni sufrimiento. Genera un deseo consciente y distinto para la comida. Es una sensación de confort.