Durante años
hemos estado debatiendo si la enseñanza de postgrado podría impartirse
virtualmente, con la ventaja de evitar desplazamientos, horas fijas y costes.
El aprendizaje
virtual tiene otra ventaja, tiene que ver con la profundidad de lo aprendido.
Durante una clase presencial es habitual que el alumno tenga ciertos complejos
a la hora de expresarse en público, hacer preguntas o participar. Sin embargo,
en la intimidad y anonimato de lo virtual, el participante piensa más despacio,
más claro y más profundo. Esto hace que una clase virtual, en el mismo tiempo,
puede profundizar mucho más en los temas que trata.
La desventaja
habitualmente presentada es la falta de contacto social. Es cierto que una
buena parte de lo que el participante aprende está relacionado con el
aprendizaje entre iguales, es decir, donde la fuente son los compañeros y no la
escuela ni el profesor. Además, una de las funciones de la enseñanza es la
generación de contactos y actividades sociales, el networking, que online es
más difícil.
La efectividad
del aprendizaje está relacionada con el temperamento del participante.
Los coléricos son personas cuyo humor se
caracteriza por una voluntad fuerte y unos sentimientos impulsivos, en las que
predomina la bilis amarilla y blanca, según los médicos griegos Hipócrates y
Galeno. Además, sus sistemas nerviosos son rápidos y desequilibrados.
Se fijan metas y
objetivos, son prácticos, autosuficientes e independientes. No necesitan ser motivados
por su entorno, sino que más bien los estimulan ellos con sus inacabables
ideas, planes, metas. Son los más ambiciosos, su aprendizaje es más intuitivo y
más inmediato, están más dirigidos al aprendizaje presencial.
Los de temperamento
sanguíneo son personas con un humor
muy variable, y su aprendizaje está muy asociado a los cambios emocionales. Poco
reflexivos, hablan antes de pensar, son extrovertidos y sensibles, por eso destacan
en los aspectos deportivos. Pueden ser indisciplinados y con poca voluntad.
Normalmente este
temperamento aprende mucho mejor en presencial y síncrono, es decir, que todo
ocurre al mismo tiempo, estando cada participante y profesor a la misma hora en
el mismo lugar.
Los melancólicos son personas tristes y
soñadoras, con un sistema nervioso débil pero con mucha sensibilidad, un alto
nivel de actividad y concentración de la atención. Son introvertidos y se
caracterizan por una baja flexibilidad a los cambios en el entorno. Son
abnegados, perfeccionistas y analíticos, desarrollan mucho su conciencia y no
abandonan lo que empiezan. Más intuitivos que racionales, buscan el arte.
En el trabajo en
equipo, pueden ser egocéntricos, susceptibles e incluso a veces antisociales. Por
todo eso están mucho más alineados con el método asíncrono de la enseñanza
virtual.
Finalmente, los flemáticos son personas muy racionales,
calculadoras y analíticas, que se demoran en la toma de decisiones, suelen ser
apáticas, a veces con sangre fría, en las cuales la flema es el componente
predominante. Normalmente, su sistema nervioso es lento y equilibrado. Son
tranquilos, nunca pierden la compostura y casi nunca se enfadan.
En el trabajo
en equipo, tienden a no involucrarse mucho en las actividades de los demás,
tienen buena comunicación y pueden llegar a ser líderes muy efectivos. Estos
son los que más disfrutan el aprendizaje asíncrono virtual.

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